Las señales de la naturaleza

Imagen de portada: marea roja en la Ría de Pontevedra. Autor: F. Rodríguez.

El pasado 24 de octubre me llegó esta notificación de whatsapp: «Bos días. Creo que che dará para moito«.

Era de mi compañera del IEO de Vigo, Uxía Tenreiro López, con un enlace del día anterior en «EL PAÍS». El titular decía «¿Se puede detectar la polución de las aguas atendiendo a las señales de peligro que emite la naturaleza?» y estaba ilustrado por la imagen de una marea roja en Turquía.

Este artículo de Montero González, en el periódico con mayor número de lectores en España es un ejemplo de lo importante que es insistir en la divulgación científica.

Al mismo tiempo, otra web (gizmodo.com) reprodujo un contenido similar citando como fuente a EL PAÍS lo cual me deja perplejo. El autor aquí es Lucas Handley y el título: «El mar avisa: las misteriosas señales que la naturaleza usa para advertirnos sobre la contaminación«.

Yo mismo pienso muchas veces si tiene sentido dedicarle esfuerzos según qué actividades: «siempre los mismos temas: las microalgas, las mareas rojas, las toxinas, el mar de ardora…». Y luego lees un texto como este que no atina en casi nada en la parte científica. Todo ello a pesar del acceso que disponemos a cualquier clase de información y con ayuda ahora de la IA.

Quizás ahí resida el problema: ¿qué información usamos? ¿es fiable? ¿cómo podemos averiguarlo?

Cuesta desmenuzar la avalancha de datos que nos caen encima porque no tenemos tiempo y queremos respuestas rápidas y sencillas. Esto en si ya es un obstáculo para el conocimiento. Los contenidos en internet crecen y evolucionan sin demasiado control. Profundizar en temas de ciencia no es fácil, pero acertar en lo básico es un mínimo al que debemos aspirar.

Iré al grano con el artículo en EL PAÍS. Punto por punto. Mi intención no es sacarle los colores al autor (juego de palabras obligado) sino comentar el texto y aclarar qué asuntos son ciertos y cuáles no para que si alguien (hola Chat GPT…) busca de nuevo explicaciones sobre las «señales de peligro de la naturaleza» y las mareas rojas encuentre también este contenido.

Después del titular venía un subtítulo:

Tenemos el caso de las mareas rojas; un fenómeno que se origina de manera natural y que produce un incremento de toxinas contaminantes para las aguas.

Nada que alegar a que las mareas rojas son un fenómeno natural en el mar. Pero su color es debido a los pigmentos que contienen las células y no a las toxinas. El hecho de que veamos color en el agua no indica que exista toxicidad. Ambos fenómenos pueden coincidir en el tiempo pero no tienen por qué compartir el mismo origen. El alga que da color y la tóxica pueden ser distintas.

Las toxinas no tienen color. Además, en el caso concreto de Galicia, con los datos que tenemos, la inmensa mayoría de mareas rojas no son tóxicas (Rodríguez y col. 2024). El propio artículo en EL PAIS incluye la imagen de una marea roja (naranja brillante) típica de Noctiluca scintillans (no tóxica).

Pero es lógico que el autor del artículo confunda mareas rojas con toxicidad porque la propia RAE define marea roja como:

f. Proliferación de ciertas algas marinas unicelulares productoras de toxinas, que al acumularse en el cuerpo de moluscos y crustáceos hacen peligroso su consumo.

A continuación, Montero González introduce su pieza de la mejor manera: un libro. «Como el mar» (Wilbur Smith, DUOMO) en el que cita el trabajo de una bióloga en un laboratorio costero. Ella emplea una almeja, Spisula solidissima, como indicadora de contaminación; una señal de la naturaleza que tanto científicos como la gente del mar conocen cómo se comporta y que sirve como detectora de que algo va mal. Esta historia da pie a enlazar el asunto de las mareas rojas:

La almeja Spisula solidissima. Fuente: earth.com

…llamadas así porque el mar se tiñe de este color, un fenómeno tóxico que se origina de manera natural y que produce un aumento de microalgas que liberan toxinas contaminantes, como sucedió en Vigo cuando, en octubre de 1976, se produjeron intoxicaciones por mejillón de batea. Aunque no hubo marea roja durante los días que precedieron a la intoxicación, sí que se pudo percibir -en algunas noches del mes de agosto- un fulgor verdoso a lo largo de la costa de la ría de Corcubión.

Pues bien. Además de volver a desmentir que las mareas rojas sean sinónimo de toxicidad (la norma en Galicia es justo la contraria), el artículo recuerda aquí el episodio tóxico de 1976. Entonces, sin sistema de control de toxinas en el marisco, una proliferación de dinoflagelados ocasionó intoxicaciones por síndrome paralizante en España y varios países europeos por consumo de mejillón de las Rías Baixas. Pero la alerta llegó del mejillón de Arousa y Muros, no de Vigo; y apenas hubo indicios de marea roja, pero en la Ría de Pontevedra.

El artículo niega siquiera que hubiese marea roja desmontando por si mismo el mantra de «mareas rojas y toxinas». Por último, menciona la bioluminiscencia en la lejana (desde Vigo) ría de Corcubión. De esto hablaré después…

En el siguiente párrafo describe al supuesto responsable:

Por lo visto el origen del envenenamiento fue un organismo unicelular denominado Gonyaulax tamarensis, un género de dinoflagelado tóxico que elabora una neurotoxina paralizante que penetra en los tejidos del mejillón […] mientras tenía lugar el fulgor verdoso, Wilbur Smith estaba en su residencia de Sudáfrica escribiendo la novela que hoy nos ocupa…

En realidad, el responsable de aquella intoxicación fue el dinoflagelado Gymnodinium catenatum, productor de toxinas paralizantes y no bioluminiscente. La intoxicación de 1976 sucedió en octubre. A finales del verano todavía abundan los dinoflagelados y en particular Noctiluca scintillans o Alexandrium tamarense pueden proliferar en dicha época, entre otras especies bioluminiscentes. Es decir, el «fulgor verdoso» que describe aquí la noticia era un fenómeno que sucedía al mismo tiempo, de manera natural, pero desligado de la toxicidad.

Gymnodinium catenatum. Autor: Santi Fraga.

Este artículo de 2025 repite el nombre de «Gonyaulax tamarensis» como la especie tóxica porque así lo publicó la prensa de la época mientras no se aclaró la fuente de las toxinas. El hecho de que la literatura científica sea la que mencionó luego al auténtico responsable explica (en parte) este error. Si hacéis vosotros mismos una búsqueda en Google encontraréis un poco de todo.

Yo mismo la planteé tecleando «Organismo responsable del episodio tóxico de 1976 en Galicia». Como respuesta (en la pestaña «Todo» y en «Vista creada con IA») obtuve el dato correcto: Gymnodinium catenatum. Pero repitiendo la misma búsqueda en «modo IA» llegué a una explicación más detallada y confusa que mezclaba a Protogonyaulax, Alexandrium y otras como «…Gonyaulax tamarensis o Gonyaulax catenella, pero estudios posteriores identificaron la especie como Gymnodinium catenatum u otras especies de Alexandrium

Las respuestas incluyen enlaces a este blog, pero dicha búsqueda superficial no aclara ninguno de los temas (mareas rojas, toxicidad, bioluminiscencia). Tampoco quien produjo las toxinas ni lo que sucedió en 1976. Se trata de asuntos complejos y no podemos fiarnos de conseguir información completa y certera a golpe de un «click» en el móvil o el ordenador. Lo que vale para este artículo en EL PAÍS vale para todo.

Hace que me plantee una vez más si el resto de informaciones que leemos en los medios no contienen ese mismo cóctel que nos tragamos sin más y a partir del cual se genera una opinión que nosotros mismos defendemos. Y la defenderemos porque la leímos en tal o cual fuente que juzgamos seria y alineada con nuestra forma de ver el mundo, ya sea prensa, creador/a de contenido o incluso una experta/o científico que consideremos fiable.

Los enlaces a entradas anteriores del blog donde explicaba el episodio del 76′ están en la lista final de referencias. Si tenéis más curiosidad y os preguntais – ¿por qué no hay un libro de divulgación sobre estos temas en Galicia? – os diré que yo también espero con ilusión ese libro coincidiendo con el 50 aniversario de aquel episodio tóxico.

Referencias:

  • Marea roja del 76
  • El alga tóxica del 76
  • Rodríguez F. y col. Red tides in the Galician rías: historical overview, ecological impact, and future monitoring strategies. Environ. Sci. Processes Impacts 26(1):16-34. (2024).

Todo a la vez ¿en todas partes?

Imagen de portada: Michelle Yeoh – «Todo a la vez en todas partes» [Dan Kwan, Daniel Scheinert, 2022]. Fuente: filmaffinity

Todo a la vez en todas partes es una película caótica y excesiva en la que cuesta entrar, pero para mí merece la pena (sin duda) por su segunda mitad.

A partir de aquí os aviso de un pequeño spóiler para enlazar esta cinta con la entrada de hoy. Si no queréis que os adelante nada del argumento saltaos el próximo párrafo y continuad desde FIN DEL SPOILER.

…La protagonista, Evelyn (Michelle Yeoh), descubre la existencia de múltiples universos paralelos con distintas versiones de si misma y que (por razones que no vienen al caso) explotará para sobrevivir en una nueva realidad donde todo es impredecible y muda constantemente. Evelyn triunfaba en ciertos universos pero no en su realidad inicial hasta que consigue dominar las conexiones multidimensionales.

