El beso de la ciguatera

fogarate

Sorpresas te da la vida. Hace pocas semanas y después de dar una charla sobre algas en un instituto, uno de los profesores me comentó que a su novia le gustaba “El beso de la ciguatera” de Juan Luis Guerra. Me quedé de piedra, ¿el autor de “Ojalá que llueva café” también se inspiró en una intoxicación por dinoflagelados? Curioso aunque lógico en el fondo…

Juan Luis Guerra es un cantautor ecléctico de amplia y exitosa discografía en la que ha tratado muchos temas: denuncia social, amores, religión, etc. En su caso los asuntos del corazón están muy relacionados con “cuadros clínicos” de flojeras, fiebres y otros males diversos que no tienen cura, sin olvidar que el humor es marca de la casa: “me sube la bilirrubina, cuando te miro y no me miras”.

Además, Guerra es dominicano y por ello conoce muy bien la ciguatera, un síndrome característico de regiones tropicales. Se trata de la intoxicación más común en el mundo por culpa de biotoxinas marinas y se contrae por el consumo de peces contaminados con ciguatoxinas. Se estima que la sufren 50.000-500.000 personas cada año.

Sobre el origen del término, el naturalista cubano Felipe Poey la relacionó en su “Repertorio físico-natural de la isla de Cuba” (1866-1868) con el caracol Cittarium pica (cigua). Comenta Poey que la cigua es de difícil digestión, a los que la probaban les hacía sentir incómodos (ciguatos) y que la expresión “ciguatera” se extendió luego al resto de intoxicaciones por marisco y pescado.
Pero él mismo concluye “Doy esta explicación por más probable que segura”.
¿Y cuáles son los síntomas de la ciguatera? La descripción más antigua que se conoce es la del naturalista portugués Antonio Parra (1787), que la sufrió en carne propia: “los primeros sinthomas son el color pálido, el semblante masilento, los ojos tristes, dolores fuertes en los huesos, y articulaciones, la inapetencia, y enflaquecimiento sensible, evacuaciones, y vómitos, picazón intolerable en todo el cuerpo, granos, úlceras en todo el cùtis, una postracion de fuerzas general, y otros muchos” [sic]. Entre esos otros síntomas, la ciguatera puede provocar entumecimiento y cosquilleo en labios y extremidades.

No hay duda: Poey, Parra, o sus propias experiencias, inspiraron a Juan Luis Guerra estos versos: “Es que eso le da a cualquiera/el beso de la ciguatera/una condena que llevo/por comer pescado de arena/se me aflojan los huesitos/de los pies a la cabeza/no hay antídoto en la tierra/ni en medio de las estrellas”…(y todo tras besar a una estudiante de psicología!!).

La ciguatera es raramente mortal, pero los síntomas pueden ser graves
y hacerse crónicos durante meses o años…como los amores del rey de la bachata !!

Las ciguatoxinas no suelen ser ictiotóxicas y un pez absolutamente normal puede intoxicar a varias personas. Las toxinas son producidas por dinoflagelados del género Gambierdiscus que se encuentran en macroalgas y sustratos duros en la costa. La teoría más aceptada (Randall, 1958) dice que sus toxinas se transfieren y acumulan en la cadena alimentaria a través de predadores como pequeños invertebrados, crustáceos y peces herbívoros hasta llegar a carnívoros como las barracudas, chernas, pargos, etc.

La cadena alimentaria puede sonar abstracta pero en este vídeo podemos ver al primer eslabón: un gusano microscópico (un poliqueto posiblemente del género Perinereis) que ha ingerido células de Prorocentrum (un dinoflagelado potencialmente tóxico), muy abundante en esta muestra de Punta del Hidalgo (Tenerife), en la que casi no había Gambierdiscus.

Los peces de mayor tamaño se consideran más peligrosos porque han tenido más tiempo para acumular las toxinas. Sin embargo, estudios recientes cuestionan varios aspectos de la teoría de Randall. En la Polinesia francesa Gaboriau y col (2014) analizaron 59 especies de peces (856 individuos en total) y no encontraron relación entre el tamaño y la toxicidad para la mayoría de especies estudiadas. Así que al menos en esa parte del mundo el tamaño no siempre importa (conste que el chiste no es mío: los muy pillines titularon así su propio trabajo).

