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Las aguas de marzo

Imagen de portada: efecto de la tormenta tropical Delta en Tenerife [Fuente: El Día]

El 28 de noviembre de 2005 experimenté uno de los fenómenos meteorológicos que más me han impactado. Vivía en Candelaria, en la costa sur de Tenerife, en un apartamento que compensaba su estrechez con una terraza que parecía la plaza del pueblo. Pues bien, aquella noche de lunes se acercó la tormenta tropical «Delta» a Canarias.

Delta llegó a Canarias transformado en un ciclón extratropical con vientos muy intensos y generalizados, con rachas huracanadas que azotaron todas las islas los días 28 y 29 de noviembre de 2005.

León y col. (AEMET, 2005)

Tormenta tropical Delta (24 noviembre 2005). Autor: Goddard Space Flight Center, NASA. Fuente: Wikimedia Commons.

Por la tarde despejamos la terraza, juntamos las plantas en una pared y con ellas una gran mesa de plástico. Supongo que no había forma de meter todo en casa (o que pensamos que las paredes de la terraza iban a protegerla lo suficiente). Mi chica y yo hemos vuelto a charlar sobre aquel día desempolvando recuerdos comunes y otros por separado. Ambos evocamos el calor que había en el aire y un cielo rojizo muy sospechoso

Cerramos ventanas, persianas y BOOOOM: llegó el Delta y empezó «la fiesta». Tremendo vendaval zarandeándolo todo durante horas y horas en el exterior. Aquel día también llovió pero no guardamos memoria del aguacero.

Los vientos soportados en el archipiélago fueron superiores a las previsiones anunciadas para esas fechas, alcanzando en algunos puntos, concretamente en Izaña (isla de Tenerife), velocidades en torno a los 250 km/h.

Boletín Oficial del Parlamento de Canarias (20/12/2006)

La trayectoria del centro de la baja se localizó al norte del archipiélago canario, de forma que la zona más activa de precipitaciones se situó lejos de las islas. Por el contrario, el viento fue el gran protagonista […] Los vientos en tierra llegaron a ser muy intensos y en ocasiones superaron velocidades que pueden caracterizarse como de huracanadas (más de 118 km/h) en casi todas las islas.

La tormenta tropical «Delta» en Canarias (Instituto Nacional de Meteorología)

La radio era la única fuente de información y estuvimos pegados a ella escuchando en directo los avisos y daños por la tormenta. El suministro eléctrico se interrumpió en buena parte de la isla. Por suerte en Candelaria hay una central térmica así que los residentes allí no sufrimos cortes de luz. Fue una noche muy larga entre el Delta y la radio pero al final conseguimos dormir.

Al día siguiente un cielo gris y el silencio por la resaca del temporal. La mesa de la terraza vuelta del revés con una pata hecha trizas (y suerte que no voló a la casa del vecino). En la avenida de nuestra urbanización la cristalera de un banco había estallado. Las señales de tráfico estaban dobladas hacia el suelo como palillos de madera. La puerta del garaje vencida por el temporal había dejado entrar una señal de de «sentido único» hasta delante de nuestro coche. La telefonía móvil no funcionaba.

El símbolo de los destrozos del Delta en Tenerife fueron las torres eléctricas tronchadas a lo largo de la isla. Provocaron el caos y cortes de electricidad a 200.000 personas durante horas e incluso días en algunas zonas. Quienes habían comprado y congelado comida para la Navidad tuvieron que adelantar la celebración a la fuerza. Nosotros no porque éramos unos treintañeros felices e inconscientes. Numerosos daños en viviendas, árboles arrancados de cuajo, plataneras arrasadas, etc. Policía y guardia civil patrullaron para evitar pillajes aprovechando aquel sindiós. Lo peor fue la muerte de 7 personas a causa de la tormenta.

Canarias y la costa atlántica de África están lejos de las zonas afectadas por estos fenómenos tropicales. De hecho, «Delta» fue la primera que afectó oficialmente a Canarias (basándose en los registros históricos de tormentas tropicales y huracanes de la NOAA desde 1851). La segunda fue «Hermine» en septiembre de 2022 (con más lluvia que viento). Y antes de todo esto hay constancia de un ciclón tropical en Canarias en noviembre de 1826 (que posiblemente fue huracán) y que solo en Tenerife causó 300 muertos.

