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El fuerte de Napoleón

Imagen de portada: puerto de la Rochelle. Autor: F. Rodríguez

…y aquellos dos mundos diferentes se entremezclaban y solapaban entre sí sutilmente, como cuando las aguas dulces y saladas se mezclan en la desembocadura de un río con el subir y bajar de la marea.

La ciudad y sus muros inciertos (Haruki Murakami, 2024)

Fort Boyard es un concurso del canal público France 2 y se emite ¡que se dice pronto! cada verano desde 1990. El formato se ha exportado a numerosos países y en España lo emitió Telecinco en 2001. Consiste en una búsqueda del tesoro superando pruebas físicas e intelectuales: una especie de escape room con personajes fantásticos.

Paula Vázquez presentó la única edición de Fuerte Boyard en España junto a Félix Álvarez y Óscar Ladoire. Fuente: deia.eus

No tenía ni idea de dónde estaba Fort Boyard hasta este mismo año cuando pasé unos días en La Rochelle y alrededores, en el suroeste de Francia. Dicha ciudad está situada entre dos grandes islas, Ré y Oléron. Desde La Rochelle salen barcos para visitar la costa y eso fue lo que hicimos para ir hasta Fort Boyard.

Mapa de la costa de la Charente-Maritime y localización del Fuerte Boyard. Los puntos rojos indican las pistas cicloturistas que recorren las islas y las unen también al continente. Fuente: nomade-aventure

Fort Boyard se construyó sobre un banco de arena entre Oléron y la minúscula isla de Aix. La razón de levantar un Fuerte en medio del mar era proteger el arsenal de Rochefort porque los cañones del siglo XVIII no tenían alcance para defender el espacio marítimo entre Oléron y Aix. Napoleón Bonaparte aprobó su construcción en 1801 pero dificultades de todo tipo (logísticas y climatológicas) retrasaron el final de los trabajos hasta 1866.

Para entonces los avances tecnológicos habían dejado obsoleta su misión. Tanto esfuerzo para poco (o nada): sirvió de prisión, observatorio de mareas y los alemanes lo usaban para prácticas de tiro en la 2ª Guerra Mundial. Abandonado y azotado por el mar sus únicas residentes fueron las aves marinas durante casi un siglo.

Fuerte Boyard, 13 de mayo 2024. Con los preparativos para el rodaje del concurso en su interior. Autor: F. Rodríguez.

En el siglo XX, tras varias compraventas terminó en manos del Consejo General del departamento de la Charente-Maritime (equivalente a una provincia en España), quien se encarga de su mantenimiento y cede su explotación exclusiva a una productora de TV. Desde 1990, cada verano Fort Boyard mantiene una actividad febril durante el rodaje del concurso en sus diversas versiones.

Para llegar hasta el Fuerte salimos en barco de La Rochelle y cuando ya lo dejábamos atrás, con rumbo a la isla de Aix, observamos esto en el mar…

El agua oscura es la que rodeaba Fort Boyard, con la isla de Oléron al fondo hacia océano abierto. El agua de tonalidad más clara es la que cubría la superficie del mar en la isla de Aix y hacia el sur hasta el continente. ¿Por qué hay dos colores en el agua y esa frontera tan marcada? La respuesta nos la dió el propio guía de la visita y la tenéis en el mapa que puse antes: el río Charente.

El Charente desemboca en Rochefort y forma un estuario macromareal (amplitud de marea de 4,5 a 6,5 m). Las aguas del estuario son muy turbias por las partículas finas en suspensión. La zona de turbidez alcanza su máximo entre Rochefort y hasta 20-30 km río arriba lo cual provoca que el puerto deba ser dragado a menudo para compensar la acumulación de los sedimentos.

El río Charente a su paso por Rochefort – Ronce-les-Bains. Autor: matamuetes. Fuente: Wikiloc

Lo importante es que esa zona de turbidez del río no se dispersa más allá del estuario: se mueve en un vaivén por la marea que la lleva hacia el mar y tierra adentro. Así, en marea baja, el agua dulce y turbia se interna más en el mar. Y esto es lo veíamos desde el barco: un frente salino que se mueve con la marea y que delimita el agua turbia del río y la del océano Atlántico. No había ninguna proliferación de microalgas tiñendo el mar sino un fenómeno físico: el encuentro de dos masas de agua que se mezclan malamente.

Imagen del mar entre la isla de Aix y Fuerte Boyard, con la isla de Oléron al fondo. Autor: F. Rodríguez

El entorno salobre debido a los ríos Charente y Seudre es fundamental para los cultivos de ostras que hacen de Francia (y de esta región en particular) la primera productora de la UE  con >80% de la producción en 2020. Las ostras de Nueva Aquitania tienen la denominación de origen más prestigiosa del mundo con lugares emblemáticos que abordé en otras entradas como la bahía de Arcachón o, en el caso de hoy, el territorio de Marennes Oléron y sus famosas ostras verdes (teñidas de dicho color al alimentarse de diatomeas del género Haslea).

