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Un lugar en el mundo

Imagen de portada: ruinas del castillo de Gleichen (Turingia, Alemania). Autor: Thuringius [Wikimedia]

Nos encanta poner orden en el mundo y a cada cosa en su lugar. Lo clasificamos todo en cajas y carpetas (antes físicas y ahora también virtuales). Con los seres vivos hacemos lo mismo aunque a veces es difícil encontrar «su lugar». Sobre todo si son microorganismos.

Cuando los taxónomos desconocen en qué carpeta meterlos -en este caso categorías como «clase», «familia», etc.- añaden la expresión latina «incertae sedis» (posición incierta). El «cajón de sastre» de toda la vida.

Aquí van 3 ejemplos…

Jenufa aeroterrestrica. La barra negra indica 20 micras. Autores: L. Hodač, C. Hallmann, H. Rosenkranz, F. Faßhauer y T. Friedl. Fuente: Wikimedia

1- Quizá solo sepamos que es un alga verde, como el género Jenufa. Se trata de clorofíceas cocoides (pelotitas verdes) descubiertas en 2011 en Asia sobre la corteza de árboles tropicales (y luego en sitios variopintos como la piedra del castillo medieval de Gleichen). Ni la genética ni el aspecto de Jenufa han permitido averiguar nada más de ellas. Así que las Jenufas son «Chlorophyceae incertae sedis«.

…Pero la cosa puede ser más misteriosa…

2- Imagina que solo aciertas a decir que son protistas (seres unicelulares eucariotas). Esto sucede con Meteora sporadica, un organismo enigmático que no se parece a casi nada que tú, yo o nadie haya imaginado. Jamás.

La descubrieron en 2002 en el Mediterráneo a 1200 m de profundidad. Su nombre procede del buque oceanográfico alemán Meteor y de su presencia esporádica (además estaba en la cuenca de las islas Espóradas. Todo encaja…jajaja).

Es una célula ovalada diminuta (<5 micras) con 4 apéndices que se desplaza con 2 prolongaciones laterales que agita como remos. No es fotosintética ni tampoco vieron ejemplares nadando. Sabíamos que se arrastraban y poco más…hasta 2024.

Meteora sporadica. Autoría: Universidad de Tsukuba. Fuente: The Microbiologist

El año pasado Eglit y col. consiguieron cultivarla y sus secuencias genéticas la situaron cerca de un grupo de protistas predadores (Hemimastigophora). Nos quedamos casi igual que antes, verdad?. Por el momento Meteora sigue siendo «Protista incertae sedis«.

…Y ahora llegamos al último ejemplo…

3- Victor Hensen fue un zoólogo alemán que acuñó en 1887 el término plancton. Ya os hablé de él en otra entrada del blog porque lideró en 1889 la «Plankton Expedition», que marcó el inicio de la investigación del plancton marino. John R. Dolan le dedicó uno de sus fascinantes artículos en la serie «pioneros» (Dolan 2021).

Pues bien. En 1887, el bueno de Victor encontró una «plantita microscópica amarilla» en el Báltico, pero no pudo ir más allá. En 1902 otro alemán, Hans Lohmann (al que debemos el término nanoplancton) se topó de nuevo con la plantita de Hensen, aunque él la veía verde y la llamó Meringosphaera. Para Lohmann era una microalga incertae sedis («Protophyten unsicherer Stellung») y describió la primera especie (M. mediterranea) con alguna más de propina…

Ilustraciones originales de Lohmann (1902). Los números indican las siguientes especies: 17 y 18 (M. mediterranea), 19 (M. baltica) y 20 (M. divergens).

Durante el siglo XX mira que hubo guerras. Y con Meringosphaera también porque no había consenso en identificarla. Que si era un alga verde, que si era dorada (¿una crisofícea?). A finales del s.XX las discusiones subieron de tono. Se dice que hubo gritos, pipetas volando y en un descanso del café alguien propuso: ¿y si no fuesen microalgas?

A mediados de los 90 algunos autores la clasificaron como heliozoos («animales sol») con placas silíceas. Sugerían que su color se debía a vacuolas alimenticias.

Con el s.XXI se puso de moda lo vintage y muchos retomaron la idea de que Meringosphaera era una crisofícea. Otros taxónomos, más cautos, se apuntaron a mantener el suspense a falta de más pruebas.

