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Sobre el mar de ardora en Galicia

El mar de ardora en las playas de Galicia lo producen especies bioluminiscentes de dinoflagelados.

Es cierto que muchos seres marinos, desde simples bacterias hasta medusas, cefalópodos y peces pueden ser bioluminiscentes. Se trata de un fenómeno mucho más extendido en el mar que en el medio terrestre. Pero el mar de ardora que vemos en superficie cerca de la costa y en las playas se debe al plancton microscópico. En concreto dinoflagelados.

Los dinoflagelados incluyen un número parecido de especies fotosintéticas (estas pertenecen al fitoplancton) y heterótrofas (zooplancton). Ambas pueden producir bioluminiscencia y la luz que emiten es siempre la misma (azul-verdosa con un máximo en el azul). Solo varían la intensidad por célula y el tipo de flash que emite cada especie. La hipótesis más aceptada es que cumple una función defensiva frente a predadores.

Nuestra capacidad visual nocturna hace que la percibamos de forma distinta -desde el plateado al azul o azul-verdoso- dado que a más intensidad mejor capacidad tenemos para distinguir su color. Cuando es muy tenue apreciamos una bruma plateada o gris, mientras que un equipo fotográfico siempre registra un azul eléctrico.

Agosto de 2020. Mar de ardora en la playa de Carnota. Autora: Ana García. Fuente: La Voz de Galicia (13-VII-2021).

Hace cientos de millones de años que los dinoflagelados bañan las costas de todo el planeta y producen mares de ardora. Lo sabemos porque podemos datar la antigüedad de las especies a partir del registro fósil o mediante relojes moleculares basados en secuencias de ADN.

Si ciertas especies son bioluminiscentes es razonable pensar que bien lo eran cuando surgieron o adquirieron después esa capacidad a lo largo de la evolución (coloquialmente: «un porrón» de millones de años). Los relojes moleculares sugieren p.ej. que un grupo de especies del género Alexandrium (a las que pertenece la bioluminiscente A. tamarense entre otras) divergieron de sus antecesoras hace 23-45 millones de años.

En cuanto a la extravagante Noctiluca scintillans su relación con el resto de dinoflagelados es controvertida. Empleando marcadores moleculares varios trabajos sugieren una posición primitiva en el árbol evolutivo. Sin embargo, un estudio filogenómico usando 205 genes relaciona a Noctiluca (y otras Noctilucales) con el género Amphidinium. Lejos de esa posición ancestral que sugerían filogenias más sencillas.

Marea roja de Noctiluca, septiembre 2021 (playa de Areamilla, ría de Vigo). Autor: F. Rodríguez

En el caso de Noctiluca, además de su variedad verde (con endosimbiontes fotosintéticos; solo en Asia) y roja (heterótrofas, como las del oceáno Atlántico), se da otro hecho curioso relacionado con el mar de ardora. Las Noctilucas de la costa oeste de Norteamérica (rojas allí también) no son bioluminiscentes porque los genes responsables están silenciados. ¿Qué explicación puede tener esto? se aceptan hipótesis evolutivas y ecológicas…

Volviendo a Galicia, no tengo pruebas ni tampoco dudas de que nuestros antepasados celtas (que tanto gustaban del marisco) observaron mares de ardora.

Cada año se publican nuevas noticias, más imágenes y vídeos de la bioluminiscencia en Galicia, tanto en las Rías Altas como en las Baixas. A Costa da Morte en la provincia de A Coruña suele ser protagonista de los avistamientos. Y la playa de Carnota un destino recurrente en los últimos años para observar el mar de ardora.

Pero muchas otras playas en dicha región y otras zonas de Galicia ofrecen también la posibilidad de disfrutar de este fenómeno en los meses de verano, típicamente entre junio y septiembre. Aquí dejo algunos ejemplos de este mismo año.

Marea roja en Sada (9 de junio 2024). Autor: F. Rodríguez.

Las primeras imágenes de ardora se publicaron a inicios de junio en Sada, en la ría de Ares (A Coruña), con este titular de La Voz de Galicia: «Las playas de Sada tienen un nuevo reclamo con el Mar de Ardora» (7-VI-2024).

Las muestras que recogimos en el puerto de Sada, coincidiendo con la ardora y la marea roja que acabais de ver, demostraron que el responsable de ambos fenómenos era el dinoflagelado Lingulodinium polyedra: fotosintético, potencialmente tóxico y brillante como un faro submarino. ¡Si hasta tiene forma de farolillo y todo!

