Pirámides bajo el mar
Imagen de portada: Rock Islands Southern Lagoon (Koror). Palau. [Fuente: tripadvisor]
I jumped in the river and what did I see?
Black-eyed angels swam with me[Pyramid song. Radiohead, 2011]
Las pirámides del antiguo Egipto se construyeron entre el 2700 y el 1500 A.C.
Y entre todas ellas, la Gran Pirámide de Giza es la única de las 7 maravillas de la Antigüedad que continúa todavía en pie.

La gran pirámide de Giza, también conocida como de Keops. Autora: Nina Aldin Thune. Fuente: Wikimedia Commons.
Como bien sabemos se trataba de tumbas monumentales para los faraones (jefes del estado y líderes religiosos al mismo tiempo). Por encima de faraón no se ha inventado nada ¿verdad?
En su vasta mayoría se trató de hombres, aunque algunas mujeres también ocuparon el cargo como Hatshepsut y Nefertiti. Sin olvidar por supuesto a Cleopatra VII, última reina de la dinastía Ptolemaica hasta que Roma conquistó Egipto (en el 30 A.C.) y lo anexionó como provincia del Imperio. ¿Les dirían que eran «de provincias» al visitar Roma? vaya usted a saber…
Las pirámides han despertado todo tipo de teorías e hipótesis loquísimas como la participación de extraterrestres en su construcción (¿os suena un tal Elon Musk? pues en 2020 dijo «Aliens built the pyramids, obv»). O que las más famosas, las de Giza, se alinean con Mercurio, Venus y Saturno. Incluso que incluyen jeroglíficos con medios de transporte modernos, etc. Lo que sí es cierto es que su majestuosidad y aureola de misterio (aún desconocemos con exactitud cómo se construyeron) ha cautivado durante siglos a la humanidad.
Las pirámides contemplan el paso del tiempo en medio de un paisaje árido al oeste del Nilo. Yo nunca he estado allí pero las imagino rodeadas de tierra y arena, expuestas a un calor sofocante.
Por eso me fascinó descubrir que existe un dinoflagelado fotosintético tropical que vive en la arena (sand-dwelling en inglés) y que se llama Pyramidodinium.
Ya imaginaréis a qué se parece…

Así es Pyramidodinium atrofuscum. Las formas piramidales (1, 2, 3 y 4), un quiste (5) y la forma móvil flagelada (6). Autores: Horiguchi y Sukigara (2005). Fuente: wiley.com
Lo encontraron unos investigadores japoneses en el archipiélago de Palau y sus razones para denominarlo así fueron las siguientes (traduzco del inglés):
«Pyramidodinium atrofuscum (género y especie nueva). Etimología: del griego «pyramis» que indica la forma de la célula inmóvil vegetativa (en forma de pirámide) y el latín «atrofuscum» (marrón negruzco) por el color del citoplasma.»
[Horiguchi y Sukigara, 2005]
Su aspecto a mí me recuerda a un juego de niños, el «comecocos» de papel. De hecho, las paredes del dinoflagelado son también de celulosa.
Pero vais a alucinar todavía más. Al dinoflagelado pirámide lo aislaron en un lago marino llamado «El Lago de las Medusas». Un lugar mágico y digno de «La Isla Misteriosa» de Jules Verne.
Dicho lago está conectado con el océano a través de fisuras y túneles superficiales en lo que era un antiguo arrecife. Sus condiciones ambientales (clima tropical, lluvias copiosas, rodeado por vegetación y paredes rocosas que frenan el viento) provocan una estratificación permanente. Su capa profunda comienza a partir de 15 metros, no tiene oxígeno y es tóxica para el ser humano por la acumulación de sulfuro de hidrógeno. Sobre ella (y gracias a ese H₂S) existe una capa fina de bacterias púrpuras fotosintéticas del azufre (como las que tiñen de rosa en verano la playa do Adro, en Vigo).

El Lago de las Medusas, en la isla Eil Malk del archipiélago de Palau. Los puntos amarillos que se ven en el agua son medusas. Autor: Lukas. Fuente: Wikipedia
En la capa superior oxigenada es donde proliferan de forma permanente las medusas que le dan nombre al lago. Hay 2 especies y una de ellas es dorada (Mastigias papua) porque contiene dinoflagelados simbiontes. Los suyos pertenecen al género Cladocopium (hasta hace poco se les llamaba Symbiodinium «clado C»). Las medusas se mueven al ritmo del sol y no suponen ningún riesgo para la salud, así que puedes nadar entre ellas (con un guía local) aunque el buceo está completamente prohibido.

Las medusas doradas (Mastigias papua) en el Lago de las Medusas. Fuente: supercurioso.com
A Pyramidodinium lo aislaron en una zona arenosa y poco profunda del lago. No le gusta moverse así que pasa la mayor parte del tiempo en el fondo en forma de pirámide.
De vez en cuando se divide y salen por el pico de la pirámide dos células móviles con aspecto de dinoflagelado desnudo (como Gymnodinium) que nadan durante un rato.
Esa transformación se observa en los cultivos de laboratorio entre 3 y 6 horas después de encender la luz. Las células móviles son delicadas y a la mínima cesan de nadar y vuelven al fondo. Primero se vuelven redondas y luego cuadradas hasta convertirse de nuevo en pirámides. Está claro que prefieren la vida contemplativa. Permanecen así, como el faraón dentro de su tumba unos 5 días antes de dividirse y dar otro paseo.
En 2017 se descubrió una segunda especie en este género: Pyramidodinium spinulosum. Fue el mismo grupo de japoneses y esta vez la encontraron casi a 4o metros de profundidad, en los fondos arenosos de la isla de Mageshima (Pacífico subtropical, Japón). Aunque en este caso en vez de pirámides las células inmóviles parecen lentejas espinosas.
Qué queréis que os diga, me quedo con la primera especie…
Esa que vive en un lago tropical donde reinan las medusas sobre miles de pirámides en la arena.
Referencias:
- Hamner WM y col. The Physical, chemical, and biological characteristics of a stratified, saline, sulfide lake in Palau. Limnol. Oceanogr. 27(5): 896–909. (1982).
- Horiguchi T. & Sukigara C. Pyramidodinium atrofuscum gen. et sp. nov. (Dinophyceae), a new marine sand-dwelling coccoid dinoflagellate from tropical waters. Phycol. Res. 53(4): 247-254. (2006).
- Horiguchi T. y col. Pyramidodinium spinulosum sp. nov. (Dinophyceae), a sand-dwelling non-motile dinoflagellate from the seafloor (36 m depp) off Mageshima Island, Kagoshima, Japan. Phycol. Res. 65(4): 272-279. (2017).
- Vega de Luna F y col. Photosynthetic capacity of the endosymbiotic dinoflagellate Cladocopium sp. is preserved during digestion of its jellyfish host Mastigias papua by the anemone Entacmaea medusivora. FEMS Microbiol Ecol. 95(10):fiz141. (2019).