En el mercado central de La Rochelle encontré puestos de ostras (ostra japonesa: Crassostrea gigas). En los carteles leeréis huîtres de claires. Las «claires» son las cuencas de fondo arcilloso en las que maduran las ostras (o «afinan» según el término local). Se encuentran y pueden visitar en las islas de Oléron y de Ré. Y esos sedimentos arcillosos de las cuencas son los mismos que arrastra y deposita el río Charente…

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Este vídeo de poco más de 1 minuto describe la región y la ostreicultura. En él muestran una vista aérea de Fort Boyard y los rectángulos del paisaje que forman las claires, seña de identidad fruto de la actividad humana, como las bateas de mejillón en las rías gallegas…

La transformación del paisaje incluye también a las marismas que se comenzaron a explotar en la edad media para obtener sal marina y que en la isla de Ré (aprovechando el depósito natural de sedimentos), se ampliaron ganando terreno al mar. Esta actividad consiguió unir cuatro islotes originales y formar la actual isla de Ré.

El comercio de la sal tuvo su apogeo en el siglo XIX pero luego con la caída de su valor las marismas fueron progresivamente abandonadas. A finales del siglo XX esta industria tradicional retomó nuevo impulso gracias a productores independientes y cooperativas. Hoy en día las salinas son una actividad local importante ligada también a la oferta de turismo medioambiental que incluye en la isla de Ré una reserva natural de aves marinas y pistas cicloturistas.

Ya que os hablo de salinas (y para no olvidarnos del fitoplancton), a medida que avanza el año, suben las temperaturas y comienza a evaporarse el agua, las salinas primero se tiñen de verde y luego de rojo por la proliferación de una especie de clorofíceas halófila: Dunaliella salina. Pero nosotros visitamos la zona en mayo así que el paisaje todavía era primaveral y tranquilo…

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Terminaré hablando sobre La Rochelle. Su puerto viejo mantiene todo su encanto medieval, a mí me impresionó la primera vez que lo visité en 2021 y eso me decidió a volver y conocer la región. Flanqueado por dos imponentes torres de los siglos XIV-XV, en su interior existe una ensenada rectangular con amarres deportivos y punto de partida de cruceros turísticos.

Todo muy bonito y auténtico: la arquitectura, el ambiente de las terrazas y restaurantes…¡¡pero yo en lo que me fijé fue en el color del agua!!

A mí este color verde y el agua turbia en superficie me pareció totalmente un bloom de fitoplancton. Conociendo un poco las proliferaciones en esta región pensé en un posible responsable: el dinoflagelado Lepidodinium chlorophorum.

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Ya imaginaréis que recogí una muestra en el puerto para verla al microscopio a mi regreso a Vigo. Pero no llegó en buenas condiciones después del viaje y lo único que encontré en el laboratorio fue un bloom de ciliados (heterótrofos y sin color), ni rastro apenas de fitoplancton. Así que no pude comprobar mi hipótesis, pero en la costa atlántica francesa (hacia el norte en Bretaña y País del Loira) y también en pleno verano en La Rochelle, se han registrado mareas rojas (mejor dicho verdes), de Lepidodinium chlorophorum.

Dicha especie posee cloroplastos verdes y Lepidodinium es el único caso entre los dinoflagelados con pigmentos de la línea verde en vez de la roja. Incluso tiene un carotenoide exclusivo, identificado y bautizado en 2016 por Gavalás-Olea y col. (2016) como lepidoxantina.

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El proyecto de ciencia ciudadana PHENOMER para conseguir información sobre mareas rojas en Francia registró el 3 de agosto de 2018 una marea verde en el puerto de La Rochelle (y más al sur en la playa de Chatelaillon). Lepidodinium chlorophorum no produce toxinas pero desde la década de los 90′ sus proliferaciones se asocian con mortalidades masivas de moluscos, crustáceos y peces.

Lo que sí produce en grandes cantidades y libera al medio son sustancias exopoliméricas transparentes (EPS), viscosas y enriquecidas en carbono, que se sospecha que podrían ser perjudiciales para la fauna marina, unido a la fuerte disminución de oxígeno en el agua cuando decaen sus proliferaciones…

En 2022 Pauline Roux obtuvo su doctorado con una tesis cuyo título no hace falta traducir: «Propriétés écologiques des efflorescences de Lepidodinium chlorophorum: de l’écophysiologie cellulaire à l’impact sur l’écosystème». En ella, gracias a resultados obtenidos en el medio natural y cultivos (incluyendo la exposición de ostras a L. chlorophorum,) Pauline elaboró el siguiente esquema conceptual de las proliferaciones y sus efectos en el ecosistema.

Esquema ecológico de las proliferaciones de Lepidodinium chlorophorum. Fuente: Roux (2022).