Aquí lo tenéis. El vídeo pertenece a una muestra nocturna recogida durante la ardora en el puerto de Sada.

La costa de Galicia es muy variada, tenemos rías como la de Ares, pequeña y con mayor influencia de agua dulce, o playas abiertas como Carnota y Estorde, fuera de las rías pero con aportes fluviales cercanos. En julio y agosto se ha observado mar de ardora en esas playas, algunas noches muy intenso y extendiéndose incluso a lo largo de toda la playa de Carnota (y mira que es larga, la mayor de Galicia con 7 kilómetros).

En este caso, a partir de muestras recogidas la madrugada del 9 de agosto en Carnota ¡en medio de la ardora! confirmamos que la bioluminiscencia se debía en este caso a una proliferación de Alexandrium tamarense. Ni una sola Noctiluca a la vista. Se trata de la misma especie que en septiembre de 2021 encontramos en la playa de Rebordelo (Cabana de Bergantiños) en la ardora más brutal que yo haya visto nunca y que documenté en esta entrada anterior.

Aquí tenéis dos vídeos de las muestras de ardora en Carnota. En el primero aparece la especie bioluminiscente: Alexandrium tamarense.

Y en el segundo un ciliado (Favella) atiborrado de Alexandrium en su interior. Se estaba dando un auténtico festín ya que en la muestra llegué a contar 466.000 células por litro de Alexandrium.

La madrugada del 30 de julio me embarqué en Fisterra a bordo del Fish-Terra para muestrear y disfrutar también del mar de ardora, pero esta vez más alejado de la costa. En este caso, documentado por La Voz de Galicia (11-VIII-2024), la única especie bioluminiscente que identifiqué en aquellas muestras fue el dinoflagelado heterótrofo Protoperidinium diabolus, con hasta 16.000 células por litro.

Es decir, en este caso no se trataba de fitoplancton sino de zooplancton: la misma categoría a la que pertenece Noctiluca, aunque P. diabolus posee un tamaño mucho menor (60-100 micras, diez veces menos que las Noctilucas).

Protoperidinium diabolus se alimenta de otras microalgas y no posee cloroplastos para realizar fotosíntesis. Ni falta que le hacen a este cazador microscópico. Su género contiene el mayor número de especies bioluminiscentes documentadas hasta la fecha entre los dinoflagelados, incluyendo a P. diabolus.

Estos 3 casos prácticos y documentados son un ejemplo de la diversidad de especies bioluminiscentes en las costas de Galicia, en función de las condiciones oceanográficas, la época y la sucesión del plancton en las rías, playas o aguas costeras abiertas. Seguramente registraremos varias especies más como responsables de la ardora en Galicia a medida que consigamos nuevas muestras.

La clave es que no podemos generalizar sobre los organismos responsables –más allá de que son dinoflagelados– sin conseguir muestras que nos permitan confirmar qué especie/s contribuyen a esa bioluminiscencia. No es necesario que exista una marea roja sino que las especies bioluminiscentes alcancen una densidad suficiente. Y está visto que 16.000 células por litro de P. diabolus bastan y sobran. En cambio, para que una marea roja sea visible se necesitan al menos 1 millón de células por litro (excepto Noctiluca, gracias a su tamaño tan grande).

No hay posibilidad de predecir dónde, cuándo y cuánto se va a ver el mar de ardora, al menos a día de hoy. Acumular datos con fechas y localizaciones es el paso necesario para relacionar la bioluminiscencia con las condiciones oceanográficas y otras variables que permitan elaborar modelos predictivos.

Cuando se repite su observación en el tiempo (durante días o semanas) las posibilidades de contemplar la ardora aumentan. Solo hace falta paciencia y disfrutar del momento. No esperemos fuegos artificiales, las imágenes y vídeos que se comparten son siempre los más espectaculares. Pero no es la norma cuando nos acercamos una noche de verano a la playa.

Mar de ardora en la playa de San Pedro (Sada). Autora: Ana García. Fuente: La Voz de Galicia (8-VI-2024)

Cuando comprendemos lo que estamos viendo la experiencia es más profunda aunque sean chispazos de luz en el mar y en la arena. Si encima las olas brillan intensamente y te bañas entre ellas será inolvidable. Pero nadie puede asegurarlo porque las poblaciones del plancton son como las nubes del cielo (parafraseando a Margalef) que se mueven con las corrientes, agregándose y dispersándose a lo largo de la costa.

