La extraña pareja

A comienzos de 2014 les conté lo último sobre la naturaleza de Solenicola setigera y su consorcio con la diatomea Leptocylindrus mediterraneus. La simbiosis de ambos es tan extraña que me acordé de una joya de película de Tim Burton titulada «La novia cadáver». Y es que la diatomea no parece viva: sólo vemos un tubo vacío, un zombie de sílice cubierto por Solenicola !! 

Nadie había cultivado ni observado a L. mediterraneus sin su acompañante. Pasen y vean ¿esto les parece una diatomea? ¿dónde están sus cloroplastos y su colorcito verde/dorado? pues eso, ni rastro…

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Solenicola setigera y Leptocylindrus mediterraneus. Ría de Vigo (mayo 2014). Autor: F. Rodríguez

Pero hace unos días, Fernando Gómez, autor de varios artículos que consulté por aquel entonces me envió su último trabajo: «The nature of the diatom Leptocylindrus mediterraneus (Bacillariophyceae), host of the enigmatic symbiosis with the stramenopile Solenicola setigera».

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Costa de Ubatuba. Fuente: viajeabrasil.com

Resulta que la novia estaba viva y Gómez y col (2016) le han dado nombre y apellido: Dactyliosolen mediterraneus.

Antes de llegar a esta conclusión recogieron muestras en la costa de Ubatuba (São Paulo), un lugar ideal para muestrear fitoplancton (ideal en general por lo que se adivina en la imagen).

Encontraron muy poca Solenicola, lo que cumple a rajatabla la 1ª regla de oro del ficólogo: «aquello que te interese será escaso«. 

Sólo uno de sus intentos fue positivo. Cuando pusieron al consorcio en medio de cultivo f/2 (tal y como si fuera fotosintético), Solenicola se despegó de la diatomea, crecieron colonias de diatomeas con la misma apariencia de Leptocylindrus mediterraneus y sus cloroplastos se hicieron visibles por primera vez…!!

No obstante, su aspecto era inusual: su contenido celular se reducía una región central en la frústula, con un par de filamentos a veces pigmentados, y entre 5-10 cloroplastos por célula. Por supuesto, crecían más lento que otras diatomeas en condiciones similares de acuerdo con la 2ª regla de oro: «…y crecerá infinitamente peor que cualquier alga del mismo pocillo» (debería escribir una entrada sobre esto).

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Dactyliosolen blavyanus. Fuente: SERC

El análisis molecular (gen ribosomal 18S) reservaba otra sorpresa: el género de la diatomea no era Leptocylindrus sino Dactyliosolen. Además aislaron una diatomea libre, cuyo contenido celular también estaba concentrado en el centro de cada célula, que resultó ser otra Dactyliosolen.

El aspecto de ambas diatomeas era muy similar a la descripción de Dactyliosolen blavyanus, aunque con diferencias morfológicas en sus cubiertas de sílice, reveladas mediante microscopía electrónica de barrido. Por ello, Gómez y col. recuperaron el nombre de Dactyliosolen mediterraneus para la diatomea en simbiosis con Solenicola, tal y como propuso en 1892 el francés H. Péragallo.

Resuelto este primer misterio, queda todavía uno mayor ¿cuál es la naturaleza de la simbiosis Solenicola-Dactyliosolen? Solenicola sólo coloniza a esta diatomea y miren que podría elegir…

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Imagen de epifluorescencia de las cianobacterias endosimbiontes en Climacodium frauenfeldianum. Autor: R. Foster. Fuente: Symbionts

A cualquier diatomea cargar con un mucílago y flageladitos pegados debería resultarle un incordio, ya que dificulta absorber nutrientes y capturar luz para la fotosíntesis. Aunque sobre esto último ningún estudio ha confirmado la presencia de cloroplastos en el consorcio Solenicola-Dactyliosolen: sólo en los cultivos libres.

Las frústulas de D. mediterraneus, con un contenido celular inferior a otras diatomeas, ofrecen un refugio apetecible a Solenicola. Y las células de éste son flageladas, lo cual confiere movilidad al consorcio.

