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Las aguas de marzo

Imagen de portada: efecto de la tormenta tropical Delta en Tenerife [Fuente: El Día]

El 28 de noviembre de 2005 experimenté uno de los fenómenos meteorológicos que más me han impactado. Vivía en Candelaria, en la costa sur de Tenerife, en un apartamento que compensaba su estrechez con una terraza que parecía la plaza del pueblo. Pues bien, aquella noche de lunes se acercó la tormenta tropical «Delta» a Canarias.

Delta llegó a Canarias transformado en un ciclón extratropical con vientos muy intensos y generalizados, con rachas huracanadas que azotaron todas las islas los días 28 y 29 de noviembre de 2005.

León y col. (AEMET, 2005)

Tormenta tropical Delta (24 noviembre 2005). Autor: Goddard Space Flight Center, NASA. Fuente: Wikimedia Commons.

Por la tarde despejamos la terraza, juntamos las plantas en una pared y con ellas una gran mesa de plástico. Supongo que no había forma de meter todo en casa (o que pensamos que las paredes de la terraza iban a protegerla lo suficiente). Mi chica y yo hemos vuelto a charlar sobre aquel día desempolvando recuerdos comunes y otros por separado. Ambos evocamos el calor que había en el aire y un cielo rojizo muy sospechoso

Cerramos ventanas, persianas y BOOOOM: llegó el Delta y empezó «la fiesta». Tremendo vendaval zarandeándolo todo durante horas y horas en el exterior. Aquel día también llovió pero no guardamos memoria del aguacero.

Los vientos soportados en el archipiélago fueron superiores a las previsiones anunciadas para esas fechas, alcanzando en algunos puntos, concretamente en Izaña (isla de Tenerife), velocidades en torno a los 250 km/h.

Boletín Oficial del Parlamento de Canarias (20/12/2006)

La trayectoria del centro de la baja se localizó al norte del archipiélago canario, de forma que la zona más activa de precipitaciones se situó lejos de las islas. Por el contrario, el viento fue el gran protagonista […] Los vientos en tierra llegaron a ser muy intensos y en ocasiones superaron velocidades que pueden caracterizarse como de huracanadas (más de 118 km/h) en casi todas las islas.

La tormenta tropical «Delta» en Canarias (Instituto Nacional de Meteorología)

La radio era la única fuente de información y estuvimos pegados a ella escuchando en directo los avisos y daños por la tormenta. El suministro eléctrico se interrumpió en buena parte de la isla. Por suerte en Candelaria hay una central térmica así que los residentes allí no sufrimos cortes de luz. Fue una noche muy larga entre el Delta y la radio pero al final conseguimos dormir.

Al día siguiente un cielo gris y el silencio por la resaca del temporal. La mesa de la terraza vuelta del revés con una pata hecha trizas (y suerte que no voló a la casa del vecino). En la avenida de nuestra urbanización la cristalera de un banco había estallado. Las señales de tráfico estaban dobladas hacia el suelo como palillos de madera. La puerta del garaje vencida por el temporal había dejado entrar una señal de de «sentido único» hasta delante de nuestro coche. La telefonía móvil no funcionaba.

El símbolo de los destrozos del Delta en Tenerife fueron las torres eléctricas tronchadas a lo largo de la isla. Provocaron el caos y cortes de electricidad a 200.000 personas durante horas e incluso días en algunas zonas. Quienes habían comprado y congelado comida para la Navidad tuvieron que adelantar la celebración a la fuerza. Nosotros no porque éramos unos treintañeros felices e inconscientes. Numerosos daños en viviendas, árboles arrancados de cuajo, plataneras arrasadas, etc. Policía y guardia civil patrullaron para evitar pillajes aprovechando aquel sindiós. Lo peor fue la muerte de 7 personas a causa de la tormenta.

