Entradas

De repente la ciguatera

Antes de escribir pensé: ¿cuántas veces he tratado sobre ciguatera y Gambierdiscus? Y encontré hasta 7 entradas, la primera de ellas sobre G. excentricus“Una especie nueva en Canarias” (Fraga y col. 2011), y la última “La isla de arena”.

Hoy llega la nº8, a propósito de varios artículos sobre ciguatera en medios de comunicación nacionales y también de una nueva publicación de nuestro grupo del IEO de Vigo (Rodríguez y col. 2017).

¿A qué viene tanta atención en la prensa? Pues no lo sé. Una intoxicación grave sí sería noticia, pero tal cosa no ha sucedido en estos días, que sepamos. Aunque es verdad que la ciguatera es un riesgo emergente en Canarias muy presente en las autoridades sanitarias, pescadores locales y sociedad en general.

Fuente: AECOSAN

Los brotes de ciguatera en Europa durante la última década (en Canarias y en Alemania, aunque en este país por pescado importado), han despertado el interés de autoridades e investigadores >>> y las consecuencias del control obligatorio de ciguatoxinas previo a la venta del pescado que sobrepasa los límites de peso en especies de riesgo (medregal, mero, etc), preocupan cada vez más a las cofradías de pescadores de Canarias <<<

En el área de investigación encontramos al proyecto europeo EuroCigua (cofinanciado por la EFSA y coordinado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición: AECOSAN), y a nivel nacional el proyecto CICAN de nuestro grupo (finalizado en 2016). Además, el pasado 10 de marzo comenzó el proyecto MIMAR, con financiación del programa MAC 2014-2020 de cooperación territorial de la UE (INTERREG), en el que se estudiará también Gambierdiscus en la región de la Macaronesia.

El boom en prensa lo desató el diario ABC el 24 de junio con “La ciguatera, el «nuevo anisakis» que llega al pescado europeo”, bajo el epígrafe “CAMBIO CLIMÁTICO” y con el segundo titular de “Europa investiga la expansión de una toxina en el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, típica del Caribe, que causa intoxicaciones alimentarias”.

Conste que el contenido del artículo era bastante acertado. Pero usar algo que el público conoce (parásito Anisakis) para explicar luego otra cosa que no tiene nada que ver (microalga Gambierdiscus) confunde mucho.

Gambierdiscus fotografiado a 400 aumentos. Autor: F. Rodríguez

Enganchar al lector con un titular atractivo no es malo siempre que ello no suponga olvidarse de un mínimo de rigor. Porque luego queda la sensación de una serpiente de verano, o algo peor, un “clickbait”: contenidos sin interés con un titular impactante (que no era el caso pero…).

Lo cierto es que ABC consiguió arrastrar la atención del público a la vista de la cascada de artículos y entrevistas en otros medios de comunicación y webs diversas. La mayoría, todo hay que decirlo, fueron certeros en la presentación y explicación de la ciguatera, clamando al cielo de paso por meter al parásito Anisakis de por medio.

Les recomiendo los artículos de Miguel A. Lurueña en El País (“La ciguatera no es el nuevo Anisakis”), Marián García en “Boticaria García” (Ciguatera: 7 claves de la “nueva” intoxicación por pescado”), Maika Ávila en La Ser (“Por qué la ciguatera no es el nuevo Anisakis?”), o Javier Peláez en Yahoo Noticias con el definitivo “Ciguatera, Anisakis…¿alguien me puede aclarar qué está pasando?.

Entre los que patinaron sobre este tema destaca el diario La Vanguardia con dos artículos titulados “Ciguatera, la toxina que afecta como el anisakis amenaza al pescado europeo” y ¿Se convertirá la ciguatera en la próxima crisis alimentaria?

Finalmente, también consultaron desde los medios a dos colegas míos del IEO de Vigo: Isabel Bravo en “Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García” de Radio 5 (a partir del minuto 43) y Santi Fraga en La Voz de Galicia: “La ciguatera preocupa en las Canarias”.