Todo comienza con la resuspensión de nutrientes (amonio) desde el sedimento. En verano, el aumento de la temperatura y estratificación gracias a los aportes de agua dulce estimulan el desarrollo y las mareas verdes de L. chlorophorum. Las poblaciones de bacterias se benefician a su vez del EPS y permiten el reciclado de nutrientes que mantiene los blooms a lo largo del tiempo. Luego, el consumo de materia orgánica por bacterias y la desintegración de la marea verde reducen el oxígeno y representan un daño potencial para la fauna marina, ostras incluidas.

Así os lo resumo yo pero quien mejor os lo puede explicar es la propia autora de la tesis, la Dra. Pauline Roux, en un simpático vídeo que esconde un giro inesperado.

Con ella os dejo y me despido hasta la próxima entrada…

Referencias:

  • Gavalás-Olea A. y col. 19,19′-Diacyloxy Signature: An Atypical Level of Structural Evolution in Carotenoid Pigments. Organic Letters 18(18), 4642-4645. (2016).
  • Roux P. Propriétés écologiques des efflorescences de Lepidodinium chlorophorum : de l’écophysiologie cellulaire à l’impact sur l’écosystème. Sciences de la Terre. Nantes Université. ffNNT : 2022NANU4026ff. fftel-03851976f. 331 pp. (2022). Disponible en este enlace.
  • Schapira M. y col. Les Efflorescences de Lepidodinium chlorophorum au large de la Loire et de la Vilaine : Déterminisme et conséquences sur la qualité des masses d’eau côtières. Projet EPICE – Rapport final RST/LER/MPL/21.10. Ed. Ifremer, France. 46 pp. (2021). Disponible en este enlace.
  • Toublanc F. y col. Formation and structure of the turbidity maximum in the macrotidal Charente estuary (France): Influence of fluvial and tidal forcing. Est. Coastal Shelf Sci. 169:1-14. (2016).
  • Waller R.F. & Kořený L. Plastid Complexity in Dinoflagellates: A Picture of Gains, Losses, Replacements and Revisions. Adv. Bot. Res. 84:105–143. (2017).

El paraíso de las ostras

Imagen de portada: terraza en el puerto de Piraillan. Autor: F. Rodríguez

Cuenca de Arcachon. Fuente: cotebordeaux.com

Acabo de pasar unas semanas en Francia y vuelvo con dos entradas para el blog. La primera de ellas tiene como protagonistas a las ostras.

Hace tiempo escribí sobre las ostras verdes de Marennes-Oléron y hoy viajaremos a una región vecina en la costa atlántica pero más al sur: la cuenca de Arcachón.

Comer ostras crudas es algo que me supera. Pero si eres amante de esos extraños moluscos Arcachón te parecerá el paraíso. Parque natural marino desde 2014 y uno de los espacios más visitados de Francia.

Sobran los motivos...

Sus paisajes, playas, senderos y pueblitos ostrícolas con cabañas de madera. Estas se usaban tradicionalmente para trabajar con las ostras, pero algunas se han reconvertido a restaurantes con terraza al borde del mar…

En el cine podéis disfrutar de Arcachón en «Les petits mouchoirs» (Pequeñas mentiras sin importancia, de Guillaume Canet), la película más vista en Francia en 2010 y todo un homenaje a la región, declaración de amor, etc.

En este vídeo se repasan 10 lugares para no perderse y después de verlo me apuesto a que lo vais a marcar como destino de vacaciones.

En la entrada de la laguna de Arcachón se encuentra la gran duna de Pilat: una fantasía con 100 m de altura y medio km de largo. Lo de duna se queda corto para esta colina entre dos mares: uno azul que baña la playa de su cara oeste y otro verde de pinos marítimos que frenan su empuje hacia el interior (el Parque Natural de las Landas de Gascuña).

Plantados en su mayoría a partir del s.XIX, la intención era justo la de evitar que la duna arrasara tierra adentro tras su formación al colapsar un banco de arena a finales del s.XVIII. ¡Cómo debía ser el banco!

Pero volvamos al mar. El ritmo de las mareas y la escasa profundidad de la laguna macromareal de Arcachón provocan que en marée basse queden expuestos 2/3 de su superficie. Las ostras autóctonas se explotaban ya desde la antigüedad. Pero no fue hasta los s.XVII-XVIII cuando su captura se convirtió en una actividad rentable con gran demanda. Por aquel entonces las poblaciones eran nativas: ostra plana, europea (Ostrea edulis).

A finales del s.XIX la sobreexplotación había diezmado el recurso. Pero quiso la casualidad que en 1868 un barco procedente de Lisboa (Le Morlaisien) cargado de ostra portuguesa (Crassostrea angulata), tirase su carga durante una tormenta…y las supervivientes se adaptaron y se incorporaron al negocio. Décadas después, una enfermedad fatal que impedía cerrar sus valvas a la ostra europea le asestó la puntilla en 1920.