FIN DEL SPOILER

La idea de que todo está en todas partes es la primera parte de un dogma sobre los microorganismos marinos (fitoplancton incluido por supuesto), que propuso el científico holandés Baas Becking en 1934 y cuyo enunciado completo es todo está en todas partes, pero el ambiente selecciona. Este simple y bello postulado ha inspirado numerosos estudios de biodiversidad y biogeografía. Viene a decir que el mar no tiene barreras y que por ello procariotas y protistas están en todas partes, pero solo abundan bajo condiciones favorables.

¿Esto es realmente cierto? ¿y a qué escala?

Hutchinson definía en 1957 el nicho ecológico de la población de una especie como el espacio multidimensional donde cada dimensión representa la respuesta a cada variable. Dentro de su nicho la especie puede persistir indefinidamente. El fitoplancton conquista el mar todos los días pero si bajamos al detalle de los organismos que lo forman, las capacidades de crecimiento y adaptación de sus individuos son limitadas.

El mar tiene barreras. Y estas (como la luz, temperatura, turbulencia, salinidad, nutrientes, predadores, corrientes…) se bastan para aislar regiones enteras, generar eventos de especiación a lo largo del tiempo e impedir de facto que todas las especies estén en todas partes.

Las poblaciones costeras y de océano abierto son diferentes y dentro de una misma región biogeográfica (p.ej. un mar interior o el Atlántico Norte) encontramos poblaciones distintas cuyo aislamiento no se puede entender sin esas barreras que delimitan (como muros de ladrillo) la distribución de las especies. El espacio multidimensional de cada especie, por amplio que sea, no supera a la estructura que impone el medio marino.

Por ejemplo, un estudio en el mar Egeo identificó los grupos y géneros de fitoplancton mediante microscopía y genética en 9 estaciones distribuidas en dicho mar. Pues bien, Spatharis y col. (2019) descubrieron que las poblaciones de dichas estaciones eran más distintas entre sí de lo que cabría esperar si solo fuese el ambiente el que selecciona a los organismos.

Cada estación mostraba diferencias según las condiciones locales, pero había una brusca división en 2 cuencas marinas (este y oeste) por la circulación de masas de agua hacia el norte en el este y hacia el sur en el oeste (donde se mezclan aguas salobres del mar Negro antes de emprender el regreso hacia el Mediterráneo). Casi un tercio de los géneros de fitoplancton no aparecían en ambas regiones y algunos muy abundantes en el oeste estaban ausentes en el este.

Variación espacial de coordenadas principales (PCNM: matrices de vecinos), un método de análisis que sirve para crear variables que capturan patrones espaciales. Las coordenadas 1 y 2 explican la mayor parte de variabilidad del fitoplancton en las 9 estaciones (agrupadas por colores según sus patrones en dichas coordenadas) y definen la separación entre el este y oeste del Egeo. Fuente: Spatharis y col. (2019).

En muchos trabajos podemos leer que «el grupo XXX» o «el género YYY» de microalgas tienen distribución global, pero nunca que una especie tenga distribución global. En otras ocasiones, lo que parecía una especie global se ha descubierto que incluía varias especies crípticas (que con una nueva técnica se consiguen diferenciar) >>>> El organismo fotosintético más abundante, la cianobacteria Prochlorococcus, posee solo una especie formalmente descrita (P. marinus) pero reconocemos dos subespecies (ecotipos) aclimatadas a luz baja y alta (P. marinus subsp. marinus y P. subsp. pastoris) con múltiples subecotipos que extienden su distribución entre 40ºN y 40ºS. Sin embargo, los estudios genéticos más recientes apoyan que esas variantes equivaldrían a múltiples especies de Prochlorococcus (Dvořák y col. 2023).

Prochlorococcus marinus. Autores: Luke Thompson (Chisholm Lab) y Nikki Watson (Whitehead, MIT). Fuente:Wikimedia.

Las especies de fitoplancton no están en todas partes (ni falta que les hace). La vida se abre paso con la navaja multiuso de la diversidad para colonizar todos los espacios posibles. Pero a nivel de especie esto no sucede. Su navaja es limitada pero las especies no son «ideales estáticos» y su propia variabilidad (importante en microorganismos como el fitoplancton) facilita su adaptación al medio.

Como ejemplo, Brandenburg y col (2018) estudiaron 15 cepas del dinoflagelado Alexandrium ostenfeldii aisladas (a) del mar Báltico y (b) de un arroyo costero (el Ouwerkerkse). Pues bien. Encontraron diferencias de hasta 3 veces en el crecimiento, 5 veces en su biovolumen…¡¡y 81 veces en su contenido de toxinas!!, por citar algunas de las 15 variables que analizaron. Las diferencias eran enormes entre cepas del mismo origen y también comparando las poblaciones. En este caso, las cepas Bálticas crecían más rápido, eran más pequeñas y escasamente tóxicas. Por su parte, las del arroyo impronunciable eran mayores, de crecimiento lento y muuuuy tóxicas. También tenían menor afinidad por los nutrientes, como si nadaran en la abundancia.

Diferencias en las tasas de crecimiento de las 15 cepas de Alexandrium ostenfeldii aisladas en el Báltico y el arroyo Ouwerkerkse en 2015 y 2016. Fuente: Brandenburg y col. (2018). Las de la derecha son las del Báltico, que crecen como motos…

Las cepas más tóxicas desvían mayor energía hacia su producción por lo que crecen menos y su tamaño aumenta. Esto es así porque en el fitoplancton cuanto más pequeño más rápido creces (y viceversa). La versión supertóxica que desarrolla A. ostenfeldii en el arroyo es una adaptación a las condiciones ambientales. El arroyo posee más nutrientes que el Báltico, inestabilidad ambiental, mayor competencia con otras microalgas y presión de predadores. En este contexto la toxicidad es ventajosa como defensa frente al zooplancton y atacando a otras microalgas con sustancias alelopáticas expulsadas al medio. Crecer menos y ser más grande es consecuencia de dicha estrategia, pero todo compensa.

Alexandrium ostenfeldii (cepa AOSH1, IMB culture collection). Autor: National Research Council of Canada, Nancy Lewis. Fuente: marinespecies.org

El secreto que ha permitido persistir a la vida en nuestro planeta no son las especies individuales sino la plasticidad de los individuos en sus poblaciones.

Las versiones que cada especie crea de sí misma son sus armas para competir en un mundo cambiante…tal y como le sucede a Evelyn en «Todo a la vez en todas partes».

Referencias

  • Brandenburg K.M. y col. Intraspecific trait variation and trade-offs within and across populations of a toxic dinoflagellate. Ecol Lett. 21(10):1561-1571 (2018).
  • De Wit R. & Bouvier T. ‘Everything is everywhere, but, the environment selects’; what did Baas Becking and Beijerinck really say? Env. Microbiol. 8:755-758 (2006).
  • Dvořák P. y col. Population genomics meets the taxonomy of cyanobacteria. Algal Res. 72:103128 (2023).
  • Hutchinson G.E. Concluding remarks. Cold Spring Harbor Symposia on Quantitative Biology. 22:415–427 (1957).
  • Spatharis S. y col. Everything is not everywhere: can marine compartments shape phytoplankton assemblages? Proc. R. Soc. B 286: 20191890 (2019).

Un lugar en el mundo

Imagen de portada: ruinas del castillo de Gleichen (Turingia, Alemania). Autor: Thuringius [Wikimedia]

Nos encanta poner orden en el mundo y a cada cosa en su lugar. Lo clasificamos todo en cajas y carpetas (antes físicas y ahora también virtuales). Con los seres vivos hacemos lo mismo aunque a veces es difícil encontrar «su lugar». Sobre todo si son microorganismos.

Cuando los taxónomos desconocen en qué carpeta meterlos -en este caso categorías como «clase», «familia», etc.- añaden la expresión latina «incertae sedis» (posición incierta). El «cajón de sastre» de toda la vida.

Aquí van 3 ejemplos…

Jenufa aeroterrestrica. La barra negra indica 20 micras. Autores: L. Hodač, C. Hallmann, H. Rosenkranz, F. Faßhauer y T. Friedl. Fuente: Wikimedia

1- Quizá solo sepamos que es un alga verde, como el género Jenufa. Se trata de clorofíceas cocoides (pelotitas verdes) descubiertas en 2011 en Asia sobre la corteza de árboles tropicales (y luego en sitios variopintos como la piedra del castillo medieval de Gleichen). Ni la genética ni el aspecto de Jenufa han permitido averiguar nada más de ellas. Así que las Jenufas son «Chlorophyceae incertae sedis«.

…Pero la cosa puede ser más misteriosa…

2- Imagina que solo aciertas a decir que son protistas (seres unicelulares eucariotas). Esto sucede con Meteora sporadica, un organismo enigmático que no se parece a casi nada que tú, yo o nadie haya imaginado. Jamás.

La descubrieron en 2002 en el Mediterráneo a 1200 m de profundidad. Su nombre procede del buque oceanográfico alemán Meteor y de su presencia esporádica (además estaba en la cuenca de las islas Espóradas. Todo encaja…jajaja).

Es una célula ovalada diminuta (<5 micras) con 4 apéndices que se desplaza con 2 prolongaciones laterales que agita como remos. No es fotosintética ni tampoco vieron ejemplares nadando. Sabíamos que se arrastraban y poco más…hasta 2024.

Meteora sporadica. Autoría: Universidad de Tsukuba. Fuente: The Microbiologist

El año pasado Eglit y col. consiguieron cultivarla y sus secuencias genéticas la situaron cerca de un grupo de protistas predadores (Hemimastigophora). Nos quedamos casi igual que antes, verdad?. Por el momento Meteora sigue siendo «Protista incertae sedis«.