Antes de continuar vamos a aislar una célula de Gambierdiscus para cultivarla en el laboratorio. Para ello podemos usar un capilar de vidrio y succionar suavemente al otro extremo mientras la tenemos localizada bajo el microscopio, tal que así…!!

No insistiré otra vez en explicar qué es la ciguatera, sus causas y síntomas. Creo que ya es de sobra conocida por los lectores del blog y esa información la encontrarán fácilmente en entradas antiguas y en muchos de los artículos ya citados.

Lo que aclararé son 4 asuntos sobre ciguatera, Canarias y Gambierdiscus ya que de él proceden las toxinas y porque esto va de algas como ustedes saben, queridas y queridos lectores. Vamos allá…

1/4: no se han registrado casos de ciguatera en el Mediterráneo…Lo que sí es cierto es que se han encontrado células de Gambierdiscus, al menos en el Mediterráneo oriental, como la isla de Creta (Aligizaki & Nikolaidis, 2008).

2/4: no se puede confirmar una relación, a día de hoy, entre el cambio climático y la ciguatera en Canarias, ni tampoco con Gambierdiscus…Aquí me extenderé.

En costas rocosas como el norte de Tenerife (Punta del Hidalgo) viven las poblaciones de Gambierdiscus adheridas sobre macroalgas en charcas intermareales. Autor: F. Rodríguez

La idea de relacionar cambio climático y Gambierdiscus en Canarias es tentadora. Los primeros casos de ciguatera se confirmaron en 2004 y luego han surgido nuevos brotes afectando a un total de 108 personas hasta 2016 según los últimos datos publicados por el Servicio Canario de la Salud (Gobierno de Canarias). Sin embargo, a pesar del paulatino aumento de temperaturas y la tropicalización observada en ecosistemas marinos, las condiciones ambientales de las “Islas Afortunadas” ya eran propicias en tiempos de nuestros “tatara-tatarabuelos” para el desarrollo de Gambierdiscus.

Inciso…En invierno en Canarias la temperatura del mar puede bajar hasta los 18ºC y aunque en el laboratorio algunas especies lo soportan, si tuvieran pies los sacarían del agua !! demasiado fría para desarrollar sus poblaciones. Los rangos óptimos y subóptimos de crecimiento en Gambierdiscus suelen estar entre 20-30ºC y las zonas endémicas de ciguatera en el Caribe y Pacífico en zonas tropicales y subtropicales son más cálidas que Canarias.

Durante el resto del año las temperaturas permiten un crecimiento óptimo de Gambierdiscus y lo que sabemos de sus poblaciones en Canarias gracias al proyecto CICAN sugiere una presencia antigua y no una reciente invasión.

Me baso en nuestro trabajo (Rodríguez y col. 2017) que ha detectado la presencia de Gambierdiscus en las 5 islas que muestreamos y la existencia de al menos 5 especies, posiblemente 6.

Según los datos genéticos dominaban 2 de ellas en particular: G. excentricus y G. australes. Las demás, G. silvae, G. caribaeus y G. carolinianus eran minoritarias…

Esta diversidad sobre todo es lo que sugiere que no estamos ante una introducción reciente. Resulta además que la proporción de peces con ciguatoxinas detectados en los análisis realizados en la ULPGC entre 2011-14 (Bravo y col. 2015) fue mayor en las islas orientales (12 positivos por ciguatoxinas en Fuerteventura/Lanzarote/Gran Canaria y sólo 5 en las occidentales para un total de 197 muestras). Curiosamente, en Fuerteventura y Lanzarote encontramos también las abundancias más altas de Gambierdiscus en nuestro estudio (>4.000 células/gramo de macroalgas).

Sin embargo, en el extremo occidental del archipiélago, durante un concurso internacional de fotografía submarina (Fotosub, octubre 2016) se descubrió en el puerto de La Restinga (El Hierro) una proliferación de Gambierdiscus (G. caribaeus, 10.000 céls/gr macroalga).

