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La laguna abandonada

Imagen de portada: ánade real en la laguna de A Congorza en 2021 (Autor: A. Fernández)

Esta laguna, que exhala tan gran fetidez, ciñe en torno la ciudad del dolor, donde ya no podremos entrar sin justa indignación.

La divina comedia (Dante Alighieri)

Dante hablaba de un arroyo oscuro que desembocaba en la laguna Estigia, un pantano fétido y cenagoso en el quinto de los 9 círculos del infierno (la ira).

Hace cinco años escribí sobre la laguna costera de A Congorza, situada en Punta Balea (Cangas do Morrazo). En ella se encuentran varios arenales, los restos de la factoría Massó, una densa vegetación y senderos que recorren la costa hasta el extremo norte de la Ría de Vigo. A un paso del casco urbano, en Balea no hay apenas infraestructuras ni un puerto deportivo con terrazas pero sí un entorno natural y un patrimonio cultural e histórico a proteger.

Localización geográfica de Punta Balea. 1) Galicia, 2) Ría de Vigo, 3) Laguna de A Congorza, 4) Estación depuradora de Cangas. Fuente: Rodríguez y col. (2026).

En 2021 descubrí la laguna plagada de lentejas de agua (Lemna minor) y quise llamar la atención en este blog sobre su abandono. Si os interesa lo titulé Patos y lentejas en Punta Balea. 

Hoy continúo aquella historia, ya en 2026, cuando todo ha empeorado. La densidad de las lentejas es tal que en enero de este año se cayó dentro un niño pensando que era un prado (Faro de Vigo, 14-I-2026).

En mayo de este año publicamos un artículo que resume la situación de A Congorza, «The perfect storm in a coastal pond: duckweed, botulism, bird mortalities, and recurrent blooms of Euglena sanguinea«

Desde el IEO de Vigo sacamos al tiempo una nota de prensa que no tuvo casi difusión. Solo la reprodujo La Voz de Galicia en su edición de O Morrazo (22-V-2026). Ningún otro medio se ocupó de ella. Nadie contactó al IEO de Vigo para ampliar información sobre este asunto.

Esperaba que despertase interés y contribuir con ello a concienciar sobre la necesidad de recuperar el ecosistema lagunar y sus terrenos. Pero nada de eso sucedió. Me decepcionó mucho. 

Aprovecharé este espacio (¡que para eso es mío!) y os resumiré el trabajo. Muchas personas de diversas entidades aportaron resultados (citadas al final en agradecimientos), sobre todo de la Xunta de Galicia. Además, por supuesto, datos propios del IEO-CSIC e IIM-CSIC (ambos en Vigo), así como observaciones del Grupo de Anelamento Anduriña.

A la plaga de lentejas (que bloquean la luz, estancan el agua y producen materia orgánica que se pudre a mansalva en la laguna), se han unido las proliferaciones de una microalga (Euglena sanguinea) que compite con ellas. Aquí las tenéis…

Estas euglenofíceas son potencialmente tóxicas. Nuestros análisis sugieren la presencia de una ictiotoxina (euglenoficina) hasta ahora solo detectada en blooms de EEUU. Son responsables del manto rojizo que cubre la laguna en verano al mezclarse sus colonias pastosas con el verde de las lentejas.

El nivel de nutrientes inorgánicos en superficie es muy pobre, seguramente por su absorción a cargo de las propias lentejas (las euglenofíceas compiten con ellas y ambas son marcadoras de eutrofización). Los niveles más altos de nutrientes aparecieron en una muestra que recogimos del fondo, a 2-3 metros, gracias a una zodiac de la Xunta de Galicia.

El agua de la laguna se volvió turbia y marrón durante 2021. Esto se debe a que la materia orgánica y sólidos en suspensión alcanzan concentraciones elevadísimas, más propias de aguas residuales sin tratar que de una laguna de agua dulce. Durante la revisión del trabajo uno de los referees nos hizo retirar la expresión de «alcantarilla a cielo abierto» por ser poco científica. Pero eso es lo que parece esta laguna (que como la Estigia de Dante, apesta).

Panorámica de la laguna de A Congorza, con las manchas de lentejas de agua, euglenofíceas y los ánades reales. Fuente: Rodríguez y col. (2026).

