Un mar de Verne #4: 20.000 leguas de viaje submarino
Imagen de portada: Kirk Douglas en 20.000 Leguas de viaje submarino (1954)
Hoy hablaremos de 20.000 leguas de viaje submarino, uno de los «viajes extraordinarios» de Verne con el que niños y adultos de todo el planeta hemos soñado navegar en el Nautilus.
Esta entrada iba a cerrar una serie de cuatro dedicada a Verne. Pero esta novela da para mucho y necesitaré una entrada más. Así que pónganse cómodos y retrocedamos hasta el año 1866.

Fuente: El hacedor de sueños.
Cae la noche en el Pacífico al sur del Japón y un submarino entra en escena perseguido por un buque de guerra norteamericano.
Desde ese instante el Nautilus ya es mágico. Deja tras de sí una estela fosforescente mientras intenta darle caza la fragata Abraham Lincoln tomándole por un narval que ataca buques por todo el mundo.
En la persecución caen al agua el arponero Ned Land, el profesor Pierre Aronnax (alter ego de Verne) y su criado Conseil. Se aferran al Nautilus y una vez dentro de él emprenden un fascinante viaje como prisioneros en una jaula de oro, a las órdenes del capitán Nemo.
Pues bien, les relataré cinco historias relacionadas con las algas: dos de ellas hoy y tres más en la quinta entrada. No aseguro que sea la siguiente porque nunca se sabe…
1/5 Los usos de las algas a bordo
Nemo había renunciado al contacto con la humanidad, así que todo lo que utilizan en la vida diaria lo produce el océano y dependen exclusivamente de él para subsistir. Este es para mí uno de los grandes logros de la novela: el universo marino que lo envuelve todo.

Porphyra laciniata (Fuente: botany.natur.cuny.cz) y hojas de Nori (Autora: Alice Wiegand. Fuente: Wikimedia Commons)
Y respecto de las algas empezaré por las que aparecen en la comida. Los cocineros del Nautilus preparan crema azucarada elaborada a partir de «los grandes fucos del Mar del Norte«. Con esto se refiere Verne a grandes algas pardas como el «kelp de azúcar» (Saccharina latissima).
La novela menciona que comen Porphyra laciniata. Las Porphyras, también llamadas algas nori, se utilizan para elaborar las hojas de los rollitos de sushi. Y también prueban la Laurentia pinnatifida, conocida como dulse pimienta por su regusto picante.
Nemo es aficionado a beber agua con gotas de un licor fermentado a la usanza Kamchatkiana a base del alga roja «Rodymenia palmeada» (Palmaria palmata). Sus invitados también lo prueban…

Nemo (James Mason) encendiendo un cigarro de algas en la película sobre la novela dirigida por Richard Fleischer (1954).
Y efectivamente, dicho licor existe o existió en el pasado. En un libro reciente encontré referencias a un licor con un sabor «a diablos» elaborado por nativos de Kamchatka utilizando Palmaria (Fleurence & Levine 2016).
Pero además de alimentos, en el Nautilus también fabrican perfumes destilando plantas marinas que es como Verne se refiere a menudo a las algas.
El capitán Nemo fuma cigarrillos de…algas con nicotina! Esto aparece incluso en la libérrima adaptación al cine producida por Disney en 1954. Pero por ahí sí que no paso, las algas no tienen nicotina.
En el gran salón del Nautilus hay un gabinete de historia natural a semejanza de los que surgieron en el siglo XIX, y que fueron el origen de grandes museos posteriores tal y como explicó Jesús Troncoso (catedrático de la UVIGO) en su charla sobre Verne el pasado 9 de mayo (La Pecera, Vigo).
En dicho gabinete el profesor Aronnax descubre fascinado toda clase de organismos marinos: conchas de moluscos incluyendo una gigantesca Tridacna con un surtidor, corales y también como no! un herbario de algas que «aunque disecadas, conservaban sus admirables colores«. Verne cita muchas de ellas de manera coloquial:
Entre tan preciosos hidrófitos llamaron mi atención los cladostefos verticilados [Cladostephus verticillatus], las padinas pavonias [Padina pavonica], las caulerpas de hojas de viña, los callithammion graníferos, las delicadas ceramias [Ceramium] de color escarlata, las agáreas en forma de abanico, las acetabularias, semejantes a sombreritos de hongos muy deprimidos, que fueron durante largo tiempo clasificados como zoófitos, y toda una serie de fucos.