Dada su distribución global, de los polos al ecuador, estamos ante una simbiosis exitosa y distinta a las conocidas en latitudes cálidas entre, p. ej., diatomeas y cianobacterias. Protección, intercambio de nutrientes, etc, la explicación de la simbiosis Solenicola-Dactyliosolen continúa siendo un enigma…que alguien revelará tarde o temprano !!

Referencias:

-Gómez, F. y col. The nature of the diatom Leptocylindrus mediterraneus (Bacillariophyceae), host of the enigmatic symbiosis with the stramenopile Solenicola setigera. Phycologia 55:265-273 (2016).

 

 

 

 

 

400 palabras

La visita promedio a este blog dura 2 minutos y en ése tiempo se pueden leer cómodamente 400 palabras. Pongan el cronómetro en marcha que aquí empieza la historia de hoy:

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Detalle de la frústula de Arachnoidiscus. Autor: Jan Michels. Fuente: ZEN-NEURAL Net

Las partículas de sílice mesoporosas (Ø poro: 2-50 nm) son la piedra angular de la nanomedicina: permiten el transporte eficaz de fármacos al interior del cuerpo gracias a su biocompatibilidad, resistencia y estabilidad térmica. Pero su síntesis artificial es difícil y costosa además de emplear compuestos tóxicos.

Una alternativa prometedora son las frústulas de diatomeas, estructuras silíceas 3D con alta porosidad, área superficial y estabilidad mecánica.

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Galeria Vittorio Emmanuele II (Milan). Fuente: Milano Life.

El hecho de que sea necesario aplicar fuerzas enormes para romperlas se debe a la defensa que ofrecen contra los predadores. La resistencia y ligereza de sus formas las convierte en fuente de inspiración para soluciones biomiméticas en ingeniería civil y diseño industrial.

En un capítulo de Evolution of Lightweight Structures (Kooistra & Pohl, 2015), encontré ejemplos preciosos de diseños arquitectónicos que son (funcional y estructuralmente) copias a escala gigante de diatomeas, como la cúpula central de la Galería Vittorio Emmanuele y Arachnoidiscus.

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Thalassiosira pseudonana y Escherichia coli. Autor: Deerinck T. & Karas B. Fuente: Algae Industry Magazine

La ingeniería genética en diatomeas es ya una realidad. En 2015 científicos del JCVI (J. Craig Venter Institute) publicaron en Nature Communications un método para introducir ADN en Phaeodactylum tricornutum y Thalassiosira pseudonana mediante Escherichia coli. Esto abre, entre otras, la posibilidad de manipular genéticamente a las diatomeas con fines biotecnológicos.

Y entre dichos fines, cómo no! se encuentran las investigaciones en nanomedicina.

Mismo año y misma revista: científicos australianos (Delalat y col.) publican el uso de diatomeas (Thalassiosira pseudonana) modificadas genéticamente para que incorporen GB1 en sus frústulas.

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Verde (frústulas de T. pseudonana), amarillo (liposomas+fármaco), púrpura (linfocitos B), rojo (células cancerosas del neuroblastoma). Fuente: Fig. 1 Delalat y col. (2015).

GB1 es un dominio de unión de la proteína G: el pegamento para ligar anticuerpos IgG (inmunoglobulina G, la más abundante de nuestro cuerpo) que reconocerán después a las células tumorales (en este caso, neuroblastoma humano SH-SY5Y).

Antes de ligarles los anticuerpos las células de Thalassiosira fueron lisadas. Sobre sus restos, las frústulas vacías, incorporaron un fármaco hidrófobo en gotitas microscópicas de grasa (liposomas) unidas electrostáticamente.

Delalat y col. demostraron que las frústulas funcionalizadas eran capaces de acceder y matar selectivamente células tumorales in vitro y en ratones sin daños aparentes en los tejidos. Y al incubarlas con linfocitos B y T se adherían específicamente a los primeros, responsables de la respuesta inmunitaria humoral y de la producción de anticuerpos.

