Los primeros americanos

Puntas talladas características de la cultura Clovis.
Autor: Bill Whittaker. Fuente: Wikimedia commons.

Los primeros humanos que pisaron América eran hombres modernos:
homo sapiens como usted y como yo. Pero…
¿de dónde procedían?
¿cuándo llegaron?
¿y qué ruta/s siguieron?

Pues se calcula que cruzaron hace unos 16.000 años el paso de Bering emergido en la última glaciación.
Y sabemos que procedían de Siberia gracias a los análisis genéticos de huesos humanos. Durante décadas se aceptó que la cultura «Clovis» era representativa de los primeros americanos, cuyos restos de unos 11.000 años de antigüedad se descubrieron en Nuevo México (EEUU), en los años 20′.

Pero esta teoría saltó por los aires tras el descubrimiento en los años 70′ de herramientas y huesos de mastodonte en Suramérica (Monte Verde, Chile), con más de 12.000 años de antigüedad (y me quedo con la cifra más conservadora). La trascendencia de este hallazgo despertó dudas sobre su antigüedad, hoy en día aceptada por la comunidad científica. Las excavaciones las inició un grupo de trabajo dirigido por Tom Dillehay en 1977 a quien podemos ver en persona explicándonos la importancia del sitio de Monte Verde.

En Monte Verde no se han encontrado directamente restos humanos sino de los asentamientos:
suelos de cabañas, huellas humanas, herramientas, huesos de animales…y algas. Sí, macroalgas.
Dillehay y col (2008) publicaron en Science el descubrimiento de algas marinas y estuarinas en Monte Verde, afirmando que las algas formaban parte de la dieta y remedios medicinales de aquella comunidad.
Durvillaea antarctica. Costa sur de Chile  a la altura de Osorno
(al norte del sitio de Monte Verde). Autor: Patricio Díaz.

Entre otras encontraron Durvillaea antarctica (cochayuyo), Gracilaria sp (pelillo), Porphyra sp. (luche), Macrocystis pyrifera (huiro) y Sargassum sp. Estas y otras especies que hallaron pertenecen a distintos ambientes (zonas rocosas, arenosas, lagunas) y épocas del año. En este vídeo pueden ver un bosque de kelp (algas pardas del género Lessonia) en la costa sur de Chile, al norte de Monte Verde.

Luche y Cochayuyo en el mercado de Angelmó
(Puerto Montt, Chile). Autora: Marisadechile
Fuente: Panoramio

También observaron fragmentos de algas adheridos a herramientas de piedra, por lo que creen que las transformaban para su uso posterior. Otras estaban quemadas lo cual sugiere que fueron cocinadas o secadas para su conservación…y algunas estaban masticadas.

Dillehay y col. (2008) afirman que los usos de estas mismas algas forman parte de la cultura tradicional de la región. Por ejemplo, el  cochayuyo (Durvillaea antarctica) y luche (Porphyra) son típicas de los mercados locales donde se venden en seco para su posterior preparación. Y de hecho, acudir a estas algas puede resultar muy útil como verán a continuación…

Diario el Pingüino (Punta Arenas, Chile, 3-8-2014)

El pasado 27 de julio naufragó una lancha con tres pescadores mientras faenaban erizos, a 30 horas de navegación de Punta Arenas (costa sur de Chile).
Uno de los pescadores falleció pero sus compañeros consiguieron alcanzar la orilla a pesar de la tormenta. Permanecieron aislados con tiempo frío y húmedo durante 5 días. Y cuando al fin les rescataron confesaron haber sobrevivido a base de algas y agua de mar…!!

Los restos de Monte Verde no confirman si aquellos pioneros llegaron por la costa o el interior, pero sí que residían allí de forma permanente, en contra de la idea común de cazadores-recolectores nómadas. Y también que conocían y explotaban los recursos costeros, alejados unos 90 km en aquella época, bien ellos mismos o través de contactos con comunidades costeras.

 

La costa sur de Chile, al norte de Monte Verde (a la altura de Osorno). Autor: Patricio Díaz.

