Adiós a los dinosaurios
Imagen de portada: plesiosaurios cazando durante el Mesozoico. Autor: Julius Csotonyi, Smithsonian Institution. Fuente: ocean.si.edu
En estas semanas de publicidad sentimental por Navidad ¿habéis visto el anuncio de MOEVE? Así se llama desde ahora la antigua CEPSA (Compañía Española de Petróleos S.A.) y su objetivo es informar de una nueva etapa centrada en las energías renovables.
Pues bien. A mí, que hice cola de joven para ver Parque Jurásico (y aún recuerdo aquella tarde emocionante de 1993 en un cine que ya no existe), ese anuncio me toca la fibra sensible. Los publicistas lo han pensado muy bien…¿cómo conmover con la transición de los combustibles fósiles a las renovables? FÁCIL: con personas despidiéndose de dinosaurios en parajes preciosos y música emotiva.
Dinosaurios tiernos y personas melancólicas pero agradecidas como si dijesen adiós a sus mascotas de toda la vida. Agradecidas por la energía que nos dieron…
Eso dice el anuncio. Aquí lo tenéis con velociraptor incluido (y un pterosaurio volador ¡que no eran dinosaurios pero a quién le importa!). Coged algún pañuelo por si acaso.
Pero vamos a ver ¿qué nos dieron los dinosaurios? muchas cosas desde luego, entre ellas soñar con verlos algún día correteando por el campo. Pero entre ellas desde luego no se encuentran los combustibles fósiles y MOEVE lo sabe. Pero habría sido imposible conmover a nadie con la realidad.
En nuestros automóviles no quemamos restos de dinosaurios. El petróleo se formó a partir de microorganismos marinos (zooplancton, microalgas y bacterias), que al sedimentar y quedar atrapados en el fondo se transformaron después de millones de años en ese combustible fósil que alimenta de energía al mundo desde el siglo XX. La P de CEPSA era eso: Petróleo…del plancton.
La mayoría de los depósitos de petróleo (70%) se formaron en la era Mesozoica (entre hace 66 y 252 m.a.) y el resto en el Cenozoico (hace 65 m.a.), con apenas un 10% en la era Paleozoica (252-541 m.a.). Los dinosaurios también vivieron en la era Mesozoica pero ahí se acaban las coincidencias. Aquel mundo estaba dominado por un efecto invernadero brutal y el clima habría sido cálido y seco, con ambiente tropical en latitudes medias y sin hielo en los polos. Por ello el nivel del mar era también más alto que en el presente.

Niveles de CO2 durante los últimos 400 millones de años. En el centro la era Mesozoica y en azul los periodos glaciares. Fuente: Foster y col. (2017), modificado en news.climate.columbia.edu
El dióxido de carbono estaba disparado en la atmósfera (600-2400 ppm frente a los 425 actuales) y ello habría contribuido a elevar la temperatura del océano reduciendo los niveles de oxígeno. Esto último es importante por lo siguiente…
Para que se forme petróleo es necesario que los microorganismos sedimenten en fondos anóxicos porque allí no se descompone la materia orgánica antes de enterrarse. Luego, millones de años a la presión y la temperatura adecuadas hicieron su trabajo transformando lo que fueron diatomeas y copépodos (por decir algo), en hidrocarburos. Los combustibles fósiles incluyen al petróleo, carbón y gas natural, cada uno formado en diferentes condiciones (y en el caso del carbón principalmente a partir de plantas).
Durante el Mesozoico las condiciones climáticas habrían impulsado la producción primaria en el océano pero también episodios anóxicos generalizados (con las siglas OAE en inglés). Se estima que sucedieron al menos 8 de dichos episodios durante el Cretácico y entre 1-4 en el Jurásico, ambos periodos pertenecientes a la era Mesozoica.
En la actualidad existen zonas con mínimos de oxígeno en aguas subsuperficiales de la costa este del Pacífico (asociadas también con una enorme productividad por el afloramiento costero y el consumo de materia orgánica), el Golfo de Bengala, Namibia y el océano Ártico. Pero ninguna de ellas es comparable a lo que pasó en el Mesozoico donde la anoxia debió llegar casi a la superficie provocando extinciones que afectaron al 20-40% de organismos marinos.
En el Cretácico debido a la elevación del mar existían amplias plataformas costeras de aguas someras (<200 m) donde proliferaban inmensas poblaciones de cocolitofóridos. Al sedimentar sus restos calcáreos originaron los depósitos de roca caliza y creta que hoy afloran en magníficos acantilados (como los de Dover en Inglaterra o Normandía en Francia y que traté en esta entrada).
De ahí que tengamos un periodo geológico cuyo nombre procede de la actividad de aquellas microalgas. Watznaueuria fue el género de cocolitofóridos más común en el Cretácico durante el cual convivieron en el mar con los plesiosaurios de la portada.