Lo más grave de todo ha sido la muerte de fauna salvaje, en concreto aves. La hipoxia como consecuencia de la descomposición de la materia orgánica y el estado general de la laguna son responsables de la presencia de toxinas botulínicas en A Congorza, motivo a su vez de la mortalidad generalizada de ánades reales (Anas platyrrhinchos) observada por primera vez en 2024 y de nuevo en 2025.

Estas imágenes no necesitan explicación, son la consecuencia del botulismo sobre los ánades reales, retirados de la laguna por la Xunta de Galicia. La última imagen pertenece al Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de Carballedo. Fuente: Rodríguez y col. (2026).

En total la Xunta ha contabilizado 20 muertes, pero seguramente el fondo esconda numerosos cadáveres que estimulan la propagación de los brotes de botulismo aviar gracias al ciclo «carcass-fly-maggot» (cadáver-mosca-larva). En dicho ciclo participan la bacteria Clostridium botulinum y las moscas «metálicas» carroñeras (familia Calliphoridae, conocidas como «moscas de la mierda» ¿verdad?) que depositan sus larvas en los cadáveres asegurando su reproducción, alimentándose del tejido en descomposición con C. botulinum y sus toxinas.

Ciclo «carcass-maggot«. Fuente: Gutiérrez-Arnal y Marín (2024).

Se trata de una relación mutualista donde las larvas acumulan las neurotoxinas en un bucle letal para las aves. Ahora que estamos en pleno Mundial de Fútbol, os comentaré un caso curioso. Al sur de Brasil, sobre el césped de un terreno de juego, murieron 130 aves (avefría tero: Vanellus chilensis) afectadas por parálisis flácida (síntoma característico de botulismo).

En un principio se pensó en una intoxicación criminal. Pero los análisis demostraron que habían fallecido por botulismo al alimentarse de larvas contaminadas en la «cama de pollo» (abono orgánico) que se había arrojado al césped.

Avefría tero (Vanellus chilensis). Fuente: Wikipedia.

Este año no han llegado apenas patos a la laguna (que yo sepa). En junio avisté dos individuos vivos en medio de ella. Su sola visión me invadió de tristeza por el destino que les espera. Supongo que cuando un ecosistema sobrepasa líneas rojas la naturaleza emprende la retirada.

En cuanto a la contaminación, no se detectaron contaminantes orgánicos persistentes en una amplia batería de compuestos analizados por el grupo CONTAM del IEO de Vigo. Quedaba la incógnita de si la eutrofización podía estar causada por filtraciones de aguas residuales, algo que podemos averiguar con análisis microbiológicos (Escherichia coli y coliformes).

No se incluyeron en el artículo, fueron una sugerencia del moderador de una charla sobre este tema en la Reunión Ibérica REDIBAL (Faro, Portugal, mayo 2026). Así que en junio recogí una muestra y la llevé a un laboratorio privado en Vigo, mostrando niveles bajos de E. coli (14 UFC/100 ml) y de coliformes (<80 UFC/100 ml) compatibles con la presencia de fauna y materia orgánica en descomposición. Una buena noticia entre tanto desastre: si hubiese vertidos fecales los valores serían otros. 

¿Cuál es la solución para recuperar la laguna y proteger su ecosistema? Poner los medios para contrarrestar su deterioro y cumplir con la Directiva Europea Marco del Agua (WFD 2000/60/EC) y la de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas (EU/2024/3019).

No parece fácil pero bastaría que los propietarios de los terrenos (ABANCA) y entidades públicas iniciasen conversaciones para un proyecto de recuperación medioambiental. ¡Y ya existe uno! el que presentó una estudiante de Cangas, Nazareth Santos Tenreiro, como trabajo de Fin de Grado en el Ciclo Superior de Gestión Forestal y Medio Natural en 2024.

Mi deseo es que no sufran más animales la degradación de la laguna,

evitar cualquier tipo de riesgo sanitario para las personas,

y que la sociedad pueda disfrutar de Punta Balea y el encanto de la villa de Cangas.