 

Monte Verde lanzó la carrera por descubrir culturas antiguas («pre-Clovis») en todo el continente, y en la actualidad se conocen y estudian varios sitios arqueológicos de este tipo en Centroamérica, Suramérica y Norteamérica (web CSFA).
Esqueleto del Megatherium americanum.
Museo de Historia Natural de Paris.
Fuente: Bienvenue chez Emilie

Por ejemplo, en los años 80′ se descubrió el sitio de Pilauco (Osorno, Chile), cuya antigüedad es similar a la de Monte Verde. Las excavaciones sistemáticas comenzaron en 2007 y posee una gran diversidad de restos de la megafauna que coexistió con el hombre al final de la edad del hielo.

La megafauna eran mamíferos enormes de más de una tonelada como los gonfoterios (parecidos a los elefantes modernos pero con 4 colmillos), gigantescos perezosos (megaterios), armadillos, mastodontes, etc.

Gomphoterium angustidens.
Copyright: WillemSvdMerwe. Fuente: Deviantart.

Se cree que el cambio climático al final de la edad de hielo fue responsable de su extinción, porque ésta sucedió a gran escala en todo el continente.

Aunque se sospecha que la coincidencia con la llegada del hombre pudo ser un motivo más para acelerar el adiós de estos gigantes !!

Se sabe que Pilauco era un humedal, y las diatomeas fósiles (sus cubiertas de sílice) sirven para reconstruir el tipo de ambiente que existía hace 12.500 años.

Diatomeas fósiles de Pilauco.
Arriba (izda: Eunotia sp., dcha: Navicula sp).
Abajo (izda: Diploneis sp., dcha: diatomea central).
Fuente: Mario Pino (2008). ver Referencias.

La variación en la profundidad del agua se puede estimar según el tipo de especies dominantes: diatomeas bentónicas (en aguas someras, sobre fango o rocas) o planctónicas (en aguas más profundas).

Encontraron alternancia de ambas, pero con dominio de diatomeas bentónicas (Navicula, Pinnularia, etc), así que hace 12.500 años Pilauco era un humedal con vegetación, poca energía y muy poca profundidad:
una zona pantanosa.

En lo que respecta al origen de los primeros americanos existe una importante contradicción:

La genética dice que los paleoamericanos (primeros americanos) procedían de Siberia y que se detuvieron en la región de Beringia un largo tiempo, suficiente para diversificarse en 4 grupos genéticos (haplogrupos mitocondriales A, B, C, D…y hay números para subgrupos como el D2, más reciente, de los inuits de Canadá). Esos grupos A-D son «beringios», fundadores de América y ancestrales para la mayoría de nativos modernos americanos.La contradicción está en que los paleoamericanos (o beringios) tenían rasgos craneales diferentes a los nativos modernos mientras que ambos poseen «rasgos genéticos» comunes. Las diferencias físicas sugieren que los nativos modernos pudieron llegar en una segunda migración que sustituyó a los paleoamericanos, pero la genética sugiere lo contrario. El problema es que disponemos de muy pocos restos humanos para despejar esta incógnita. El único cráneo bien conservado (9.000 años; Wizard’s Beach, EEUU) pertenece al haplogrupo C (beringio) pero tiene aspecto moderno. Los restos óseos o coprolitos (o sea, cacas fósiles) de los paleoamericanos son muy escasos y sólo se han encontrado en Norteamérica. Hasta ahora: les presento a Naia…

El cráneo de Naia. Autor: Paul Nicklen (Fuente: National Geographic).

Se acaba de publicar en Science (Chatters y col. 2014) el descubrimiento en Hoyo Negro (una cavidad inundada en un cenote de México), del esqueleto de una mujer de 15-16 años de edad, bautizada como «Naia«, que debió caer y morir en la cueva cuando ésta no contenía agua. Su esqueleto, de 13.000-12.000 años de antigüedad estaba muy bien conservado y su cráneo de tipo paleoamericano, intacto (tanto es así que J.C. Chatters ha anunciado que será posible reconstruir su rostro a partir de la calavera).