Esas llegaron en 2021 con la primera secuencia genética de M. mediterranea aislada en Suecia (la que describió Lohmann en 1902). Usando el gen 18S ARNr un grupo de científicos rusos y suecos (Zlatogursky y col.) confirmaron que Meringosphaera es un heliozoo y no una microalga. En concreto, del orden Centrohelida -dentro del phylum Haptista que incluye a las microalgas haptofitas como los cocolitofóridos.-

Meringosphaera mediterranea. Autor: JR Young. Fuente: mikrotax.org

Esto abría otra pregunta: ¿cómo ha llegado a ser fotosintética?

Los heliozoos son heterótrofos sin antepasados fotosintéticos. En M. mediterranea encontraron hasta 6 cuerpos globulares con clorofila…¿qué diantres son?

Imagino que ya no os quedan uñas con tanta incertidumbre. A mí me da por retorcer objetos (de poco valor) pero hete aquí el desenlace: la investigadora Megan Sørensen (y colegas) descubrieron que Meringosphaera roba cloroplastos.

La siguiente animación (compartida en Sørensen y col. (2023)) muestra en verde y azul el ARN y el núcleo del ladrón (Meringosphaera), y en rojo su tesoro (los cloroplastos).

Los obtiene de microalgas Dictyochales (silicoflagelados). En Meringosphaera no hay núcleos de microalgas, así que solo captura y mantiene temporalmente a sus cloroplastos (=kleptoplastos, igual estrategia que en el dinoflagelado Dinophysis).

Nadie ha conseguido cultivar a Meringosphaera y en todo caso habría que alimentarlas con esas microalgas para reponer los kleptoplastos que pierden. La unión es temporal porque a pesar de cierta integración genética (el núcleo de Meringosphaera posee genes asociados a kleptoplastos) la información molecular del huésped es insuficiente para mantenerlos.

En el medio natural encontraron tres tipos de kleptoplastos en Meringosphaera (uno de ellos desconocido) y dado que pueden ser verdes o amarillas (como avisaban Hensen y Lohmann), habría dos posibilidades: que cambien de plástidos a lo largo del año o que haya dos grupos de Meringosphaera especializados en presas distintas. Hay evidencias a favor de ambas hipótesis.

Meringosphaera posee plástidos distintos en el medio natural y se han identificado dos tipos de huéspedes. Las Meringosphaeras poseen genes fotosintéticos incorporados desde presas y kleptoplastos (HGT=horizontal gene transfer y EGT=endosymbiotic gene transfer). Fuente: Sørensen y col. (2023).

Para terminar os cuento que las secuencias de los kleptoplastos no permiten identificar a qué especies pertenecen, solo sabemos que son Dictyochales.

…Así que las presas de Meringosphaera serían Dictyochales incertae sedis. El misterio continúa…

Referencias:

  • Dolan JR. Pioneers of plankton research: Victor Hensen (1835–1924). J. Plankton Res. 43(4):507–510. (2021).
  • Eglit Y. y col. Meteora sporadica, a protist with incredible cell architecture, is related to Hemimastigophora. Curr. Biol. 34(2):451-459.e6. (2024).
  • Hausmann K. y col. Meteora sporadica gen. nov. et sp. nov. (Protista incertae sedis) – an extraordinary free-living protist from the Mediterranean deep sea. Europ. J. Protistol. 38:171–177. (2002).
  • Němcová Y. y col. Jenufa gen. nov.: a new genus of coccoid green algae (Chlorophyceae, incertae sedis) previously recorded by environmental sequencing. J. Phycol. 47(4):928-38. (2011).
  • Procházková K. y col. A new species Jenufa aeroterrestrica (Chlorophyceae incertae sedis, Viridiplantae), described from Europe. Preslia 87:403–416. (2015).
  • Sørensen, MES. y col. A novel kleptoplastidic symbiosis revealed in the marine centrohelid Meringosphaera with evidence of genetic integration. Curr. Biol. 33(17): 3571 – 3584.e6. (2023).
  • Zlatogursky VV. y col. The long-time orphan protist Meringosphaera mediterranea Lohmann, 1902 [1903] is a centrohelid heliozoan. J. Eukaryot. Microbiol. 68:e12860. (2021).

Hola Dinophysis, qué hay de nuevo?

Hace mucho tiempo en un blog muy muy lejano les hablé de Dinophysis, un género de dinoflagelados productor de toxinas diarreicas, responsable de episodios de DSP por consumo de marisco. Pero aquello fue en 2011: hoy en día hemos aprendido muchas cosas nuevas y en esta entrada les contaré algunas.

