Microalgas ACME
Imagen de Portada: Coyote y Correcaminos en el episodio «To Beep or not to Beep». Fuente: Wikipedia
«ACME Corporation» era el fabricante de los inventos que usaba Wile E. Coyote para intentar cazar al Correcaminos. Pero todos ellos fallaban en el peor momento: imanes gigantes, pelotas de tenis explosivas, kits para producir tornados y terremotos, rocas deshidratadas y un largo catálogo (en sentido literal porque el Coyote consultaba primero el catálogo ACME). Al final el Correcaminos siempre escapaba cantando «Beep, Beep«.

El Coyote y el Correcaminos (The Road Runner Show) de la franquicia Looney Tunes (Warner Bros.). Fuente: jamespreller.com
El acrónimo de la compañía era irónico porque ACME quiere decir también «el punto en el que algo alcanza su estado óptimo o más desarrollado». Esta palabra tiene sentido en biología y aparece en artículos científicos para referirse al momento de esplendor de un grupo de organismos. Os comentaré un ejemplo…
Los silicoflagelados son unas microalgas enigmáticas que fabrican esqueletos de sílice con aspecto de redes microscópicas. Se trata de organismos fotosintéticos y algunos recuerdan a copos de nieve. Hoy en día su diversidad es limitada aunque su presencia es común y llegan a ocasionar proliferaciones nocivas. No producen toxinas pero sus esqueletos provocan daños mecánicos (al igual que algunas diatomeas) y resultan ictiotóxicos.

Silicoflagelado (Octactis speculum). Fuente: algaebase. Autor: Wolfgang Bettighofer, www.protisten.de
Los silicoflagelados alcanzaron su ACME en el Eoceno (hace unos 50 m.a.) y el Mioceno (alrededor de 20 m.a.) donde su diversidad habría sobrepasado a las diatomeas, principales fabricantes de estructuras silíceas junto a los radiolarios. Hoy en día las diatomeas son las reinas de los mares pero los silicoflagelados compitieron con ellas durante los últimos 100 m.a.
Los silicoflagelados pertenecen al grupo de las crisofíceas y solo existen 4 géneros: Dictyocha, Octactis, Stephanocha y Vicicitus (este último no fabrica esqueletos de sílice). Según Algaebase conocemos en total 83 especies y casi todas (75) pertenecen a Dictyocha. El resto de especies, la mayoría, son fósiles.
La taxonomía de silicoflagelados tiene curiosidades. En 1880 se describió el género Distephanus a partir de fósiles del Mioceno en Sicilia (Italia) pero décadas antes precisamente un italiano (Cassini) describió un género de plantas terrestres con el mismo nombre. Esta coincidencia invalidaba al género de silicoflagelados y no fue hasta 2015 cuando Jordan & McCartney agarraron el problema por los cuernos (o más bien las espinas) creando Stephanocha para incluir unas pocas especies del antes llamado Distephanus.
En Galicia podemos encontrar a Octactis speculum (antes Dictyocha speculum, hasta su revisión por Chang y col. 2017). En octubre de 1996 se registró el primer bloom de dicha especie en la Ría de Muxía (Prego y col. 2023), provocando la muerte de casi 5000 salmones en jaulas por daños fatales en las branquias. En aquel bloom se alcanzaron abundancias de 40.000 células/litro pero mientras existió monitoreo de fitoplancton tóxico en Muxía (1992-1996) hubo proliferaciones de O. speculum de hasta 250.000 céls/litro.
Esas densidades son nocivas pero insuficientes para producir mareas rojas como las que ha ocasionado en localidades como Douarnenez (en Bretaña) superando 1 millón céls/litro.