A raíz de ello, después de recibir un informe del BEA, el ministerio correspondiente (MAGRAMA) prohibió de modo cautelar la pesca recreativa desde el puerto de La Restinga y aguas exteriores en la reserva marina Punta de La Restinga-Mar de Las Calmas (La Opinión, 11-XI-2016). La proliferación se descubrió primero sobre colonias de cnidarios (Halecium sp.) que presentaban un sospechoso tono marrón. Aquí tienen un enlace al artículo: no se pierdan las magníficas imágenes de Soler-Onís y col. (2016).

Gambierdiscus australes al microscopio electrónico de barrido (MEB). Autor: S. Fraga

Poco se puede concluir a día de hoy sobre las tendencias de las poblaciones de Gambierdiscus, sus cambios a lo largo del año e incluso la variabilidad que introducimos nosotros mismos en los muestreos: los contajes celulares de organismos planctónicos son más “fiables” que los bentónicos.

Los primeros se refieren a un volumen de agua determinado en el que se encontraban las algas. Pero en el caso de los dinoflagelados bentónicos, epífitos sobre toda clase de macroalgas, no es fácil obtener datos cuantitativos precisos e intercomparables ya que se expresan en función del peso de la macroalga (húmeda generalmente), tras agitarla, liberar la mayor cantidad posible de epífitos y filtrar el agua resultante para contar luego las células al microscopio…

3/4: algunos de los casos de ciguatera en Canarias podrían ser debidos a poblaciones locales de Gambierdiscus…pero aún no se ha confirmado una relación directa entre ambos.

La mayoría de casos de ciguatera (∼60%) han sido provocados por consumo de medregales de gran tamaño capturados mediante pesca deportiva, especies de aguas cálidas que no están presentes durante todo el año en Canarias.

Pero esto ha cambiado desde 2012 >>> Desde entonces las intoxicaciones se han debido a otros pescados como el mero (Ephinephelus sp.), de costumbres sedentarias y que sí habría adquirido las toxinas alimentándose en las islas <<< Además, los 4 casos de ciguatera en 2016 se han debido a un mero de tan sólo 7 kilos (Tenerife) y un bocinegro de 4.5 kg (La Palma).

En esta magnífica mini-guía encontrarán más información sobre la ecología y hábitat de los peces en Canarias, incluyendo a las especies relacionadas con brotes de ciguatera. Fuente: Gobierno de Canarias

Lo que sí es cierto es que el calentamiento climático podría contribuir a aumentar las poblaciones de Gambierdiscus y/o la incidencia de la ciguatera en Canarias en el futuro, dado que extenderá en teoría las condiciones favorables para el crecimiento de estos organismos especialmente durante el invierno.

No obstante, dichos efectos repercutirán a todos los niveles. El ecosistema bentónico en su totalidad se verá afectado por esos cambios ambientales y nada se sabe de la potencial asociación entre Gambierdiscus y ciertas especies de algas u otros sustratos.

Por ejemplo, sería interesante estudiar cómo afectarán los cambios en las poblaciones de macroalgas, que pueden estar asociados al calentamiento climático, tal y como citaron Sangil y col. (2012) en un estudio en fondos submareales de Canarias que detectó la rápida expansión y colonización de diversos sustratos por especies efímeras (clorofíceas y cianofíceas). Esta expansión se observó más intensa en las islas occidentales con temperaturas del agua superiores en relación a las orientales.

En conclusión: los cambios en las comunidades bentónicas, especialmente de macroalgas debidos al calentamiento climático o actividades humanas, podrían tener a su vez efectos positivos o negativos sobre las poblaciones de Gambierdiscus.

Gambierdiscus toxicus. Fuente: Adachi & Fukuyo (1979)

4/4: Gambierdiscus toxicus no produce ciguatoxinas…En infinidad de noticias, cuando se refieren a Gambierdiscus, lo ilustran con una imagen de G. toxicus. Normal, suena tóxico y además fue la primera especie descrita del género. Pero para empezar, esta especie no se ha encontrado en Canarias.