En la segunda mitad del s.XX otras epizootias, como las ocasionadas por parásitos (Marteilia y Bonamia), arrasaron con las pocas europeas que quedaban y con el principal recurso: las productivas ostras portuguesas.

Evolución histórica de la producción de ostras y las epizootias en Francia. Fuente: ostrea.org

Los ostreicultores se vieron obligados a dirigir sus esfuerzos hacia la ostra japonesa o del Pacífico (Crassostrea gigas). Y así hasta el día de hoy.

La última crisis (1976-81) se debió al TBT empleado en pinturas anti-fouling de embarcaciones, que producía malformaciones afectando a la captación y crecimiento de las ostras.

En 1982 se prohibió su empleo y fin del problema.

El monopolio de la reproducción en Europa lo tiene Francia y en concreto dos regiones: Marennes-Oléron y Arcachón.

La combinación de agua salada con aportes de agua dulce menores en el interior -y una zona amplia protegida- hacen de Arcachón una región idónea para su cultivo y reproducción.

Para el crecimiento de las ostras la posición de los parques de cultivo es importante ya que determinan la cantidad de plancton y el periodo de inmersión durante el cual pueden alimentarse. Aunque hoy en día también se cultivan ostras en aguas profundas.

En total la cuenca de Arcachón produce unas 35.000 toneladas de ostras al año. Incluidas las ostras triploides desarrolladas en la región por IFREMER a finales de los 90′ y que al ser estériles crecen más rápido y no desarrollan sus gónadas (a diferencia de las ostras diploides que en verano son «laiteuses» por dicho motivo).

Ya llegamos a las microalgas, pero antes os cuento que…

A finales del s.XIX se produjo una revolución al conseguir captar las semillas de ostra usando tejas encaladas con arena, para así desprenderlas sin dañar a los juveniles. Hoy en día se prefieren captadores de plástico, más ligeros y prácticos (aunque menos eficaces que las tejas).

A partir del 8º mes de vida, las ostras se colocan sobreelevadas en sacos planos metálicos en hileras en la zona intermareal. En total se emplean tres años de cuidados contínuos -volteando y sacudiendo los sacos para limpiarlos y que no se adhieran las ostras- hasta que alcanzan un tamaño adecuado para su venta y consumo (¡y cuidado que no te las robe ningún «listo» con nocturnidad y alevosía!). Todo esto nos lo contaron en la Maison de l´huître, en Gujan-Mestras.

Y ahora sí ¿de qué se alimentan las ostras? pues básicamente de fitoplancton.

En Arcachón las microalgas suelen proliferar a comienzos de año, ya desde febrero. En esta época dominan diatomeas de gran tamaño y formadoras de colonias (Lauderia, Thalassiosira, Chaetoceros, Skeletonema y Asterionellopsis glacialis). Los inóculos proceden del Golfo de Vizcaya y una vez en la cuenca de Arcachon encuentran condiciones adecuadas para su desarrollo.

Asterionellopsis glacialis. Autor: Karl Bruun. Fuente: Algaebase.

Para proliferar necesitan condiciones anticiclónicas que aumentan la luz disponible para la fotosíntesis en una columna de agua somera (profundidad media de 3,5 m.), mezclada por la energía de las mareas, rica en nutrientes y con pocos depredadores.

El periodo de primavera se prolonga hasta abril y es el más productivo del año, sobre todo en el interior de la laguna.

En verano disminuye la abundancia de diatomeas, aunque siguen dominando el microfitoplancton (>20 µm) y crece la proporción de grupos de menor tamaño, pico- y nanoplancton (2-20 µm) este último esencial para la supervivencia de las larvas de ostras.

La productividad anual de la cuenca de Arcachón no es muy alta. Con un promedio de 103 g C m-2 año-1 se considera mesotrófica, muy lejos de valores en zonas de afloramiento como la Ría de Vigo (560 g C m-2 año-1 según Cermeño y col. 2006).

Los dinoflagelados suelen representar una pequeña parte del fitoplancton en Arcachón. Aunque no por ello se libra la laguna de la presencia de biotoxinas marinas.

En 2005 se produjo el primer cierre por biotoxinas en la cuenca de Arcachón. En concreto se debió a positivos en bioensayos de ratón para toxinas lipofílicas asociadas con la presencia de Dinophysis.

Sin embargo, hacia el final de aquel episodio se detectó una toxicidad «atípica» que no pudo relacionarse con ninguna de las toxinas identificadas habitualmente. En aquellas muestras también se detectaron espirólidos (asociados con Alexandrium ostenfeldii) en ostras y mejillones por 1ª vez en Francia. Los cierres en las explotaciones de marisco se prolongaron durante 10 semanas.

