Un velero llamado Velella

Imagen de portada: Unconventional Mermaid: Portuguese Man o’ War. Autora: MayContainBirdseed. Fuente: Deviantart.

A principios de invierno llegó a la prensa y redes sociales la noticia de miles de «medusas» varadas en playas gallegas, sobre todo Velella velella pero también Physalia physalis. Sin embargo, a pesar de su aspecto medusoide, se trata en realidad de organismos coloniales y no de medusas individuales.

Velella y Physalia son cnidarios de la clase de los hidrozoos.

A Velella velella, habitual en estas costas, se la conoce popularmente como veleiriños o «medusa velero». En Europa sus registros son más abundantes en el Mediterráneo, oeste de la península ibérica, Francia («vélelle») y Reino Unido («by-the-wind sailor»).

Sus invasiones playeras, arrastradas por el viento y las corrientes pueden formar imágenes espectaculares con millones de individuos a lo largo de la costa oeste de Norteamérica, Italia o incluso en Nueva Zelanda. En playas de Liguria (Italia) se han llegado a contabilizar ¡ entre 20.000-120.000 colonias/m2 !

A la segunda invasora, Physalia physalis (no tan común por aquí), la precede su fama y apodo: carabela portuguesa (en inglés: Portuguese Man o’War). Tanto Velella como Physalia son azuladas gracias a carotenoides (astaxantina) obtenidos de sus presas. Les sirven para protegerse de la radiación UV y camuflarse de los depredadores como aves, tortugas y peces. Pero ambos organismos presentan diferencias importantes como veremos…

Los veleiriños no son peligrosos para ti (ni para tu perrito despistado por la playa), pero poseen células urticantes y no hay por qué probar su efecto. Son más pequeños que Physalia y se diferencian de ellas por la vela en su parte aérea (frente al flotador/globito de las carabelas portuguesas).

No conviene tocar a ninguna de ambas pero si ven el flotador de Physalia ni-se-les-ocurra. Su picadura puede ser grave en algunos casos. Llegan a ocasionar laceraciones en la piel y como mínimo te dejarán un molesto y prolongado dolor.

Por suerte la varada de estos hidrozoos sucede fuera de la época estival y el riesgo de un mal encuentro es pequeño. Pero seamos prudentes si las descubrimos en la playa. Su color azul debería darnos que pensar. Así que…¡¡no toques!! ¡¡¿por qué tocas?!!

En el nuevo proyecto de ciencia colaborativa DIVERSIMAR (IEO) comentaron su llegada en enero, incluyendo una descripción completa de Physalia.

Un pescador y divulgador ejemplar que les recomiendo seguir en twitter, Rogelio Santos Queiruga (@QueirugaRogelio), publicó un vídeo comentando que era la primera vez que la veía. Y 4 horas después de tocarla aún sentía su picadura en los dedos. La curiosidad nos puede a menudo pero en este caso ¡¡no toques!!

Además de su aspecto y veneno hay algo más que distingue a los veleiriños de las carabelas. Un detalle inapreciable a simple vista pero que nos interesa mucho en este blog. Velella posee dinoflagelados simbiontes mientras que Physalia aparentemente no.

La información sobre la posición ecológica de Velella es limitada, pero en su alimentación parecen jugar un papel esencial tanto el zooplancton (huevos de peces, copépodos, cladóceros, larvas de invertebrados, etc.), como los propios dinoflagelados simbiontes.

La relación entre Velella y sus simbiontes recuerda a las que poseen otros cnidarios como los antozoos, incluyendo anémonas y pólipos formadores de arrecifes (asociados p.ej. con dinoflagelados del género Symbiodinium). Con Velella viajan y conocen mundo…

¿Dónde están y quiénes son los dinoflagelados de Velella?

Sobre «dónde están» les contestaré que en el tejido endodérmico de los gonóforos (individuos medusoides que habitan en la colonia formando racimos sobre las ramas genitales o gonozoides). Dentro del huésped los simbiontes tienen forma cocoide, son bolitas doradas y de ahí su nombre coloquial: zooxantelas.

Y para contestarles «quiénes son» tendré que contarles una historia que se remonta cien años atrás…

A los simbiontes de Velella velella aisladas en el Mediterráneo les llamaron Endodinium chattonii en 1922, y luego les fueron cambiando de género. En 1924 a Zooxanthella, en 1971 a Amphidinium y por fin en 1993, Scrippsiella chattonii.

En ese último trabajo (Banaszak y col. 1993) aislaron y cultivaron por primera vez los simbiontes fuera del huésped, en forma libre. Y observaron que en cultivo alternaban formas cocoides con células móviles cubiertas por placas de celulosa que identificaron como Scrippsiella velellae.