G. toxicus fue descrito en 1979 por investigadores japoneses en las islas Gambier (Polinesia Francesa). Pero con el paso del tiempo y la acumulación de datos en nuevos estudios, otro grupo de investigadores (Litaker y col. 2009) llegó a la conclusión de que la descripción original incluía una mezcla de diversas especies.

Estos autores redefinieron G. toxicus basándose en unas características morfológicas restringidas y el análisis posterior de toxinas en las nuevas cepas de G. toxicus demostró que no producían ciguatoxinas, que son las toxinas relacionadas con la ciguatera…

En cambio, dichas cepas sí producían otro tipo de toxinas: las maitotoxinas, más potentes que las ciguatoxinas, pero que no se han relacionado con la ciguatera, por el momento

Gambierdiscus excentricus al microscopio electrónico. Autor: S. Fraga. Fuente: Fraga y col. (2011)

Así que para ilustrar futuras noticias sobre ciguatera y Canarias, sugeriría que seleccionen especies que sí aparecen en Canarias.

Entre todas el mejor ejemplo sería G. excentricus, ya que se trata de una de las especies más tóxicas que se conocen. Un estudio reciente sobre el contenido de ciguatoxinas en 13 cultivos (Pisapia y col. 2017) concluyó que una cepa de G. excentricus de Canarias era unas 30 veces más tóxica que cualquiera de las demás !!

Referencias:

-Adachi R. & Fukuyo Y. The thecal structure of a marine toxic dinoflagellate Gambierdiscus toxicus gen. et sp. nov. collected in a ciguatera-endemic area. Jap. Soc. Sci. Fish. Bull. 45:67-71 (1979)
-Aligizaki K. & Nikolaidis G. Morphological identification of two tropical dinoflagellates of the genera Gambierdiscus and Sinophysis in the Mediterranean Sea. J. Biol. Res. 9: 75-82 (2008)
-Bravo J. y col. Ciguatera, an Emerging Human Poisoning in Europe. J Aquac Mar Biol 3(1): 00053. DOI:10.15406/jamb.2015.03.00053(2015)
-Fraga S. y col. Gambierdiscus excentricus sp. nov (Dinophyceae), a benthic toxic dinoflagellate from the Canary Islands (NE Atlantic Ocean) Harmf. Algae 11:10–22.  (2011)
-Litaker y col. Taxonomy of Gambierdiscus including four new species, Gambierdiscus caribaeus, Gambierdiscus carolinianus, Gambierdiscus carpenteri and Gambierdiscus ruetzleri (Gonyaulacales, Dinophyceae). Phycologia 48:344-390 (2009)
-Pisapia F. y col. Toxicity screening of 13 Gambierdiscus strains using neuro-2a and erythrocyte lysis bioassays. Harmf. Algae 63:173-183 (2017)
-Rodríguez F. y col. Canary Islands (NE Atlantic) as a biodiversity ‘hotspot’ of Gambierdiscus: Implications for future trends of ciguatera in the area. Harmf. Algae 67:131-143 (2017)
-Sangil C. y col. Changes in subtidal assemblages in a scenario of warming: Proliferations of ephemeral benthic algae in the Canary Islands (eastern Atlantic Ocean) Mar. Environ. Res. 77:120-128 (2012)
-Soler-Onís M. y col. Bloom of Gambierdiscus caribaeus in the temperate-subtropical waters of El Hierro, Canary Islands (North East Atlantic). HAN 55:14-17 (2016)

El beso de la ciguatera

fogarate

Sorpresas te da la vida. Hace pocas semanas y después de dar una charla sobre algas en un instituto, uno de los profesores me comentó que a su novia le gustaba “El beso de la ciguatera” de Juan Luis Guerra. Me quedé de piedra, ¿el autor de “Ojalá que llueva café” también se inspiró en una intoxicación por dinoflagelados? Curioso aunque lógico en el fondo…

Juan Luis Guerra es un cantautor ecléctico de amplia y exitosa discografía en la que ha tratado muchos temas: denuncia social, amores, religión, etc. En su caso los asuntos del corazón están muy relacionados con “cuadros clínicos” de flojeras, fiebres y otros males diversos que no tienen cura, sin olvidar que el humor es marca de la casa: “me sube la bilirrubina, cuando te miro y no me miras”.