…Y ahora llegamos al último ejemplo…

3- Victor Hensen fue un zoólogo alemán que acuñó en 1887 el término plancton. Ya os hablé de él en otra entrada del blog porque lideró en 1889 la «Plankton Expedition», que marcó el inicio de la investigación del plancton marino. John R. Dolan le dedicó uno de sus fascinantes artículos en la serie «pioneros» (Dolan 2021).

Pues bien. En 1887, el bueno de Victor encontró una «plantita microscópica amarilla» en el Báltico, pero no pudo ir más allá. En 1902 otro alemán, Hans Lohmann (al que debemos el término nanoplancton) se topó de nuevo con la plantita de Hensen, aunque él la veía verde y la llamó Meringosphaera. Para Lohmann era una microalga incertae sedis («Protophyten unsicherer Stellung») y describió la primera especie (M. mediterranea) con alguna más de propina…

Ilustraciones originales de Lohmann (1902). Los números indican las siguientes especies: 17 y 18 (M. mediterranea), 19 (M. baltica) y 20 (M. divergens).

Durante el siglo XX mira que hubo guerras. Y con Meringosphaera también porque no había consenso en identificarla. Que si era un alga verde, que si era dorada (¿una crisofícea?). A finales del s.XX las discusiones subieron de tono. Se dice que hubo gritos, pipetas volando y en un descanso del café alguien propuso: ¿y si no fuesen microalgas?

A mediados de los 90 algunos autores la clasificaron como heliozoos («animales sol») con placas silíceas. Sugerían que su color se debía a vacuolas alimenticias.

Con el s.XXI se puso de moda lo vintage y muchos retomaron la idea de que Meringosphaera era una crisofícea. Otros taxónomos, más cautos, se apuntaron a mantener el suspense a falta de más pruebas.

Esas llegaron en 2021 con la primera secuencia genética de M. mediterranea aislada en Suecia (la que describió Lohmann en 1902). Usando el gen 18S ARNr un grupo de científicos rusos y suecos (Zlatogursky y col.) confirmaron que Meringosphaera es un heliozoo y no una microalga. En concreto, del orden Centrohelida -dentro del phylum Haptista que incluye a las microalgas haptofitas como los cocolitofóridos.-

Meringosphaera mediterranea. Autor: JR Young. Fuente: mikrotax.org

Esto abría otra pregunta: ¿cómo ha llegado a ser fotosintética?

Los heliozoos son heterótrofos sin antepasados fotosintéticos. En M. mediterranea encontraron hasta 6 cuerpos globulares con clorofila…¿qué diantres son?

Imagino que ya no os quedan uñas con tanta incertidumbre. A mí me da por retorcer objetos (de poco valor) pero hete aquí el desenlace: la investigadora Megan Sørensen (y colegas) descubrieron que Meringosphaera roba cloroplastos.

La siguiente animación (compartida en Sørensen y col. (2023)) muestra en verde y azul el ARN y el núcleo del ladrón (Meringosphaera), y en rojo su tesoro (los cloroplastos).

Los obtiene de microalgas Dictyochales (silicoflagelados). En Meringosphaera no hay núcleos de microalgas, así que solo captura y mantiene temporalmente a sus cloroplastos (=kleptoplastos, igual estrategia que en el dinoflagelado Dinophysis).

Nadie ha conseguido cultivar a Meringosphaera y en todo caso habría que alimentarlas con esas microalgas para reponer los kleptoplastos que pierden. La unión es temporal porque a pesar de cierta integración genética (el núcleo de Meringosphaera posee genes asociados a kleptoplastos) la información molecular del huésped es insuficiente para mantenerlos.

En el medio natural encontraron tres tipos de kleptoplastos en Meringosphaera (uno de ellos desconocido) y dado que pueden ser verdes o amarillas (como avisaban Hensen y Lohmann), habría dos posibilidades: que cambien de plástidos a lo largo del año o que haya dos grupos de Meringosphaera especializados en presas distintas. Hay evidencias a favor de ambas hipótesis.

Meringosphaera posee plástidos distintos en el medio natural y se han identificado dos tipos de huéspedes. Las Meringosphaeras poseen genes fotosintéticos incorporados desde presas y kleptoplastos (HGT=horizontal gene transfer y EGT=endosymbiotic gene transfer). Fuente: Sørensen y col. (2023).

Para terminar os cuento que las secuencias de los kleptoplastos no permiten identificar a qué especies pertenecen, solo sabemos que son Dictyochales.

…Así que las presas de Meringosphaera serían Dictyochales incertae sedis. El misterio continúa…

Referencias:

  • Dolan JR. Pioneers of plankton research: Victor Hensen (1835–1924). J. Plankton Res. 43(4):507–510. (2021).
  • Eglit Y. y col. Meteora sporadica, a protist with incredible cell architecture, is related to Hemimastigophora. Curr. Biol. 34(2):451-459.e6. (2024).
  • Hausmann K. y col. Meteora sporadica gen. nov. et sp. nov. (Protista incertae sedis) – an extraordinary free-living protist from the Mediterranean deep sea. Europ. J. Protistol. 38:171–177. (2002).
  • Němcová Y. y col. Jenufa gen. nov.: a new genus of coccoid green algae (Chlorophyceae, incertae sedis) previously recorded by environmental sequencing. J. Phycol. 47(4):928-38. (2011).
  • Procházková K. y col. A new species Jenufa aeroterrestrica (Chlorophyceae incertae sedis, Viridiplantae), described from Europe. Preslia 87:403–416. (2015).
  • Sørensen, MES. y col. A novel kleptoplastidic symbiosis revealed in the marine centrohelid Meringosphaera with evidence of genetic integration. Curr. Biol. 33(17): 3571 – 3584.e6. (2023).
  • Zlatogursky VV. y col. The long-time orphan protist Meringosphaera mediterranea Lohmann, 1902 [1903] is a centrohelid heliozoan. J. Eukaryot. Microbiol. 68:e12860. (2021).

Cinco canciones de IZAL

Imagen de portada: IZAL (fuente: El Correo)

En verano proliferan microalgas y festivales de música. Así que la entrada de hoy mezcla ambos asuntos en homenaje a un grupo que ya no encontraremos en ningún cartel: IZAL.

La banda liderada por Mikel Izal fue uno de los referentes del pop nacional de la última década. Llamadle pop o indie, lo cierto es que surfearon la ola levantada por grupos como Vetusta Morla o Love of Lesbian, construyendo su propio sonido y una carrera de éxito que interrumpieron en lo más alto.

Si queréis repasar su biografía musical os recomiendo este documental sonoro de Radio 3: «Izal: historia de una gran revolución».

IZAL publicó 5 álbumes de estudio entre 2012 y 2022. Los recorreré en orden cronológico, escogiendo una de mis canciones favoritas en cada uno de ellos, para contaros 5 historias.

En la portada de su primer álbum aparecía el mar recortado como dos rostros a punto de besarse…

  1. QUÉ BIEN («Magia y efectos especiales», 2012)

Qué bien que en mis pupilas siga entrando luz del sol…

Esto de las pupilas lo podrían decir algunas microalgas, en concreto dinoflagelados warnówidos que poseen un «oceloide» con estructuras análogas a una córnea, cristalino, iris y retina. Este fitoplancton tan raruno (de los géneros Erythropsidinium,Warnowia y Nematodinium), no se ha conseguido cultivar en el laboratorio.

Recientemente se ha descubierto que sus oceloides evolucionaron a partir de orgánulos preexistentes.

Así, la córnea consiste en una capa hecha de mitocondrias, la lente son vesículas apiladas y el cuerpo retiniano consta de plástidos interconectados. Dicho cuerpo es el núcleo central de una red de plástidos (como los que contienen peridinina), adquiridos mediante endosimbiosis con un alga roja.

Por tanto, estos dinoflagelados han modificado orgánulos como mitocondrias y plástidos con funciones metábolicas «clásicas» para construir un nuevo orgánulo más complejo. ¿Su función? los warnówidos son heterótrofos y se sospecha que los oceloides podrían facilitar la detección de presas, como otros dinoflagelados…

Precisamente nuestra colega del IEO de Vigo, María García Portela, trabajó con uno de estos dinoflagelados con oceloides, renombrándolo como Nematodinium parvum (García-Portela y col. 2023).

 

2. ASUNTOS DELICADOS («Agujeros de gusano», 2013)

Arrímate (arrímate)

Arrímate (arrímate)

La reproducción sexual de las microalgas es un asunto fascinante y aquí resumiré un estudio reciente sobre una especie planctónica que conocéis por sus mareas rojas y bioluminiscencia: Noctiluca scintillans.

Primero hay que recordar que las Noctilucas no son microalgas. Son heterótrofas, se alimentan de diversas presas del plancton y en su ciclo de vida alternan reproducción asexual (por fisión celular) y sexual («células madre» o gametocitos).

Lo que no se conocía eran los factores que llevan a las Noctilucas a «escoger» el sexo en lugar de dividirse sin más…

En otros dinoflagelados suelen ser cambios ambientales como la limitación por nutrientes, luz o temperatura. En Noctiluca, debido a la dificultad de mantener cultivos sanos en el laboratorio, no podíamos responder a esa cuestión.

Pues bien. Unos investigadores taiwaneses (Lee y col. 2021) tuvieron éxito cultivándolas y determinaron cuándo se transforman en gametocitos las células vegetativas de N. scintillans («trofontes», las responsables de las mareas rojas que tanto aparecen en este blog).

Sus conclusiones tienen lógica. Los «nutrientes» de Noctiluca son sus presas y han descubierto que cuando estas escasean, después de la proliferación masiva de trofontes, se desencadena la transformación en células sexuales capaces de liberar hasta 1024 gametos en apenas 20 horas.