Huracán, tifón o ciclón son los nombres que reciben las tormentas con vientos sostenidos mayores a 118 km/h. El fenómeno es el mismo pero su nombre cambia según la zona del mundo donde se produce. Huracanes en el Atlántico, tifones y ciclones en el Pacífico y el Indico. Sus efectos en tierra pueden ser devastadores pero para las protagonistas de este blog pueden suponer una fuente inesperada de nutrientes.

Viajemos a otra zona del mundo en la que sufren estos fenómenos en toda su intensidad: Australia. En marzo de 2019 un gigantesco ciclón tropical llamado «Verónica» llegó a la costa de Pilbara, en el noroeste de Australia. Quizás os suene esta región porque allí se encuentran los fósiles de estromatolitos más antiguos del mundo.

«Verónica» alcanzó categoría 5: la máxima en la escala Saffir-Simpson. Produjo vientos sostenidos de 195 km/h y máximos de hasta 275 km/h acompañados de fuertes lluvias, inundaciones y evacuación de viviendas en el área. No hubo pérdidas personales pero murieron unas 2000 cabezas de ganado. Según un informe de la oficina meteorológica del gobierno australiano los daños económicos en la industria y poblaciones locales rondaron los 2.000 millones de dólares EEUU.

Pues bien. «Verónica» provocó un bloom masivo de fitoplancton durante varios días tal como muestra la siguiente imagen. Recordad esta frase para lo que viene ahora: «Verónica gira como un reloj». Otra vez, que luego os olvidais. Todos conmigo: «VERÓNICA GIRA COMO UN RELOJ».

Bloom de fitoplancton tras el ciclón Verónica. El color indica la concentración de clorofila estimada mediante satélite. Imagen mediante el «Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer (MODIS)» del 29 de marzo de 2019. Fuente: NASA Earth Observatory

Los ciclones en el hemisferio sur giran en el sentido de las agujas del reloj. Esto supone (debido al efecto de Coriolis y la espiral de Ekman) que pueden provocar el afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes hacia las capas iluminadas fertilizando la superficie y estimulando la fotosíntesis. Y si los ciclones encuentran a su paso un giro en el mar («eddie») que también sea ciclónico lo aceleran como quien sopla un molinillo.

Voy a intentar explicarlo de forma que lo entendamos todos. Cuando el viento sopla sobre el mar la corriente se desvía hacia la derecha en el hemisferio norte y a la izquierda en el hemisferio sur. El resultado final es un desplazamiento de agua perpendicular al viento.

Cuando el viento actúa sobre el mar arrastra más a las capas superficiales que a las profundas debido a la fricción, así que el movimiento se hace cada vez más lento hasta cesar a unos 100 m. de profundidad. Las capas de agua se desvían por el efecto de Coriolis hacia la derecha (en el hemisferio norte) o a la izquierda (hemisferio sur). Esto se traduce en una espiral (propuesta por el sueco V.W Ekman en 1902) y un desplazamiento neto perpendicular.

Volvamos al ciclón «Verónica». ¿Cómo gira? «COMO UN RELOJ». Por eso el movimiento del giro resultante en el mar desvía el agua en todas direcciones HACIA FUERA (a la izquierda en el hemisferio sur). Se forma una fuente de agua fría en el centro porque el agua que sale por superficie es compensada en parte por el ascenso de masas de agua profundas y frías. Como resultado se crea un ligero hundimiento en el centro del giro. Y si el giro tiene sentido anticiclónico sucede todo lo contrario: se forma un pozo de agua caliente en el mar con una «montañita» en el centro. 

Esto se puede observar en mediciones de satélite como la siguiente en la costa este de Australia. El color indica la altura del mar (y coincide con el efecto sobre la temperatura).

Anomalías de altura en la superficie del mar. Fuente: seos-project.eu

En el hemisferio norte los ciclones giran en sentido antihorario (como el «Delta» en la primera imagen de esta entrada) y pueden ocasionar afloramientos porque Coriolis actúa al revés en cada hemisferio. En zonas costeras las fuertes lluvias que acompañan a estas tormentas fertilizan también el mar por las descargas de aguas continentales ricas en nutrientes.

