Un mundo frío y seco

Imagen de portada: fiordo de Inglefield Bredning (Groenlandia, 13 junio 2019). Autor: @SteffenMalskaer

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero si la acompañamos de un titular sensacionalista corremos el riesgo de desinformar, o de incluso perder la credibilidad.

El escepticismo es el mejor punto de partida. Yo diría más: es una actitud imprescindible para no caer en bulos y tener una opinión informada y actualizada sobre cualquier tema. Nos la podrán colar, pero pongamos un filtro para reducir las posibilidades.

La imagen de los huskies tirando de un trineo sobre una capa de agua en Groenlandia es real e impactante. Pero su propio autor, el científico danés Steffen M. Olsen, debe seguir todavía abrumado por la onda expansiva y las interpretaciones de toda clase que ha generado.

Pongo varios ejemplos: «El drama del deshielo de Groenlandia en una sola foto» (El País, 19-VI-2019), «No son perros caminando sobre el agua, es Groenlandia derritiéndose» (La Voz de Galicia, 20-VI-2019), o «La foto viral que muestra la monstruosa magnitud del deshielo que sufre Groenlandia» (Periodista Digital, 18-VI-2019).

Vaya por delante que nadie con acceso al conocimiento científico actual puede negar la evidencia del cambio global y de su origen antropogénico a través de la quema de combustibles fósiles responsable del aumento de CO2 y de la temperatura media del planeta. Nadie.

Pero no deben creerlo porque yo se lo diga, como el gurú de una secta, sino porque detrás de esa frase la comunidad científica ha acumulado datos objetivos y contrastables que así lo demuestran.

El acceso a esos datos no depende de que le inviten a uno al panel de expertos del IPCC, mal iríamos, sino de que la información se transmita a todos los públicos desde libros, prensa, medios audiovisuales, charlas a pie de calle y centros educativos.

En la información de ciencia debemos aplicar el mismo principio de trazabilidad que con la comida. Fiable es todo aquello que podamos trazar al origen, en este caso a trabajos de instituciones de investigación y académicas (organismos públicos de investigación y universidades), publicados en revistas internacionales revisadas por pares. Claro que hay excepciones, una ristra de ellas, pero este filtro es imprescindible.

Si leen una noticia de ciencia y no hay referencias al estudio original, desconfíen. Busquen medios que incluyan enlaces a las fuentes.

Aquí entra la importancia del rigor y el entretenimiento en la comunicación y divulgación científica: elaborar un mensaje para todos los públicos sin caer en ingenuidades o complejidades que a nadie interesan. Suena difícil y lo es.

Yo lo veo como cruzar un río sobre unas piedras. El artículo científico original es un suelo firme y ancho que construimos los investigadores pero yermo y aburrido para el público en general.

El truco está en romper ese suelo y descubrir el río de evidencias que se oculta bajo él, dejando sólo una fila de piedras para cruzar a la otra orilla. Esas piedras simbolizan la idea esencial y el río la información necesaria para entender, razonar y defender nuestra postura ante los demás.

Quienes nos movemos entre la investigación y la divulgación corremos el riesgo constante de no saber cómo romper el suelo o de hacerlo con tanto ahínco que nadie quiera (ni pueda) cruzar el río!

Aquí van otros ejemplos de cómo se ha titulado la imagen: «La foto viral del deshielo en Groenlandia oculta una gran paradoja científica» (Traveler, 24-VI-2019), «Soaring Temperatures Speed Up Spring Thaw on Greenland’s Ice Sheet» (NY Times, 17-VI-2019), o «Photograph lays bare reality of melting Greenland sea ice» (The Guardian, 18-VI-2019). Los textos de estas noticias son rigurosos y les invito a leerlos.

Porcentaje de la superficie fundida del hielo de Groenlandia en lo que llevamos de 2019 frente al promedio 1981-2010. Fuente: National Snow & Ice Data Center

La imagen de Groenlandia ilustra un fenómeno habitual en verano, acelerado e intensificado en las últimas décadas por el cambio global. Pero por sí sola no es más que un símbolo. Así lo explicaba el propio autor: «the image was more symbolic than scientific to many.” (CTV News, 18-VI-2019).

Dicho de otro modo, es un magnífico ejemplo de cómo romper el suelo, pero dejemos algunas piedras para poder cruzar el río: datos y contexto.

En la próxima entrada hablaremos del CO2 y de la temperatura en nuestro planeta, y de restos fósiles del fitoplancton para estimar los niveles de CO2 cuando los dinosaurios campaban a sus anchas. Gracias a ello sabemos que nuestro mundo de hoy es frío y seco desde la perspectiva de un dinosaurio, claro!

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