Los gametocitos no flotan y a diferencia de los trofontes se hunden. Así que el final de los blooms de Noctiluca podría deberse entre otros factores (como la predación y dispersión por las corrientes) a que ellas mismas desaparecen al no encontrar presas suficientes y pasar al «modo sexual».

 

3. PEQUEÑA GRAN REVOLUCIÓN («Copacabana», 2015)

Bienvenida a casa
Pequeña gran revolución
Que con tus pasos marcas
Un nuevo rumbo en dirección…

Mi canción favorita de IZAL la asocio a un hecho crucial en la historia de la vida: «la gran oxidación». Hace 2.400 millones de años (m.a.) los niveles de oxígeno en la atmósfera aumentaron de forma brusca terminando con el efecto invernadero que provocaba la acumulación de metano.

La culpa la tuvo un invento de las cianobacterias: el fotosistema II, capaz de absorber la energía del sol oxidando el agua y liberando oxígeno como producto residual. Fue tan útil que lo copiarían las actuales microalgas y vegetales terrestres gracias a la endosimbiosis de sus ancestros con otras cianobacterias.

La gran oxidación supuso un enfriamiento del planeta y envenenó a las formas de vida que no podían tolerar esa subida de oxígeno que ocurrió en varias etapas. Tras un ascenso brusco («la gran oxidación») se produjo una estabilización del oxígeno hace 1.800 m.a., pero los océanos profundos continuaron anóxicos.

Fue hace 600-800 m.a. cuando volvió a aumentar llegando a los niveles actuales y oxigenando los océanos por completo. Los fotosistemas de las cianobacterias evolucionaron a partir de microorganismos fotosintéticos anaerobios pero la fotosíntesis y la respiración aerobias fueron una gran revolución y el primer paso hacia las formas de vida complejas.

No quedan burbujas de aire atrapadas de aquella época así que esto lo sabemos mediante restos geológicos y biológicos. Entre estos últimos se encuentran los estromatolitos (estructuras sedimentarias producidas por microorganismos como las cianobacterias) y biomarcadores que demuestran la existencia de oxígeno.

Las cianobacterias ya prosperaban antes de la gran oxidación y se han encontrado pruebas de incrementos previos puntuales (¡pequeños oasis!) de oxígeno. Pero se cree que fueron una serie de cambios ambientales y evolutivos (las formas multicelulares) los que desequilibraron la balanza a su favor, extendiendo su dominio y transformando para siempre nuestro planeta.

 

4. EL POZO («Autoterapia», 2018)

Y ahí afuera buscaremos al malo
Y los buenos nos tendrán que creer

Los mares son un pozo de dióxido de carbono y calor: absorben el 30% de las emisiones de CO2 y retienen el 90% del calor que estas generan. A la captura de ese CO2 contribuyen las praderas submarinas, manglares, arrecifes y microalgas.

La absorción del exceso de CO2 antropogénico tiene un coste en forma de acidificación de los océanos que puede afectar a la viabilidad de aquellas formas de vida que usan conchas y esqueletos de carbonato cálcico, como los invertebrados marinos.

Sin embargo, el potencial de los océanos para retener CO2 se podría aprovechar en nuestro favor para inyectar de forma intencionada este gas en las capas profundas. Allí podría permanecer retenido durante siglos contribuyendo a la reducción de este gas y sus efectos sobre el calentamiento global.

El propio IPCC publicó un informe acerca de esta estrategia en 2018. Pero el coste económico y sus consecuencias sobre las comunidades profundas, entre otros aspectos como las leyes y desarrollo de las tecnologías necesarias, plantean serios obstáculos a su puesta en marcha a gran escala.

Parece más razonable buscar otras vías, como la captura biológica de CO2 mediante p. ej. las microalgas, uno de los métodos más efectivos para este objetivo: fijan entre 10-50 veces más CO2 que las plantas terrestres y sus tasas de crecimiento son mucho más elevadas. Además, la biomasa que producen luego puede aprovecharse en aplicaciones alimentarias, cosméticas, farmacéuticas, biocombustibles, etc.

El obstáculo en este caso es cómo mantener cultivos masivos y rentables a escala industrial para que las microalgas lleguen a jugar un papel importante en las próximas décadas en la captura biológica de CO2.

 

5. FOTOGRAFIAS («Hogar», 2022)

Mientras dure todo esto, solo quiero ser sincero y no guardarme nada

Como seres visuales que somos, las imágenes son lo primero que suelen captar nuestra atención. En el caso de las microalgas, la belleza y diversidad de sus formas creo que atraen, por experiencia, al público general sin necesidad de otra información, más allá de la ciencia…

No podemos empatizar con el fitoplancton pero sí apreciar y reconocer el papel fundamental que cumple en los ciclos naturales y la vida del planeta.

Es fácil concienciar sobre la importancia de conservar y proteger ecosistemas terrestres y acuáticos con fotografías de animales en peligro de extinción como linces, ballenas u osos polares. En el caso del fitoplancton, aunque las especies también evolucionen y se extingan, nadie se va a creer que haga falta proteger a las diatomeas (por citar un grupo icónico por su importancia ecológica). Save the diatoms!!

En cambio, las alteraciones que sufre el plancton cuando se modifican las condiciones ambientales, debido al calentamiento global o vertidos de origen humano en zonas costeras, afectan realmente a la fauna y a los recursos marinos, con serias consecuencias sociales y económicas.

Para darnos cuenta del impacto de las microalgas sobre el planeta, las mejores imágenes no son las conseguidas con microscopios sino las que ilustran desde el espacio la inmensidad de sus proliferaciones, a lo largo y ancho del océano.

Bloom de fitoplancton (posiblemente cocolitofóridos) en el mar de Barents, 6 de julio 2016. Fuente: NASA Earth Observatory.

Referencias:

  • García-Portela M. y col. Studies on the complex Warnowiaceae (Dinophyceae) I. Lohmann’s Pouchetia parva refound and renamed Nematodinium parvum comb. nov. (=Warnowia parva). Phycologia 62(5): 421-435 (2023).
  • IPCC Special Report on Carbon dioxide Capture and Storage. Chapter 6: Ocean storage. 42 pp. (2018). Disponible en https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2018/03/srccs_chapter6-1.pdf
  • Lee J.L.-N. y col. Sexual reproduction in dinoflagellates—the case of Noctiluca scintillans and its ecological implications. Front. Mar. Sci. 8:7043 (2021).
  • Olejarz J. y col. The Great Oxygenation Event as a consequence of ecological dynamics modulated by planetary change. Nat. Commun. 12:3985 (2021).
  • Onyeaka H. y col. Minimizing carbon footprint via microalgae as a biological capture. CCST 1:100007 (2021).
  • Sessions A.L. y col. The continuing puzzle of the great oxidation event. Curr Biol. 19:R567-74 (2009).
  • Schirrmeister B.E. y col. Cyanobacteria and the Great Oxidation Event: evidence from genes and fossils. Paleontology 58:769-785 (2015).

Una charca en Canido

Observar la naturaleza y prestar atención a sus rutinas tiene premio. Lo disfrutamos en el cine con «Mi maestro el pulpo» (Craig Foster, 2020) o libros como «En un metro de bosque» donde David G. Haskell visita durante un año un pedacito de monte en Tennessee. Después de leer esta obra, en la que 1 m² escondía tantas historias, lo primero que pensé fue: «me encantaría leer algo así del intermareal».

Si nos acercamos a una charca en bajamar y fijamos nuestra atención descubriremos que sus habitantes atesoran tantos relatos como los mamíferos y aves de aquel bosque. Pero yo no tengo mucho espacio aquí así que escogeré nada más que uno

A los pies del Centro Oceanográfico de Vigo se encuentra una costa rocosa y poco accesible en Cabo Estai, salpicada por pequeños arenales cuando nos movemos hacia el este y el puerto de Canido. Pues bien, a finales de abril fuimos mi colega del IEO (María García Portela) y yo a uno de esos arenales que casi desaparecen cuando sube la marea: Menduiña.

Arenal de Menduiña. Al fondo (de izquierda a derecha) las islas Cíes y la isla de Toralla. Autor: F. Rodríguez

Llegamos en marea baja y nos separamos para revisar el intermareal buscando algo sin suerte. Ya no tenía interés la exploración y regresamos a una pequeña charca decorada por macrófitos verdes. Al agacharnos vimos que la superficie estaba teñida de ese color ¡Ojú! Toda una proliferación de fitoplancton en una poza que no tenía ni medio metro de largo.

Aquellas microalgas eran como lorchiños, esperando a que subiera la marea para salir al mar… 

Por supuesto cogimos una muestra de la minimarea verde. En el microscopio resultaron ser una multitud de flageladitos con aspecto triangular que se agitaban sin cesar (y que yo al menos no había visto nunca).

Al dejarlos en un matraz dentro de una cámara incubadora a 16ºC se desplazaron rápidamente hacia la luz. Si les incordiabas y girabas el matraz se reorientaban de inmediato y en cuestión de escasos minutos volvían a agolparse hacia el lado iluminado por tubos LED. Este comportamiento se conoce como fototropismo positivo y los flageladitos pueden nadar durante 2-3 días.

A la izquierda flageladitos verdes en un matraz recién girado en sentido contrario a la luz. A la derecha, el mismo matraz apenas un minuto después. Fecha: 19 de abril de 2025. Autor: F. Rodríguez

Por simple curiosidad obtuvimos una secuencia genética de la muestra natural que coincidió al 100% con Ulva australis (etiquetada con sinónimos como U. laetevirens o U. pertusa).