Canarias y la costa atlántica de África están lejos de las zonas afectadas por estos fenómenos tropicales. De hecho, «Delta» fue la primera que afectó oficialmente a Canarias (basándose en los registros históricos de tormentas tropicales y huracanes de la NOAA desde 1851). La segunda fue «Hermine» en septiembre de 2022 (con más lluvia que viento). Y antes de todo esto hay constancia de un ciclón tropical en Canarias en noviembre de 1826 (que posiblemente fue huracán) y que solo en Tenerife causó 300 muertos.

Huracán, tifón o ciclón son los nombres que reciben las tormentas con vientos sostenidos mayores a 118 km/h. El fenómeno es el mismo pero su nombre cambia según la zona del mundo donde se produce. Huracanes en el Atlántico, tifones y ciclones en el Pacífico y el Indico. Sus efectos en tierra pueden ser devastadores pero para las protagonistas de este blog pueden suponer una fuente inesperada de nutrientes.

Viajemos a otra zona del mundo en la que sufren estos fenómenos en toda su intensidad: Australia. En marzo de 2019 un gigantesco ciclón tropical llamado «Verónica» llegó a la costa de Pilbara, en el noroeste de Australia. Quizás os suene esta región porque allí se encuentran los fósiles de estromatolitos más antiguos del mundo.

«Verónica» alcanzó categoría 5: la máxima en la escala Saffir-Simpson. Produjo vientos sostenidos de 195 km/h y máximos de hasta 275 km/h acompañados de fuertes lluvias, inundaciones y evacuación de viviendas en el área. No hubo pérdidas personales pero murieron unas 2000 cabezas de ganado. Según un informe de la oficina meteorológica del gobierno australiano los daños económicos en la industria y poblaciones locales rondaron los 2.000 millones de dólares EEUU.

Pues bien. «Verónica» provocó un bloom masivo de fitoplancton durante varios días tal como muestra la siguiente imagen. Recordad esta frase para lo que viene ahora: «Verónica gira como un reloj». Otra vez, que luego os olvidais. Todos conmigo: «VERÓNICA GIRA COMO UN RELOJ».

Bloom de fitoplancton tras el ciclón Verónica. El color indica la concentración de clorofila estimada mediante satélite. Imagen mediante el «Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer (MODIS)» del 29 de marzo de 2019. Fuente: NASA Earth Observatory

Los ciclones en el hemisferio sur giran en el sentido de las agujas del reloj. Esto supone (debido al efecto de Coriolis y la espiral de Ekman) que pueden provocar el afloramiento de aguas frías y ricas en nutrientes hacia las capas iluminadas fertilizando la superficie y estimulando la fotosíntesis. Y si los ciclones encuentran a su paso un giro en el mar («eddie») que también sea ciclónico lo aceleran como quien sopla un molinillo.

Voy a intentar explicarlo de forma que lo entendamos todos. Cuando el viento sopla sobre el mar la corriente se desvía hacia la derecha en el hemisferio norte y a la izquierda en el hemisferio sur. El resultado final es un desplazamiento de agua perpendicular al viento.

Cuando el viento actúa sobre el mar arrastra más a las capas superficiales que a las profundas debido a la fricción, así que el movimiento se hace cada vez más lento hasta cesar a unos 100 m. de profundidad. Las capas de agua se desvían por el efecto de Coriolis hacia la derecha (en el hemisferio norte) o a la izquierda (hemisferio sur). Esto se traduce en una espiral (propuesta por el sueco V.W Ekman en 1902) y un desplazamiento neto perpendicular.

Volvamos al ciclón «Verónica». ¿Cómo gira? «COMO UN RELOJ». Por eso el movimiento del giro resultante en el mar desvía el agua en todas direcciones HACIA FUERA (a la izquierda en el hemisferio sur). Se forma una fuente de agua fría en el centro porque el agua que sale por superficie es compensada en parte por el ascenso de masas de agua profundas y frías. Como resultado se crea un ligero hundimiento en el centro del giro. Y si el giro tiene sentido anticiclónico sucede todo lo contrario: se forma un pozo de agua caliente en el mar con una «montañita» en el centro. 