El análisis genético de Naia ha demostrado que pertenecía al haplogrupo D1, uno de los «beringios» ancestrales de los americanos modernos. Así que este descubrimiento demuestra que el cambio físico de los paleoamericanos fue el resultado de un proceso evolutivo y no de la llegada de distintas poblaciones…

Si quieren ver un vídeo de National Geographic donde los propios autores comentan su descubrimiento, pulsen aquí. En él habla J.C. Chatters, que ha soliviantado a sus propios colegas con unas declaraciones en el highlight de Science sobre su artículo. Les cuento y con esto ya termino…Cuando se publica un descubrimiento tan importante como éste, la revista pide una nota o highlight a un especialista. Y el highlight escrito por M. Balter (2014) reproduce unas declaraciones de Chatters que han provocado la publicación inmediata de 2 réplicas en Science: la primera a cargo de co-autores de su propio trabajo (Kennet y col 2014) y la segunda de otros antropólogos igualmente ofendidos (Grayson y col. 2014): en total 21 firmantes…!!

En Hoyo Negro han descubierto restos de animales,
entre ellos de un tigre diente de sable, que eran cazados
por el hombre y se extinguieron hace unos 12.000 años.
Autor: Sergio de la Rosa. Fuente: Deviantart

Lo que comentaba Chatters es que la forma del cráneo de los paleoamericanos correspondería a la forma «salvaje», mientras que los nativos modernos serían una forma más «domesticada». Del original:
«[early Native Americans] with their large skulls and more forward-projecting faces as a human ‘wild type’ distinct from modern Native Americans with rounder and flatter faces that reflect a more ‘domestic’ form.»

Ocho de los co-autores de Chatters y col. rechazan totalmente en su carta estas declaraciones, pero reproduzco el final de la segunda carta, de Grayson y col. (2014), porque me ha gustado especialmente:
«Estamos profundamente ofendidos por la comparación implícita de Chatters de los primeros americanos con ancestros salvajes de animales actuales domesticados. Nos desalienta saber que hay todavía quienes creen que la morfología del cráneo tiene implicaciones de un supuesto «estado salvaje». Afirmando esto degradan a las propias gentes que intentan comprender.» Del original: «We are deeply offended Chatters’ implicit comparison of early Americans to the wild ancestors of today’s domesticated animals. We are disheartened to learn that there are those who continue to believe that cranial morphology carries implications of a presumed “wild” state. By so doing, they demean the very people they attempt to understand.»
La respuesta de J.C. Chatters (en Science) ha sido: «Domestication is not a foreign concept in discussions of human evolution. Literature on human self-domestication includes, among others […]. It is important to remember that, as Darwin effectively demonstrated more than 140 years ago in his «Descent of Man«, humans are subject to the same evolutionary processes as other species.»
Pues nada, aquí les deja un «wild type» gallego hasta la siguiente entrada…
 
 
Nota: Los yacimientos de Monte Verde y Pilauco serán visitados por la XII International Conference of Archaeozoology (San Rafael, Argentina) y el IV Simposio de Paleontología (Valdivia Chile), el 11 de octubre de este año.
Agradecimientos: a Patricio Díaz por darme la idea para esta entrada a partir del trabajo de Dillehay, así como el material gráfico y muchos comentarios muy útiles.
Referencias: –Balter M. Bones from a watery «Black Hole» confirm first american origins. Science 344:680-681 (2014) –Chatters JC y col. Late Pleistocene human skeleton and mtDNA link paleoamericans and modern native americans. Science 344:750-754 (2014) –Dillehay T. y col. Monte Verde: seaweed, food, medicine and the peopling of South America. Science 320: 784-785 (2008) –Kennett D y col. Early Americans: misstated results & Grayson DK y col. Early Americans: respecting ancestors. Science 345:390 (2014) –Pino M. Pilauco: un sitio complejo del Pleistoceno tardío. Univ. Austral de Chile, 174 p. (2008)
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