Un primer paso en la aplicación de las frústulas de diatomeas como soporte para nanoterapias contra el cáncer y otras enfermedades…

Nota: esta entrada se publicó el 11 de abril en Naukas 

Referencias:

-Delalat B. et al. Targeted drug delivery using genetically engineered diatom biosilica. Nature Communications 6:8791 | DOI: 10.1038/ncomms9791 (2015).
-Hamm C.E. et al. Architecture and material properties of diatom shells provide effective mechanical protection. Nature 421:841-843 (2003)
-Karas B.J. et al. Designer diatom episomes delivered by bacterial conjugation. Nature Communications 6:6925 | DOI: 10.1038/ncomms7925 (2015).
-Kooistra, W.H.C.F. & Pohl, G. Diatom Frustule Morphology and its Biomimetic Applications in Architecture and Industrial Design. In: Evolution of Lightweight structures. Analyses and Technical Applications. Springer, 206 pp. (2015).

 

 

Ratones albinos

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El 1 de enero de 2015 se abandonó el bioensayo de ratón para toxinas lipofílicas en la UE. Fuente: Zeulab

MBA son las siglas en inglés para Mouse Bioassay (bioensayo de ratón en la lengua de Cervantes).

Se trata del método tradicional para la detección de biotoxinas marinas en marisco, con el fin de evitar su comercialización si supera los niveles máximos permitidos. Emplea ratones albinos (mus musculus).

La legislación europea establece límites y el control de toxinas paralizantes (PSP: saxitoxina/derivados), amnésicas (ASP: ácido domoico), lipofílicas (diarreicas: DSP (ácido okadaico/derivados, pectenotoxinas), azaspirácidos; y yesotoxinas).

En el caso del DSP se pinchaban (vía intraperitoneal) 3 ratones por muestra y cuando morían 2 en <24 horas las toxinas superaban los niveles permitidos (160 microgramos por kilo de vianda). Desde 2015 los métodos para toxinas lipofílicas validados en la UE son la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas (LC-MS/MS) y el ensayo de inhibición de la fosfatasa. Bye bye ratoncitos…

El MBA es sin duda cuestionable, tanto técnica como eticamente. Por ello se han desarrollado y puesto a punto una serie de métodos químicos (basados en cromatografía y espectrometría de masas, ensayos inmunológicos, etc), con el fin de abandonar la penosa tarea de sacrificar animales. Esta progresión en los métodos ha restringido el uso del MBA, sólo permitido en la UE para toxinas paralizantes (PSP).

Pero mi pregunta es: ¿podemos prescindir totalmente de los ratones?

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El laboratorio europeo de referencia de biotoxinas marinas (EURLMB), Vigo. Autor: F. Rodríguez

Las poquísimas veces que comento estos temas en círculos no científicos (colegios, bares, etc), muchas personas (estudiantes, profesores, amigos, el dueño del bar…), se sorprenden de que aún sea necesario utilizar animales.

Quizás por poco tiempo. En la Unión Europea los niveles máximos para las biotoxinas están pendientes de una revisión a la baja que supondría niveles de detección inalcanzables para el MBA.

Los nuevos métodos de referencia para las toxinas amnésicas (ASP) y lipofílicas son tan sensibles como para detectar esos niveles. Pero ello también supondrá previsiblemente períodos de cierre más prolongados para la venta del marisco. No soy ningún experto en el tema pero les recomiendo revisiones como la de Blanco y col. (2013) para una zona de producción tan importante como Galicia.

La situación es compleja. Cada país posee una problemática de biotoxinas distinta, los riesgos para la salud pública, el número de muestras y costes analíticos tampoco son comparables. Las biotoxinas son un reto analítico ya que poseen diferentes análogos y derivados con toxicidades bien diferentes: sólo de las toxinas paralizantes (saxitoxina y derivados) se conocen más de 50 compuestos.

El perfil de toxinas y sus niveles en moluscos varían enormemente en cada región, y tampoco hay que olvidar que los métodos químicos necesitan patrones comerciales certificados para cuantificarlas (patrones que a veces no existen).

No es que defienda el MBA, válgame Dios!, pero este método mantiene una ventaja respecto a los nuevos métodos químicos de referencia. Y no hablo de los costes de personal o equipamiento, sino de algo muy importante para proteger la salud humana: la detección de nuevas toxinas.

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Estructura química del ácido domoico, causante de intoxicación amnésica (ASP), presente en macroalgas y diatomeas del género Pseudonitzschia. Fuente: Algas nocivas

Más o menos, las toxinas de microalgas se descubren así: 1) alguien se intoxica (persona humana o animal), incluso a veces se muere tras comer marisco/peces. 2) Los científicos aislan la toxina, revelan su estructura química y 3) identifican al organismo responsable. Pueden pasar años, incluso décadas de trabajo, pero es el único camino para proteger la salud pública de nuevas intoxicaciones.

