Puerto del Hambre

Descenso a los sótanos del Ministerio del Tiempo. Fuente: Cliffhangertv

Bajemos a los sótanos del Ministerio del Tiempo. Nos dirigimos a una puerta abierta al 21 de marzo de 1620. Adelante, pasen y vean…

En una sala del Palacio Virreinal, en la Ciudad de los Reyes (Lima), hay tres figuras solemnes como en un cuadro de Velázquez: el Virrey del Perú -Francisco de Borja y Aragón-, el Escribano mayor de Minas -García de Tamayo-, y un tercer personaje -Tomé Hernández-, de 62 años, residente en la ciudad. El auténtico protagonista.

Escuchamos a Tomé jurando ante Dios Nuestro Señor y una señal de la Cruz, con semblante tranquilo, nadie le acusa de nada. Sólo se le pide una declaración detallada y contestar a una serie de cuestiones sobre sucesos acaecidos casi 40 años atrás.

Por aquel entonces Tomé era un joven soldado enrolado en la Nao “la Galeaza”, que salió de Sanlúcar de Barrameda en 1581 rumbo al Estrecho de Magallanes. El suyo no es un relato cualquiera. Tomé es un testigo excepcional: el único superviviente de la fallida expedición para poblar el Estrecho de Magallanes.

La memoria de Tomé es prodigiosa, recuerda como si fuese ayer una terrible experiencia que debió marcarle de por vida. Carraspea un par de ocasiones y bajo la atenta mirada del Virrey inicia su discurso.

Fuente: pinterest (guardado desde sio.midco.net)

Sarmiento de Gamboa había cruzado desde el oeste el Estrecho de Magallanes en 1579-80, y de regreso a España, comunicó sus descubrimientos al rey Felipe II y su convencimiento de poder asegurar el dominio del Estrecho, el principal paso natural entre el Atlántico y el Pacífico.

Para ello proponía construir en el extremo este, más angosto, dos fortalezas que podrían mantenerse por sí solas.

La idea (y no me extraña) no convencía al valido del rey, el Duque de Alba, pero en el Consejo de Indias había voces contrarias que empujaron al monarca a confiar en Sarmiento.

Así, de Sanlúcar partieron 23 navíos en 1581 bajo el mando de un capitán general que no fue Sarmiento de Gamboa sino Diego Flórez Valdés, decisión que luego se reveló como poco acertada. Vean sino las palabras que le dedica la historia…

“Anduvo siempre trabajada [la escuadra] por el desorden, la mala dirección, la negligencia del general, en términos que no pueden expresarse con pocas palabras”

(Fernández Duro, 1896)

En efecto, las cosas se torcieron desde el principio. Se perdieron 7 naves en una tormenta nada más salir y la escuadra tuvo que regresar a Cádiz. Una vez repuestos, tomaron rumbo a Cabo Verde, Río de Janeiro y Santa Catarina (hoy Brasil). En el camino sufrieron numerosas vicisitudes y Diego Flórez se volvió a España después de un primer intento fallido de alcanzar el Estrecho.

Al final, únicamente dos Naos y tres fragatas comandadas por Diego de la Ribera y Sarmiento de Gamboa se adentraron al temible Estrecho. Nada más llegar tomaron tierra en su extremo este y Diego de la Ribera se dio también la vuelta, dejando a Sarmiento con una sola fragata y 380 hombres.

Según cuenta Tomé, Sarmiento de Gamboa fundó allí un primer enclave, Nombre de Jesús, y ordenó al barco internarse en el Estrecho hasta Punta Santa Ana. Dejó a 300 hombres en la primera población y emprendió camino por tierra con 80 hombres para explorar el terreno y reunirse luego con el barco.

Tardaron 15 días en alcanzarlo y los sufrimientos fueron terribles por los ataques mortales con flechas de los indios y el inclemente clima de la región.

Aquel día nevó, pero Sarmiento fundó y ordenó construir allí el segundo enclave en marzo de 1584: San Felipe. El clima inhóspito, el hambre y la desesperanza llevaron en menos de un mes a una conspiración para asesinar a Sarmiento de Gamboa. Éste, por precaución, ya no dormía siquiera en tierra, sino a bordo del barco.

Pero los conspiradores fueron descubiertos (entre ellos un cura) y ajusticiados antes de realizar sus planes: rodaron cabezas, no digo más (la del cura no rodó, privilegios del clero).

Un mes después Sarmiento de Gamboa levaba anclas para salir del Estrecho con el objetivo de conseguir provisiones del exterior y volver a Magallanes lo antes posible. Pero Sarmiento nunca regresó y no porque no quisiese. Su historia fue otra que no describiré aquí para no desviarnos del relato de Tomé Hernández, porque ahora comienza lo más duro.