Aquellos inquietos flageladitos eran pues una fase unicelular del ciclo de vida de un macrófito de la charca.

A todos nos suenan las «lechugas de mar» o el género Ulva (especialmente si estudiaste Biología o Ciencias del Mar), uno de los primeros descritos por Linneo en 1753. Son algas verdes comunes, abundantes y distribuidas por todos los continentes.

Pero en concreto esta que encontramos, Ulva australis, es originaria del Pacífico. En Galicia la identificaron por primera vez en 2005 como U. pertusa en cultivos de algas pardas (Undaria pinnatifida: Wakame) en la ría de Ares y Betanzos. Los autores de aquel estudio, Baamonde López y col. (2007), descubrieron que se extendía por toda la costa de norte a sur, desde San Cibrao (Lugo) hasta Alcabre en Vigo (cerca de esta charca de Canido). Revisando herbarios de Galicia confirmaron que su presencia se remontaba hasta 1990 en A Coruña, aunque se había confundido y etiquetado como otras especies.

Ulva australis es por tanto invasora en nuestras costas y su introducción en Galicia y más al norte (en Bretaña francesa), se asocia a cultivos de marisco (importación de ostra) al igual que otras algas asiáticas como los sargazos (Sargassum muticum). En el sur de la Península Ibérica también está presente, pero los datos genéticos apuntan a poblaciones distintas y en este caso podrían haber llegado con el tráfico marítimo (quizás en buques japoneses que cargaban atunes recién capturados en las almadrabas).

En cuanto a los flageladitos ¿qué son en realidad? El ciclo de vida de Ulva es complejo e incluye fases multicelulares (lechugas) y unicelulares (flageladitos). Se dice que es bifásico e isomorfo porque hay dos tipos de lechugas in-di-fe-ren-cia-bles (gametofitos y esporofitos). Los gametofitos son, para entendernos, lechugas femeninas y masculinas que liberan gametos (con 2 flagelos, haploides). Dichos gametos se fusionan y germinan como esporofitos (lechugas diploides). Estos, por meiosis, producen nuevos gametos (esta vez con 4 flagelos) que germinan y desarrollan una nueva generación de gametofitos. Los flageladitos que había en la charca, aunque no conseguí verlos del todo bien, me pareció que tenían 4 flagelos (=cuadriflagelados).

Ciclo de vida típico del género Ulva. Fuente: Costa y col. (2024)

 

Semanas después, el mismo matraz en el que antes nadaban flageladitos era un sembrado de filamentos verdes visibles a simple vista y que –si estoy en lo cierto– serían incipientes gametofitos de U. australis. Como no soy experto en macroalgas aquí os dejo botando el balón, por si alguna lectora o lector que las conozca en profundidad tiene comentarios…

Este es el mismo matraz fotografiado 6 semanas después (5 de junio de 2025) con los filamentos de Ulva australis. Autor: F. Rodríguez

Las proliferaciones de Ulva, protagonizadas por especies autóctonas como U. lactuca, pueden ser un problema para el marisqueo al acumularse sobre fondos con bancos de almejas, navajas y berberechos. Sin embargo, especies como U. australis y muchas otras de su género son interesantes por sus aplicaciones en acuicultura y biorremediación, como alimento para organismos marinos y personas, además de producir moléculas beneficiosas para la salud con actividad antioxidante, antitumoral, antibacteriana y antidiabética. Toda una farmacia verde marina y es que especies invasoras como la de hoy no tienen por qué ser dañinas.

Os dejo con un vídeo de los filamentos que crecían en ese matraz y así termina esta historia de una charca en Canido.

Referencias:

  • Baamonde López S. y col. Is the cryptic alien seaweed Ulva pertusa (Ulvales, Chlorophyta) widely distributed along European Atlantic coasts?. Bot. Mar. 50:267-274 (2007).
  • Bárbara I. y col. Adiciones florísticas y aportaciones corológicas para la flora bentónica marina del Atlántico Ibérico. Acta Botánica Malacitana 39:207-237 (2014).
  • Costa S.P. y col. Laminar Ulva species: A multi-tool for humankind? Appl. Sci. 14:3448 (2014).
  • Couceiro L. y col. Evidence for multiple introductions of the Pacific green alga Ulva australis Areschoug (Ulvales, Chlorophyta) to the Iberian Peninsula. Bot. Mar. 54:391-402 (2011)
  • Mantri V.A. y col. Concise review of green algal genus Ulva Linnaeus. J. Appl. Phycol. 32:2725–2741 (2020).

 

 

Las renovables marinas

Imagen de portada: Aerogenerador marino flotante DemoSATH [Autor: DSullivan 2. Fuente: Wikipedia]

Tras el apagón del 28 de abril en la península ibérica, me ha picado la curiosidad por revisar el origen de la energía que empleamos en España. Así que por una vez dejaré a las microalgas de lado, pero lo haré para tratar de un tema relacionado con el medio marino que dará mucho que hablar en los próximos meses. Eso creo yo, al menos.

Todo lo que contaré a continuación lo expongo a nivel personal (como siempre), y no representa las opiniones ni la postura de otras personas o instituciones. Esto es solo un blog de divulgación y en él hablo sobre temas que me interesan y que comparto de este modo con quien quiera leerlos.

Dicho esto, resulta que en 2023 en España las fuentes de energía renovables (principalmente hidraúlica, solar (térmica y fotovoltaica), y eólica) superaron por primera vez a las no renovables. Y en 2024 alcanzaron su máximo histórico: 57% del total.

La proporción de energías renovables varía mucho entre comunidades autónomas (CCAA), con máximos en Castilla y León (93%), Aragón (89%) y Galicia (85%). En las dos primeras domina la eólica mientras que en Galicia la hidraúlica y eólica están a la par (con un 44% y 38% del total, respectivamente). Yo diría que vamos por el buen caminoaunque falta mucho para llegar a la meta de cero emisiones de CO2 que fija la Unión Europea (UE) para 2050.

Pero en España todavía existen fuentes de energía renovables sin explotar: las del mar.

Esto es así porque el marco normativo que regula la producción de energía a partir de fuentes renovables marinas aún se aprobó el 24 de septiembre de 2024 (Real Decreto (962/2024). Por otra parte tenemos el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030 (PNIEC), cuyos objetivos generales son reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentando el porcentaje de las fuentes renovables en la generación y uso de energía eléctrica. El PNIEC marca como objetivo alcanzar hasta 3 GW de eólica marina y 60 MW de otras fuentes renovables marinas en el horizonte 2030. Lo importante es que este desarrollo sea ordenado, respetuoso con el medio ambiente y compatible con otros usos y actividades en el mar.

El PNIEC se sometió a un procedimiento de evaluación ambiental estratégica (que duró 6 meses) y cuya Resolución se publicó el mismo día que el RD de las renovables marinas. En su evaluación ambiental se consultó a las administraciones públicas afectadas y personas interesadas (como ONGs). El listado de las mismas aparece en dicha Resolución e incluye dentro de la Administración General del Estado, entre otros, al Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades). También, por supuesto a las CCAA afectadas (a través de representantes de las Consejerías de Biodiversidad, Pesca, Transporte Marítimo, Cultura o Energía, entre otras).

Si levantamos la vista hacia la UE, una Directiva de 2014 sobre la ordenación del espacio marítimo ya exigía a los Estados miembros el establecimiento de planes nacionales de ordenación marítima para identificar usos presentes y futuros, incluidas las instalaciones de energía renovable. Esa Directiva se traspuso al ordenamiento español con un RD de abril de 2017, por el que se estableció el marco general para la ordenación del espacio marítimo. El plazo que daba la UE para establecer los planes nacionales era 2021 y España cumplió dicho compromiso en 2023.

La norma establece la elaboración de cinco planes de ordenación de protección del medio marino, uno por cada demarcación marina…

El RD 962/2024 que se aprobó hace unos meses afecta a las instalaciones eólicas marinas y otras renovables que se puedan ubicar en el mar o que aprovechen su energía, como la mareomotriz (a partir de las mareas) y undimotriz (la energía de las olas), estableciendo también una excepción al ámbito liberalizado de la generación eléctrica. Garantiza mediante concursos que sólo se materializarán las instalaciones eólicas marinas en las Zonas de Alto Potencial (ZAP) identificadas para ello en los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM). Luego hablaremos de estos POEM y de su evaluación ambiental estratégica…

Los procedimientos de concurrencia competitiva para los proyectos de eólica marina permiten otorgar la concesión de ocupación del Dominio Público Marítimo-Terrestre. Los proyectos, en todo caso, seguirán sometiéndose a los requisitos ordinarios, como obtener una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva o cumplir hitos previstos y plazos de tramitación.

Los concursos permitirán seleccionar las mejores instalaciones, que serán aquellas con el menor impacto ambiental y los mayores beneficios socioeconómicos locales (generación de empleo e industria), y en el procedimiento de adjudicación está prevista una fase de diálogo público entre los promotores de los proyectos y los sectores afectados. Cada procedimiento de concurrencia competitiva estará regulado por una orden ministerial que incluirá elementos como el área de las ZAPER (dentro de las ZAP, aquellas para el desarrollo de Energías Renovables: 19 en la actualidad) donde se pueden ubicar las instalaciones.

Esta misma orden ministerial establecerá las bases del diálogo público y tras él otra orden ministerial convocará el concurso, con el calendario y podrá incluir modificaciones de los parámetros y criterios derivadas del diálogo público. La evaluación de las solicitudes le corresponderá a una comisión técnica integrada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miterd) y otros departamentos implicados, como el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa), el Ministerio de Defensa o el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

La zonificación de los usos del mar se ha hecho mediante los POEM, aprobados en marzo de 2023, en los cuales participó el IEO-CSIC.

Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM)

Los POEM identifican zonas de uso prioritario (ZUP) y de alto potencial (ZAP). Y en esas ZAP es donde se incluyen las zonas para la conservación de la biodiversidad; yacimientos de áridos destinados a la protección costera; la I+D+i; actividad portuaria; desarrollo de la energía eólica marina (ZAPER) y la acuicultura marina. Evidentemente puede haber conflictos entre esos usos y en el caso de que coexistan varios de ellos su desarrollo conjunto debe cumplir criterios de sostenibilidad.

La propia web del Miterd destaca que se ha empleado la mejor evidencia científica disponible para elaborar los POEM gracias al trabajo del IEO-CSIC y del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana). Los POEM se sometieron igualmente a un procedimiento de consulta pública y evaluación ambiental estratégica que incluyó a las administraciones públicas afectadas y a las personas interesadas.

Como resultado del análisis y consideración de los informes y alegaciones durante la consulta pública, el Gobierno introdujo algunos cambios en disposiciones y criterios de ordenación, así como medidas para la mejora en la ordenación de los usos y actividades. Entre los cambios introducidos en los POEM se incluyeron algunos criterios para las ZAPER, entre los que destaco los siguientes:

  • Estudios acústicos que caractericen los niveles medios de ruido de fondo en las ZAPER, de modo que contribuya al seguimiento ambiental de los parques eólicos.
  • Se procurará que los proyectos que se lleven a cabo dentro de cada ZAPER, originen el menor impacto visual posible desde tierra, tanto desde espacios protegidos como de zonas turísticas o  residenciales muy consolidadas, así como de los bienes de interés cultural (BIC) en el litoral.
  • En las zonas donde se constate una interacción relevante con caladeros de pesca, incluida la pesca artesanal, se propondrán opciones que minimicen dicho impacto.

Y sobre las medidas de ordenación hay 3 para las Energías Renovables relacionadas con la eólica marina:

ER1: Análisis y modelización del impacto paisajístico de las infraestructuras de aprovechamiento de energía eólica marina en las aguas españolas.

ER2: Análisis del sector pesquero potencialmente afectado por el desarrollo de la energía eólica marina en las zonas propuestas en los POEM.

ER3: Análisis de los efectos potenciales de los parques eólicos marinos sobre los ecosistemas marinos. Se elaborará una guía que abarcará todos los aspectos relacionados con la realización de estudios de fauna y hábitats en el procedimiento de evaluación ambiental, desde la planificación, valoración, el análisis del impacto acumulado, la propuesta de medidas ambientales y el programa de vigilancia o seguimiento ambiental.

Asimismo, como consecuencia de la información pública y de las consultas, el Estudio Ambiental Estratégico se modificó para especificar los potenciales efectos de los POEM sobre los espacios marinos protegidos; incluir la referencia al valor de la praderas de fanerógamas como posible reservorios de carbono; ampliar la información relativa a los impactos ambientales de los parques eólicos marinos sobre los diferentes componentes del medio, en especial sobre la avifauna. También sobre la Red Natura 2000 costera por la evacuación de la energía, sobre la actividad pesquera, sobre el turismo y sobre las zonas de acuicultura.

Como os decía antes, existen cinco demarcaciones marinas en España: Noratlántica, Sudatlántica, Estrecho y Alborán, Levantino Balear y Canaria. Pero la eólica marina solo se podrá instalar en algunas zonas muy limitadas en cuatro de ellas. Por ejemplo, en Canarias la ZAPER más cercana está a 2 km de la costa. En la Noratlántica, la demarcación más importante para la eólica marina, se sitúan a no menos de 21 kilómetros de tierra. En la Sudatlántica no habrá eólica marina porque no se identificaron zonas adecuadas para su desarrollo.

Plan de ordenación marítimo de la demarcación Noratlántica. Fuente: energiasrenovables.com

Si los proyectos superan todos los trámites para la obtención de la DIA positiva y se instalan las infraestructuras, la Ley de evaluación ambiental establece los tipos de infracciones y consecuencias que pueden ir desde multas, a revocar permisos o licencias, e incluso prisión. El Gobierno ha recibido ya numerosas muestras de interés por parte de empresas como Iberdrola, Repsol y Ferrovial, que quieren presentar proyectos de eólica marina en cuanto se lancen las órdenes ministeriales para los concursos.

En Galicia las limitaciones a la instalación de eólica en los POEM finalmente aprobados han llevado a la Xunta de Galicia a mostrar su disconformidad a través del Observatorio de la energía eólica marina de Galicia (Consellería de Economía e Industria) en el que participan el sector pesquero y Asime (Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas de Galicia). En octubre acordaron convocar a expertos del IEO-CSIC para conocer de primera mano los avances de los estudios que realizan sobre el desarrollo de la eólica marina en las zonas afectadas por los POEM y sus efectos sobre los ecosistemas marinos.

Por su parte, el BNG ha pedido (también en octubre pasado) al Gobierno de España que frene la energía eólica marina en Galicia hasta que «existan estudios e informes pertinentes sobre el impacto ambiental y socioeconómico que tendrá en el litoral gallego». Se basan en que no disponemos de los informes ni estudios necesarios para saber los impactos en los ecosistemas marinos ni el impacto socioeconómico de este tipo de infraestructuras en una zona como Galicia, tan dependiente de la pesca.

El papel de las ESTRATEGIAS MARINAS

La Directiva Marco sobre la Estrategia marina (2008) establece que los Estados Miembros deberán diseñar y poner en marcha programas de seguimiento para una evaluación continuada del estado ambiental. Es una directiva joven y su aplicación en las aguas marinas españolas es aún bastante desconocida para la sociedad. Los ciclos de aplicación de las Estrategias marinas son de seis 6 años, y se han completado 2 (2012-17 y 2018-24).

Los programas de seguimiento deberán basarse en los ya existentes en cumplimiento de otras Directivas u obligaciones, como la Directiva Marco del Agua, las Directivas Aves y Hábitats y los Convenios de Mares Regionales (CMR) que en el caso de España son el Convenio OSPAR de protección del Atlántico Noreste y el Convenio de Barcelona para la protección del medio marino y la zona costera del Mediterráneo.

El Grupo Español de las Estrategias Marinas lo forman el Mapa, el IEO-CSIC y el Centro de Estudios de Puertos y Costas (CEPYC), que es la unidad especializada en puertos, costa, navegación y mar del CEDEX.

Con el fin de alcanzar un entendimiento común entre todos los países europeos acerca de los contenidos de los programas de seguimiento, en el año 2013 la Comisión Europea elaboró un documento sobre recomendaciones. Este documento establece los criterios básicos que deben seguir los programas de seguimiento.

Estos principios son, entre otros, los criterios e indicadores aplicables a cada descriptor de Buen Estado Ambiental (BEA, 11 descriptores en total): 1) Biodiversidad (peces, cefalópodos, mamíferos marinos, reptiles y aves, hábitats bentónicos y pelágicos), 2) Especies alóctonas invasoras (el único en el que he colaborado para el tema de microalgas desde el Centro Oceanográfico de Vigo junto a Laura Escalera), 3) Especies explotadas comercialmente, 4) Redes tróficas, 5) Eutrofización, 6) Integridad de los fondos marinos, 7) Alteración de las condiciones hidrográficas, 8) Contaminantes y sus efectos, 9) Contaminantes en los productos de la pesca, 10) Basuras marinas, 11) Ruido submarino.

Descriptores de Buen Estado Ambiental. Fuente: Miterd.

El diseño de la mayor parte de los Programas de seguimiento relativos a los descriptores del BEA está a cargo del IEO-CSIC, mientras que los programas de seguimiento de presiones y actividades humanas han sido desarrollados mayoritariamente por el CEPYC-CEDEX.

El tema de la eólica marina plantea posibles consecuencias medio ambientales en varios de dichos descriptores. Y los efectos de las infraestructuras propuestas se evaluarán en base a los datos que acumula el IEO-CSIC en los programas de seguimiento. Por ejemplo, aparte de los efectos que todos podemos imaginar sobre biodiversidad (incluidas aves marinas), pesca, redes tróficas, fondos marinos, etc., el descriptor 11 incluye medir la evolución del ruido ambiente para generar un mapa de ruido que incluirá modelar fuentes ajenas al tráfico marítimo como las estaciones eólicas marinas.

Entre los programas de seguimiento del segundo ciclo de las EEMM (2018-2024) existía uno específico sobre “Generación de energías renovables” (ES-A-10 EneRenov), enfocado exclusivamente al seguimiento de las presiones y actividades relacionadas con la “Generación de energías renovables (energía eólica, undimotriz y mareomotriz), incluida la infraestructura”. Esto a su vez está relacionado con los impactos ambientales descritos en los POEM en relación a las eólicas marinas que se propongan en las ZAPER.

En respuesta a una pregunta escrita de VOX en el Congreso, el Gobierno contestó el 6 de noviembre 2024 que las ZAPER se definieron tras un largo proceso de análisis de las limitaciones desde el punto de vista de la biodiversidad marina y las interacciones con los usos de interés general, incluida la pesca. Esas ZAPER son las óptimas en base a la mejor información disponible, que como comentaba antes, proporcionaron el Mapa, las CCAA, fue procesada por el IEO-CSIC y contrastada con el sector pesquero. Hasta esa fecha (según el Gobierno), El IEO-CSIC no había recibido aún ningún informe de impacto sobre los ecosistemas marinos y la actividad pesquera.