Hoy en día tenemos métodos químicos para numerosas toxinas de microalgas. Pero qué sucedería si apareciera un nuevo compuesto que no fuera detectable por ninguno de dichos métodos?

No podemos controlar que aparezcan nuevas toxinas pero sí mantener una barrera de seguridad y que los afectados sean ratones en vez de usted o yo.

Aún así, utilizando el MBA, hay más factores, como el diseño del muestreo o la mala suerte!, que pueden provocar que una toxina se salte los controles de seguridad y llegue a los consumidores. Tal cosa sucedió hace 20 años…

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Killary Harbour (Condado de Galway, Irlanda). Autor: Joebater. Fuente: Wikimedia Commons

1)_Alguien se intoxica (noviembre 1995). Ocho personas sufren en Holanda síntomas de diarrea, naúseas y vómitos tras consumir mejillones importados del oeste de Irlanda (Killary Harbour).

Los mejillones se habían despachado el 10 de noviembre y los últimos análisis de toxinas del 31 de octubre (incluyendo MBA) eran negativos. Dinophysis, el organismo causante de síndrome diarreico (DSP), no había sido observado desde septiembre. Inmediatamente se prohibió la extracción de marisco en el área afectada y los análisis de DSP mediante bioensayo de ratón dieron positivo hasta el mes de febrero.

No obstante, los síntomas de los ratones eran una parálisis lenta y progresiva que no encajaba del todo con el DSP de Dinophysis.

Los métodos químicos de análisis apenas revelaron trazas de toxinas diarreicas (ácido okadaico y derivados): no podían ser responsables de la toxicidad detectada con el MBA. La misteriosa intoxicación se publicó en Harmful Algal News (McMahon & Silke, 1996) y sus autores concluyeron: «While both the rat and mouse bioassays have been criticized for their lack of specificity, in the present case their usefulness is clear in detecting the presence of an unknown toxin which can produce DSP symptoms in shellfish consumers«. [Mientras que los bioensayos de ratón han sido criticados por su falta de especificidad, en el caso presente su utilidad es clara en detectar la presencia de una toxina desconocida que puede ocasionar síntomas de DSP en consumidores de marisco].

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Protoperidinium sp. Autor: F. Rodríguez

2) Caracterización de la toxina (1998-2003). Al principio le pusieron un nombre como de misil o ametralladora: KT-3 (Killary Toxin). Fueron Satake y col. (1998) quienes la aislaron y caracterizaron en Mytilus edulis irlandeses con la etiqueta final de azaspirácido (AZA>>AZA-1). Luego se han descubierto numerosos análogos (AZA-2, AZA-3, AZA-4, etc).

Otros autores encontraron que la estructura propuesta para el AZA-1 tenía un error publicando la correcta (Nicolaou y col. 2003, etc).

3) Organismo responsable (2009). Se trataba de encontrar una aguja en un pajar (o en el mar mejor dicho). En 2001 el profesor Takeshi Yasumoto sugirió que el organismo responsable podía ser un dinoflagelado heterótrofo, Protoperidinium crassipes. Nunca se pudo confirmar (incluso usando cultivos de P. crassipes), y la sospecha de que las toxinas procedían de una presa flotaba en el aire

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RV Poseidon. En este buque alemán se hizo la campaña que permitió descubrir Azadinium. Fuente: Briese Schiffahrt

La estructura del AZA-1 apuntaba a un dinoflagelado pero las toxinas suelen ser propias de especies fotosintéticas. En 2007, Krock y col. analizaron toxinas en muestras del Mar del Norte fraccionadas por tamaños y detectaron azaspirácidos en la fracción de 8-20 micras y en ciliados como Favella ehrenbergii.

Aquello excluía definitivamente a P. crassipes (>50 micras) y al fin aislaron un diminuto dinoflagelado tóxico en dicha fracción.

Eureka !! tenían la aguja !! en 2009 Tillmann y col. publicaron la caracterización de Azadinium spinosum, una nueva especie (y género) productora de AZA-1 y AZA-2.