Autor: F. Rodríguez

Los episodios de toxicidad «atípica», detectados también en años posteriores, se han relacionado con pinnatoxinas (asociadas con el dinoflagelado Vulcanodinium rugosum) en zonas de producción en Nueva Zelanda, Australia y el Mediterráneo francés. Pero hasta donde yo sé no se conoce todavía el origen de dicha toxicidad en Arcachón.

Y con esto termino. Aquí les dejo la carta de precios en una terraza del puerto de Gujan-Mestras ¡por si tienen curiosidad y se animan a probarlas!

Referencias:

  • Amzil Z. y col. Report on the first detection of pectenotoxin-2, spirolide-a and their derivatives in French shellfish. Mar. Drugs 23;5(4):168-79 (2007).
  • Cermeño P. y col. Phytoplankton size structure and primary production in a highly dynamic coastal ecosystem (Ría de Vigo, NW-Spain): Seasonal and short-time scale variability. Est. Coast Shelf Sci. 67:251-266 (2006).
  • Glé C. y col. Typology of environmental conditions at the onset of winter phytoplankton blooms in a shallow macrotidal coastal ecosystem, Arcachon bay (France). J. Plankton Res. 29 (11) 999-1014 (2007).
  • Glé C. y col. Variability of nutrients and phytoplankton primary production in a shallow macrotidal coastal ecosystem (Arcachon Bay, France). Est. Coast Shelf Sci. 76:642-656 (2008).
  • Hess P. Pinnatoxin G is responsible for atypical toxicity in mussels (Mytilus galloprovincialis) and clams (Venerupis decussata) from Ingril, a French Mediterranean lagoon. Toxicon 1;75:16-26 (2013).
  • Maurer D. y col. Etude des relations entre le phytoplancton et les phénomènes de toxicité d’origine inconnue dans le Bassin d’Arcachon. IFREMER, RST/LER/AR/10.004. 101 pp. (2010).
  • Rossignoli-Escudeiro A. CRECIMIENTO Y REPRODUCCIÓN DE LA OSTRA RIZADA, Crassostrea gigas (Thunberg, 1793), CULTIVADA EN INTERMAREAL Y EN BATEA EN GALICIA (NW ESPAÑA). 91 pp. (2006).
  • Rhodes LL. y col. Dinoflagellate Vulcanodinium rugosum identified as the causative organism of pinnatoxins in Australia, New Zealand and Japan. Phycologia 50(6):624-628 (2011).
  • Fuentes web: https://www.belambra.fr/les-echappees/la-culture-des-huitres-dans-le-bassin-d-arcachon-0130/ ; https://huitres-arcachon-capferret.fr/une-histoire-une-origine/ ; https://www.parc-marin-bassin-arcachon.fr/editorial/accompagner-lostreiculture ; https://www.ostrea.org/les-epizooties-historiques-de-lhuitre-en-france/

El extraño caso del Profesor Carazzi

Las ostras verdes francesas son las más famosas, pero no las únicas: también existen en Canadá, EEUU, Dinamarca, Australia, etc. Normal, porque la diatomea culpable de su color (Haslea ostrearia) se ha encontrado en muchos sitios, aunque es probable que sean varias especies. De hecho, en 2012 se descubrió la segunda diatomea azul, Haslea karadagensis, en el mar Negro (Gastineau y col 2012).
Esta especie tiene un pigmento diferente a la marenina que tiñe a las ostras de color gris-azulado.

La reserva natural de Karadag (Crimea) donde se aisló
la diatomea Haslea karadagensis (Gastineau y col. 2012).
Fuente: discover Ukraine

…Y ya sabemos de la existencia de 2 especies más de diatomeas azules: Haslea provincialis y H. silbo. La primera se encontró en el Mediterráneo francés, pero ¿y la otra? ¿adivinan su origen?

Haslea silbo sp. inedit, 
(aún no está publicada)
Fuente: Gastineau (2011).

Pues sí, la isla canaria de La Gomera. La nombraron H. silbo por el silbo gomero, un lenguaje silbado creado por los aborígenes de la isla y usado por los pastores para comunicarse entre los barrancos.
¿Será que silbaron de emoción al descubrir la diatomea…?
El pigmento azul en las células de Haslea silbo es muy parecido a la marenina, pero tiene propiedades distintas en forma extracelular.

Nadie duda hoy de la relación entre ostras verdes y diatomeas azules pero a finales del s.XIX el zoólogo italiano Davide Carazzi lanzó una hipótesis alternativa y mantuvo una estéril disputa que llegó a lo personal con el ficólogo francés Camille Sauvageau.

Carazzi era «de naturaleza difícil, combativo y demasiado impaciente para ser capaz de defender con eficacia e implementar activamente sus ideas».  Así lo describen en el «Dizionario Bibliografico degli Italiani», aunque también dicen de él que su rechazo a la histología clásica provocó ideas innovadoras en varios laboratorios.