Mapa de la Ría de Muxía con las 4 estaciones de muestreo en Merexo, donde se registró la muerte de salmones en 1996. Las jaulas de salmones estaban en la estación nº 2. Autor: Prego y col. 2023. Fuente: mdpi.com
Aquellas mortandades suponen el único registro en toda la Península Ibérica. Los salmones dejaron de cultivarse en Muxía en 1997 y este tipo de acuicultura en Galicia pasó de testimonial a desaparecer con el paso de los años. Revisando datos del monitoreo de fitoplancton tóxico del Intecmar, Prego y col. detectaron otros blooms similares de O. speculum en las Rías de Muros y en Ares-Betanzos. En mi caso, la única vez que he observado una proliferación de O. speculum fue en agosto de 2024 dentro del puerto de Fisterra, coincidiendo con el bloom verde de Lepidodinium. Aprovechando aquella muestra intenté cultivarlos en el IEO de Vigo. Spoiler: terminó igual de mal que si fuesen «microalgas ACME».
Como os decía, la mayoría de silicoflagelados descritos son fósiles. En el pasado coexistieron dos tipos de especies: con y sin espinas. Las que carecían de espinas eran más grandes pero a lo largo del tiempo empequeñecieron hasta extinguirse. Parte de la explicación pudo ser la creciente limitación por silicatos en el océano, contrarrestando las posibles ventajas de su mayor tamaño para defenderse de predadores. En esto no pueden competir con las diatomeas, más resistentes al estar recubiertas por frústulas en vez de los débiles esqueletos agujereados de los silicoflagelados.
Por su parte, las especies espinosas mantuvieron un tamaño constante e incluso aumentaron el número de espinas (se cree que como consecuencia de la «carrera armamentista evolutiva» contra la predación).

Silicoflagelados fósiles (con y sin espinas) de los géneros Corbisema (A-E) y Pseudonaviculopsis (F). Autor: McCartney y col. (2022). Fuente: sciencedirect.com
Los silicoflagelados fósiles forman parte de rocas silíceas sedimentarias tanto en el medio marino como terrestre. En algunos casos son tan abundantes que dichas rocas podrían llamarse «silicoflagelititas», igual que sucede con las diatomitas y radiolaritas (ya imaginareis qué fósiles dominan en ellas). Pues bien, en un estudio reciente sobre la miel de varios países africanos y europeos (Túnez, Marruecos, Grecia, Polonia y Rumanía) se han descubierto por primera vez esqueletos de silicoflagelados (Magyar y col. 2021).
En el caso de Túnez dichos fósiles parecen proceder del polvo atmosférico depositado desde una zona de Sicilia (la formación Trípoli, datada a finales del Mioceno: 6-7 m.a.). En Polonia provendrían de los Cárpatos Exteriores. Junto a los silicoflagelados encontraron también diatomeas y este descubrimiento indica que podrían servir como marcadores del origen geográfico de las mieles.
Los silicoflagelados habrían caído sobre las flores nectaríferas que visitan las abejas para fabricar la miel, actuando estas como recolectoras de fósiles ¡todo un ejército de paleontólogas aladas!

Resumen gráfico del estudio sobre los silicoflagelados en la miel. Autores: Magyar y col. (2021). Fuente: mdpi.com
Referencias:
-Jordan RW y McCartney K. Stephanocha nom. nov., a replacement name for the illegitimate silicoflagellate genus Distephanus (Dictyochophyceae). Phytotaxa 201(3): 177–187. (2015) http://dx.doi.org/10.11646/phytotaxa.201.3.1
-Magyar D y col. The occurrence of skeletons of silicoflagellata and other siliceous bioparticles in floral honeys. Foods 10(2):421 (2021) https://doi.org/10.3390/foods10020421
-McCartney K y col. Silicoflagellate evolution through the Cenozoic. Mar. Micropaleontol. 172: 102108 (2022) https://doi.org/10.1016/j.marmicro.2022.102108
-Prego R y col. Oceanographical context of the first bloom of the silicoflagellate Octactis speculum (Ehrenberg) recorded to cause salmon mortality in a Galician Ria: Was this Bloom a rare event in the Iberian coast? Toxins 15(7):435. (2023) https://doi.org/10.3390/toxins15070435
-van Tol HM y col. Macroevolutionary trends in silicoflagellate skeletal morphology: the costs and benefits of silicification. Paleobiol. 38:391–402. (2012)