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Azadinium spinosum. Autor: G. Hansen. Fuente: WORMS

Hoy en día, si consultan Algaebase, encontrarán 11 especies de Azadinium, su distribución es cosmopolita y la mayoría (aunque no todas), son productoras de azaspirácidos.

Probablemente se confundían con eventos DSP mientras que el liliputiense Azadinium pasaba inadvertido entre «dinos» similares como Heterocapsa. Ahora son uno de los focos de atención para el Marine Institute, responsable del seguimiento de biotoxinas marinas en Irlanda, el productor de moluscos bivalvos más afectado por AZA en todo el mundo.

Nos olvidamos de los ratones entonces? yo preferiría reducir al mínimo el MBA pero no eliminarlo del todo…en cuanto a mi gatito, él nunca olvida a los ratones aunque sean de tela !!

Referencias:

-Blanco J. y col. Evaluación del impacto de los métodos y niveles utilizados para el control de toxinas en el mejillón. Revista Galega dos Recursos Mariños (Art. Inf. Tecn.) 3:1-55 (2013). Disponible online
-Jauffrais T. Écophysiologie des dinoflagellés du genre Azadinium, production toxinique et transfert trophique vers les mollusques bivalves. Thèse de doctorat. 314 pp. (2012).
-MacMahon T, & Silke J. Winter toxicity of unknown aetiology in mussels. HAN 14:2 (1996).
-Nicolaou KC y col. Total synthesis of the proposed azaspiracid-1 structure, part 1: construction of the enantiomerically pure C1-C20, C21-C27, and C28-C40 fragments. Angew Chem Int Ed. 42:3643–48 (2003)
-Satake y col. Azaspiracid, a New Marine Toxin Having Unique Spiro Ring Assemblies, Isolated from Irish Mussels, Mytilus edulis. JACS 120:9967-68 (1998).
-Tillmann U. y col. Azadinium spinosum gen. et sp. nov. (Dinophyceae) identified as a primary producer of azaspiracid toxins. Eur. J. Phycol. 44:63-79 (2009).
-Tillmann U. y col. The dinophycean genus Azadinium and related species – morphological and molecular characterization, biogeography, and toxins. 15th ICHA Proceedings. 149-152 (2014).
-Web ZeuLab

 

 

 

Los misterios de Carús Falcón

«Una de las creaciones más prodigiosas de la Naturaleza, de las que más sublimes encantos encierran para el contemplador del Universo y más elevan el espíritu a las serenas y etéreas esferas del Infinito, es, sin duda, la de esos misteriosos seres diminutos, largos siglos ignorados de la humanidad, y aun hoy totalmente inadvertidos para la inmensa mayoría de las gentes…»

Así comenzaba «Los misterios de la Naturaleza, investigaciones sobre el micro-plankton de la Ría de Arosa» (1903), del Dr. Roque Carús Falcón, médico y naturalista de Vilagarcía de Arousa. Disfruté tanto leyéndolo que quise recuperar sus palabras y convertirlas en protagonistas de hoy.

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El Dr. Carús Falcón (1852-1910). Fuente: Patrimonio Vilagarcía. Para conocer su biografía: Album da Ciencia.

Incluye la primera descripción de dinoflagelados en la península ibérica y tiene un gran mérito ya que surgió de su propia iniciativa, con escasos medios pero mucha ilusión. Esta fue su declaración de intenciones al final del prólogo: «nuestro noble y desinteresado deseo de contribuir con el insignificante grano de arena de nuestro pobre esfuerzo al levantamiento de la tan abatida y escarnecida cultura patria […] se trata de meras especulaciones y lucubraciones científicas que no persiguen ningún fin utilitario práctico inmediato, pues que es hablar de…la mar!»

Las narraciones de la Plankton Expedition en 1889 impresionaron a Carús y le decidieron a muestrear la ría. En su relato quedan claros su amor por la región y el fastidio porque «la incuria de nuestros gobernantes no ha dotado esta ría, de excelentes condiciones para el caso, de estaciones y laboratorios biológicos á igual de los del golfo de Nápoles, de Plymouth, Marsella, Saint-Vaast y experimental de zoología y botánica de Santander».