 

Agradecimientos: a todas las personas e instituciones implicadas en el trabajo, empezando por la Xunta de Galicia (Rede de Observación Ambiental de Galicia-Laboratorio de Medio Ambiente de Galicia (Mercedes Barriada Pereira, ROAGA-LMAG), Laboratorio de Saúde Pública de Galicia (Nieves Infanzón Álvarez, LSPG), Servizo de Patrimonio Natural de Pontevedra y Centro de Recuperación de Fauna de Carballedo, y Maryló Doval (INTECMAR)), Antonio Barrientos Soriano (LABOKLIN), Rubén Villalba Martínez (Laboratorio Central de Veterinaria (Algete, Madrid)), Carmen González Castro (IIM-CSIC) y Antonio Fernández (Anduriña).

Referencias:

  • dos Santos, I.R., Raiter, J., Brunner, C.B. et al. An outbreak of type C botulism in free-ranging Southern lapwing (Vanellus chilensis). Vet Res Commun 48:1239–1243 (2024).
  • Gutiérrez-Arnal, J. y Marín, C. The Latent Threat in Wild Birds: Clostridium botulinum. Vet Sci 11:36 (2024).
  • Rodríguez, F. y col. The perfect storm in a coastal pond: duckweed, botulism, bird mortalities, and recurrent blooms of Euglena sanguinea. Environ Sci Pollut Res 33:7933–7953 (2026).
  • Santos Tenreiro, N. Proyecto de Restauración Laguna «A Congorza» (Cangas del Morrazo). Ciclo Superior Gestión Forestal y del Medio Natural. 31 pp. (curso 2023-24).
  • Fuentes web: https://fitopasion.com/2021/06/patos-y-lentejas-en-punta-balea.html

El síndrome de parálisis en gaviotas

Autor de la imagen de portada: SGB.

Gaviota, gaviota, vals del equilibrio
Cadencia increíble, llamada en el hombro
Gaviota, gaviota, blancura de lirio
Aire y bailarina, gaviota de asombro
¿A dónde te marchas, canción de la brisa
Tan rápida, tan detenida?

La gaviota (Silvio Rodríguez. «Unicornio», 1982)

Vivo en Vigo. En un noveno. Cerca del mar. En el tejado de los vecinos, aprovechando una chimenea, una pareja de gaviotas cría a sus polluelos cada primavera. Nunca lo había visto. Es un espectáculo entrañable y curioso.

Gaviotas. Casi nadie te dirá algo bueno de ellas. Manchan tu coche, roban el bocata de tu hijo en la playa, revuelven la basura, te despiertan graznando el fin de semana. Yo tampoco valoraba su presencia: cada día están ahí.

Gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) en Cíes. Autor: Gerardo Fernández Carrera.

No aprecias lo que tienes hasta que lo pierdes. El año pasado notamos por primera vez en mi casa que faltaba algo. Se esfumó el alboroto habitual de gaviotas aunque la pareja de siempre no faltó a su cita.

En julio encontré una gaviota muerta en la calle, frente al portal de mi casa. Un visitante colombiano en nuestro laboratorio me preguntó extrañado por las gaviotas muertas en Vigo.

El 26 de junio de 2019 la Sociedad Gallega de Ornitología (SOG) publicó una nota de prensa alertando del derrumbe en las poblaciones de gaviota patiamarilla.

Las Cíes ya no albergan la mayor colonia de Europa tras una disminución del 78 % entre 2006-2015 (de 16.035 a 3.520 parejas…y en 1996 había 19.000).

Gaviota patiamarilla en playa América (Nigrán). Autor: Santi Fraga.

El descenso es generalizado en las Rías Baixas (Cíes, Óns y Sálvora) pero también en el norte, en A Costa da Morte (Sisargas).

En Vigo los avisos para retirar nidos de los tejados también se han reducido mucho lo cual sugiere una disminución importante en la ciudad.

Muchos dirán: «había demasiadas«. De acuerdo. Pero ¿hasta dónde tienen que caer sus poblaciones para alarmarse y tomar medidas?

Las gaviotas han descendido globalmente en Europa. Por dar un ejemplo la gaviota argéntea (Larus argentatus) -antes considerada una peste- ahora está incluida en la lista roja del Reino Unido.