Además, Guerra es dominicano y por ello conoce muy bien la ciguatera, un síndrome característico de regiones tropicales. Se trata de la intoxicación más común en el mundo por culpa de biotoxinas marinas y se contrae por el consumo de peces contaminados con ciguatoxinas. Se estima que la sufren 50.000-500.000 personas cada año.

Sobre el origen del término, el naturalista cubano Felipe Poey la relacionó en su “Repertorio físico-natural de la isla de Cuba” (1866-1868) con el caracol Cittarium pica (cigua). Comenta Poey que la cigua es de difícil digestión, a los que la probaban les hacía sentir incómodos (ciguatos) y que la expresión “ciguatera” se extendió luego al resto de intoxicaciones por marisco y pescado.
Pero él mismo concluye “Doy esta explicación por más probable que segura”.
¿Y cuáles son los síntomas de la ciguatera? La descripción más antigua que se conoce es la del naturalista portugués Antonio Parra (1787), que la sufrió en carne propia: “los primeros sinthomas son el color pálido, el semblante masilento, los ojos tristes, dolores fuertes en los huesos, y articulaciones, la inapetencia, y enflaquecimiento sensible, evacuaciones, y vómitos, picazón intolerable en todo el cuerpo, granos, úlceras en todo el cùtis, una postracion de fuerzas general, y otros muchos” [sic]. Entre esos otros síntomas, la ciguatera puede provocar entumecimiento y cosquilleo en labios y extremidades.

No hay duda: Poey, Parra, o sus propias experiencias, inspiraron a Juan Luis Guerra estos versos: “Es que eso le da a cualquiera/el beso de la ciguatera/una condena que llevo/por comer pescado de arena/se me aflojan los huesitos/de los pies a la cabeza/no hay antídoto en la tierra/ni en medio de las estrellas”…(y todo tras besar a una estudiante de psicología!!).

La ciguatera es raramente mortal, pero los síntomas pueden ser graves
y hacerse crónicos durante meses o años…como los amores del rey de la bachata !!

Las ciguatoxinas no suelen ser ictiotóxicas y un pez absolutamente normal puede intoxicar a varias personas. Las toxinas son producidas por dinoflagelados del género Gambierdiscus que se encuentran en macroalgas y sustratos duros en la costa. La teoría más aceptada (Randall, 1958) dice que sus toxinas se transfieren y acumulan en la cadena alimentaria a través de predadores como pequeños invertebrados, crustáceos y peces herbívoros hasta llegar a carnívoros como las barracudas, chernas, pargos, etc.

La cadena alimentaria puede sonar abstracta pero en este vídeo podemos ver al primer eslabón: un gusano microscópico (un poliqueto posiblemente del género Perinereis) que ha ingerido células de Prorocentrum (un dinoflagelado potencialmente tóxico), muy abundante en esta muestra de Punta del Hidalgo (Tenerife), en la que casi no había Gambierdiscus.

Los peces de mayor tamaño se consideran más peligrosos porque han tenido más tiempo para acumular las toxinas. Sin embargo, estudios recientes cuestionan varios aspectos de la teoría de Randall. En la Polinesia francesa Gaboriau y col (2014) analizaron 59 especies de peces (856 individuos en total) y no encontraron relación entre el tamaño y la toxicidad para la mayoría de especies estudiadas. Así que al menos en esa parte del mundo el tamaño no siempre importa (conste que el chiste no es mío: los muy pillines titularon así su propio trabajo).