La medida ER2 de los POEM (la del análisis del sector pesquero) ha sido encargada al IEO-CSIC y profundizará en la identificación de los artes de pesca y puertos afectados en cada una de las ZAPER, la identificación de los stocks pesqueros más destacados en ellas y la valoración del impacto económico que supondría su no extracción, para concluir en un análisis del sector afectado por el desarrollo de la eólica marina.

El IEO-CSIC es el organismo intermedio de Gestión del Fondo Europeo Marítimo de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) desde junio 2024 y dentro de ese Fondo se enmarcan los trabajos de mejora del conocimiento del medio marino a través de las EEMM. El IEO-CSIC recibe del Miterd los proyectos de eólica marina. Esos informes se envían luego a la autoridad competente de evaluación ambiental (El Miterd, que es quien tiene las competencias en medio ambiente según determina la Ley de evaluación ambiental).

En la actualidad, todas las consultas sobre eólica marina que llegan al IEO-CSIC se trasladan directamente al Miterd.

Para terminar, hace unos días La Voz de Galicia (19-IV-2025) citaba que está previsto un primer informe del IEO-CSIC sobre este asunto en mayo. Y otro más detallado durante el segundo semestre de 2025. Así al menos se lo transmitió el Miterd a «La Plataforma en Defensa da Pesca e os Ecosistemas Mariños» durante una mesa de trabajo donde se aceptó su solicitud para incluir en próximas reuniones a representantes del IEO-CSIC.

Así que este año escucharemos hablar cada vez más sobre renovables marinas. Un tema que en España llega con retraso frente a países como Dinamarca o Países Bajos, pero que sin duda llegará…

Sobre la cultura científica

Hay cosas que no las valoras hasta que las pierdes. Esta frase podría aplicarse a muchos temas pero aquí solo hablo de cultura científica.

¿Y qué es la cultura científica? Pues «el conjunto de conocimientos no especializados de diversas ramas de la ciencia que permiten desarrollar un juicio crítico sobre ellas y que idealmente poseería cualquier persona educada» (J.A. López, SEBBM). Es decir, dentro de la cultura general de cada uno…¿qué sabes de ciencia?. Cosas tan básicas como que la Tierra gira alrededor del Sol, la teoría de la evolución, las vacunas como protección frente a enfermedades, o que el tiempo y el clima son asuntos diferentes…todo eso es cultura científica. Y es útil. Sirve para mucho más que para acertar preguntas en un concurso de televisión. Por eso lo estudiamos desde el colegio.

Hoy en día, por el modo en el que nos informamos o por cuestiones políticas el gris ya no se lleva: todo es blanco o negro. Y la ciencia también ha caído en esas trincheras porque su apoyo o desprecio forma parte del marco ideológico de políticas opuestas. Divide y vencerás. También con la ciencia.

En general, los zascas que reciben la ciencia y los científicos llegan por la interpretación que hacen terceros de sus resultados y usos, ya sea desde los representantes públicos o comunicadores de medios tradicionales y digitales. La ciencia no es ajena a esas batallas ideológicas: sufre las consecuencias de una mayor o menor inversión pública que impulsará su desarrollo, lo ralentizará o provocará escenarios peores. Como la planta del amor, si no la riegas constantemente se marchita!

Manifestación convocada por «La marea roja por la ciencia» (Madrid, 27 septiembre 2016). Autor: Marcos del Mazo. Fuente: Ciencia con Futuro.

 

La ciencia es una actividad humana y como tal también se equivoca pero posee mecanismos de corrección de errores a distintos niveles. Para empezar los artículos científicos se revisan por otros colegas antes de su publicación. Y la comunidad científica examina con lupa los resultados del laboratorio X, que son luego comprobados o utilizados por otros laboratorios…si la cosa no funciona es que hay gato encerrado. Un error involuntario o a lo peor un resultado trucado tardan poco en salir a la luz. Antes se pilla a un científico tramposo que a uno cojo.

Comprender esto es importante porque nos permite ser críticos también con ella, revisar nuestras propias creencias y formarnos una opinión acerca de, por ejemplo, el cambio climático, el riesgo de sufrir enfermedades si no nos vacunamos (ya véis que tengo fijación con esto), el agotamiento de los mares, etc. En resumen, adquirir una cultura científica que nos será útil y beneficiosa en el día a día para nosotros y nuestra comunidad. En función de ello votaremos a unos políticos sobre otros y formaremos parte de ciertos colectivos en la sociedad. Aquellos acorde a nuestra visión sobre estos temas.

Es una catástrofe escuchar que en 2025 hay gente que todavía piensa (o eso dice) que la Tierra es plana porque «la ven plana». O que la DANA de Valencia la produjeron los «chemtrails». Contra ese tipo de mensajes lo único que podemos hacer es sembrar de contenidos rigurosos las fuentes de información y apoyar políticas (o influir en ellas) para que tengan en cuenta la necesidad de invertir más en educación e investigación en beneficio de la sociedad. La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco es ejemplo de iniciativas en este sentido para promover el conocimiento científico desde una institución pública.

Todos hemos creído en cosas como ovnis y fantasmas ¿verdad? el problema es que no te replantees nunca si eso tiene sentido o existe alguna evidencia detrás. Con ello va cayendo el decorado de fantasía y surge otro más bello y fascinante pero que requiere esfuerzo por nuestra parte: descubrir la realidad y la naturaleza del mundo que nos rodea.

Quiero pensar que a pesar de todo vamos a mejor. En España aún resuena aquella frase de 2007 en la que el presidente Mariano Rajoy dijo, citando a su primo catedrático de Física en la Universidad de Sevilla, que si no era posible predecir el tiempo mañana en Sevilla quien puede suponer lo que pasará dentro de 300 años…y que por ello el cambio climático no se podía convertir en el gran problema mundial.

Ocho años después, en la cumbre COP21 de París, el mismo Rajoy aseguró que el cambio climático era «el mayor reto medioambiental al que nos enfrentamos«. Sobre su famosa frase dijo «cuando uno se equivoca lo mejor es rectificar y yo he rectificado muchas veces porque me equivoco a menudo» (El Mundo, 30-XI-2015). Anunció incluso una Ley de Cambio Climático para su próxima legislatura, en caso de ser reelegido. Y así fue (reelegido por el PP) pero tras la moción de censura y el relevo en la presidencia por Pedro Sánchez dicha ley se aprobó en 2021 por un Gobierno de signo opuesto con el apoyo de todos los grupos excepto Vox (que votó en contra), y PP y Más País-Verdes Equo, que se abstuvieron.

Cito aquella frase porque es evidente que Rajoy mejoró su cultura científica (se informaría y asesoraría a raíz del cachondeo mediático). Tomó conciencia de un asunto que hasta 2007 ignoraba en lo más básico: distinguir el tiempo del clima. Ojo ¡lo ignoraban él y su primo catedrático!. Esta es otra constante de nuestros tiempos: una vez que metes la pata la rectificación ya no cuenta. Todos nos equivocamos y si quien rectifica para bien es además presidente del país nos beneficiamos todos.

Las creencias son irracionales. Si alguien ve la tierra plana desde su casa y por ello cree vivir en una alfombra voladora no le convencerás de lo contrario hasta que le metas en un cohete y vea «la canica azul» desde el espacio. Y aún así se inventarían algo, estoy seguro. Lo que sí podemos conseguir es que aumente la cultura científica en nuestra sociedad y que ese tipo de discursos no calen y apenas muevan al estupor y las risas.

Fuente: Amazon

La ciencia la hace el personal investigador, así que la divulgación que podamos realizar por nuestra parte (en colaboración con medios de comunicación y/o desde instituciones científicas), es fundamental para transmitir descubrimientos a la sociedad, sus posibles beneficios y limitaciones, refrendar lo que ya sabemos desde la Antigüedad (o varios siglos atrás), y contribuir a mejorar la cultura científica de la ciudadanía, incluidos los representantes que nos gobiernan en ayuntamientos, comunidades autónomas y a nivel de las instituciones del Estado en general.

Lo que sucede en estos momentos en EEUU con un ataque frontal a la ciencia desde su propio gobierno, en manos de representantes sin cultura científica (o con ella pero que intentan engañar a la sociedad con bulos para perseguir objetivos políticos y económicos particulares) es un ejemplo perfecto de lo que ya vivimos a menor escala en Europa con grupos de ultraderecha como VOX en España. Sin embargo, qué queréis qué os diga, la UE con sus virtudes y defectos creo que ha conseguido (por fin) generar una identidad y valores europeos garantes de que ciertos desmanes nunca prosperarán entre sus fronteras. Espero no equivocarme.

A menudo me pregunto ¿por qué no ha habido programas de divulgación científica en televisión más allá de los medios públicos? yo al menos no los recuerdo. RTVE apuesta de manera constante con múltiples formatos como «El cazador de cerebros» y «Órbita Laika», entre otros muchos disponibles en el portal digital «Ciencia y Futuro».

En prensa escrita y radio la situación es diferente. Sobre esta última, RNE destaca con diversas emisiones como «A hombros de gigantes», «Sapiens», o «Entre probetas», reunidas en una colección de «Podcasts de divulgación». En el caso particular de Galicia tenemos «Efervesciencia» en la pública autonómica (RG). A nivel nacional, las principales emisoras privadas, todas sin excepción, incluyen contenidos de divulgación donde dan voz a las y los científicos de manera habitual. El resto de divulgación se hace desde plataformas digitales, redes sociales (incluyo aquí a los blogs) y podcasts diversos que sobre todo desde la pandemia han multiplicado la oferta de contenidos.

 

Cada quien puede escoger sus opciones preferidas en un amplio abanico. Pero eso sí, medios o divulgadores que tengan una base mínima científica para sustentar lo que digan.