Según la SGO deben haber varias causas detrás de la situación en Galicia: la clausura reciente de vertederos, menos alimento en forma de descartes de pesca...pero hay algo más. Cito literalmente a la SGO:

[…] os ornitólogos expertos en aves mariñas da SGO levan anos detectando unha gran mortandade de gaivotas nas súas zonas de nidificación […] Así, nas últimas tempadas nas colonias de Cíes, Ons, Sálvora e Sisargas detectáronse moitas aves adultas que en plena época de reprodución parecen verse afectadas por algún tipo de intoxicación que en poucos días, ou incluso tan só nunhas poucas horas, vainas debilitando ata que finalmente paraliza por completo os seus corpos e morren […]
Moitas veces, gaivotas afectadas por esta especie de síndrome paralizante morren na costa, nos portos e nas praias usadas habitualmente polos cidadáns, e mesmo nas rúas […].

«Cada vez menos gaivotas en Galicia» (SGO, 2019. Autor: Álvaro Barros)

El año pasado hablé con Alberto Velando (Grupo de Ecología Animal, Universidad de Vigo), quien lleva muchos años estudiando aves marinas en la zona y me explicó que estas mortandades ocurren desde hace una década. Para ampliar información me comentó que contactase con Salvador García Barcelona (IEO Málaga).

Días después le envié un email y lo que Salva me respondió me dejó atónito:

[…] llevo desde 2006 recogiendo gaviotas con síndrome de parálisis en la costa de Málaga. Las recupero en casa y luego las libero con anillas de PVC para poder seguirles la pista en el futuro. No sé cuál es la causa, lo comuniqué varias veces a las autoridades locales por si convenía hacer algún tipo de análisis pero me vinieron a decir que las gaviotas no eran precisamente una prioridad por no tener algún grado de protección.

Así que desde hace unos años congelo todos los cadáveres que recojo y las que acaban muriendo en casa por si alguna vez alguien quiere buscar la causa de ese síndrome. Habrá casi dos centenares de aves congeladas de varias especies, y siguen llegando, pero no en forma de mortandades masivas sino más bien a modo de goteo.

Gaviotas sombrías (Larus fuscus) afectadas por el síndrome de parálisis. Autor: SGB.

[…] Desde 2006 he recogido unas 500 gaviotas yo solo, la mayoría las he liberado con vida tras mantenerlas en casa un par de semanas a base de suero y pescado. Afortunadamente hay otras personas en la provincia que colaboran en la recogida y cuidado de estas gaviotas, mayoritariamente patiamarillas y sombrías.

Algunas incluso son veterinarias y ofrecen todo el potencial de sus clínicas para su cuidado. Nuestra capacidad para continuar recogiendo gaviotas es muy alta ya que hace unos meses conseguimos centralizar la recogida de gaviotas en varias clínicas veterinarias y dos residencias caninas.  

También nos dan avisos desde los servicios de limpieza de algunas playas y algunas patrullas de la policía local de Málaga. Y una vez nos llegan a los recintos de que disponemos (principalmente a la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga) se mantienen en cautividad unos días, se anillan con PVC y se liberan en algún lugar próximo a fuentes de alimento predecibles, como un puerto pesquero.

Si alguna muere me guardan los cadáveres y los congelo para posteriormente hacer las necropsias. De los exámenes post mortem obtenemos mucha información de las aves (sexo, contenido estomacal, muda…), pero la pena es que no hay manera de conseguir hacer análisis que sirvan para saber la causa de esas intoxicaciones porque no hay financiación ni proyectos específicos en curso.

¿Cuáles son las causas de este síndrome? En 2014 se publicó en la Universidad de Lisboa el único trabajo que he encontrado en la Península Ibérica sobre las causas de este síndrome: la tesis doctoral de Susana Patrícia Veloso Soares: «PARETIC SYNDROME IN GULLS (LARIDAE) IN THE SOUTH OF PORTUGAL». Su autora estudió 148 gaviotas recibidas en un centro de rehabilitación de fauna salvaje en Algarve (RIAS) entre 2009-2012.

Los síntomas más comunes fueron parálisis parcial, cloaca flácida, comportamiento deprimido y mal estado general de los individuos (deshidratados y consumidos). Sólo sobrevivieron la mitad pero los análisis no consiguieron revelar al responsable del síndrome.

Y mira que examinó posibilidades: aspergilosis, salmonelosis, sarcocistosis, botulismo, intoxicación por metales (plomo, cobre, mercurio), pesticidas, falta de vitamina B1 (tiamina) y…toxinas de microalgas.