Mugil cephalus acercándose a su
cubito concentrado con Gambierdiscus.
Fuente: Fig. 2 de Ledreux y col (2014)

Y por otro lado, Ledreux y col (2014) alimentaron ejemplares de múgil con pellets de una dieta comercial enriquecidos con Gambierdiscus y descubrieron que en 24 horas eliminaban de sus tejidos el 95% de las toxinas. ¿Cómo puede ser entonces que se acumulen en la cadena alimentaria? Estos investigadores sugieren que entre las distintas variedades de ciguatoxinas existe una fracción minoritaria que sí se retiene, siendo ésta la que se bioacumula y transforma luego en otros compuestos aún más tóxicos. En resumen, que sabemos todavía muy poco, especulamos bastante y queda mucho por estudiar…

Fuente: jigspinningcanarias

En nuestro grupo de investigación trabajamos en un proyecto sobre Gambierdiscus y su posible relación con los casos de ciguatera en las islas Canarias. Allí, oficialmente se han intoxicado unas 100 personas desde el año 2008, en su mayoría por comer pescado capturado mediante pesca deportiva, en particular medregales.

Por ello, a modo de precaución, existe la prohibición oficial de comercializar tallas grandes de una serie de especies habituales en el archipiélago. A nivel particular, y dado que los peces ciguatos no agitan banderas para que no te los comas, hay que extremar la responsabilidad al consumir (o darle a alguien) peces de riesgo obtenidos mediante la práctica deportiva.

Un proyecto del grupo VGOHAB del C.O. de Vigo
en el que participa también el IEO de Tenerife.

El estudio de la distribución de Gambierdiscus en Canarias, ciclo de vida, toxinas y su relación con la toxicidad en peces son los objetivos básicos de nuestro proyecto, financiado por el Plan nacional I+D+I (MINECO). El caso de Canarias puede ser una prueba más de la aparente expansión de dinoflagelados bentónicos de aguas cálidas a latitudes más altas. Esto a su vez se cree relacionado con factores como el cambio climático y la degradación de ecosistemas (ya sea por causas naturales o antropogénicas).

Aunque la ciguatera sea propia de latitudes bajas, el auge del turismo y el mercado global hacen de ella un riesgo potencial en todo el mundo. Así lo demuestran intoxicaciones recientes en un país tan poco tropical como Alemania. No me enrollaré más !! Si alguien desea encontrar información detallada sobre ciguatera y Canarias, y ver más vídeos y fotos, puede consultar la web del proyecto CICAN.

Solo mencionaré para terminar, que el año pasado publicamos una nueva especie de Gambierdiscus (G. silvae; Fraga y Rodríguez, 2014), la segunda descrita en Canarias después de G. excentricus (Fraga y col. 2011).

Imágenes de Gambierdiscus excentricus en la entrada de nuestro laboratorio.
Fueron parte de “Campos de la imagen. Grafías de los hechos y del pensamiento”,
una exposición celebrada en 2014 en el Museo MARCO de Vigo.
Autor: Santi Fraga.

 

Agradecimientos:
A mi colega de laboratorio Ana Miranda, por la identificación del poliqueto “glotón”.

Referencias:

-Fraga S. y col. Gambierdiscus excentricus sp. nov (Dinophyceae), a benthic toxic dinoflagellate from the Canary Islands (NE Atlantic Ocean) Harmf. Algae 11:10–22 (2011).
-Fraga S & Rodríguez F. Genus Gambierdiscus in the Canary Islands (NE Atlantic Ocean) with description of Gambierdiscus silvae sp. nov. A new potentially toxic epiphytic benthic dinoflagellate. Protist 165:839-853 (2014).
-Gaboriau M y col. Ciguatera fish toxicity in French Polynesia: size does not always matter. Toxicon 84:44-50 (2014).
-Ledreux A y col. Dynamics of ciguatoxins from Gambierdiscus polynesiensis in the benthic herbivore Mugil cephalus: Trophic transfer implications. Harmful Algae 39:165-17 (2014).
-Mattei C y col. Ciguatera fish poisoning: A first epidemic in Germany highlights an increasing risk for European countries. Toxicon 91:76-83 (2014).
-Randall, J.E. A review of ciguatera, tropical fish poisoning with a tentative explanation of its cause. Bull. Mar. Sci. Gulf Carib. 8: 236–267 (1958).

