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Barcos de película

El García del Cid es un barco del CSIC con casi 40 años de servicio (botado en 1979). Posee 37 m de eslora y que yo sepa es el único buque oceanográfico español con un blog propio: Crónicas del GDC.

El García del Cid. Fuente: UTM.

En él hice una campaña en verano de 2008 (proyecto Nitroalborán) con recuerdo agridulce. Lo dulce: el buen ambiente a bordo. Lo menos idílico: la tormenta que retrasó la campaña, el ajetreo del mar y el mareo que me cogí el primer día (eso sí, después de filtrar las muestras).

El García del Cid participó en el rodaje de una película alemana de 2003, titulada «Hai-Alarm Auf Mallorca» (traducida como «Amenaza en el Mar»), en la que un Megalodon (gigantesco tiburón prehistórico) causaba terror en las Islas Baleares…típico peliculón de los sábados por la tarde.

El mayor buque oceanográfico del país sigue siendo el B.I.O. Hespérides (A-33), gracias al cual son posibles las campañas antárticas y vueltas al mundo como la del proyecto Malaspina.

Con base en el puerto de Cartagena y botado en 1990 en los astilleros Bazán, tiene una eslora de 82,5 m, capacidad para 55 tripulantes y 37 científicos.

Su dueño legal es la CICYT (Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología) pero la tripulación es militar y figura en la lista oficial de Buques de la Armada española.

El Hespérides durante la campaña 6 de Malaspina (2012).

 

Una reunión durante la campaña 6 de Malaspina.
Estoy a la izquierda de pie, escuchando a
Jose Luis Acuña (Universidad de Oviedo).

Es un barco bastante cómodo para trabajar (a pesar de alguna escalera traicionera), con un
amplio salón para celebrar reuniones científicas y eventos sociales (musicales y gastronómicos).

El Hespérides tiene el récord de ser el único barco en el que no me he mareado, y eso que pasé un mes a bordo en 2012.

 

Grabado del Pourquoi pas IV. Autor: Léon Haffner.
Fuente: Kerzoncuf J. The University of Washington Libraries.

En Francia, el buque oceanográfico «insignia» es el Pourquoi Pas. A éste no lo conozco, pero pude fotografiarlo en su visita a Vigo en verano de 2013. 

Es un barco impresionante con 107 metros de eslora y capacidad para 40 científicos.

Su nombre hace honor a los barcos de Jean-Baptiste Charcot (1867-1936), explorador polar y médico francés. Charcot realizó diversas expediciones tanto en el Ártico como en el Antártico y organizó en 1903 la 1ª expedición francesa a la Antártida.

Charcot murió en un naufragio cerca de Islandia en 1936 a bordo del Pourquoi pas IV. Antes en 1928, precisamente en este barco, había participado en la infructuosa búsqueda del hidroavión en el que se estrelló Roald Amundsen al norte de Noruega.

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El Pourquoi pas en Vigo. Junio de 2013 (Autor: F. Rodríguez).

…Y qué sucede cuando alguien con mucho dinero se interesa por la exploración del mar??

El Pegaso en los astilleros Freire. Vigo, febrero 2014.
Autor: F. Rodríguez

Pues que construye yates como el Octopus, de Paul Allen (cofundador de Microsoft) o el Pegaso, del magnate mexicano Alejandro Acárraga, sobrino del fundador de Televisa, Emilio Azcárraga.

El Pegaso fue construido por Freire en Vigo y botado en 2010 con la idea de convertirse en el buque oceanográfico más lujoso del mundo: una base ideal para grabar documentales marinos. 
Su laboratorio más grande tenía 294 metros cuadrados!! y contaba además con un spa, piscina, un minisubmarino y helipuerto.

 

Otra vista del Pegaso. Autor: F. Rodríguez

Sin embargo, no he podido encontrar rastro de esos documentales y en 2013 ya se alquilaba para cruceros de lujo en el Mediterráneo al precio de 525.000 euros/semana.

En 2014 regresó a los astilleros de mi ciudad para transformar esta joya al gusto de su nuevo propietario, un jeque árabe.

Y para terminar, en una entrada como esta no podía olvidar al famoso barco de Jacques-Yves Cousteau:
el Calypso.

Los nacidos en los 70′, como yo, recordamos sus eternos documentales en la tele. Pero pocos saben que Cousteau ganó como director la Palma de Oro en el Festival de Cannes (1956) con el largometraje documental «Le Monde du Silence».Grabado en el Calypso, en su rodaje participó como asistente de dirección Louis Malle.