Los blooms de fitoplancton asociados a ciclones tropicales son la excepción más que la regla. De 156 ciclones tropicales registrados en el Pacífico Sur desde 1997, solo 15 produjeron blooms de fitoplancton. Y en el Pacífico Norte subtropical solo 2 tifones de 11 (entre 2000-2005). Esto se explica porque deben cumplir una condición: avanzar despacio (como el caso de «Verónica») para permanecer el tiempo necesario sobre un área y activar el afloramiento. ¡Si corren mucho no da tiempo!. En la misma época que «Verónica» otro ciclón tropical («Oma») produjo un inmenso bloom en el Pacífico Sur que alcanzó 250.000 km2 de extensión (similar a la superficie de Ecuador o Reino Unido).

Los ciclones no tienen por qué producir proliferaciones tóxicas. De hecho imagino que raramente lo son porque las especies tóxicas son minoría entre los dinoflagelados (y ya no os digo entre el total de microalgas). En una revisión sobre los efectos de ciclones tropicales en 8 regiones del mundo se observó que en aguas costeras suelen producir blooms de dinoflagelados, diatomeas y a veces criptofíceas. En una misma región –según la época del año y naturaleza de las tormentas– se han observado proliferaciones de diatomeas o dinoflagelados (incluyendo especies tóxicas como Akashiwo sanguinea en el golfo de México en 2010). En cambio, en océano abierto sus efectos se notan más en capas profundas y estimulan el crecimiento de los grupos más pequeños como las cianobacterias.

En conclusión, para el fitoplancton en el Hemisferio Sur los ciclones tropicales «son las aguas de marzo cerrando el verano…es la promesa de vida en tu corazón«.

São as águas de março fechando o verão
É a promessa de vida no teu coração

Àguas de março (Tom Jobim, 1974)

Referencias

  • Anglès S. y col. Responses of the coastal phytoplankton community to tropical cyclones revealed by high-frequency imaging flow cytometry. Limnol.Oceanogr. 60: 1562–1576 (2015).
  • Boletín Oficial del Parlamento de Canarias, 371 (20 diciembre 2006).
  • Lin I.-I. Typhoon-induced phytoplankton blooms and primary productivity increase in the western North Pacific subtropical ocean, J. Geophys. Res. 117: C03039 (2012).
  • Russell P. & Horvat C. Extreme South Pacific phytoplankton blooms induced by tropical cyclones. Geophys. Res. Lett. 50: e2022GL100821 (2023).
  • Thompson PA y col. Tropical cyclones: what are their impacts on phytoplankton ecology? J. Plankton Res. 45(1): 180–204 (2023).
  • León M. y col. Estudio de la tormenta tropical “Delta” y su transición extratropical: efectos meteorológicos en Canarias. Agencia Estatal de Meteorología (2005). Disponible en: https://repositorio.aemet.es/handle/20.500.11765/1341
  • López J.A. Aspectos de la espiral de Ekman. Asociación meteorológica española, Tiempo y Clima 67:44-46 (2020).
  • Fuentes web: La tormenta tropical «Delta» en Canarias. Instituto Nacional de Meteorología (Ministerio de Medio Ambiente). Disponible en: https://www.acanmet.org/fichas/2005-06/delta/estudioinm.pdf

 

Relato de una marea roja en Tenerife

El catamarán Bonadea 2. Fuente: BONADEA II

El pasado 13 de julio me llegó un comentario vía facebook de Alejandro Escánez, que trabaja en la actualidad con cefalópodos en su tesis doctoral y a quien conocí en el IEO de Canarias.

Alex compartía una curiosa imagen de agua de mar teñida de color rosado en el sur de Tenerife, preguntando si alguien tenía pistas sobre qué podía ser…descartando al Clipper de fresa y otras hipótesis igual de divertidas.

La muestra pertenecía al catamarán «Bonadea 2«, de la empresa BONADEA II, con sede en Playa de Las Américas, que organiza excursiones de avistamientos de cetáceos en el sur de Tenerife.

Aquí les dejo un enlace al vídeo de BONADEA II sobre la recogida de la muestra a primera hora de la tarde del 12 de julio. Inicialmente la botella tenía este aspecto, con unos calderones al fondo…

Y ahora vean el estado final de la misma muestra pocas horas después…

En los comentarios de facebook sugerimos un poco de todo pero no dimos con el organismo en cuestión e incluso se llegó a sospechar de algún contaminante vertido al mar. Para confirmar a ciencia cierta de qué se trataba era necesario observar una muestra al microscopio.