Esto se puede observar en mediciones de satélite como la siguiente en la costa este de Australia. El color indica la altura del mar (y coincide con el efecto sobre la temperatura).

Anomalías de altura en la superficie del mar. Fuente: seos-project.eu

En el hemisferio norte los ciclones giran en sentido antihorario (como el «Delta» en la primera imagen de esta entrada) y pueden ocasionar afloramientos porque Coriolis actúa al revés en cada hemisferio. En zonas costeras las fuertes lluvias que acompañan a estas tormentas fertilizan también el mar por las descargas de aguas continentales ricas en nutrientes.

Los blooms de fitoplancton asociados a ciclones tropicales son la excepción más que la regla. De 156 ciclones tropicales registrados en el Pacífico Sur desde 1997, solo 15 produjeron blooms de fitoplancton. Y en el Pacífico Norte subtropical solo 2 tifones de 11 (entre 2000-2005). Esto se explica porque deben cumplir una condición: avanzar despacio (como el caso de «Verónica») para permanecer el tiempo necesario sobre un área y activar el afloramiento. ¡Si corren mucho no da tiempo!. En la misma época que «Verónica» otro ciclón tropical («Oma») produjo un inmenso bloom en el Pacífico Sur que alcanzó 250.000 km2 de extensión (similar a la superficie de Ecuador o Reino Unido).

Los ciclones no tienen por qué producir proliferaciones tóxicas. De hecho imagino que raramente lo son porque las especies tóxicas son minoría entre los dinoflagelados (y ya no os digo entre el total de microalgas). En una revisión sobre los efectos de ciclones tropicales en 8 regiones del mundo se observó que en aguas costeras suelen producir blooms de dinoflagelados, diatomeas y a veces criptofíceas. En una misma región –según la época del año y naturaleza de las tormentas– se han observado proliferaciones de diatomeas o dinoflagelados (incluyendo especies tóxicas como Akashiwo sanguinea en el golfo de México en 2010). En cambio, en océano abierto sus efectos se notan más en capas profundas y estimulan el crecimiento de los grupos más pequeños como las cianobacterias.

En conclusión, para el fitoplancton en el Hemisferio Sur los ciclones tropicales «son las aguas de marzo cerrando el verano…es la promesa de vida en tu corazón«.

São as águas de março fechando o verão
É a promessa de vida no teu coração

Àguas de março (Tom Jobim, 1974)

Referencias

  • Anglès S. y col. Responses of the coastal phytoplankton community to tropical cyclones revealed by high-frequency imaging flow cytometry. Limnol.Oceanogr. 60: 1562–1576 (2015).
  • Boletín Oficial del Parlamento de Canarias, 371 (20 diciembre 2006).
  • Lin I.-I. Typhoon-induced phytoplankton blooms and primary productivity increase in the western North Pacific subtropical ocean, J. Geophys. Res. 117: C03039 (2012).
  • Russell P. & Horvat C. Extreme South Pacific phytoplankton blooms induced by tropical cyclones. Geophys. Res. Lett. 50: e2022GL100821 (2023).
  • Thompson PA y col. Tropical cyclones: what are their impacts on phytoplankton ecology? J. Plankton Res. 45(1): 180–204 (2023).
  • León M. y col. Estudio de la tormenta tropical “Delta” y su transición extratropical: efectos meteorológicos en Canarias. Agencia Estatal de Meteorología (2005). Disponible en: https://repositorio.aemet.es/handle/20.500.11765/1341
  • López J.A. Aspectos de la espiral de Ekman. Asociación meteorológica española, Tiempo y Clima 67:44-46 (2020).
  • Fuentes web: La tormenta tropical «Delta» en Canarias. Instituto Nacional de Meteorología (Ministerio de Medio Ambiente). Disponible en: https://www.acanmet.org/fichas/2005-06/delta/estudioinm.pdf