Una de las estatuas en homenaje a los buzos del Nautilus que existen en la ensenada de San Simón (Ría de Vigo). Autor: Jorge Hernández.
Pero aún hay más. El papel del diario de viaje que escribe Aronnax está hecho de Zostera marina.
La Zostera es una planta acuática, no un alga, y forma ecosistemas de gran valor ecológico en zonas como el interior de la ría de Vigo (la ensenada de San Simón), que el propio Nautilus visita en 1868 en el capítulo «La bahía de Vigo» para recoger los lingotes de oro de los galeones de Rande.
Además, el jergón en el que duerme Aronnax también está hecho de Zostera. Y esto, a diferencia del papel, sí fue un uso real.
En la época preindustrial las fibras de Zostera se utilizaban por ejemplo en Francia, para elaborar embalajes y jergones (de Buen, 1893).

La Zostera y seres marinos asociados a ellas. Fuente: galiciasustentable.org
Estamos en 2018, 150 años después de la visita del Nautilus a Vigo y aunque la novela no lo menciona ¿por qué no? quizás aprovecharon para cosechar Zosteras de la ría para sus usos a bordo.
Esa habría sido una de las grandes diferencias entre aquella ría de Vigo y la actual: las praderas de Zostera han disminuido mucho debido a la actividad antropogénica (rellenos, fondeos, contaminación, etc).

Comparación de dos horizontes de Sacchorriza en las islas Cíes (años 2012 y 2014). Fuente: Servicio de seguimiento de Comunidades Biológicas en la zona intermareal y submareal del PNIAG (Hernández J, Garci ME & Regueira M).
Y esto son malas noticias. Su papel es fundamental para preservar la biodiversidad y salud de los ecosistemas costeros ya que la Zostera supone para muchos animales un ambiente donde encontrar refugio, alimento y reproducirse, como los caballitos de mar o las sepias, que simbolizan un recurso económico muy importante en el interior de la Ría, en Redondela.
Otra de las grandes diferencias en la actualidad sería el retroceso de los bosques de algas pardas, por ejemplo Laminaria y Sacchorriza, que forman horizontes con individuos de gran tamaño en la zona submareal de costas expuestas como la entrada de la Ría de Vigo.
Su disminución, registrada también en otras zonas del norte de la península ibérica (Fernández 2011), se piensa que podría estar favorecida entre otros factores por el aparente aumento de temperaturas asociado al cambio climático en aguas costeras de dicha región.
2/5 El bosque submarino de la isla Crespo
¿Alguno de ustedes ha oído hablar de esta isla? Lo normal es que no, porque la isla Crespo no existe. Es una isla fantasma que el capitán español Crespo creyó descubrir en 1801 y que apareció durante décadas en los mapas, pero nunca más se volvió a encontrar…algo así como la leyenda de San Borondón en Canarias.
Pero si les pica la curiosidad hagan lo siguiente: escriban «Crespo Island» en Google Maps y descubrirán una sorpresa en el Pacífico…

Cazando en los bosques de la isla Crespo. Ilustración original de Alphonse de Neuville (1870), coloreada. Fuente: Pinterest.
El paseo por el bosque submarino de Crespo, en el Pacífico subtropical, es uno de los pasajes más memorables de la novela. Equipados con sus trajes de buzo emprenden camino hacia las profundidades que rodean la isla y Aronnax describe la sucesión vertical de algas:
«Veía flotar largas cintas de fucos, globulosos unos, tubulados otros, laurencias, cladóstefos de hojas finísimas, rodimenas palmeadas semejantes a abanicos de cactus. Observé que las plantas verdes se mantenían cerca de la superficie del mar, mientras que las rojas ocupaban una profundidad media, dejando el fondo a los hidrófilos negros u oscuros.»
Luego exagera hablando de que se han encontrado algas pardas (fucos) de más de 500 metros de longitud! y se permite una licencia literaria al describir la luz submarina a unos 100 metros de profundidad como un crepúsculo rojizo.
Y allí mismo sitúa Verne el linde del bosque submarino de Crespo donde destacan gigantescas nereocísteas, es decir, algas pardas conocidas como kelp, pertenecientes al orden Laminariales.
Y me quedé muy sorprendido al leerlo: ¿existen bosques de Kelp a esa profundidad?
Pues en época de Verne eran desconocidos pero lo cierto es que sí existen. Bien entrado el siglo XX se descubrieron unas pocas y raras especies de Kelp profundas. Un ejemplo es Laminaria abyssalis, descrita en 1967 en las costas de Brasil y que habita entre 40-120 m de profundidad en latitudes tropicales del hemisferio sur.