1>Los cloroplastos de Dinophysis no son permanentes

Por aquel entonces sabíamos que Dinophysis se alimenta del ciliado Mesodinium rubrum, al cual roba los cloroplastos que éste ingiere de criptofíceas (habitualmente del género Teleaulax). Dicho mènage a trois sigue siendo la unica forma de cultivar Dinophysis (Park y col. 2006).

Estructura estrellada de los cloroplastos (Chl) en D. acuminata, con los pirenoides (Pyr), responsables de la fijación de carbono mediante la enzima RUBISCO, en posición central. Fuente: García-Cuetos y col (2010)

Pero había dudas sobre si Dinophysis tenía cloroplastos permanentes porque los estudios moleculares y morfológicos eran contradictorios. Los cloroplastos en los miembros del mènage a trois eran genéticamente idénticos pero los de Dinophysis eran morfológicamente distintos a los demás.

Se agrupan con los pirenoides en posición terminal, unidos en el centro de una estructura estrellada con los tilacoides hacia el exterior. Los cloroplastos en Dinophysis están recubiertos por 2 membranas y sus tilacoides organizados en pares (García-Cuetos y col. 2010).

Nada de esto sucede en Mesodinium ni en las criptofíceas y dichos autores titularon su trabajo con un contundente: «The toxic dinoflagellate Dinophysis acuminata harbors permanent chloroplasts of cryptomonad origin, not kleptochloroplasts«.

No obstante, Kim y col. (2012) rebatieron esa conclusión con un brillante y sencillo experimento donde demostraron que Dinophysis modifica el aspecto de los cloroplastos robados a Mesodinium.

Observaron que Dinophysis no puede reparar los daños ocasionados por la luz a sus cloroplastos, que se deterioran y pasan de rojo brillante a verde paliducho. Cuando esto sucede nunca recuperan su color original. Se debe a que las ficoeritrinas se degradan en mayor medida que otros pigmentos como las clorofilas, lo cual se observa también en cultivos envejecidos de criptofíceas.

Viaje y transformación de los cloroplastos recién robados (rojos) a Mesodinium en D. caudata, durante las primeras 24 horas después de su ingestión. Fuente: Kim y col. (2012)

Pues bien, a mayor intensidad de luz mayor daño y más rápido se produce ese cambio de color. Siguiendo dicho razonamiento Kim y col. obtuvieron células verdes de D. caudata subiéndoles la luz de 10 a 160 μE, sin presas que echarse a la boca.

Luego les añadieron Mesodinium y comprobaron el desplazamiento de los nuevos cloroplastos rojos, que se mezclaban con los viejos verdes (no es un chiste) para organizarse en las estructuras estrelladas descritas por García-Cuetos y col. (2010).

Con el tiempo, después de ingerir Mesodinium, D. caudata recobraba su color rojo y apenas quedaban unos pocos cloroplastos verdes. Et voilà! Dinophysis posee cleptoplastos temporales.

2>>Los cleptoplastos de Dinophysis se dividen y regulan sus pigmentos

Hasta hace nada se creía que los cleptoplastos se diluían en la progenie como consecuencia de la división de Dinophysis. Pero en 2017, Rustherholz y col. demostraron que Dinophysis también divide los cleptoplastos, algo inédito en un protista sin núcleos de la presa fotosintética.

En este trabajo se utilizó microscopía confocal que permite reconstruir imágenes 3D de fluorescencia en alta resolución. Sus resultados indicaron que D. acuminata y D. acuta dividen los cleptoplastos y que el descenso del número (y volumen) de los mismos no se explica por divisiones sucesivas sino por el tiempo que transcurre sin presa.

Imagen confocal de autofluorescencia de Dinophysis acuminata, en posición lateral (B) y dorsal (C). Lo mismo para D. acuta (E y F). Fuente: Rustherholz y col. (2017)

La degradación de los cleptoplastos es más rápida en luz alta, tal y como habían señalado Kim y col (2012). Y en este sentido, otro trabajo reciente (Hansen y col. 2016), concluyó que Dinophysis acuta puede fotoregular pero no fotoaclimatar sus cleptoplastos. ¿Qué significa esto?

Fotoregulación implica sintetizar pigmentos fotosintéticos y fotoprotectores, mientras que fotoaclimatación supone además adaptar la actividad fotosintética a la luz que reciben los cloroplastos.