Buscando a Dory

Cittarium pica.
Puede medir más de 10 cm.
Autor: Natural History Museum Rotterdam
En: World Register  of Marine Species
http://www.marinespecies.org

La ciguatera es la intoxicación marina más frecuente en el mundo ¿pero cuál es el origen más probable de esa palabra? Yo tampoco lo sabía…un caracol !!

Cittarium pica, también llamado cigua en el Caribe. Vive en los márgenes costeros rocosos y su carne es muy apreciada, dicen que sabe a marisco. Si visitan Capurganá (Colombia) en el mes de octubre podrán asistir al “Festival de la cigua“, donde pueden comerla en empanada, con arroz, etc… No sé si eran ciguas pero un ceviche muy rico que tomé en Cartagena de Indias tenía caracoles.

Se supone que las ciguas no causan intoxicaciones aunque en el s.XVIII un biólogo (A. Parra) utilizó por primera vez el término ciguatera al describir una intoxicación por culpa de estos caracolillos…

Capurganá (si alguien ha ido al festival de la cigua,
cambio las palmeras por una foto de la fiesta…)
Fuente: http://www.capurgana.info/

La toxicidad, si la hay, debe ser muy rara. Es un bicho pequeño y habría que empacharse! Como en Olsen y col. (1984) donde uno de los autores sufrió síntomas leves de ciguatera tras zamparse varios menús con ciguas !!! La “buena noticia” es que la mortalidad por ciguatera es muy baja, menos del 1%…

Hola soy Dory, y dicen que tengo mala… Hola, soy Dory !!!

¿Cómo se llama la película?
La solución al final de esta entrada.

Dory es un poco desastre, ya la conocemos…
Es un pez cirujano azul (Paracanthurus hepatus). El cirujano azul no es carnívoro, como confesaba ella misma en “Buscando a Nemo“: Hola, me llamo Dory y creo que no he comido un pez en toda mi vida…

Los herbívoros de arrecife como Dory pueden ser vectores de ciguatoxinas, pero la carne del cirujano azul no se utiliza para consumo humano. Su fuerte aroma obliga a usarlo como cebo…

Y fue precisamente en un “pariente” de Dory, un pez cirujano rayado, donde se descubrió al responsable de la ciguatera.

Randall (1958) había relacionado la destrucción de arrecifes de coral con el aumento de casos de ciguatera y lo asoció al desarrollo de algas finas y microorganismos en los corales dañados. Señaló al pez cirujano rayado (Ctenochaetus striatus) como principal sospechoso para transmitir las toxinas desde los arrecifes a los peces carnívoros…

Ctenochaetus striatus (pez cirujano rayado)
en Wakaya (islas Fiji). Autor: Paul Asman & Jill Lenoble.
Disponible: Wikimedia commons

Este lindo pececito tiene dientes pequeños y móviles (su nombre en inglés se traduciría como “dientes de seda”). No puede arrancar trozos grandes de algas y se alimenta de algas más finas y de las microalgas que viven sobre ellas…

A partir de estas pistas, T. Yasumoto estudió en 1975 en la Polinesia francesa (islas Gambier) los contenidos estomacales tóxicos de Ctenochaetus striatus en busca del organismo responsable de la ciguatera. Esas muestras tóxicas las observó también al microscopio y encontró un nuevo dinoflagelado, conocido primero como Diplopsalis sp, y finalmente como Gambierdiscus toxicus.

Tanto hablar de Gambierdiscus y casi no lo hemos visto. Aquí está G. excentricus de la colección “CCVIEO” de fitoplancton tóxico (IEO de Vigo), una especie descrita en Canarias por nuestro grupo investigador (Fraga y col. 2011).