Y así fue como llegaron a su identificación Nereida Rancel y colaboradores, de la Universidad de La Laguna. Nadie mejor que la propia investigadora, a la que reitero mi agradecimiento por participar en esta entrada y explicarnos la naturaleza de esta marea roja.

Hablemos con ella pues !!

Nereida Rancel accedió amablemente a contestar varias cuestiones que transcribo aquí en su totalidad. La primera que le planteé fue una introducción personal sobre su formación y trayectoria científica:

«Mi nombre es Nereida Rancel, desde mayo del 2017 soy investigadora post doctoral del grupo de BOTMAR en la Universidad de La Laguna con la investigadora principal Dra. Marta Sansón (departamento de Biología Vegetal, Ecología y Fisiología Vegetal), donde estoy contratada con cargo a un proyecto de investigación. En 2004 me licencié en Biología especialidad Marina. Fue en el 2005 cuando comencé a investigar con macroalgas en este mismo grupo, donde obtuve la suficiencia investigadora en botánica marina en 2008, así como el DEA estudiando un alga roja llamada Pterocladiella melanoidea.

En el 2010, me contactó el Dr. Guillermo García Reina para ir a trabajar al Banco Español de Algas (BEA). Ese mismo año, realicé una estancia de formación en la Colección de microalgas y protozoos de la Universidad de Colonia (CCAC) en el grupo del Dr. Michael Melkonian, y fue en ese momento donde el Prof. Melkonian me propone ser alumna de doctorado de su grupo. Durante 5 años dividí mi trabajo y mi vida en la colección de microalgas del BEA (Gran Canaria) y mi tesis doctoral en Alemania. Dejé mi trabajo en la colección BEA en 2015, para centrarme en la escritura de la tesis y su defensa, y me mudé definitivamente a Colonia. El 30 de mayo de 2016 defendí mi tesis doctoral en la Universidad de Colonia que trataba de la filogenia, sistemática y evolución de cianobacterias (Nostocales).»

¿Cuándo y cómo te llegó la noticia de esta mancha en el mar?

La marea roja de Tenerife (15 de julio 2017). Autor: J. Reyes

«Fue en junio (tercera semana) cuando la noticia me llegó por mensajes de amigos, el grupo de BOTMAR llegábamos de realizar nuestro trabajo de campo en la Gomera. Era una circular que decía que se cerraban algunas playas con motivo de una macroalga tóxica. Al día siguiente la viceconsejera de medioambiente dio la noticia en los medios, se trataba de un Bloom de Trichodesmium erythraeum, el caso es que, a pesar de la noticia, la gente siguió especulando sobre si eran manchas de vertidos de emisarios (¡qué no digo que no haya un problema con los mismos!), sedimentos en el mar o incluso polen!

En las redes sociales pasaba algo parecido, fotos sobre qué podía ser…pero no habíamos podido observar la muestra al microscopio y la curiosidad nos invadía, seguro que entiendes a qué me refiero, jajajaja»

¿Fuiste tú misma a recoger las muestras? ¿dónde y cómo fue el muestreo?

«El sábado 15 de julio, fui a trabajar en la costa de Teno a los Gigantes en zodiac junto con la Dra. Marta Sansón y el Dr. Javier Reyes, la mancha abarcaba toda la costa, zonas más densas que otras. La morfología de la mancha recordaba a la de Trichodesmium, flotando y con aspecto pajizo…así que sin dudarlo cogí una muestra, y Javi sacó fotos y videos.

La recolección de muestras planctónicas tiene un protocolo con red de plancton entre otros, pero lamentablemente en ese momento no teníamos los utensilios necesarios…así que con un bote y mi mano la cogimos (jajajaja).

La marea roja de Tenerife (15 de julio 2017). Autor: J. Reyes

Llegamos del campo sobre las 6 de la tarde, aunque sospechábamos de qué se trataba, la curiosidad nos pudo…así que fuimos al departamento a mirarla al microscopio…y efectivamente seguía siendo Trichodesmiun erythraeum.»

¿Habías visto otras manchas parecidas antes? ¿Cómo la describirías?

«Pues sí, desde el 2004 las había visto desde la playa y leído sobre ellas en los periódicos, pero fue en el 2010, desde el BEA que la empezamos a observar cada verano aproximadamente…
La mancha está flotando en la superficie, tiene color marrón pajizo, y cuando la tocas se disipa, abriéndose…ahí es cuando puede observarse su similitud con las hebras de heno, pero en miniatura. (¡obviamente!).»

