Una charca en Canido
Observar la naturaleza y prestar atención a sus rutinas tiene premio. Lo disfrutamos en el cine con «Mi maestro el pulpo» (Craig Foster, 2020) o libros como «En un metro de bosque» donde David G. Haskell visita durante un año un pedacito de monte en Tennessee. Después de leer esta obra, en la que 1 m² escondía tantas historias, lo primero que pensé fue: «me encantaría leer algo así del intermareal».
Si nos acercamos a una charca en bajamar y fijamos nuestra atención descubriremos que sus habitantes atesoran tantos relatos como los mamíferos y aves de aquel bosque. Pero yo no tengo mucho espacio aquí así que escogeré nada más que uno…
A los pies del Centro Oceanográfico de Vigo se encuentra una costa rocosa y poco accesible en Cabo Estai, salpicada por pequeños arenales cuando nos movemos hacia el este y el puerto de Canido. Pues bien, a finales de abril fuimos mi colega del IEO (María García Portela) y yo a uno de esos arenales que casi desaparecen cuando sube la marea: Menduiña.

Arenal de Menduiña. Al fondo (de izquierda a derecha) las islas Cíes y la isla de Toralla. Autor: F. Rodríguez
Llegamos en marea baja y nos separamos para revisar el intermareal buscando algo sin suerte. Ya no tenía interés la exploración y regresamos a una pequeña charca decorada por macrófitos verdes. Al agacharnos vimos que la superficie estaba teñida de ese color ¡Ojú! Toda una proliferación de fitoplancton en una poza que no tenía ni medio metro de largo.
Aquellas microalgas eran como lorchiños, esperando a que subiera la marea para salir al mar…
Por supuesto cogimos una muestra de la minimarea verde. En el microscopio resultaron ser una multitud de flageladitos con aspecto triangular que se agitaban sin cesar (y que yo al menos no había visto nunca).
Al dejarlos en un matraz dentro de una cámara incubadora a 16ºC se desplazaron rápidamente hacia la luz. Si les incordiabas y girabas el matraz se reorientaban de inmediato y en cuestión de escasos minutos volvían a agolparse hacia el lado iluminado por tubos LED. Este comportamiento se conoce como fototropismo positivo y los flageladitos pueden nadar durante 2-3 días.

A la izquierda flageladitos verdes en un matraz recién girado en sentido contrario a la luz. A la derecha, el mismo matraz apenas un minuto después. Fecha: 19 de abril de 2025. Autor: F. Rodríguez
Por simple curiosidad obtuvimos una secuencia genética de la muestra natural que coincidió al 100% con Ulva australis (etiquetada con sinónimos como U. laetevirens o U. pertusa).
Aquellos inquietos flageladitos eran pues una fase unicelular del ciclo de vida de un macrófito de la charca.
A todos nos suenan las «lechugas de mar» o el género Ulva (especialmente si estudiaste Biología o Ciencias del Mar), uno de los primeros descritos por Linneo en 1753. Son algas verdes comunes, abundantes y distribuidas por todos los continentes.
Pero en concreto esta que encontramos, Ulva australis, es originaria del Pacífico. En Galicia la identificaron por primera vez en 2005 como U. pertusa en cultivos de algas pardas (Undaria pinnatifida: Wakame) en la ría de Ares y Betanzos. Los autores de aquel estudio, Baamonde López y col. (2007), descubrieron que se extendía por toda la costa de norte a sur, desde San Cibrao (Lugo) hasta Alcabre en Vigo (cerca de esta charca de Canido). Revisando herbarios de Galicia confirmaron que su presencia se remontaba hasta 1990 en A Coruña, aunque se había confundido y etiquetado como otras especies.
Ulva australis es por tanto invasora en nuestras costas y su introducción en Galicia y más al norte (en Bretaña francesa), se asocia a cultivos de marisco (importación de ostra) al igual que otras algas asiáticas como los sargazos (Sargassum muticum). En el sur de la Península Ibérica también está presente, pero los datos genéticos apuntan a poblaciones distintas y en este caso podrían haber llegado con el tráfico marítimo (quizás en buques japoneses que cargaban atunes recién capturados en las almadrabas).
En cuanto a los flageladitos ¿qué son en realidad? El ciclo de vida de Ulva es complejo e incluye fases multicelulares (lechugas) y unicelulares (flageladitos). Se dice que es bifásico e isomorfo porque hay dos tipos de lechugas in-di-fe-ren-cia-bles (gametofitos y esporofitos). Los gametofitos son, para entendernos, lechugas femeninas y masculinas que liberan gametos (con 2 flagelos, haploides). Dichos gametos se fusionan y germinan como esporofitos (lechugas diploides). Estos, por meiosis, producen nuevos gametos (esta vez con 4 flagelos) que germinan y desarrollan una nueva generación de gametofitos. Los flageladitos que había en la charca, aunque no conseguí verlos del todo bien, me pareció que tenían 4 flagelos (=cuadriflagelados).

Ciclo de vida típico del género Ulva. Fuente: Costa y col. (2024)
Semanas después, el mismo matraz en el que antes nadaban flageladitos era un sembrado de filamentos verdes visibles a simple vista y que –si estoy en lo cierto– serían incipientes gametofitos de U. australis. Como no soy experto en macroalgas aquí os dejo botando el balón, por si alguna lectora o lector que las conozca en profundidad tiene comentarios…

Este es el mismo matraz fotografiado 6 semanas después (5 de junio de 2025) con los filamentos de Ulva australis. Autor: F. Rodríguez
Las proliferaciones de Ulva, protagonizadas por especies autóctonas como U. lactuca, pueden ser un problema para el marisqueo al acumularse sobre fondos con bancos de almejas, navajas y berberechos. Sin embargo, especies como U. australis y muchas otras de su género son interesantes por sus aplicaciones en acuicultura y biorremediación, como alimento para organismos marinos y personas, además de producir moléculas beneficiosas para la salud con actividad antioxidante, antitumoral, antibacteriana y antidiabética. Toda una farmacia verde marina y es que especies invasoras como la de hoy no tienen por qué ser dañinas.
Os dejo con un vídeo de los filamentos que crecían en ese matraz y así termina esta historia de una charca en Canido.
Referencias:
- Baamonde López S. y col. Is the cryptic alien seaweed Ulva pertusa (Ulvales, Chlorophyta) widely distributed along European Atlantic coasts?. Bot. Mar. 50:267-274 (2007).
- Bárbara I. y col. Adiciones florísticas y aportaciones corológicas para la flora bentónica marina del Atlántico Ibérico. Acta Botánica Malacitana 39:207-237 (2014).
- Costa S.P. y col. Laminar Ulva species: A multi-tool for humankind? Appl. Sci. 14:3448 (2014).
- Couceiro L. y col. Evidence for multiple introductions of the Pacific green alga Ulva australis Areschoug (Ulvales, Chlorophyta) to the Iberian Peninsula. Bot. Mar. 54:391-402 (2011)
- Mantri V.A. y col. Concise review of green algal genus Ulva Linnaeus. J. Appl. Phycol. 32:2725–2741 (2020).