Para las gentes del mar la ardora es algo habitual y de toda la vida. Se usa desde antiguo para localizar bancos de peces, siendo las sardinas la especie más icónica. Aunque como bien me contaba el patrón del Fish-Terra, cuando hay mucha ardora es «un fastidio» porque los anzuelos y redes se iluminan bajo el mar dejando los aparejos a la vista de sus potenciales capturas.

En resumen, el efecto llamada existe y es inevitable que cuánto más se informe sobre el mar de ardora más gente quiera disfrutarlo en directo. Eso en sí no es malo, yo también me desplazo para verla cuando puedo. En Galicia hablamos con orgullo de su naturaleza y esto es un atractivo más. Aunque la ardora se observa durante un periodo breve de tiempo, su intensidad es variable, su localización impredecible y el interés que genera elevado pero efímero, apenas días o semanas en el mejor de los casos.

La información sobre el mar de ardora y el entorno natural debe estar dirigida y ser comprensible para todos los públicos. De ello depende que su gestión sea sostenible. La costa ya está expuesta a suficiente presión urbanística, masificación e intereses económicos sin intervención del mar de ardora.

Playa de Carnota. Fuente: Turismo de Galicia

Cuando falta dicha información es cuando suceden iniciativas como «Un famoso «tiktoker» convoca una macroquedada en la playa de Carnota y hace saltar las alarmas» (La Voz de Galicia, 16-V-2024), o preguntas como «¿a qué hora encienden las luces?» (La Voz de Galicia, 25-VIII-2023).

Debemos acercarnos con respeto al entorno natural. Porque si bien la ardora es visible en playas y muelles atestados de actividad, dotados con accesos y servicios, también sucede en parajes protegidos como la playa de Carnota que ni están preparados ni pueden soportar la avalancha del turismo de masas.

Esta preocupación se refleja en los medios de comunicación con titulares como «La playa de Carnota o el castro de Baroña, espacios sensibles al desgaste por la masificación turística» (La Voz de Galicia, 10-VIII-2024) o «Carnota non quere ser Sanxenxo, queremos ter un turismo sostible» (El Correo Gallego, 4-VIII-2024).

Tenemos la oportunidad de gestionarlo desde el principio para que sea una actividad compatible con el patrimonio natural y cultural, complementaria a otras actividades de ecoturismo en Galicia que tanto atraen a residentes como a visitantes.

Agradecimientos: a Ana Escalera por recoger las muestras en Carnota durante el mar de ardora y a Ana García por avisarme para salir en el Fish-Terra y conocer por primera vez el mar de ardora en Fisterra.

Referencias:

  • Cooney E.C. y col. Phylogenomics shows unique traits in Noctilucales are derived rather than ancestral. PNAS Nexus 1:1-11 (2022).
  • John U. y col. The Application of a Molecular Clock Based on Molecular Sequences and the Fossil Record to Explain Biogeographic Distributions Within the Alexandrium tamarense “Species Complex” (Dinophyceae). Mol. Biol. Evol. 20(7):1015–1027 (2003).
  • Valiadi M., Iglesias-Rodríguez M. Understanding bioluminescence in dinoflagellates – How far have we come? Microorganisms 1: 3–25 (2013).
  • Valiadi M. y col. Molecular and biochemical basis for the loss of bioluminescence in the dinoflagellate Noctiluca scintillans along the west coast of the USA. Limnol Oceanogr. 64(6):2709-2724 (2019).

 

Discutiendo de mareas rojas y sardinas

¿Qué les sugiere este cuadro?
El original está en paradero desconocido. La foto la publicó Ramón Sobrino Buhigas en 1918
al final de su artículo «La purga del mar ó Hematotalasia».

Lo pintó Carlos Sobrino Buhigas y representa una marea roja en la ría de Pontevedra a comienzos del s.XX. El cuadro lo realizó a partir de apuntes del natural. El pintor Carlos tenía un hermano, Ramón, naturalista y profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Santiago, entre otros cargos.