El responsable de la marea roja al microscopio: Trichodesmium erythraeum. Autor: J. Reyes

¿Cómo identificaste de qué organismo se trataba?

«Cuando se observa con detalle la superficie del agua donde están presentes se pueden distinguir pequeños agregados en forma de diminutas agujas, característicos de las colonias que forman. Cada filamento contiene una media de unas 100 células.

En el microscopio, esta microalga forma unas colonias filamentosas, con tricomas rectos en grupos cubiertos por un fino mucílago, presentan un color marrón rojizo, en este caso medía unos 6-8 micras de ancho, en los extremos atenuados células terminales alargadas e hialinas, o en los no atenuados, sólo con una célula terminal redondeada o estrechada, sin vainas firmes.

Imagen con más aumentos de Trichodesmium erythraeum. Autor: J. Reyes

Presentan aerocistes (vesícula cargada de aire que ayuda en la flotación) en el interior de las células, lo que le confiere capacidad para flotar y migrar con la columna de agua.
Igualmente había aprendido a reconocerla por sus caracteres morfológicos con el Prof. Melkonian y la Dra. Barbara Melkonian en el Banco Español de Algas en el 2011.»

¿Cuáles son los datos principales que nos puedes comentar sobre esta especie y de por qué colorean así el mar sus proliferaciones?

«Tal y como te comenté en otra pregunta, estas cianobacterias son marrón/rojizas y forman capas flotantes en la superficie. Existen estudios desde la NASA en las costas de Florida por un problema parecido, donde concluyeron (entre otros) que el afloramiento se ve favorecido por un incremento de hierro en el agua a causa del polvo del Sahara.

Lo que pasa en la zona de Canarias es que, en épocas de calima, donde el Alisio no sopla y las temperaturas son altas, se dan las condiciones perfectas para que se dé el afloramiento de Trichodesmium, pues la calima viene cargada de polvo del Sahara rico en hierro, como no hay viento se deposita en grandes cantidades en las costas canarias, que unido a la temperatura del agua en esta época del año forman un caldo de cultivo ideal para el afloramiento de esta cianobacteria. Después del afloramiento, las cianobacterias mueren, y las aguas lucen entre rojas y marrones durante un tiempo, liberan la ficoeritrina (pigmento rojo) al mar, tiñéndolo de rojo y los filamentos se quedan de color verde pues queda a la vista el pigmento verde (clorofila).»

¿Tiene algo que ver con tu trabajo en este momento, o si no, cuáles son tus intereses/proyectos actuales?

«En cierta manera sí, y no…mi contrato actual es para el estudio y análisis de distribución histórica y distribución actual de las especies Cystoseira abies-marina, Cystoseira tamariscifolia y Cystoseira mauritanica en la provincia occidental canaria para la toma de decisiones en la elaboración de sus planes de recuperación, pues este es otro problema de las costas canarias que requiere especial interés. Pero dado mi campo de especialización en algas, otro de mis intereses es el de la biodiversidad, filogenia, sistemática y evolución de cianobacterias…especialmente las Canarias, pues son un grupo de algas de alto interés por su capacidad de sintetizar toxinas y otros metabolitos secundarios, y hasta ahora un grupo bastante desconocido en nuestras islas, así que junto con la Dra. Marta Sansón y dos investigadores expertos en este campo, de la Universidad Internacional de Florida (Dr. Niclas Engene y la Dra. Ana Tronholm) estamos pidiendo proyectos para poder abrir esta interesante línea de investigación.»

Espero que les haya gustado esta entrevista tanto como a mí ! Nereida nos ha facilitado cantidad de información interesante que servirá para salir de dudas la próxima vez que alguien descubra otro fenómeno similar.

El Mar Rojo. Autor: NASA. Fuente: Earthweek

Por mi parte sólo querría añadir una curiosidad.

El Mar Rojo se cree que podría deber su nombre a las proliferaciones estacionales de esta misma cianobacteria. Los griegos conocían a dicho mar como «Erythra Thalassa» (literalmente Mar Rojo).

Pero esto no pasa de ser una hipótesis. Además, la descripción del color en los textos de la antigua Grecia era distinta a la actual ya que ésta difiere según la cultura.