Réplica de la Nao Victoria, con la que el portugués Fernando de Magallanes descubrió en 1520 el Estrecho que lleva su nombre. Lugar: Museo Nao Victoria (Punta Arenas, Chile). Autor: F. Rodríguez

La primera población, Nombre de Jesús, ocupaba un lugar desolado y desprotegido por lo que dos meses después los supervivientes se dirigieron por tierra hacia el segundo enclave, San Felipe. Así lo denomina al menos Tomé en su declaración de 1620.

Pasaron muchos meses y en vista de que Sarmiento de Gamboa no regresaba con los ansiados víveres el ahora capitán, Andrés de Viedma, envió 200 soldados a la primera población en busca desesperada de auxilio desde el exterior. Su instrucción era que fuesen mariscando por el camino para sobrevivir…

Continuó deslizándose el tiempo como una maldición, lenta e inexorable, para los hombres y mujeres de San Felipe, sin noticias de los soldados que habían partido ni de nadie en aquellos parajes desconocidos para los que no estaban preparados.

Ante aquella situación improvisaron en San Felipe dos barcas a las que subieron 50 hombres (incluyendo 5 mujeres) para hacerse a la mar. Equivocaron el rumbo y se internaron aún más en el Estrecho. Una de las barcas zozobró contra unas rocas pero arribaron todos juntos a una nueva tierra, igualmente inhóspita. En la barca restante subieron Viedma y 20 hombres rumbo a San Felipe, dejando a los otros 30 en aquel enclave. Entre ellos estaba Tomé Hernández.

Se repartieron en grupos de 3-4 personas y subsistieron mariscando durante el invierno, pero en aquellas condiciones fueron enfermando y muriendo. Cuando en verano regresaron a por ellos sólo encontraron 15 hombres y 3 mujeres. Ya de vuelta en San Felipe decidieron alcanzar por tierra la primera población.

En el camino descubrieron numerosos cadáveres: los restos de los soldados que había enviado Viedma muchos meses atrás a Nombre de Jesús.

Fuente: Flickr.com

Un buen día avistaron 3 navíos y de ellos se separó un batel remando hacia la costa para reconocer el terreno. Tomé Hernández y dos soldados solicitaron a Viedma seguir al batel para averiguar quienes eran y sus intenciones. Uno de aquellos soldados era de Pontevedra y el otro extremeño, como Tomé.

Por fin establecieron contacto con el batel, que se acercó a tierra a parlamentar con ellos. Eran ingleses pero les respondieron en español. Se ofrecieron a llevarles hasta sus barcos, pero los españoles desconfiaban que luego les tirasen al mar. No tenían otra alternativa, Tomé subió al batel y después de relatarles lo ocurrido les pidió que recogiesen a sus compañeros y al resto de supervivientes.

Los ingleses aceptaron y le ordenaron que enviase a los soldados en busca de Viedma y los demás. Pero mientras esto sucedía, las condiciones climáticas mejoraron y optaron por echarse a la mar sin esperar al resto de los españoles. Tomé Hernández subió al navío del capitán, un joven de 27 años llamado Thomas Cavendish (o Candish), y gracias a ello sobrevivió…!!

Puerto del Hambre es la ensenada del medio, tapada parcialmente por los árboles. Imagen tomada desde el Centro de Interpretación del Parque del Estrecho en Punta Santa Ana, a 52 km de Punta Arenas. Autor: F. Rodríguez

Navegaron hasta alcanzar San Felipe. Imagínense, ya era enero de 1587 y lo que allí descubrieron dejó tan espeluznados a los ingleses que bautizaron al lugar como Port Famine (Puerto del Hambre).

En este instante el anciano Tomé Hernández hace una pausa. Le tiemblan las manos por la edad y la emoción al recordar aquellos días.

¿Conseguirá terminar su relato?  les aseguro que sí y que también hablaremos de una especie tóxica de dinoflagelados…

Pero esto será en la próxima entrada. Ahora cerremos la puerta del tiempo y volvamos a 2017 por unos días.

Referencias:

-Fernández Duro, C. Pedro Sarmiento de Gamboa, el navegante. Informes I. Boletín de la Real Academia de la Historia, XXVIII, cuaderno IV, pp.274-287. Abril 1896.
-Viage al Estrecho de Magallanes por el capitán Pedro Sarmiento de Gambóa en los años 1579 y 1580 y noticia de la expedición que despues hizo para poblarle. Imprenta Real de la Gazeta, Madrid, 1768.

 

 

 

 

 

 

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