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El plano de la ría de Arousa de Carús Falcón. Autor: el capitán de fragata Fernández Flórez.

La prosa de Carús resulta novelesca e incluso divertida: describe todo lo que observaba (desde la fauna y flora, a los barcos y los paisajes de la ría), a veces con grandes dosis de imaginación.

El suyo fue un esfuerzo considerable: 165 páginas de texto más un plano de la ría de Arosa, una tabla estadística y 15 láminas con 297 figuras de plancton, crustáceos, moluscos, etc.

Éste es mi resumen…

Después de una breve descripción sobre el microplancton, Carús presenta las dos teorías que se disputaban la explicación sobre el origen y diversidad de las especies: «la teoría de la descendencia, fundada por el eminente botánico inglés Carlos Darwin, y la de las creaciones sucesivas».

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Vilagarcía de Arousa, Carril y la Isla de Cortegada, desde el mirador del Monte Lobeira. Autor: F. Rodríguez

Confiesa admirar la de Darwin: «Nada más sugestivo, en verdad, para un joven naturalista filósofo apasionado por las concepciones brillantes y deslumbradoras del modernismo que la primera de dichas hipótesis».

Y es que la segunda, aunque siga viva (esto sí que es cómico y no lo del estilo de Carús), sugiere que «las diversas especies de plantas y animales han sido creadas por omnipotencia sobrenatural ó divina, gradual y lentamente, a medida que la Tierra en sus fases sucesivas de evolución reunía condiciones adecuadas para su desarrollo, con centros simultáneos de creación en lugares remotos». 

En el siguiente capítulo, «La morfología y biología marinas en el mundo de las plantas microscópicas» se encuentran los párrafos más impresionistas. Hablando de microalgas en el sedimento: «Multitud, cientos, miles, millones de pequeñísimas plantas diatomeas […] suben y bajan pivoteando, mantiénense horizontales y maniobran cual perfecto submarino […] que por el mucho volumen ascienden hasta las capas más superficiales, como queriendo abandonar el campo de combate, donde tal vez no falte la grotesca figura de algún inofensivo peridíneo [dinoflagelado] que trata de imponer miedo con sus afilados cuernos».

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Ilustraciones de diatomeas en el trabajo de Carús Falcón. Reconocen alguna?. Autor: J. Thomas.

Luego, hablando sólo de las diatomeas: «Figurémonos una cajita de diáfano cristal de Bohemia, frústula, que puede adoptar todas las formas imaginables […] está dividida en dos mitades que se ajustan como las de una caja de cartón; que en el interior se encuentra una sustancia semilíquida […] de aspecto y composición análogos a la clara de huevo […] teñidas parcialmente de verde por la clorofila […] y otro principio colorante amarillo, diatomina

Y ahora lo mejor: «¿es posible que hayan sido creadas para recorrer el tubo intestinal de una sardina, delfín o ballena, por más que muchas veces salgan intactas de la pasajera, infecta y humillante morada, quitando á salvo su cuerpo y tal vez su existencia, pero no así su honor?».

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Ilustraciones de peridináceas, tal como denomina en su trabajo a los dinoflagelados Carús Falcón. En la época se dibujaban «patas arriba», con la epiteca hacia abajo. Les propongo el mismo acertijo de antes. Autor: J. Thomas.

De los dinoflagelados (Peridináceas): «se distinguen de las diatomeas por sus formas extravagantes, poco estéticas y feas, tienen de común con ellas su pequeñez y constitución histológica […] adáptanse mejor a las aguas frías, donde se encuentran con predominio cuantitativo […] agrupados en densas caravanas y discurriendo activos por el piélago […] en tanto que en las aguas cálidas […] disminuye el número de individuos, que propenden al aislamiento y pasividad […] cual si se sintiesen enervados por el excesivo calor tropical y quisieran economizar por el reposo el consumo de materia constitutiva…».