El fitoplancton productor de estas sustancias puede intoxicar gravemente a toda clase de fauna marina a través de la bioacumulación de toxinas en la cadena alimentaria (u otros motivos). En este blog he citado ejemplos de ello en varias regiones del mundo (1,2,3,4,5), pero en la Península Ibérica apenas existen casos confirmados de intoxicaciones fatales por biotoxinas en aves marinas.

Lucía Soliño (IPMA) me comentó dos de ellos. En primer lugar la muerte de varias decenas de aves marinas pelágicas en la costa de Cataluña en 2007 (principalmente pardela mediterránea, Puffinus yelkouan) asociada con toxinas amnésicas (ácido domoico) producidas por diatomeas del género Pseudo-nitzschia.

Y en segundo lugar la muerte de peces y varios ejemplares de aves acuáticas (fochas comunes y gaviotas reidoras, entre otras) en el Parque Nacional de Doñana (Huelva) en 2004, en este caso por microcistinas producidas por cianobacterias (Microcystis aeruginosa).

Pardela cenicienta (Calonectrys borealis), una de las especies estudiadas por Soliño y col. (2019). Autor: Niclas Ahlberg. Fuente: niclasahlberg.se

El año pasado Soliño y col. publicaron además un estudio sobre la presencia de toxinas amnésicas (ácido domoico) en aves marinas pelágicas de Canarias y Baleares, detectando dichas toxinas en casi la mitad de los individuos analizados.

Las aves no mostraban síntomas de intoxicación, pero dicho estudio demuestra una exposición crónica al ácido domoico, preocupante por el posible incremento de las proliferaciones de diatomeas nocivas del género Pseudo-nitzschia, asociado con el cambio climático.

Hace varios años el Parque Nacional das Illas Atlánticas nos envió al IEO muestras de cuatro gaviotas con síndrome de parálisis en Cíes. Pero los resultados de biotoxinas fueron negativos para los compuestos que se estudiaron (toxinas paralizantes y amnésicas).

Otras posibles causas. Un estudio en el norte de Europa (Mar Báltico) asoció las muertes con síntomas de parálisis en aves acuáticas y terrestres de los últimos años con una deficiencia de vitamina B1 (tiamina). Pero las conclusiones de dicho estudio fueron luego puestas en entredicho.

En 1964 se descubrieron residuos de varios insecticidas de hidrocarburos clorados en charranes y espátulas, agonizantes o ya muertas, en la isla de Texel (Mar de Wadden, Países Bajos). Los síntomas -temblores y convulsiones- eran compatibles con envenenamiento, probablemente por sustancias neurotóxicas.

Pescadores limpiando pescado en Essaouira (Marruecos). Autor: F. Rodríguez

Las sospechosas habituales del síndrome de parálisis en gaviotas, en base a lo que sucede en otros países europeos, son las toxinas botulínicas. Aunque como veremos, en el caso de la Península Ibérica el sospechoso dista mucho de estar «entre rejas».

El botulismo aviar suele deberse a formas de toxina botulínica C/D, distintas a las que afectan a las personas por consumir, por ejemplo, conservas en mal estado.

Afecta a aves acuáticas de todo el mundo. Su impacto en Europa es mayor en el norte (Dinamarca, Suecia, Holanda), aunque también en Reino Unido y Francia.

Clostridium botulinum. Fuente: fineartamerica

Puede perjudicar a aves en lagos, marismas y parques públicos que se alimentan de invertebrados (crustáceos, moluscos) que concentran dichas toxinas.

De hecho el botulismo aviar se registró por primera vez en EEUU en 1910 como «western duck sickness«.

Las esporas de Clostridium botulinum están presentes en suelos terrestres y acuáticos, así como en la materia orgánica en descomposición que carroñean las gaviotas en los vertederos.

Dichos lugares favorecen el desarrollo del bacilo y son las mismas aves las que pueden transportar las esporas de otras zonas (en sus plumas y excrementos), sembrando las bases para desarrollar la intoxicación.

El botulismo produce debilidad y flacidez: los individuos no pueden volar ni apenas andar. La potencia de estas toxinas ocasiona que mueran rápidamente por asfixia, ahogamiento (porque no pueden sostener la cabeza fuera del agua), o aunque sobrevivan un tiempo perecen finalmente de hambre y sed.

Muy triste y preocupante. Estos síntomas que recuerdan al botulismo son los que exhiben las gaviotas afectadas en Andalucía, Portugal y Galicia.