Por eso, aunque los antiguos griegos veían los colores igual que nosotros, ellos no usaban el azul para hablar del cielo o el mar. El poeta Homero describía el mar como púrpura, blanco o del color del vino. Lo aprendí leyendo «El ojo desnudo» (Antonio Martínez Ron, 2016). Y si están interesados encontrarán una discusión detallada sobre el término «Mar Rojo» en Abarim Publications. Hasta la próxima entrada !

Agradecimientos:

A la empresa Bonadea II por acceder a compartir imágenes e vídeos en esta entrada, a Álex Escánez por darme a conocer el fenómeno y especialmente a Nereida Rancel y Javier Reyes por la entrevista y el material gráfico, respectivamente.

 

Criaturas fantásticas (II)

Ilustración de 20.000 leguas de viaje submarino.
Neuville y Riou (1870)

Continuamos nuestro viaje en el submarino que Verne nos regaló cuando éramos niños. En él iremos a Canarias, Asturias y finalmente al océano Pacífico…

En octubre de 2005 apareció el cadáver de un Architeuthis en Tenerife y fue llevado al centro oceanográfico (IEO) de Canarias. El animal estaba un poco «hecho cisco» pero las imágenes son impactantes.

Lo recuerdo muy bien porque fue la única vez que he visto a uno, más ó menos fresco…!

Autor imagen superior: Pedro Pascual Alayón (C.O. de Canarias).
Imagen siguiente: mismamente yo.

Architeuthis acumula cloruro amónico en su cuerpo. Esto le descarta como ingrediente de la paella pero le proporciona flotabilidad neutra (para suspenderse dentro del agua).

Sus depredadores son cetáceos como los cachalotes que suelen lucir «marcas de guerra» en forma de ventosas cerca de la boca…

Detalle del pico del Architeutis de Tenerife (2005). Autor: Pedro Pascual Alayón (C.O. de Tenerife)

 

Architeuthiscalamar antiguo» ó «primigenio«) es el género de calamares gigantes de mayor tamaño y más conocido por el público general. Se trata del organismo marino con mayor tasa de crecimiento y se piensa que su ciclo de vida varía entre 1 a 6 años. Sus apariciones son contadas: los registros históricos de Architeuthis en todo el mundo eran aprox. 500 hasta el año 2006. Suelen encontrarse muertos (ó moribundos en ocasiones excepcionales) en latitudes medias, nunca en zonas polares y raramente en las tropicales.
Un «peludin…»
Copyright: CEPESMA
Disponible en http://www.asturnatura.com/especie/architeuthis-dux.html
A nivel mundial hay dos lugares «mágicos» donde suelen aparecer con mayor frecuencia. Se van a quedar patidifusos: Nueza Zelanda y Asturias.
Las razones que explican la presencia de poblaciones estables en Asturias son probablemente los cañones submarinos entre Avilés y Llanes y una abundante comida (bacaladillas).
Para que se hagan una idea, en Asturias los Architeuthis son tan «de la tierra» que reciben el nombre popular de «peludines«, porque pierden la piel fácilmente y dejan su carne pálida al descubierto.
La costa Jurásica asturiana.
http://www.ruralia.com/lugares-interesantes/costa-jurasica-de-asturias–un-rastro-de-huellas.php?id=27

Curiosamente, la franja de costa donde aparece Architeuthis coincide con la Costa Jurásica de Asturias. Allí se acumulan una gran cantidad de restos fósiles y huellas de dinosaurios de este período geológico que han hecho posible la creación del MUJA (Museo Jurásico de Asturias: http://www.museojurasicoasturias.com/) en Colunga.

Quizás no sea casualidad. No se sabe cuando surgieron los calamares gigantes pero Architeuthis ó sus antecesores directos son probablemente seres del Jurásico: lo más parecido a «dinosaurios marinos» que haya llegado hasta nuestros días…

Dejamos Asturias y ponemos rumbo a nuestro último destino en el océano Pacífico…
A los amantes de la historia les sonará la isla de Iwo Jima, escenario de una batalla crucial de la II Guerra Mundial, a la que Clint Eastwood dedicó dos películas, una para cada ejército.
Iwo Jima forma parte del archipiélago Ogasawara, a unos 1000 km al sur de Tokio. Y a estas islas volcánicas nos dirijimos, concretamente a la de Chichi Jima. Porque allí se grabó por primera vez a un Architeuthis vivo el año pasado, entre 600 y 900 metros de profundidad. Las imágenes son de una rara belleza y forman parte del documental «Monster squid: the giant is real» del canal Discovery, estrenado en enero de 2013…

¿Cuántas especies de Architeuthis existen?
Pues a pesar de que haya nombres para 21 especies, las descripciones son a menudo incompletas y poco fiables. Las dudas se han mantenido hasta este mismo año cuando Winkelmann y col. (2013) demostraron que existe una sola especie, Architeuthis dux, en base al genoma mitocondrial de unos 40 Architeuthis de todo el mundo (Japón, España, EEUU, N. Zelanda, etc…).