El cocolitofórido fósil Watznaueria fossacincta. Fuente: mikrotax.org
Los acantilados «de cocolitofóridos» de Étretat son los únicos que he visitado personalmente.
Fueron retratados por Claude Monet al atardecer y doy fe que son impresionantes…aquí los tenéis.
Los episodios anóxicos globales en el océano Mesozoico fueron responsables de la mayoría de las reservas de petróleo y gas natural. La energía del sol que capturaron aquellas microalgas contribuyó a absorber enormes cantidades de CO2 de la atmósfera, alimentando de paso con sus poblaciones al ecosistema marino. Aquel plancton que durante millones de años se acumuló en el fondo del océano originó los combustibles fósiles cuyo CO2 devolvemos ahora a la atmósfera a un ritmo acelerado.
La quema de combustibles fósiles añade CO2 a la atmósfera con una señal isotópica característica: carece de Carbono-14 debido a su antigüedad y está empobrecido en Carbono-13 (13C). Más detalles sobre esta relación inversa entre el aumento de CO2 y el descenso de 13C en esta entrada.
En el Mesozoico grandes reptiles y peces carnívoros dominaban el ecosistema marino. En aquella época sucedió una revolución en el fitoplancton que le llevó a parecerse más al actual. En él emergieron los dinoflagelados y diatomeas de forma inequívoca, con los cocolitofóridos además como grupo destacado. Dichos organismos se convirtieron en protagonistas en la producción primaria del océano, hasta entonces dominado por cianobacterias y algas verdes. El fitoplancton pasó del verde al rojo (evolutivamente hablando). El ascenso de dichos grupos de la línea roja y su mayor riqueza nutricional se cree que influyó a su vez en los cambios evolutivos de la fauna marina.

Evolución de la abundancia de especies de diatomeas, dinoflagelados y cocolitofóridos durante la era Mesozoica (66-252 m.a.) y el Cenozoico (0-66 m.a.). Fuente: Knoll y Follows (2016).
Quizás fue en el Mesozoico cuando sucedieron las primeras mareas rojas del planeta. La diversidad de dinoflagelados y cocolitofóridos aumentó durante aquella era, alcanzando su apogeo para caer en picado tras el impacto del meteorito y la gran extinción que terminó con la fiesta tropical. En cambio, las diatomeas se diversificaron después de aquel cataclismo, siguiendo una tendencia similar en el plancton a la de los mamíferos cuando los grandes reptiles -dinosaurios incluidos- dejaron la Tierra muy a su pesar.
Referencias:
- Falkowski P.G. y col. Evolution of modern eukaryotic phytoplankton. Science 305: 354–360 (2004).
- Foster G. y col. Future climate forcing potentially without precedent in the last 420 million years. Nat. Comm. 8: 14845 (2017).
- Giordano M. y col. A tale of two eras: Phytoplankton composition influenced by oceanic paleochemistry. Geobiol. 00:1–9 (2018).
- Knoll A.H. y Follows M.J. A bottom-up perspective on ecosystem change in Mesozoic oceans. Proc. R. Soc. B 283: 20161755 (2016).
- Paulmier A. y Ruiz-Pino D. Oxygen minimum zones (OMZs) in the modern ocean. Progr. Oceanogr. 80: 113–128 (2009).
- Püttmann T. y Mutterlose J. Paleoecology of Late Cretaceous Coccolithophores: Insights From the Shallow-Marine Record. Paleoceanogr. Paleoclimatol. 36: e2020PA004161 (2021).
- Takashima R. y col. Greenhouse world and the Mesozoic ocean. Oceanography 19(4): 82-92.
- Webs consultadas: ocean.si.edu/through-time/ocean-through-time ; energyeducation.ca/encyclopedia/Oil ; news.climate.columbia.edu








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