En la entrada de hoy resumiré la polémica entre Odón de Buen (director del IEO) y Ramón Sobrino Buhigas a raíz de una serie de artículos sobre las mareas rojas en Galicia publicados entre 1916-18.
Todo ello adornado con unas cuantas sardinas y relatos de pescadores…

La historia comenzó en 1916 cuando Odón de Buen describe una marea roja
durante la 1ª campaña oceanográfica en las rías gallegas…
Mural en Zuera (Zaragoza) en honor a Odón de Buen,
primer director del Instituto Español de Oceanografía. Fuente: Wikipedia.
«Durante este verano hemos tenido ocasión de estudiar la masa rojiza que, en días determinados, invade las rías bajas, coloreando de ocre el agua en grandes extensiones […] El fenómeno es interesantísimo, llama hace años la atención […] El agua rojiza aparece como llena de un polvillo ténue; como si tuviera en suspensión mineral pulverizado […] Los pescadores dicen que el mar purga y relacionan esa masa coloreada con las emigraciones y aún con la procreación de la sardina.»
Radiolarios en sedimentos
de Pto. Caldera (Chile).
Fuente: Zapata & Olivares (2005)
http://www.scielo.cl

Unas líneas después nos ofrece la explicación:
«De primera intención se podía creer que se trataba de una alga microscópica semejante a la que colorea las aguas del Mar Rojo o a la que ha sido observada en otras zonas del Atlántico; el microscopio ha revelado que el autor de ese color ocráceo es un protorganismo del grupo de los radiolarios, diminutos animales de mares templados […] En días cálidos su producción es enorme en mar libre, y las mareas y las corrientes los llevan a las rías, penetran […] y se van acumulando en la parte interior, donde mueren; se pudre su materia orgánica y comunica la putrefacción a gran número de otros seres del plankton, que van mezclados con los radiolarios […] Tan intensas masas de radiolarios no han sido, hasta ahora, denunciadas en los mares de Europa».

Ramón Sobrino Buhigas
Fuente: biografiaehistoria.com

La réplica a éste y otros artículos de Odón de Buen llegó en 1918 por parte de Ramón Sobrino, con su artículo «La purga del mar ó Hematotalasia». Comenzaba así:

«Suelen decir los marineros y demás gente del mar que éste se halla c’oa purga ou purgando, cuando se presenta en ellas un curioso fenómeno […] que consiste en la coloración, más ó menos rojiza ó sanguinolenta que súbitamente presentan sus aguas […] creen algunos marineros que este singular fenómeno marino es una necesidad que siente el mar de limpiarse, para producir ó engendrar después en su seno sus inagotables riquezas…»

Menciona Ramón un artículo suyo de 1916 en el que achacaba el color rojizo en las rías a la microalga Phaeocystis pouchetii, con las primeras palabras hacia Odón:
«A raíz de la publicación de este artículo, del que tuvo conocimiento el doctor de Buen (Odón), publicó dicho señor algunos otros sobre los mismos asuntos y dió alguna conferencia».

Ramón (que tenía 30 años en 1918) confiesa que el artículo de Odón le animó a volver sobre el asunto y examinar el agua con un «buen Leitz» (Leitz Camera, abreviado como «Leica») para convencerse de si los responsables de las mareas rojas eran algas ó radiolarios. Así que se acercó al puerto de Marín en 1917 para recoger muestras de una marea roja y en su microscopio apareció el dinoflagelado Gonyaulax polyedra (hoy Lingulodinium polyedrum). Ni rastro de Phaeocystis ó de los radiolarios.

Ilustraciones originales del artículo de R. Sobrino (1918). A) Microfotografía (80x) de Lingulodinium polyedrum. B) Disposición de las placas en vista superior e inferior de la célula. C) Vista lateral (el autor la representa a 1000x), a la izquierda con el contenido celular y los flagelos intactos, y a la derecha el ejemplo de una célula vacía.

Ramón admite su error en 1916 pero añade: «Y si disculpable es en mí no haber señalado con mayor precisión la verdadera causa de la Hematotalasia, por el aislamiento científico á que forzosamente […] á más de cumplir nuestra misión docente en centros de enseñanza dotados de escaso material […] careciendo también de las obras necesarias siquiera para orientarse, no lo es y nos parece inconcebible que el Sr. de Buen (D. Odón), Director del Instituto Español de Oceanografía y de la Estación ó Laboratorio de Biología Marítima de Porto-Pi (Palma de Mallorca) […] haya clasificado al protoorganismo que produce el fenómeno de la coloración de las aguas en las rías y costas de Galicia como un Radiolario, bien fácil de distinguir de otros seres morfológicamente parecidos para un profano.»