D. Carazzi fue profesor de la Universidad de Padua entre 1907-1918.
Fuente: http://emac2013.geoscienze.unipd.it/

Lo cierto es que Carazzi se enfrentó a los autores que demostraban que el color de las ostras se debía a la marenina de Navicula (=Haslea ostrearia). Para él se trataba de un fenómeno químico ligado al tipo de suelo.

Y lo justificó basándose en dos observaciones, la de un químico (Ad. Chatin) que no había examinado las ostras hasta los 80 años, y la de un naturalista que sobre 1870 lanzó esa misma suposición. Ninguno de ellos había visto diatomeas azules y Carazzi trabajó con ostras francesas pero no intentó cultivarlas con Haslea ostrearia.

En 1895 un perplejo E.R. Lankester (el que nombró «marenina» al pigmento de H. ostrearia), escribió en Nature a propósito de Carazzi: «Esperamos que exhiba en detalle cuáles son los errores de mis publicaciones sobre las ostras verdes de Marennes». Y en «Oysters and disease», publicado en 1898, tiran la toalla con Carazzi: «dado que Carazzi contradice prácticamente todo lo demostrado por otros autores sobre morfología y fisiología en ostras […] es difícil tomarle en serio y encontrar paciencia para entrar al detalle de todas sus afirmaciones.»

Camille Sauvageau
Fuente: culturagalega.org

La cosa quedó ahí hasta que una década después Camille Sauvageau revisó el asunto…y descubrió a Carazzi (Inciso: Sauvageau fue un reconocido botánico y ficólogo francés. Estudió la distribución y especies de algas en Galicia y el norte de la península ibérica a fines del s.XIX cuando apenas existían trabajos sobre ellas).
De Carazzi le indignó su falta de rigor pero sobre todo sus juicios sobre la honradez de investigadores franceses que conocía muy bien: «¿no se habrá inventado el Sr. Puységur la historieta de la Navicula para despistar a quien pretenda competir con la industria de las orillas del Seudre?».

Así que Sauvageau se atusó los bigotes, cargó el tintero y publicó en 1907 una memoria de 128 páginas sobre las ostras verdes. En aquel trabajo dejó recaditos como: «Carazzi muestra una falta de conocimientos generales…si Carazzi hubiera estudiado este asunto antes de tratarlo…las afirmaciones erróneas e insinuaciones malintencionadas de Carazzi…».
Él mismo confesó que guardó sus maneras y lenguaje habituales en el cajón…

 Enseguida le llegó una carta de Carazzi pidiéndole un ejemplar y asegurándole que si demostraba sus errores lo reconocería públicamente. En su lugar, Sauvageau recibió meses después un escrito de Carazzi titulado «Un caballero botánico (C. Sauvageau)». En él le reprochaba no haberle enviado su memoria («Todo apunta a que el honorable caballero se dijo: ése Carazzi ya debe estar muerto y enterrado […] así que le puedo insultar sin problemas»).
También de apropiarse del trabajo de otros para redactar tantas páginas, así como duras alusiones personales de Sauvageau, perlas como: «peca a la vez de de presunción e ignorancia…reemplaza la crítica por la difamación…cree que el verdeo de las ostras es una propiedad exclusiva del barrio de Marennes».

Tras el primer asalto Sauvageau saltó al «ring» otra vez en 1908 con «El profesor Davide Carazzi de la Universidad de Padua, las ostras de Marennes y la diatomea azul». El trabajo es divertido por el cabreo y humor ácido con que desmonta las explicaciones de Carazzi. Desbordado, se inventa el adjetivo «carazziano» para resumir la situación y termina con esta frase: «el Sr. D. Carazzi, profesor de zoología y anatomía comparada en la Universidad de Padua maneja la mentira y las calumnias con la misma soltura en 1908 que en 1896, y para que nadie lo ignore lanzo una tirada de 2000 ejemplares de este trabajo».

Fuente: All posters

Carazzi era zoólogo y las diatomeas no eran su fuerte. Aún así fue de Don Quijote y en vez de comprobar si los gigantes eran molinos no dudó en estamparse contra ellos.

Aún más: desconfiaba abiertamente del trabajo de sus colegas y no le convenció un experimento de Sauvageau en el que las ostras se volvían verdes tras cultivarlas 27 horas con Haslea ostrearia. El francés se limitó a repetir experiencias anteriores, pero Carazzi no quiso darle una oportunidad ni a las diatomeas ni a los autores que disentían de sus ideas, que eran esencialmente todos los demás…!!

Incluso el veterano químico de 80 años se pasó al lado oscuro cuando Bornet (maestro de Sauvageau) le invitó a comprobar el efecto de las diatomeas azules en los parques de ostras de La Tremblade. Seguro que Sauvageau no invitó a Carazzi…No terminó aquí la cosa: Carazzi respondió en 1909 con un trabajo titulado «Il caso Sauvageau» en el que debió llamar de todo menos guapo a su colega francés. No pude resistirme y encargué un ejemplar en Amazon a la librería Piani (Bologna), pero lleva un mes en el «limbo«. Cuando lo consiga prometo completar esta entrada con unas líneas sobre él !!