Yo pensaba que ambas cosas son inseparables en el funcionamiento de los cloroplastos, pero según dichos autores el último mecanismo no existiría en Dinophysis. Nada parece normal en ellas.

Hansen y col. mantuvieron a D. acuta en ayunas a dos luces distintas (15 y 100 μE). En luz baja se dividieron 2.3 veces en un mes pero mantuvieron la misma concentración celular de clorofila a demostrando la síntesis de pigmentos mientras que en luz alta su contenido de clorofila a se redujo a 1/3 del valor inicial.

Hansen y col. también observaron diferencias en la concentración y proporción de pigmentos fotosintéticos accesorios. Pero no encontraron evidencias de fotoaclimatación ya que los parámetros fotosintéticos obtenidos con fluorescencia PAM (Pulse Amplitude Modulated) fueron similares bajo ambas luces.

Eso sí, las células sufrían una caída dramática en la absorción de carbono inorgánico después de 10 días en luz alta y el funcionamiento de los cleptoplastos sólo se explicaría gracias a sustancias de reserva (lípidos y almidón).

¿Por qué son temporales los cloroplastos de Dinophysis?

Myrionecta rubra=Mesodinium rubrum. Geminigera no es la presa habitual sino Teleaulax. Fuente: Wisecaver & Hackett (2010).

Muchos dinoflagelados poseen cloroplastos permanentes robados a otros grupos algales: Durinskia, Galeidinium, Karenia, Karlodinium, KryptoperidiniumLepidodinium, etc.

Como hemos visto, Dinophysis mantiene un cierto control sobre sus cleptoplastos pero su naturaleza es temporal. El motivo es que Dinophysis no tiene las instrucciones genéticas para controlarlos indefinidamente y debe reponerlos a través de la alimentación a medida que se degradan y pierden actividad.

El ancestro común de los dinoflagelados (Dinophysis incluidas) poseía cloroplastos con peridinina, un pigmento característico de la mayoría de dinoflagelados fotosintéticos.

La información genética de esos cloroplastos es mínima en comparación a otros grupos algales. Su genoma está fragmentado en minicírculos y muchos de los genes que codifican sus proteínas y controlan el funcionamiento de los plástidos se transfirieron al núcleo.

Por el contrario, en Dinophysis sólo se han detectado cinco proteínas plastidales codificadas en el núcleo. Una de ellas procede de criptofíceas, dos de dinoflagelados con peridinina, y las dos restantes de haptofitas/dinoflagelados con fucoxantinas (Wisecaver & Hackett 2010). Dinophysis transformará sus cleptoplastos a cloroplastos permanentes si ello le supone una ventaja adaptativa, siguiendo el camino que ya recorrieron otros dinoflagelados. De ahí el interés de su estudio para desvelar los secretos evolutivos de la endosimbiosis.

3>>>Dinophysis no vive sólo de Mesodinium

Protoperidinium y Dinophysis acuta. La bolita es lo que resta de un Mesodinium, vacío y sujeto por el pedúnculo alimentario. Muestra natural de la estación P2 (Ría de Pontevedra). Autor: F. Rodríguez

Bien, ya sabemos que Dinophysis son mixótrofas y poseen cleptoplastos de Mesodinium. Al resto del ciliado se lo comen enterito, sin tenedor ni cuchillo: lo sorben como a un coco peludo, perforándolo y metiéndole una pajita (bueno, un pedúnculo alimentario para ser exactos).

Nadie ha descubierto otra forma de cultivar Dinophysis pero ¿no les cuesta creer que sobrevivan en el mar con esa dieta?

La confirmación de esta sospecha llegó en 2012 por parte del mismo grupo de investigadores que descubrieron cómo cultivar Dinophysis.

El ciliado Strombidium oculatum (A), alimentándose de macroalgas verdes del género Enteromorpha (B,C). Fuente: McManus (2004).

En un estudio sobre muestras naturales (Kim y col. 2012), analizaron los cleptoplastos de Dinophysis e identificaron secuencias genéticas no sólo de criptofíceas, sino también de otros grupos algales como rafidofíceas (Heterosigma akashiwo) y clorofíceas (Pyramimonas).

Esos cloroplastos alternativos deben proceder de otros ciliados diferentes a Mesodinium como Laboea, Strombidium, etc, que se alimentan de otros grupos algales y retienen sus cloroplastos.