a) Islas Galápagos. En rojo el substrato iluminado y en verde las zonas que podrían albergar kelp. b) Ejemplares de Eisenia galapagensis (izquierda: profundo. Centro: superficial. Fuente: Graham y col. (2007).
Las bosques de kelp son propios de aguas someras en latitudes templadas/boreales. Las especies profundas tropicales y subtropicales se consideraban hasta hace una década poblaciones aisladas, “relictas” de épocas glaciales en las que habitaban aguas superficiales con un nivel del mar inferior al actual.
Sin embargo, en 2007 se publicó un estudio en PNAS (Graham y col.) que modelaba el hábitat del kelp con las profundidades a las que penetra suficiente luz para permitir su crecimiento.
Los resultados del modelo indicaron la posibilidad de que existan amplios bosques de kelp profundos por descubrir en latitudes bajas, desde 30 metros hasta >200 m de profundidad.
En dicho estudio decidieron comprobar las predicciones del modelo en las islas Galápagos, casi tan remotas como la isla Crespo!
El modelo de Graham y col. predijo que iban a encontrar kelp hasta 80 m de profundidad. Y en efecto, llegaron hasta 60 m y encontraron poblaciones de una especie local de kelp: Eisenia galapagensis. Más allá de donde muestrearon los buzos seguía habiendo kelp pero no llegaron a determinar su límite inferior.
Eso sí, los ejemplares de Eisenia en profundidad eran cada vez más abundantes, más grandes y con mejor aspecto. Olé por Verne!
Y para abrir boca les dejo otra vez con Aronnax y el inicio de la siguiente historia…
«Observaba yo el estado del mar en esas condiciones, en las que los más grandes peces aparecían como sombras apenas dibujadas, cuando el Nautilus se halló súbitamente inundado de luz.»
Referencias:











Hola que tal…
Porqué aparece un mapa de las islas Canarias en la película? , es cuando menos curioso.
Qué curioso, sí. No recuerdo esa escena de la película! en el libro se menciona a las islas Canarias tres veces. Una de ellas tras cruzar el Atlántico, sugiriendo que «una muralla» que se alza frente al Nautilus podría…»ser un continente o, al menos, una isla, una de las Canarias o una del archipiélago de Cabo Verde». Quizás sea un guiño al libro, la adaptación al cine desde luego fue muy libre!
Hola!
Gracias mil por la entrada 😊. Con motivo de una noticia local sobre un bosque de kelp (https://canal.ugr.es/noticia/la-ugr-participa-en-el-descubrimiento-de-un-bosque-submarino-de-quelpos-tropicales-en-las-islas-galapagos/) lo primero que se me vino a la cabeza fue el famoso paseo submarino, me entró curiosidad por releer la novela, y he comprobado que hoy día puedes descargar el libro (gracias también por el enlace) e ir resolviendo las dudas de vocabulario sobre la marcha con Google (cosa que no podía hacer de niño, ni siquiera con la enciclopedia a mano, por falta de disciplina 😂). La voy leyendo a ratos sueltos en el móvil, realmente lento, porque además me gusta ir consultando… (a lo de buscar Isla Crespo con G.Maps le voy a tener que echar más rato, me salen cosas muy raras 🤣).
Pero me he quedado realmente asombrado al googlear Isla Crespo. Los primeros resultados son una reseña de la traducción de D. Miguel Á. (con parte del dibujo de Neville «Promenade en plaine»), la entrada del propio traductor en Oportet (con el dibujo completo, gracias por el enlace también), y esta entrada, con el dibujo en colores psicodélicos (sospecho que también lo habrá visto D. Miguel Á. para aventurar ese adjetivo). Me encanta aprender estos detalles en relación con las curiosidades formuladas por D. Jules, a la que ustedes se han propuesto dar respuesta y compartirla de forma que otros la podamos encontrar a un click de distancia 👌👍👍. Al final incluso he consultado el artículo de la noticia local para comprobar que también mencionan a Graham et al. 2007. Gracias por destacar resumidamente los puntos clave de forma comprensible y amena.
El 4 de enero se quedarían encallados en el estrecho de Torres cerca de Nueva Guinea (https://es.wikisource.org/wiki/Veinte_mil_leguas_de_viaje_submarino:_Primera_parte:_Cap%C3%ADtulo_XX). Voy sólo unos capítulos más allá, así que aún no he llegado a los detalles de la otra entrada (3..5/5). Estoy sin embargo seguro de que D. Julio (y su editor) estaría encantado de ver que muchas décadas después (más de 150 años) sigue habiendo lectores que tienen un recuerdo imborrable del paseo bajo el mar… y que siguen «deleitándose mientras se instruyen», especialmente gracias a la colaboración de ustedes 😊📖📚👍👌
Felices fiestas!
Muchas gracias a ti. Qué gusto leer un comentario así, tan apasionado después de visitar el blog. Disfruté lo que no hay escrito mientras leía y tomaba notas para estas entradas y la charla. Me alegra mucho saber que el blog sirve para despertar interés y profundizar más en lo que escribí. En cuanto a lo del Google Maps lo explicaré mejor porque lo acabo de recomprobar ahora y solo vale para el inglés. Si escribes «Crespo Island» aparecen imágenes de empresas, etc. Pero en el visor del mapa con las chinchetas rojas, en medio del Pacífico hay una chincheta con la posición de la imaginaria isla «Crespo». Qué simpático lo del 4 de enero, jajaja, disfruta de la lectura!