Adenda: casi un mes después de escribir esta entrada llegó por fin «Il caso Sauvageau» a mi buzón. Se trata de una réplica en italiano en la que Carazzi vuelve a incluir su artículo «Un caballero botánico» para aquellos universitarios italianos que no hubieran conocido la polémica desde el principio. La réplica de Sauvageau, tenía 2000 copias por tan sólo 200 del de Carazzi. Él mismo comenta «No escondo que el resultado más cierto de esta polémica, no iniciada por mí y que no tiene nada de científico, será el de divertir al público a nuestras espaldas, cada vez que el lector reconozca cómo nos hemos tirado de los pelos». Por último Carazzi declara que, en lo que a él respecta, la polémica está cerrada…y luego se defiende de varias alusiones de Sauvageau, a quien acusa de «odiosa diffamazione».

La verdad, ambos perdieron totalmente las maneras, aparte de que las razones científicas estaban del lado de Sauvageau. Y estoy de acuerdo con Carazzi en que ambos protagonizaron una divertida discusión. Me quedo con una frase de cada uno. Sauvageau dixit: «En todos los países hay incapaces, Francia perdió a Bouchon-Brandély pero en Italia continúa Davide Carazzi». Y Carazzi escribió:«Sería bueno prevenirle, en el caso de que quisiera publicar en Italia esas expresiones corteses y científicas, de que en dicho país el código penal condena las difamaciones con varios meses de cárcel y una fuerte multa».


Referencias:

-Carazzi D. Il caso Sauvageau. Padova, 24 pp. (1909).
-Gastineau R. y col. Haslea karadagensis (Bacillariophyta): a second blue diatom, recorded from the Black Sea and producing a novel blue pigment. Eur. J. Phycol. 47:469-474 (2012).
-Gastineau R. y col. Haslea ostrearia-like diatoms: biodiversity out of the blue. Ad. Bot. Res. 71:441-446 (2014).
-Herdman WA, Boyce R. Oysters and disease, 61 pp. (1898).
-Lankester ER. Green oysters. Nature 52:28-29 (1895).
-L’enciclopedia italiana (Treccani.it)

Lo verde empieza en los Pirineos

Esta es a rúa das ostras, uno de los símbolos de Vigo. En ella desde hace un siglo se ofrecen ostras frescas en los puestos de las ostreiras. Es una actividad enfocada al turismo y en el puesto de piedra de «La Marina» (el restaurante de la derecha) me comentaron que los italianos son quienes más las aprecian.

Pregunté al ostreiro por la ración mínima,
que era de 6. Pensaba en probar alguna a cambio de hacer fotos del puesto, pero tuve suerte y me invitó a usar la cámara sin pasar por el trago !!
En ese momento empezaba a abrir una caja para preparar un plato de 12 que todo hay que decir:
cheiraba muy bien…un agradable olor a mar.
La ostra que presentaban en «La Marina» es la ostra plana europea (Ostrea edulis).
Se trata de la especie autóctona en Galicia, más apreciada que la ostra japonesa (Crassostrea gigas). Proceden de acuicultura y en concreto éstas eran de Cambados (ría de Arousa). Las ostras se importan y engordan en jaulas y cuerdas en bateas (rías de Vigo y Arousa) o en cultivos intermareales (Ribadeo).
En Galicia ya no existen
casi poblaciones naturales.
La explotación incontrolada y los parásitos como Marteilia Bonamia redujeron la ostra plana a su mínima expresión. Los intentos de repoblar con Ostrea edulis francesa fueron desastrosos. Así que para mantener la industria de la ostricultura se permitió el cultivo experimental de ostra japonesa en 1991, más resistente a las enfermedades y de mayor crecimiento.
Estas propiedades hacen que la ostra japonesa cope el mercado mundial (más del 90% de la producción). En Francia, donde existe gran tradición y una industria ostrícola muy importante, también tuvieron lo suyo.
En la bahía de Arcachon se iniciaron los cultivos a gran escala de ostra plana a mediados del s.XIX.

Vista exterior de la bahía de Arcachon. Fuente: http://www.agence-nautique.com

Sucesivas plagas arrasaron en Francia las poblaciones primero de O. edulis y luego de Crassostrea angulata (ostra portuguesa). Pero en los años 70′ se introdujo con éxito el cultivo de la ostra japonesa.

Una ostra «Fine de claire Verte».
Las ostras verdes se mantienen un mínimo
de 28 días en las lagunas.
Fuente: AnnikaPanika

En la región de Marennes-Oléron se cultivan ostras en condiciones muy especiales para que adquieran este color verde !! Famosas desde hace siglos, las ostras verdes de esta región ya se las ponían en la mesa a Luis XIV.