De momento seguiremos cultivando Dinophysis al estilo coreano, como nos enseñaron Park y col. (2006). Espero que algún día pueda explicarles otra manera de mantenerlas, quizás al estilo gallego. Mientras tanto, en la próxima entrada, les contaré más novedades sobre Dinophysis.

Referencias

-García-Cuetos L. & col. The toxic dinoflagellate Dinophysis acuminata harbors permanent chloroplasts of cryptomonad origin, not kleptochloroplasts. HarmfulAlgae 9:25-38 (2010).
-Hansen P.J. & col. Photoregulation in a kleptochloroplastidic dinoflagellate Dinophysis acuta. Front. Microbiol. 7:1-11 (2016).
-Kim M. y col. Dinophysis caudata (Dinophyceae) sequesters and retains plastids from the mixotrophic ciliate prey Mesodinium rubrum. J. Phycol. 48:569-579 (2012).
-McManus G.B. Marine planktonic ciliates that prey on macroalgae and enslave their chloroplasts. Limnol. Oceanogr. 49:308–313 (2004).
-Park M.G. & col. First successful culture of the marine dinoflagellate Dinophysis acuminata. Aquat. Microb. Ecol. 45:101–106 (2006).
-Rusterholz P.M. & col. Evolutionary transition towards permanent chloroplasts? Division of kleptochloroplasts in
starved cells of two species of Dinophysis (Dinophyceae). PLoSONE 12(5):e0177512 (2017).
-Wisecaver J.H. & Hackett J.D. Transcriptome analysis reveals nuclear-encoded proteins for the maintenance of temporary plastids in the dinoflagellate Dinophysis acuminata. BMC Genomics 11:366 (2010).

 

La trampa tóxica

Los conceptos animal y vegetal son difíciles de aplicar a las algas, porque tienen toda clase de estrategias entre ambos extremos. Como las algas «mixótrofas», que son fotosintéticas pero también voraces a la hora de «zamparse» a otros organismos. Nos centraremos en los dinoflagelados, pero hay muchas más…

Pfiesteria piscicida.

Las especies de las que vamos a hablar son auténticos cazadores microscópicos, y sus «armas» variadas a la hora de capturar y alimentarse de sus víctimas. Existen tres tipos básicos:

En un primer grupo están las especies con un pedúnculo, algo así como un tubo que perfora la pared de su presa para succionar su contenido…este es el caso de Dinophysis o de la misteriosa Pfiesteria piscicida, que merece para si sola una entrada aparte (ver «Histeria con la Pfiesteria»).

El segundo tipo son dinoflagelados que ingieren a sus presas directamente, bien a través de una hendidura en el «sulco», ó mediante una «boca celular» llamada citostoma. Primero inmovilizan a su indefenso «cervatillo» microscópico y luego lo engullen completamente…por ejemplo Noctiluca, Gyrodinium ó Fragilidium. A éste último, «tragándose» una célula de Dinophysis caudata, pertenece la siguiente secuencia. El video resume 8 minutos en apenas unos segundos…

Y por último, existen algunas especies que son capaces de extender una especie de saco ó «velo», llamado «pallium». Funciona igual que una red: engloba a la presa y la digiere extracelularmente mediante enzimas digestivas. Con «pallium» cazan dinoflagelados tecados que así consiguen alimentarse de presas de similar tamaño. Recuerdan a las arañas, que primero inmovilizan a la presa con su tela y luego le inyectan veneno y enzimas digestivas. Son, por ejemplo, especies del género Protoperidinium.

Pero hace apenas dos meses unos investigadores daneses publicaron una nueva estrategia de «caza» en dinoflagelados que recuerda aún más a las arañas.
Es la «trampa tóxica» de Alexandrium pseudogonyaulax.

Este dinoflagelado segrega un mucus pegajoso con el cual atrapa e inmobiliza a su presa, aunque no la mata. El mucus parece surgir del extremo de su flagelo longitudinal. Hannah E. Blossom y sus colaboradores sugieren que A. pseudogonyaulax deposita toxinas en el mucus, concentrando su efecto en vez de diluirlas en el agua.

Alexandrium pseudogonyaulax

Las presas permanecen pegadas en la trampa tóxica (y con sus flagelos temblando de miedo, supongo…) hasta que su verdugo, siempre cerca, decide «zampárselas». Y esto sucede en cuestión de segundos una vez que entra en contacto con su víctima. Pero mejor que contarlo es verlo.

