El mar de Ross…

…Es el más cercano al polo sur geográfico y escenario de algunas de las mayores hazañas de la llamada “época gloriosa” de la exploración antártica a comienzos del s.XX. A él se dirigieron las famosas expediciones de Amundsen y Scott para iniciar sus viajes al polo sur en 1911 y 1912, con fatal desenlace para Scott y varios de sus compañeros.

El mar de Ross visto desde cabo Evans (2008). Autor: F. Rodríguez
El clima de la Antártida mantiene intactas y “congeladas en el tiempo” las cabañas de las expediciones de Robert F. Scott en “Hut Point” (1901-1904) y el cabo Evans (1910-1913).
Cabaña de la expedición “Terra Nova”
de R.F. Scott (1910-1913), con el volcán Erebus al fondo. Autor: Adrian B.

En su interior todo permanece igual que hace un siglo y despierta admiración imaginar cómo vivían y trabajaban en aquellas condiciones…

Interior de la cabaña de la expedición “Terra Nova”. Autor: F. Rodríguez

Frente a “Hut Point” se encuentra hoy la base antártica permanente de McMurdo (EEUU), gestionada por el programa antártico de la National Science Foundation (NSF).
Base antártica McMurdo (EEUU). Autor: F. Rodríguez
En ella viven hasta 1000 personas, entre militares y civiles dedicados a la investigación.
En enero de 2008 gracias a una beca de la NSF pude visitar esos lugares históricos y la base McMurdo, en la que convivimos y trabajamos un grupo de estudiantes, post-docs e investigadores durante todo un mes.
Foca de Weddell en un respiradero
de la ensenada de McMurdo. Autor: F. Rodríguez
Hace millones de años que la Antártida se separó de América del Sur comenzando un invierno de nieves eternas que dura hasta nuestros días. El clima de la Antártida cambió bruscamente debido a que las corrientes marinas y los vientos, libres de todo obstáculo, envolvieron al continente y lo aislaron térmicamente. El hielo cubrió entonces la tierra firme y extensiones enormes del océano. Bajo cientos y hasta miles de metros de hielo en el interior de la Antártida se ocultan los fósiles de los bosques y la fauna de épocas más cálidas…

La vida marina tuvo que adaptarse a un nuevo ambiente, muy frío pero estable (entre -2 y 10ºC), menos inhóspito que la tierra firme! En la actualidad encontramos una gran diversidad de organismos marinos perfectamente adaptados a este medio pero incapaces de sobrevivir fuera de la “burbuja climática” de la Antártida. De ahí la fragilidad de este ecosistema que empieza a verse amenazado en las islas subantárticas debido al aumento de la temperatura en las últimas décadas.

Diatomeas aisladas bajo el hielo en la ensenada de McMurdo, frente a la base con el mismo nombre. Varios autores durante el curso NSF (enero 2008).
Colonia de Phaeocystis antarctica,
alga haptoficea abundante en las costas antárticas,
aislada en la ensenada de McMurdo.

En el caso del fitoplancton, encontramos los mismos grupos de microalgas que en otras latitudes con la excepción de cianobacterias, poco abundantes en los mares antárticos.

Debido a su adaptación a las bajas temperaturas, la observación del plancton al microscopio requiere de un porta-objetos equipado con un sistema de refrigeración. Si colocásemos la muestra sobre un “porta” normal, la temperatura ambiente y la luz del microscopio la “achicharrarían” en pocos minutos…!!

Las microalgas antárticas viven tanto en la columna de agua, charcas y pequeñas lagunas costeras, como en el hielo, ocupando el agua intersticial en su interior. Con el deshielo estacional, la banquisa de hielo se llega a teñir con el color marrón de las diatomeas y otras algas que proliferan en su interior y terminan por ser “liberadas” en el mar…

Estas proliferaciones de microalgas hacen girar la “rueda” del ecosistema marino y sin estos pequeños habitantes “del hielo” el océano antártico sería un desierto biológico igual que sucede en tierra firme…!!

En el borde del hielo, cerca del cabo Evans
con un pingüino de Adelia. Autor: F. Rodríguez

Esperemos que la vida natural en la Antártida no se convierta en un “juguete roto” más de nuestros caprichos…Y que los pingüinos nos puedan seguir observando, hasta acercarse a nosotros, con la misma inocente curiosidad ¡¡…pero sin miedo…!!

Referencias:

-Antártida. La vida en el límite. Las expediciones Bentart. García Alvarez O., Parapar Vegas J., Ramos Martos A (eds.). Hércules ediciones (2011).
-Portal web de United States Antarctic Program: http://www.usap.gov
-El peor viaje del mundo. Apsley Cherry-Garrard.
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