Celia Sánchez Sánchez, que era veterinaria del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de El Acebuche (Doñana), cita que observaban hace unos años parálisis espásticas en garza real y alguna gaviota. Le llamaban el síndrome «de su excelencia»: los individuos se quedaban rígidos, como de cartón, perdiendo fuerzas hasta morir de inanición.

También recibían con frecuencia gaviotas con parálisis flácida. No se daba solo en las provincias de costa así que una de sus hipótesis era que se intoxicaran en los vertederos. Sin embargo los diagnósticos mediante estudios histopatológicos no arrojaron resultados que permitiesen conocer las causas de aquellos síntomas.

A pesar de que la hipótesis del botulismo ya se ha citado en medios locales como La Voz de Galicia («El botulismo aviar, origen del descenso de las gaviotas, 20-VIII-2019«), las pruebas realizadas en el Parque das Illas Atlánticas han resultado negativas.

Lo único cierto es que apenas hay estudios y mucho menos evidencias concluyentes que permitan establecer el agente (o agentes) implicados en el síndrome de paresis/parálisis en la Península Ibérica.

Si fuese otro animal con mayores simpatías lo tendría más fácil. Por eso mismo iniciativas públicas y privadas (de parques naturales, organismos de investigación, asociaciones y particulares como Salvador García [les recomiendo su twitter @salvagaviotas]) son tan valiosas para rehabilitar aves, recabar datos y material biológico para proyectos de estudio sobre los motivos de este síndrome.

Arao común. Fuente: blogdeaves

Este verano asistí a una charla de Pablo Pereira Sánchez, en el centro de visitantes del Parque Nacional das Illas Atlánticas, y mencionó que en los ornitólogos gallegos hay un hueco en el corazón con forma de arao.

Durante su charla (que me fascinó), aprendí que las especies cambian sus áreas de distribución por motivos complejos (naturales y/o antropogénicos). No siempre está en nuestra mano evitar que se vayan, como tampoco lo está que lleguen otras nuevas.

Pero que no sea por no haber puesto los medios necesarios para conservar y poner en valor un patrimonio natural que debemos proteger de nuestras actividades e influencia sobre el clima y los ecosistemas.

Agradecimientos: por la información, revisión del texto e imágenes a Salvador García Barcelona, Lucía Soliño Alonso, Celia Sánchez Sánchez, Pablo Pereira Sánchez, Alberto Velando Rodríguez, Pilar Riobó Agulla, Santiago Fraga Rivas y Gerardo Fernández Carrera. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y colaboración, que han hecho que la versión final de esta entrada sea mucho más completa e interesante.

Referencias:

  • Balk L. y col. Wild birds of declining European species are dying from a thyamine deficiency syndrome. PNAS 101:12001-12006 (2009).
  • Gutiérrez R. y col. Toxic algae in the Western Mediterranean: a new threat for the critically endangered Balearic Shearwater Puffinus mauretanicus. Waterbird Society Meeting (2007). DOI:10.13140/RG.2.2.22752.12807
  • Koeman J.H. & col. Residues of chlorinated hydrocarbon insecticides in the North Sea environment. Helgol. wiss. Meeresunters. 17:375-380 (1968).
  • López-Rodas V. & col. Mass wildlife mortality due to cyanobacteria in the Doñana National Park, Spain. Veterinary Record 162:317-318 (2008).
  • Ortiz N.E. & Smith G.R. Landfill sites, botulism and gulls. Epidemiol. Infect. 112:385-391 (1994).
  • Rocke T.E. & Barker I. Proposed link between paralytic syndrome and thiamine deficiency in Swedish gulls not substantiated. PNAS 107: E14 (2010).
  • Sociedade Galega de Ornitoloxía. Cada vez menos gaivotas en Galicia. Enlace web: SGO.
  • Soliño L. y col. Are pelagic seabirds exposed to amnesic shellfish poisoning toxins? Harmful Algae 84:172-180 (2019).
  • Veloso Soares S.P. Paretic syndrome in gulls (Laridae) in the South of Portugal. Universidade de Lisboa, 180 pp. (2014).
  • Fuentes web: Birds of Conservation Concern 4. & In defense of seagulls: they’re smart and they co-parent, 50/50 all the way (NY Times, 23-VIII-2019).