Ahora llegamos al material de muestreo, que deja patente su voluntarismo y escasos medios: «En nuestro trabajo no hemos utilizado […] material tan costoso, por no permitirlo nuestro estado económico, ni exigirlo el rigor científico, tratándose de mares tan poco profundos […] Utilizamos como draga un pequeño caldero de bronce […] La red vertical, de gasa, cónica y con área de medio metro cuadrado, unida por su base mayor á un aro de madera, por la pequeña á un colector, un cilindro hueco de zinc lastrado con plomo […] Completan nuestro instrumental un pequeño torno de madera […] un pesa-sales, un termómetro […] varios frascos de cristal […] otros mayores, de casi un litro, de los que, en forma de barril, sirven de envase á las aceitunas en adobo […] algunos corchos sueltos ó cáscaras de huevo para medir aproximadamente, en los días de calma, la velocidad de las corrientes…».

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No todo era microplancton, también había ilustraciones de crustáceos como éstas. Autor: J. Thomas.

Y luego, de regreso a tierra: «El material científico recolectado […] es llevado ahora al laboratorio ó gabinete donde ha de someterse al más escrupuloso examen y á los diversos métodos de preparación y conservación microscópicas […] y examinamos dicha gota en nuestro microscopio de bacteriología […] con aumentos entre 25 y 800 diámetros, pudiendo llegar a 1.600 con el objetivo de inmersión en la esencia de cedro». No comentaré mucho los detalles de la preparación de las muestras, pero las trataba primero con alcohol al 3% y luego añadía una disolución concentrada de sublimado («el cloral, clorhidratado de cocaína, cloroformo u otros anestésicos»), que lavaba con agua destilada «á fin de quitar el exceso de sublimado y del cloruro de sodio del agua del mar, pues de otro modo velarían la preparación microscópica con sus cristalizaciones».

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La ría de Arousa, con la Illa de Arousa en el centro, vista desde el mirador del Monte Lobeira. Autor: F. Rodríguez

Respecto a la zona de los muestreos, es una oda a «la celebrada ría de Arosa […] la exuberancia paradisíaca de su campiña, rayana en los más hermosos vergeles del litoral mediterráneo; el hipnotismo, la fascinación misteriosa con que subyuga el ánimo, evocando los recuerdos de aquella poesía helénica y romana». Y continúa luego «No tiene, es cierto, nuestro Lobeira, Castro Lupario, también cónico y de vertientes escarpadas y graníticas, la notable altura de 1.250 metros del Vesubio, que aquí no pasa de 300, ni el negro y fragoroso abismo de su cráter […] pero no por eso es menos digno de ser visitado por los veraneantes de estas playas…».

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Cambados. Autor: F. Rodríguez

No tienen tampoco desperdicio las descripciones de los muestreos y las embarcaciones. Primero una pequeña batea, gamela (embarcación a remo de pequeño calado para trasladar personas a cortas distancias). Luego «un endeble y ligero esquife de remo y vela, triste despojo del trasatlántico francés Dom Pedro, naufragado […] con numerosas víctimas, en los peligrosos bajos de Corrubedo». 

También se atrevió a una aventura en Cambados «En su ruinoso muelle, montón de escombros, fletamos una pequeña batea, medio anegada de agua, y, con nuestros bártulos de la pesca misteriosa, nos dirigimos al sitio de más calado de la rada…». 

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Embarcación tradicional (dorna) en el puerto de Sto. Tomé (Cambados). Autor: F. Rodríguez

Casi se fueron a pique, pero eso sí, con dignidad hasta el final: «Estábamos a punto de naufragar, pues la gamela, tan impermeable al agua como una cesta, se había inundado de tal modo, que […] si bien el muchacho que nos acompañaba utilizó la palangana de nuestros artefactos para achicar el agua, no conseguía estancarla. En este crítico momento pasó rozando un galeón […] A él trasbordamos, logrando recoger con su rizón […] un poco de fango grisáceo…»

El último muestreo fue a lo grande: «realizamos esta agradable y última excursión marítima, fecunda para la ciencia por las especies y variedades nuevas registradas, á bordo del vapor Pasaje, buque de unas 50 toneladas y 9 millas de marcha que combinado con el ferrocarril hace dos viajes cuotidianos […] entre el puerto de Villagarcía y el de la Puebla del Caramiñal». En aquella expedición pasaron «á barlovento del apuesto y bien cuidado cañonero español Vasco Núñez de Balboa». Como dato curioso, años después aquel cañonero de la guerra de Cuba (junto al Hernán Cortés) realizó los primeros muestreos del IEO (Lo contábamos aquí).