¿Qué sucedió después…? 
Pues que en 1918 llegó la réplica. Y no fue Odón de Buen sino su hijo (Fernando), quien respondió a Ramón Sobrino con el artículo «Sobre la coloración roja del agua en las Rías bajas y la biología de la sardina». (No les conté aún lo de las sardinas…).

Fernando de Buen en el laboratorio
de la Sociedad Oceanográfica de Gipuzkoa (1915).
Era principalmente ictiólogo y ejerció como jefe
de Biología en el Instituto Español de Oceanografía.

F. de Buen: «[…] llegaron a nuestras manos ayer un trabajo del Sr. Sobrino Buhigas, acerca de la coloración roja observada en las Rías de Galicia y sobre la biología de la sardina, en el que aparecen muchas inexactitudes científicas que son disculpables por los pocos medios que usó en su investigación y el desconocimiento de la inmensa bibliografía […] lo que no es disculpable, es que, olvidándose de la acostumbrada cortesía científica, pretenda enmendar las afirmaciones de D. Odón de Buen, mi padre […] su trabajo, el del Dr. Sobrino, responde […] a capturas planktónicas efectuadas durante el mes de Agosto del pasado año (1917). Y que, por tanto, no puede saber lo ocurrido el año anterior […]»

Acerca de esto, Sobrino (1918) había escrito:

«D. Odón de Buen dice <<… Por cierto que este año (1917) no eran los seres dominantes los radiolarios, o fueron defectuosas las observaciones del año anterior. Un estudio detenido, fácil ahora que disponemos de abundante material y datos numerosos, resolverá este interesante problema.>>»

F. de Buen insiste y asegura (aunque su padre ya parecía menos convencido, para eso están los hijos…) haber visto numerosos radiolarios y escasos dinoflagelados en 1916, y lo remata así:
«Entérese el Sr. Sobrino de las cuestiones que estudia antes de rotundamente negar las observaciones basadas en sinnúmero de datos y no caerá como en la presente ocasión en tan sensibles errores.»

Lingulodinium polyedrum.
El primer responsable conocido
de una marea roja en Galicia.
Autor: Coturnix.
Fuente: academic.reed.edu

Luego, contestando a la parte relacionada con la biología de la sardina, cita unas líneas de R. Sobrino:
«…no infrecuente verla (se refiere a la sardina el señor Sobrino) en grandes cantidades y extensiones, clavada de cabeza en el lodo como uno o dos tercios de su longitud, moviendo lentamente la cola y muy apiñada como campos de plata agitados por leves ondas».

A lo que responde F. de Buen: «En verdad, sería un caso interesante el de que una especie como la sardina adoptara una posición que la imposibilitaría respirar…»
Y terminaba así su réplica F. de Buen: «Resumiremos el trabajo del Sr. Sobrino […] sintiendo que trascienda al extranjero y puedan afirmar una vez más que los trabajos publicados en España sobre la sardina no tienen base científica alguna […]»

Ya se imaginarán que esto no iba a quedar así. En 1918 llegó la «contra-réplica» de Ramón Sobrino.
Sus conclusiones sobre la marea roja fueron sobresalientes, pero también defendió la existencia de una relación entre las mareas rojas y las sardinas basándose en evidencias cogidas un poco «por los pelos». Por hoy es suficiente…El desenlace de esta historia llegará en la próxima entrada !


Agradecimientos: a Santi Fraga por facilitarme los artículos sobre esta polémica en papel, y a Uxía de la biblioteca del IEO de Vigo por la copia en color del artículo de Ramón Sobrino.

Referencias:
-de Buen F. Sobre la coloración roja del agua en las Rías bajas y la biología de la sardina. Bol. R. Soc. Esp. Hist. Nat. 18:327-331 (1918).
-de Buen, O. Trabajos españoles de oceanografía: campaña del Hernán Cortés este verano. Boletín de Pescas 3: 2-9. Septiembre 1916.
-Sobrino R. La purga del mar ó hematotalasia. Mem. R. Soc. Esp. Hist. Nat. 10: 407-458 (1918).