En este último vídeo vemos como un A. pseudogonyaulax de nuestra colección (CCVIEO) arrastra «sin piedad» al ciliado fotosintético Mesodinium rubrum. Éste ha perdido los cilios que le permitían moverse y está pegado, para siempre ya, en la trampa tóxica. Luego, A. pseudogonyaulax lo atrae hacia sí, y comienza a ingerirlo…

 

Y para terminar una recomendación: la web Portal to Protistology, con más videos relacionados con este tema…http://protozoa.uga.edu/portal/images.html…y un deseo: felices vacaciones !!

Referencias:

Blossom HE et al. Toxic mucus traps: A novel mechanism that mediates prey uptake in the mixotrophic dinoflagellate Alexandrium pseudogonyaulax. Harmful Algae 17:40-53 (2012).
-Hansen PJ. The role of photosynthesis and food uptake for the growth of marine mixotrophic dinoflagellates. J Eukaryot. Microbiol. 58:203-214 (2011).

 

Fragilidium: el pez chico se come al grande…

Fragilidium visto a 100 aumentos. Autor: F. Rodríguez
Los dinoflagelados son microalgas que incluyen especies fotosintéticas y heterótrofas, pero entre las primeras (igual que las plantas carnívoras) algunas incluyen en su dieta a otros organismos.
Esta forma de vida «mixótrofa» se observa en distintos géneros de dinoflagelados, pero la que practica Fragilidium, alias el «pez chico» protagonista de hoy, es muy curiosa…!!
Para centrar el tema, vamos a contar primero que los dinoflagelados se pueden dividir en dos tipos de células: las que fabrican placas (normalmente de celulosa) a modo de armadura ó exo-esqueleto, llamadas «tecas», y las que están «desnudas» de esas placas… Fragilidium tiene tecas.
Fragilidium al microscopio óptico (400 aumentos), y con tinción calcoflúor
para observar sus tecas. Autor de la última imagen: Alf Skovgaard
disponible en http://www.alfskovgaard.dk
El número, distribución y la forma de esas tecas es distinto en cada género y sirven para diferenciar las especies de dinoflagelados. Las tecas se solapan entre si igual que ocurre en las tejas de una casa, limitando el tamaño de las células. Por ello los dinoflagelados no pueden alimentarse de presas demasiado grandes, excepto…
Fragilidium con las tecas separadas
…Fragilidium, porque éste a diferencia de otras especies, sí puede separar esas placas y alejarlas de la célula, convirtiéndose en una simple «bola» con unas tecas «satélite», tal como vemos en esta imagen.
En su ciclo de vida Fragilidium tiene también otras formas, bien como un quiste ovalado inmóvil o la célula «tecada» de la figura anterior, que se mueve gracias a sus flagelos sin llamar la atención ni asustar a nadie…hasta que se encuentra a una presa.
Las presas de Fragilidium son otros dinoflagelados, por ejemplo de los géneros Ceratium y Dinophysis…
¿Son más grandes? no hay problema, porque para eso está la «magia» de separar las placas.

A la izquierda: Ceratium tripos. A la derecha, 3 imágenes (Autor Alf Skovgaard; http://www.alfskovgaard.dk) en las que vemos la secuencia donde Fragilidium ingiere a Ceratium tripos, situándose primero sobre él, luego doblando su largo «cuerno», y finalmente sólo queda la célula de Fragilidium «hinchada», con las tecas separadas.

En las imágenes de la izquierda vemos ejemplos de un cultivo de Fragilidium al que añadimos Dinophysis tripos como presa (ejemplo en la imagen superior derecha).

El resultado: en (A) vemos un quiste ovalado típico de Fragilidium, y en (B, C) células de Fragilidium después de «zamparse» a Dinophysis.
En (C) es visible todavía Dinophysis a medio digerir, mientras que en (B) solo se adivinan sus restos por la prolongación en pico en la parte inferior de Fragilidium.

En el siguiente vídeo pueden ver el proceso (resumido en unos pocos segundos) de la captura e ingestión de una célula de Dinophysis caudata por Fragilidium duplocampanaeforme.

 

Así que el mundo de las microalgas es una peligrosa «selva» en miniatura en la que no siempre gana el más grande sino el que mejores armas tiene…!!

Referencias:

-Park MG, Kim M. Prey specificity and feeding of the thecate mixotrophic dinoflagellate Fragilidium duplocampanaeforme. J. Phycol. 46: 424-432 (2010).