El naturalista danés
J.J. Steenstrup, que describió
Architeuthis dux en 1857.
Autor: C. Bickel (Wikimedia commons)

Más sorprendente aún: todos los Architeuthis pertenecen a una misma población…! y esto a pesar de su distribución global y de que los adultos ocupan zonas geográficas restringidas.

Winkelmann y col. dejan el misterio por resolver pero sugieren una expansión reciente de Architeuthis a partir de una población pequeña…ó que las paralarvas se dispersen por todo el mundo gracias a la «cinta transportadora oceánica»…ó que haya ocurrido un «barrido genético» por algún hecho desconocido…

¿Y cuál es la relación de estas criaturas fantásticas con las algas? veamos, las algas son protistas (células eucariotas). Los protistas pueden ser fotosintéticos, heterótrofos, ó ambas cosas a la vez…

Pues bien: existe un protista con aspecto de quiste de dinoflagelado que parasita las branquias de muchos cefalópodos, incluidos el calamar gigante Onykia robusta ó el pulpo «vampiro» (Vampyroteuthis infernalis), también de aguas profundas.

Onykia robusta (y un buceador). Autor: H. Kubota (1993)
Disponible en : http://en.wikipedia.org/wiki/Onykia_robusta

 

Hay que aclarar que a pesar de su nombre Vampyroteuthis es detritívoro y no le chupa la sangre a nadie…!!
Ilustración de Vampyroteuthis infernalis.
Autor: Carl Chun (1903), disponible en Wikimedia commons

A lo que ibamos… el protista misterioso (y posible dinoflagelado) se llama Hochbergia moroteuthensis.

Dada la larga lista de cefalópodos en los que se han encontrado, no sería nada raro que estos extraños parásitos «convivan» también en Taningia ó Architeuthis.

El tamaño de Hochbergia es también gigante a escala celular: miden entre 1 y 1.6 milímetros…
10 a 100 veces mayor que un dinoflagelado de vida libre…!!

Hochbergia moroteuthensis. Imágenes de McLean y col. (1987).
Hochbergia es de color dorado, posee numerosos tricocistos y unas placas triangulares que protegen la célula salvo en la zona donde se fijan al huésped. La naturaleza de Hochbergia no ha sido confirmada hasta donde yo he podido averiguar.
Sus descubridores en 1987 sugirieron que por su aspecto podría ser un dinoflagelado.
Pero faltan las pruebas genéticas, los estudios moleculares no eran todavía tan comunes.

Que Hochbergia sea un dinoflagelado no es nada descabellado porque existen numerosos dinoflagelados parásitos en toda clase de organismos marinos: peces, zooplancton, crustáceos, etc…

Jules Verne y su calamar gigante
en el puerto de Vigo…

Fin del viaje? todavía no…

…no sin recordar otra novela de Jules Verne: «La isla misteriosa».
Porque en ella descubrimos que el refugio del Nautilus estaba en una isla volcánica del Pacífico (igual que las Ogasawara)…y ése fue también su último destino….!!

Referencias:
-McLean N. y col. Giant protistan parasites in the gills of cephalopods (Mollusca). Dis. Aquat. Org. 3:119-125 (1987).
-Shinn GL & McLean N. Hochbergia moroteuthensis gen. et sp. nov., a giant protistan parasite from the giant squid Moroteuthis robusta (Mollusca: Cephalopoda). Dis. Aquat. Org. 6:197-200 (1989).
-Winkelmann I. y col. Mitochondrial genome diversity and population structure of the giant squid Architeuthis: genetics shed new light on one of the most enigmatic marine species. Proc. Royeal Soc. B 280, 20130273 (2013).
-Enigmas de la ciencia: el calamar gigante. Guerra Sierra A. Ed. Promarex, 313 pp (2006).