Las Coloradas

Jess Glynne («I’ll be there»). Autora: Avigail Collins. Fuente: whowhatwear.co.uk

Jess Glynne es una artista británica de inmenso éxito comercial a la que desconocía por completo hasta hace unas semanas.

Jess Glynne en «I’ll be there» (2018). Fuente: kozziimag.com

Mientras desayunaba en una cafetería los televisores del local emitían vídeos musicales a los que no prestaba casi atención. Pero en esas llegó «I’ll be there» y levanté la mirada del café.

Y no fue por su estribillo pegadizo sino por la aparición de una laguna rosa hasta el horizonte!!

Jess aparecía en la orilla, cerca de un coche sobre un camino de tierra. Todo en el vídeo posee colores y una luminosidad irreal: la laguna rosa, su traje azul de látex, la tierra blanca. Pero no hay ningún truco.

A medida que el vídeo avanza vemos a Jess cabalgando con unas charras y luego en un cenote. Con estas pistas todo apuntaba a que la laguna debía estar en México. Mi yo bloguero batió palmas de contento con este ovillo caído del cielo y me lancé a tirar del hilo y desenredarlo…

Varias webs tratan sobre el vídeo desde el punto de vista artístico y técnico. En ellas describen las circunstancias del rodaje citando efectivamente que la laguna se encuentra en el estado de Yucatán (México), a dos horas en coche de Valladolid. Su nombre: el lago Rosa, en Las Coloradas (Río Lagartos). Luego encontré cantidad de webs turísticas promocionando excursiones diarias desde la Riviera Maya.

A 28 de diciembre de 2019 este vídeo acumula más de 82 millones de visitas. Aquí pueden sumar la suya y descubrir por si mismos lo que tanto me interesó…

El Lago Rosa forma parte del Parque Natural Ría Lagartos, un estero con lagunas hipersalinas en el extremo noreste de la península de Yucatán. Dicho parque representa un refugio para aves migratorias como flamencos, con una flora y fauna únicas de dichos ecosistemas, cocodrilos incluidos.

Flamencos en Las Coloradas. Fuente: civitatis.

Los principales recursos de la pequeña población de Las Coloradas son la explotación industrial de las salinas y la pesca.

El clima en la región se caracteriza por una estación lluviosa (desde finales de junio a octubre), fría/tormentosa (octubre a noviembre) y calurosa/seca (marzo a junio).

Justo en esta época es cuando podemos observar las lagunas rosas tal como las grabaron en «I’ll be there«.

Vamos al color del agua. La salinidad de las lagunas oscila entre 35 (típica del océano) hasta más de 150. Su fitoplancton está dominado por clorofíceas (Dunaliella), criptofíceas (Rhodomonas), cianobacterias y arqueas halófilas (clase Haloarchaea, antes Halobacteria, como p.ej. Halobacterium salinarum). Las arqueas son procariotas pero no son bacterias y poseen su propio reino en el árbol de la vida.

Las responsables del color rosado son principalmente las haloarqueas y Dunaliella salina, que acumulan pigmentos como α-bacterioruberina/bacteriorodopsina y zeaxantina/β-caroteno (entre otros carotenoides), respectivamente.

Estructura 3D de bacteriorodopsina, con 6 hélices y una molécula de retinal. Fuente: proteopedia.org

La bacteriorodopsina cumple en las arqueas el mismo papel que la clorofila y bacterioclorofila en las microalgas y bacterias fotosintéticas: capturar energía lumínica para transformarla en energía química que permita la síntesis de ATP y de moléculas orgánicas.

Curiosamente la bacteriorodopsina es una proteína transmembranal con un cromóforo (la parte de la molécula que absorbe la luz) de tipo retinal.

Es similar a las rodopsinas de vertebrados como las que se encuentran en los bastones, células fotorreceptoras de nuestros ojos (que permiten ver con poca luz), junto a los conos (que poseen otras opsinas responsables de la visión en color).

En cuanto a los carotenoides, tanto la α-bacterioruberina en arqueas como la zeaxantina y el β-caroteno en Dunaliella funcionan como fotoprotectoras y antioxidantes en el aparato fotosintético frente al exceso de luz y radiación UV.

En el zooplancton de lagunas hipersalinas como las de Yucatán domina Artemia salina, un crustáceo que se alimenta de microalgas y al que ingieren luego los flamencos (junto al propio fitoplancton y comunidades microbianas del sedimento), acumulando así los pigmentos responsables del color rosado de su plumaje.

Para terminar…la otra protagonista en Las Coloradas: Dunaliella salina. Seguramente una de las especies de mayor éxito para producción masiva gracias a su capacidad para soportar salinidades intolerables para otros microorganismos.

Dunaliella salina (Microscopio electrónico de barrido, coloreada). Autor: S. Gschmeissner. Fuente: pixels

El interés de su cultivo radica en la capacidad de acumular β-caroteno (hasta un 14% de peso seco), un carotenoide de gran interés por sus aplicaciones en biotecnología, la industria alimentaria y farmacéutica.

En un artículo de 2007 García y col. aislaron en Las Coloradas cepas de dos especies –D. salina y D. viridis– para estudiar sus rangos fisiológicos y producción de carotenoides.

Entre D. salina y D. viridis hay una diferencia: sólo la primera acumula β-caroteno, lo cual no quita que D. viridis se utilice como alimento en acuicultura.

Ambas especies fueron capaces de soportar temperaturas de hasta 38ºC !!. De hecho, a esa temperatura tan loca el contenido de carotenoides fue máximo en D. salina.

En cuanto a la salinidad, ambas especies toleraron salinidades de 10-35% (10 veces superiores a la del océano) y el crecimiento máximo en D. salina se observó con 10% de NaCl (y 22ºC de temperatura). Disuelvan dos cucharaditas de sal en medio vaso de agua y prueben un poquito. En eso tan indescriptible retoza feliz D. salina cual cochina en el fango !!

Colonias de Dunaliella atacamensis sobre telarañas (A,C,D) y ampliadas al microscopio óptico (B). La flecha roja (en D) señala una colonia en una gota de agua. Fuente: Fig.1 de Azúa-Bustos y col. (2010).

Y es que a Dunaliella no hay muchas microalgas que puedan superarla en lo de vivir en ambientes extremos…

Porque existe otra especie, D. atacamensis, que es subaérea!! La descubrieron en las telarañas de una cueva en el desierto de Atacama (Chile) en 2010 (Azúa-Bustos y col.).

La cueva se abría hacia el sur al océano Pacífico, en la cordillera costera a 100 km de Iquique. Y en la penumbra de su entrada encontraron que D. atacamensis aprovechaba la condensación de la brisa marina para formar colonias sobre las telarañas de la pared.

Referencias:

  • Azúa-Bustos A. y col. A novel subaerial Dunaliella species growing on cave spiderwebs in the Atacama Desert. Extremophiles 14:443-452 (2010).
  • García F. y col. Physiological characterization of Dunaliella sp. (Chlorophyta, Volvocales) from Yucatan, Mexico. Biores. Technol. 98:1359-1365 (2007).
  • Oren A. The ecology of Dunaliella in high-salt environments. J. Biol. Res.-Thess. 21:23 (2014).
  • Torrentera L. & Dodson S.I. Ecology of the brine shrimp Artemia in the Yucatan, Mexico, Salterns. J. Plankton Res. 26:617-624 (2004).
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