Aún así, a partir de fuentes fiables (un artículo científico en una revista seria), puede también salir un batiburrillo.

Por ejemplo, en el digital 20 minutos acaban de publicar esta noticia: «Las misteriosas ‘mareas rojas’ que llegan a las costas de Florida y su explicación, según la ciencia«. El texto describe «mareas rojas destructivas para el medio ambiente» de las cuales «la causa exacta ha desconcertado a los investigadores, hasta ahora«. Y añade luego que «por primera vez, los científicos han identificado casi una docena de virus asociados con los eventos de marea roja, y han descubierto que son provocados por un crecimiento masivo de algas«.

Cualquiera que lea este artículo de divulgación pensará que hay un fenómeno misterioso y aterrador recién descubierto: microalgas tóxicas y virus que proliferan juntos en la costa de Florida. Vaya cóctel. La noticia añade «El estudio identificó al organismo responsable de las mareas rojas como Karenia brevis, que fue recolectada durante eventos de mareas rojas anteriores

Estas mareas rojas en Florida y el Golfo de México (sí, el de México!!!) son bien conocidas desde antiguo. Es un tema de investigación muy interesante por sus consecuencias sobre la fauna marina y la salud humana. Si tenéis curiosidad podéis revisar entradas en el blog como «El agua amarga de Karenia« y «The Florida Red Tide». Por tanto, el dinoflagelado tóxico Karenia brevis es un viejo conocido y objeto de estudio desde hace décadas en la zona…

Karenia brevis: imagen al microscopio electrónico (Fuente: myfwc) y óptico (Autor: F. Rodríguez)

 

Los virus forman parte del ecosistema marino («El mar es una sopa de virus»), donde infectan a sus respectivos huéspedes y su presencia en los blooms de fitoplancton no es sorpresa para nadie. Lo inaudito sería que no estuviesen. Lo novedoso es averiguar qué virus se asocian con estas mareas rojas, la evolución de sus poblaciones, caracterizarlos con herramientas genéticas y en base a ello proponer incluso que esa información sirva para predecir blooms de K. brevis.

El estudio al que se refiere la noticia, Lim y col. (2025), no va más allá de esto ¡¡que ya es mucho sin tener que inventarse nada!! Si no supiera nada del tema y leyese el 20 minutos creo que entendería algo totalmente distinto. Contrastar varias fuentes de información siempre es buena idea y la divulgación científica no es una excepción…

Agradecimientos: a Julio Valeiras y José Luis Garrido por enviarme el artículo de 20 minutos.

Referencias:

  • Lim S.J. y col. Diverse ssRNA viruses associated with Karenia brevis harmful algal blooms in southwest Florida. mSphere 0:e01090-24. (2025)

Pirámides bajo el mar

Imagen de portada: Rock Islands Southern Lagoon (Koror). Palau. [Fuente: tripadvisor]

I jumped in the river and what did I see?
Black-eyed angels swam with me

[Pyramid song. Radiohead, 2011]

Las pirámides del antiguo Egipto se construyeron entre el 2700 y el 1500 A.C.

Y entre todas ellas, la Gran Pirámide de Giza es la única de las 7 maravillas de la Antigüedad que continúa todavía en pie.

La gran pirámide de Giza, también conocida como de Keops. Autora: Nina Aldin Thune. Fuente: Wikimedia Commons.

Como bien sabemos se trataba de tumbas monumentales para los faraones (jefes del estado y líderes religiosos al mismo tiempo). Por encima de faraón no se ha inventado nada ¿verdad?

En su vasta mayoría se trató de hombres, aunque algunas mujeres también ocuparon el cargo como Hatshepsut y Nefertiti. Sin olvidar por supuesto a Cleopatra VII, última reina de la dinastía Ptolemaica hasta que Roma conquistó Egipto (en el 30 A.C.) y lo anexionó como provincia del Imperio. ¿Les dirían que eran «de provincias» al visitar Roma? vaya usted a saber…

Las pirámides han despertado todo tipo de teorías e hipótesis loquísimas como la participación de extraterrestres en su construcción (¿os suena un tal Elon Musk? pues en 2020 dijo «Aliens built the pyramids, obv»). O que las más famosas, las de Giza, se alinean con Mercurio, Venus y Saturno. Incluso que incluyen jeroglíficos con medios de transporte modernos, etc. Lo que sí es cierto es que su majestuosidad y aureola de misterio (aún desconocemos con exactitud cómo se construyeron) ha cautivado durante siglos a la humanidad.

Las pirámides contemplan el paso del tiempo en medio de un paisaje árido al oeste del Nilo. Yo nunca he estado allí pero las imagino rodeadas de tierra y arena, expuestas a un calor sofocante.

Por eso me fascinó descubrir que existe un dinoflagelado fotosintético tropical que vive en la arena (sand-dwelling en inglés) y que se llama Pyramidodinium.

Ya imaginaréis a qué se parece…

Así es Pyramidodinium atrofuscum. Las formas piramidales (1, 2, 3 y 4), un quiste (5) y la forma móvil flagelada (6). Autores: Horiguchi y Sukigara (2005). Fuente: wiley.com

Lo encontraron unos investigadores japoneses en el archipiélago de Palau y sus razones para denominarlo así fueron las siguientes (traduzco del inglés):

«Pyramidodinium atrofuscum (género y especie nueva). Etimología: del griego «pyramis» que indica la forma de la célula inmóvil vegetativa (en forma de pirámide) y el latín «atrofuscum» (marrón negruzco) por el color del citoplasma.»

[Horiguchi y Sukigara, 2005]

Su aspecto a mí me recuerda a un juego de niños, el «comecocos» de papel. De hecho, las paredes del dinoflagelado son también de celulosa.

Pero vais a alucinar todavía más. Al dinoflagelado pirámide lo aislaron en un lago marino llamado «El Lago de las Medusas». Un lugar mágico y digno de «La Isla Misteriosa» de Jules Verne.

Dicho lago está conectado con el océano a través de fisuras y túneles superficiales en lo que era un antiguo arrecife. Sus condiciones ambientales (clima tropical, lluvias copiosas, rodeado por vegetación y paredes rocosas que frenan el viento) provocan una estratificación permanente. Su capa profunda comienza a partir de 15 metros, no tiene oxígeno y es tóxica para el ser humano por la acumulación de sulfuro de hidrógeno. Sobre ella (y gracias a ese H₂S) existe una capa fina de bacterias púrpuras fotosintéticas del azufre (como las que tiñen de rosa en verano la playa do Adro, en Vigo).

El Lago de las Medusas, en la isla Eil Malk del archipiélago de Palau. Los puntos amarillos que se ven en el agua son medusas. Autor: Lukas. Fuente: Wikipedia

En la capa superior oxigenada es donde proliferan de forma permanente las medusas que le dan nombre al lago. Hay 2 especies y una de ellas es dorada (Mastigias papua) porque contiene dinoflagelados simbiontes. Los suyos pertenecen al género Cladocopium (hasta hace poco se les llamaba Symbiodinium «clado C»). Las medusas se mueven al ritmo del sol y no suponen ningún riesgo para la salud, así que puedes nadar entre ellas (con un guía local) aunque el buceo está completamente prohibido.

Las medusas doradas (Mastigias papua) en el Lago de las Medusas. Fuente: supercurioso.com

A Pyramidodinium lo aislaron en una zona arenosa y poco profunda del lago. No le gusta moverse así que pasa la mayor parte del tiempo en el fondo en forma de pirámide.

De vez en cuando se divide y salen por el pico de la pirámide dos células móviles con aspecto de dinoflagelado desnudo (como Gymnodinium) que nadan durante un rato.

Esa transformación se observa en los cultivos de laboratorio entre 3 y 6 horas después de encender la luz. Las células móviles son delicadas y a la mínima cesan de nadar y vuelven al fondo. Primero se vuelven redondas y luego cuadradas hasta convertirse de nuevo en pirámides. Está claro que prefieren la vida contemplativa. Permanecen así, como el faraón dentro de su tumba unos 5 días antes de dividirse y dar otro paseo.

En 2017 se descubrió una segunda especie en este género: Pyramidodinium spinulosum. Fue el mismo grupo de japoneses y esta vez la encontraron casi a 4o metros de profundidad, en los fondos arenosos de la isla de Mageshima (Pacífico subtropical, Japón). Aunque en este caso en vez de pirámides las células inmóviles parecen lentejas espinosas.

Pyramidodinum spinulosum. Fuente: Horiguchi y col. (2017).

Qué queréis que os diga, me quedo con la primera especie…

Esa que vive en un lago tropical donde reinan las medusas sobre miles de pirámides en la arena.

Referencias:

  • Hamner WM y col. The Physical, chemical, and biological characteristics of a stratified, saline, sulfide lake in Palau. Limnol. Oceanogr. 27(5): 896–909. (1982).
  • Horiguchi T. & Sukigara C. Pyramidodinium atrofuscum gen. et sp. nov. (Dinophyceae), a new marine sand-dwelling coccoid dinoflagellate from tropical waters. Phycol. Res. 53(4): 247-254. (2006).
  • Horiguchi T. y col. Pyramidodinium spinulosum sp. nov. (Dinophyceae), a sand-dwelling non-motile dinoflagellate from the seafloor (36 m depp) off Mageshima Island, Kagoshima, Japan. Phycol. Res. 65(4): 272-279. (2017).
  • Vega de Luna F y col. Photosynthetic capacity of the endosymbiotic dinoflagellate Cladocopium sp. is preserved during digestion of its jellyfish host Mastigias papua by the anemone Entacmaea medusivora. FEMS Microbiol Ecol. 95(10):fiz141. (2019).