Fuente: AnnikaPanika

Las ostras de Marennes-Oléron tienen denominación de origen. Cuando las semillas alcanzan 3-4 milímetros se engordan durante 2 años en mar abierto en sacos y soportes metálicos como los de la imagen. Luego se llevan para su affinage (afinado) a unas antiguas salinas (claires) que hoy ocupan más de 3.000 hectáreas entre el río Seudre y la isla de Oléron. Pero más valen imágenes para describirlo y en este enlace pueden ver el aspecto de la región y las fases del cultivo de ostras de Marennes-Oléron.

Y ahora llegamos al asunto que nos incumbe en este blog ¿por qué son verdes?
Gracias a la diatomea Haslea ostrearia, que crece en las lagunas y fabrica un pigmento azul, marenina, soluble en agua y bautizado así precisamente por la región de Marennes. Las ostras son filtradoras y absorben la marenina de Haslea tanto del plancton como disuelta en el agua, acumulándola en branquias y palpos labiales. Las ostras no son azules porque en medio alcalino la marenina se vuelve verde…!!

Haslea ostrearia.
Fuente: Universidad de Marburg (Alemania).

Las proliferaciones de Haslea en las lagunas son impredecibles, así que las ostras verdes son muy apreciadas y alcanzan un precio hasta 20% superior a sus congéneres «paliduchas».

Haslea acumula marenina en los extremos de la célula. Su naturaleza no se conoce con exactitud: se llegó a pensar en un derivado de la clorofila pero Pouvreau y col. (2006) demostraron que podría tratarse de un compuesto polifenólico.

Tampoco se conoce la función de la marenina, pero se han descubierto efectos alelopáticos, fotoprotectores y antioxidantes, además de antivirales y bactericidas, que serían beneficiosos tanto para las diatomeas (eliminando competidores del fitoplancton), como para la salud de las ostras.
Sobre si tienen un sabor especial no parece demostrado y debe provocar discusiones animadas !!

Y precisamente una discusión tremenda (lo de de Buen y Sobrino son flechas de amor a su lado), tuvo lugar por culpa de las ostras verdes a comienzos del s.XX entre Camille Sauvageau (el de la Colpomenia peregrina) y el italiano Davide Carazzi.

Benjamin Gaillon.
Fuente: Wikipedia

Benjamin Gaillon administrador de aduanas y botánico amateur descubrió en 1820, con un microscopio rudimentario, que las ostras eran verdes gracias a unos seres microscópicos que llamó Vibrio ostrearia.

Sin embargo, en 1908 Sauvageau dice (trad. del original): «El encuentro fortuito de la diatomea azul en el Mediterráneo llevó a que me documentara sobre el verdeo de las ostras que yo creía conocido a grandes rasgos. Sin embargo, descubrí que la cuestión se había enredado de forma desmedida y que un autor italiano»[…]»afirmaba cosas inexactas sobre la causa del verdeo»[…]»y buscaba a través de insinuaciones malintencionadas desacreditar los experimentos realizados en Francia»[…]»esta clase de alegaciones merecían una rectificación»[…]»gracias a la gran cantidad de documentación disponible pude escribir 128 páginas»[…]»hice llegar este trabajo a la mayor parte de mis colegas habituales por vía de correo internacional»[…]»pensé en enviar un ejemplar a D. Carazzi pero desconocía su dirección»[…]»aunque no dudaba de que algún compatriota suyo informaría a D. Carazzi.»

Sauvageau se refería a la réplica publicada por Carazzi en Nature (1895) con el título «Green oysters«, a un artículo del biólogo inglés E.R. Lankester. Su lectura le cabreó «à plaisir» y para que no quedaran dudas de a quien dirigía su trabajo de 1908 lo tituló así: «El profesor Carazzi de la Universidad de Padua (Italia), las ostras de Marennes y la diatomea azul». Nunca he leído nada parecido y les resumiré esta discusión en la próxima entrada !!


Referencias:

-Gastineau R. Biodiversité, reproduction et phylogénie des diatomées bleues du genre Haslea et valorisation de leurs pigments de type marennine. Tesis doctoral, 328 pp. (2012).
-Icaro A. Cultivo, biología reproductiva y bioquímica de la ostra japonesa (Crassostrea gigas) en la ría de Arousa. 239 pp. (2013).
-Pouvreau J-B y col. Preliminary characterisation of the blue-green pigment “marennine” from the marine tychopelagic diatom Haslea ostrearia (Gaillon/Bory) Simonsen. J. Appl. Phycol.18:757–767 (2006).
-Sauvageau C. Le professeur Carazzi, les huîtres de Marennes et la diatomée bleue. Bordeaux, 23 pp. (1908).
Ciencia Marina y otros asuntos: «Historias de ostras», por Antonio Figueras.