Mugil cephalus acercándose a su
cubito concentrado con Gambierdiscus.
Fuente: Fig. 2 de Ledreux y col (2014)

Y por otro lado, Ledreux y col (2014) alimentaron ejemplares de múgil con pellets de una dieta comercial enriquecidos con Gambierdiscus y descubrieron que en 24 horas eliminaban de sus tejidos el 95% de las toxinas. ¿Cómo puede ser entonces que se acumulen en la cadena alimentaria? Estos investigadores sugieren que entre las distintas variedades de ciguatoxinas existe una fracción minoritaria que sí se retiene, siendo ésta la que se bioacumula y transforma luego en otros compuestos aún más tóxicos. En resumen, que sabemos todavía muy poco, especulamos bastante y queda mucho por estudiar…

Fuente: jigspinningcanarias

En nuestro grupo de investigación trabajamos en un proyecto sobre Gambierdiscus y su posible relación con los casos de ciguatera en las islas Canarias. Allí, oficialmente se han intoxicado unas 100 personas desde el año 2008, en su mayoría por comer pescado capturado mediante pesca deportiva, en particular medregales.

Por ello, a modo de precaución, existe la prohibición oficial de comercializar tallas grandes de una serie de especies habituales en el archipiélago. A nivel particular, y dado que los peces ciguatos no agitan banderas para que no te los comas, hay que extremar la responsabilidad al consumir (o darle a alguien) peces de riesgo obtenidos mediante la práctica deportiva.

Un proyecto del grupo VGOHAB del C.O. de Vigo
en el que participa también el IEO de Tenerife.

El estudio de la distribución de Gambierdiscus en Canarias, ciclo de vida, toxinas y su relación con la toxicidad en peces son los objetivos básicos de nuestro proyecto, financiado por el Plan nacional I+D+I (MINECO). El caso de Canarias puede ser una prueba más de la aparente expansión de dinoflagelados bentónicos de aguas cálidas a latitudes más altas. Esto a su vez se cree relacionado con factores como el cambio climático y la degradación de ecosistemas (ya sea por causas naturales o antropogénicas).

Aunque la ciguatera sea propia de latitudes bajas, el auge del turismo y el mercado global hacen de ella un riesgo potencial en todo el mundo. Así lo demuestran intoxicaciones recientes en un país tan poco tropical como Alemania. No me enrollaré más !! Si alguien desea encontrar información detallada sobre ciguatera y Canarias, y ver más vídeos y fotos, puede consultar la web del proyecto CICAN.

Solo mencionaré para terminar, que el año pasado publicamos una nueva especie de Gambierdiscus (G. silvae; Fraga y Rodríguez, 2014), la segunda descrita en Canarias después de G. excentricus (Fraga y col. 2011).

Imágenes de Gambierdiscus excentricus en la entrada de nuestro laboratorio.
Fueron parte de “Campos de la imagen. Grafías de los hechos y del pensamiento”,
una exposición celebrada en 2014 en el Museo MARCO de Vigo.
Autor: Santi Fraga.

 

Agradecimientos:
A mi colega de laboratorio Ana Miranda, por la identificación del poliqueto “glotón”.

Referencias:

-Fraga S. y col. Gambierdiscus excentricus sp. nov (Dinophyceae), a benthic toxic dinoflagellate from the Canary Islands (NE Atlantic Ocean) Harmf. Algae 11:10–22 (2011).
-Fraga S & Rodríguez F. Genus Gambierdiscus in the Canary Islands (NE Atlantic Ocean) with description of Gambierdiscus silvae sp. nov. A new potentially toxic epiphytic benthic dinoflagellate. Protist 165:839-853 (2014).
-Gaboriau M y col. Ciguatera fish toxicity in French Polynesia: size does not always matter. Toxicon 84:44-50 (2014).
-Ledreux A y col. Dynamics of ciguatoxins from Gambierdiscus polynesiensis in the benthic herbivore Mugil cephalus: Trophic transfer implications. Harmful Algae 39:165-17 (2014).
-Mattei C y col. Ciguatera fish poisoning: A first epidemic in Germany highlights an increasing risk for European countries. Toxicon 91:76-83 (2014).
-Randall, J.E. A review of ciguatera, tropical fish poisoning with a tentative explanation of its cause. Bull. Mar. Sci. Gulf Carib. 8: 236–267 (1958).
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