El Calypso de Cousteau. Fuente: MiBlog

 

Y se preguntarán, ¿qué fue del Calypso?
Pues a pesar de ser Patrimonio de Interés Nacional languidece en unos astilleros de Concarneau (Bretaña; El País, 20/III/2015), esperando a que alguien financie su restauración y le devuelva su brillo de antaño.

 

En esos mares tropicales…

Más precisamente en el Pacífico tropical, por donde discurrió la penúltima etapa de la circunnavegación Malaspina (Honolulu-Cartagena de Indias) a bordo del B.O. Hespérides, antes de cruzar hacia el Atlántico por el canal de Panamá.

En algún lugar del Pacífico tropical,
mayo 2011, desde el B.O. Hespérides. Autor: F. Rodríguez

Una oportunidad única para observar el plancton que vive en esas latitudes donde el azul marino se gana su nombre, en aguas que casi alcanzaron los 30 ºC cerca del ecuador. La razón de ello es la intensa radiación solar, que calienta y estabiliza la capa superficial del océano «aislándola» en cierto modo respecto a las aguas profundas, ricas en nutrientes.

Por tanto, las fuentes de luz y nutrientes están prácticamente «separadas» y esto dificulta el crecimiento de las microalgas, en particular las células de mayor tamaño. El océano abierto es en ocasiones un «desierto» biológico y en él domina el fitoplancton más pequeño (las cianobacterias), mejor adaptado a la limitación de nutrientes y del que hablaremos en otra entrada.

Planktoniella sol, una diatomea abundante
en mares tropicales y subtropicales. Autor: F. Rodríguez

Pero aún así, el fitoplancton tropical es muy diverso y ha desarrollado adaptaciones en sus formas y modos de vida para poder sobrevivir en esas condiciones.

En cuanto a las formas, cabe destacar que muchas células recuerdan a las de otras latitudes pero con formas «extravagantes», como en el caso de los dinoflagelados, y que sirven para mejorar su flotabilidad.
Y respecto a la ecología, la simbiosis con cianobacterias, diminutos «campeones» en este medio, es muy importante ya que proporciona ventajas fisiológicas para conseguir los nutrientes y otros compuestos orgánicos que escasean en el agua.
Dinoflagelados en aguas tropicales, fila superior Ornithocercus magnificus,,
Ceratium (gravidum?) y Dinophysis schuetii. Fila inferior, Ceratium y Ceratocorys. Autor: F. Rodríguez

…Y hablando sobre las «simbiosis tropicales» comentaremos dos ejemplos, las diatomeas del género Rhizosolenia y los dinoflagelados del género Ornithocercus.

Rhizosolenia contiene una cianobacteria endosimbionte, Richelia. La diatomea es fotosintética, pero con Richelia consigue la fijación de nitrógeno atmosférico aumentando así su fuente de nutrientes.

Rhizosolenia con Richelia en su interior
(la imagen de la derecha con epifluorescencia)
Autora: Dolors Blasco.

Esta simbiosis recuerda a la que establecen las raíces de plantas leguminosas en el medio terrestre con bacterias fijadoras de nitrógeno. Por su parte, la pequeña Richelia gana a su vez «seguridad» con la cubierta silícea de la diatomea respecto a posibles predadores.

En el caso de Ornithocercus (del griego ornitho=pájaro y cercus=cola) se trata de un organismo heterótrofo que establece simbiosis con cianobacterias, por ejemplo del género Synechococcus, pero se trata en este caso de ectosimbiontes. Es decir, se acumulan en el exterior de la célula sobre una estructura en forma de corona. En este caso, no está claro que sean fijadoras de nitrógeno, pero si facilitarían otras sustancias orgánicas mediante la fotosíntesis, y puede que incluso ellas mismas sirvan como alimento…!!

Ceratium (limulus?) y Ornithocercus magnificus. Autor: F. Rodríguez

Los diferentes pigmentos que predominan en las microalgas eucariotas y cianobacterias nos ofrecen imágenes bellísimas al microscopio de epifluorescencia, como la que cierra esta entrada. En ella vemos el rojo de la clorofila en Ceratium frente al amarillo de las ficobilinas en Ornithocercus y su «huerta» de cianobacterias.

Ornithocercus no ha podido ser cultivado en laboratorio, pero de lo que no hay duda es de que su belleza es todo un homenaje a la biodiversidad en los océanos…!!

Referencias:

-Nitrogen in the marine environment. Capone DG, Carpenter EJ, Bronck DA (eds). Academic Press (2008). 1757 págs.
-Woraporn T. Mixotrophic protists among marine ciliates and dinoflagellates: distribution, physiology and ecology. PhD Thesis. 148 págs.