Scrippsiella velellae. Fuente: Banaszak y col. (1993).

Dicha descripción pertenecía a simbiontes de Velella velella del Pacífico y no coincidían exactamente con los descritos en las Velella del Mediterráneo. Así que a estos simbiontes les asignaron el nombre citado de Scrippsiella chattonii. Ninguna de ambas descripciones incluía datos genéticos...

…y el único trabajo con secuencias genéticas no incluye morfología. Se hizo sobre simbiontes de Velella en el mar de los Sargazos (Gast & Caron 1996) y sus resultados se discutieron años después concluyendo que la secuencia de 18S rADN coincidía con otras de un nuevo género simbionte en radiolarios: Brandtodinium (Probert y col. 2014).

Ahora sí, a ver si desenredamos la madeja…

Según esto, Velella velella tendría la capacidad de asociarse con Brandtodinium y Scrippsiella para establecer una relación simbionte. Y Brandtodinium sería también el dinoflagelado simbionte en radiolarios de varios órdenes taxonómicos (Collodaria, Nassellaria y Spumellaria) según Probert y col.

Las ilustraciones de radiolarios de Ernst Haeckel (1862) incluían a dichos órdenes y en sus representaciones incluyó a las zooxantelas.

La costumbre de llamar zooxantelas a cualquier simbionte doradito en organismos marinos (dinoflagelados o no) llevó por dos veces a proponer la anulación del género Zooxanthella, justificando la creación de Brandtodinium.

Sin embargo, el éxito coloquial y la imprecisión del término zooxantela no era razón suficiente para invalidar Zooxanthella (descrito por Karl Brandt en 1882). Así pues, la creación de Brandtodinium no era aceptable y los endosimbiontes de Velella velella siguen perteneciendo a Scrippsiella velellae y S. chattonii (Guiry & Andersen 2018).

La descripción de S. chattonii era también incorrecta, aunque sólo por cuestiones técnicas resueltas en 2018. Sus autores obviaron la página del basónimo (nombre científico bajo el cual fue originalmente nombrada: Endodinium chattonii), necesaria para la trazabilidad según el art. 41.5 del Código Internacional de Nomenclatura Botánica.

Espero no haberles mareado con tanto giro de guión.

Para serles claro: los debates sobre nombres científicos apasionan a los taxónomos y yo diría que este aún no ha terminado del todo. Así que si alguien les pregunta por los simbiontes de Velella velella contesten que son dinoflagelados o zooxantelas y no se equivocarán nunca.

Porque tanto Scrippsiella velellae como otras especies de Zooxanthella, Symbiodinium y nuevos géneros de dinoflagelados simbiontes como Breviolum, Effrenium, Fugacium, etc., son y serán siempre ¡zooxantelas!. Y ahora sí. Colorín, colorado, este cuento se ha acabado

Referencias:

  • Banaszak A.T. y col. Scrippsiella velellae sp. nov. (Peridiniales) and Gloeodinium viscum sp. nov (Phytodiniales), dinoflagellate symbionts of hydrozoans (Cnidaria). J. Phycol. 29:517-28. (1993).
  • Betti F.B. y col. Massive strandings of Velella velella (Hydrozoa: Anthoathecata: Porpitidae) in the Ligurian Sea (North-western Mediterranean Sea). Eur. Zool. J. 86: 343-353. (2019).
  • Guiry M.D. & Andersen R.A. Validation of the generic name Symbiodinium (Dinophyceae, Suessiaceae) revisited and the reinstatement of Zooxanthella K.Brandt. Notulae Algarum 58:1-5. (2018).
  • Lopes A.R. y col. “Gone with the wind”: Fatty acid biomarkers and chemotaxonomy of stranded pleustonic hydrozoans (Velella velella and Physalia physalis). Biochem. Sist. Ecol. 66:297-306 (2016).
  • Probert I. y col. (2014). Brandtodinium gen. nov. and B. nutricula comb. nov. (Dinophyceae), a dinoflagellate commonly found in symbiosis with polycystine radiolarians. Journal of Phycology 50(2): 388-399. (2014).
  • Zagalsky P.F. y Herring P.J. Studies of the blue astaxanthin-proteins of Velella velella (coelenterata: chondrophora). Phil. Trans. R. Soc. B 279:289-326 (1977).
  • Zeman S.M. y col. Trophic ecology of the neustonic cnidarian Velella velella in the northern California Current during an extensive bloom year: insights from gut contents and stable isotope analysis. Mar Biol. 165:150. (2018).
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