 
Gambierdiscus vive sobre muchas clases de macroalgas,
rojas, verdes y pardas como ésta: Padina pavonica,
en Monteferro (Nigrán, Pontevedra)

Las ciguatoxinas se conocieron antes que Gambierdiscus: se aislaron en peces (morenas) en los años 60′. Pero en el pez cirujano “de Yasumoto” se descubrió otra toxina minoritaria: la maitotoxina llamada así por el nombre tahitiano de dicho pez (maito).

La maitotoxina es la toxina marina más potente solo comparable a las palitoxinas de Ostreopsis y 100 veces más potente que la tetrodotoxina (ésa que hay que eliminar al preparar “fugu”, un plato japonés a base de pez globo).

Por suerte la maitotoxina no suele aparecer en peces. Nota curiosa: G. toxicus resultó ser poco “tóxicus” y la producción de toxinas en cultivos no se demostró hasta finales de los 80′.

Poster avisando sobre los riesgos de la ciguatera,
dirigido a los pescadores en Florida (EEUU)
Autor: W.B. Stephan, Departamento de salud de Florida.
http://www.myfloridaeh.com/medicine/aquatic/ciguatera.html

El mecanismo de acción de las ciguatoxinas es abrir los canales de sodio y despolarizar las membranas celulares. Las consecuencias son daños/bloqueo del sistema nervioso. Por su parte las maitotoxinas causan la muerte celular al aumentar el flujo de calcio de forma descontrolada.

Para hacernos una idea de la potencia de estas toxinas les propongo el siguiente juego: están encerrados en una habitación con tres salidas posibles (A, B y C). Pero cada salida la custodia una de estas serpientes…
¿Cuál eligirían…? cojan el látigo de Indiana Jones…

A y B) disponibles en Wikimedia Commons. C) http://www.oceanwideimages.com/categories.asp?cID=280

La elección menos mala sería A) la serpiente de coral, porque hay varias especies y todas (menos una) son menos venenosas que B) la cobra india (Naja naja).
Y la opción C ? peor que mal…es la serpiente más venenosa del mundo, el taipán de la costa (Oxyuranus scutellatus).

El LD50 del veneno del taipán es 9 microgramos/kg. El dato es una inyección intraperitoneal de ratón y significa que esa dosis mata al 50% de los ratones en 24 horas: 35 veces más potente que la cobra.

Pues bien. El LD50 de las ciguatoxinas (porque hay varias) es de 0.25-4 microgramos/kg y para las maitotoxinas es de 0.08-0.15 microgramos/kg…!!! En resumen: las ciguatoxinas pueden ser 1000 veces más potentes que el veneno de la cobra. Y las maitotoxinas hasta 100 veces más que la peor serpiente, el taipán.

Pese a todo hay una lectura positiva: las toxinas de Gambierdiscus son potentes fungicidas y al igual que otras toxinas marinas despiertan gran interés en biomedicina por sus posibles aplicaciones farmacológicas…!!
Y nada más, esto fue todo sobre la ciguatera…

Feliz verano a tod@s…!!

 

 

Referencias:
-Fraga S. y col. Gambierdiscus excentricus sp. nov. (Dinophyceae), a benthic toxic dinoflagellate from the Canary Islands. Harmf. Algae 11:10-22 (2011).
-Friedman MA y col. Ciguatera fish poisoning: treatment, prevention and Management. Mar. Drugs 6:456-479 (2008).
-Olsen DA y col. Ciguatera in the Eastern Caribbean. Mar. Fish. Rev. 46:13-18 (1984).
-Randall JE. A review of ciguatera, tropical fish poisoning, with a tentative explanation of its cause. Bull. Mar. Sci. Gulf. Caribb. 8:236-267 (1958).
-Yasumoto T y col. Finding of a dinoflagellate as a likely culprit of ciguatera. Bull. Jap. Soc. Sci. Fish. 43: 1021-1026 (1977).
-Yasumoto T y col. A turning point in ciguatera study. Toxic Phytoplankton Blooms in the Sea 455-461 (1993).
-Página web: http://www.seanthomas.net/oldsite/ld50tot.html