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Torre de San Sadorniño (Cambados). Faro o atalaya (de origen fenicio o romano) que anunciaba la llegada de naves normandas. Las más famosas están en Catoira, que celebra una romería vikinga cada verano.

Carús hizo 8 muestreos entre 1899 y 1901: Vilagarcía, Vilaxoán, Rianxo, Carril, etc. En uno de ellos (Illa de Arousa, noviembre 1900) atravesaron «por entre la doble línea de buques de la imponente y soberbia escuadra; la más moderna; la mejor que cuenta la Gran Bretaña, por ser la que garantiza la defensa de sus extensas costas; la escuadra del Canal». 

Todavía hoy a los de Vilagarcía se les sigue conociendo como los ingleses, y todo por aquellas visitas de la Royal Navy a la ría de Arousa entre 1874 y 1936.

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Pescando en la Ría de Arousa. Autor: F. Rodríguez

También cita Carús que muchos pueblos en la ría dependían de la industria de la pesca, en especial de la sardina, con fábricas de salazón y conservas.

Menciona las embarcaciones típicas en los puertos de Arousa (dornas, gamelas, lanchas pincheiras del jeito (para la sardina), galeones,…), los productos que transportaban los vapores mercantes (huevos de gallina que se exportaban a Sevilla y Cádiz, tablones de pino al Mediterráneo para cajas de naranjas y pasas), e incluso comenta algún dicho popular:«…las escarpadas, plomizas y áridas cumbres de la cordillera del Barbanza, cuyo pico a Curota, cuando está cubierto por las nubes bajas, es según las predicciones, falibles, de los prácticos de estas riberas, indicio seguro de mal tiempo».

Pleurosigma Carus

Pleurosigma sp. a 60X y 10X. Autor: F. Rodríguez

En sus descripciones del fitoplancton dominan las diatomeas. A ellas dedicó 6 láminas en unas ilustraciones que permiten reconocer muchos de los 37 géneros que cita en la tabla final: Navicula, Melosira, Pleurosigma, Amphiprora, Licmophora, etc.

De los dinoflagelados muestra apenas una docena de ilustraciones y dos géneros (Ceratium y Peridinium) aunque en el texto cita a las Noctilucas (que no se clasificaban como dinoflagelados).

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Autor: J. Thomas.

Pero tal y como me comentaba mi colega Yolanda Pazos (fiel seguidora del blog que me descubrió y envió el trabajo de Carús, gracias Yolanda !!), en la lámina 9ª hay un par de figuras sospechosas de ser Dinophysis, identificadas por Carús como foraminíferos.

De sus conclusiones escogí lo siguiente: «se ve de gráfica manera lo que es axiomático: que la Naturaleza se muestra variadísima y antojadiza en las misteriosas manifestaciones del mundo invisible […] y que es preciso investigar mucho é in situ para comprender esta parte en estremo [sic] interesante de las ciencias naturales.»

Torredelejos

Autor: F. Rodríguez

Totalmente de acuerdo Sr. Carús: usted empezó y más de un siglo después aquí seguimos, estudiando y admirando los microorganismos que tanto le emocionaron como jamás podría soñar.

Referencias:

-Carús Falcón, R. Los misterios de la Naturaleza. Investigaciones sobre el micro-plakton de la Ría de Arosa, La Coruña: Imp. Vda. de Ferrer e Hijo (1903).
-Gómez F. Historia de las investigaciones sobre dinoflagelados marinos en España. LLULL 29:307-329 (2008).

 

 

 

 

Blooms, boleros y el cambio climático

Las proliferaciones de fitoplancton son vitales para las pesquerías y juegan un papel importante en la bomba biológica de CO2 y la exportación de carbono hacia el océano profundo. Suceden gracias a una combinación de variables físicas (temperatura, estratificación superficial, etc) e interacciones biológicas (predación, virus), allí donde las tasas de división superan a las pérdidas de forma sostenida durante semanas o incluso meses.

Lo importante es un saldo positivo, no que las tasas de división sean altas.

Igual que un iceberg, donde asoma muy poco a la superficie, un bloom es apenas la cumbre de una «montaña» de productores primarios que en su mayoría sucumben a los predadores o la dilución del océano.

El secreto de un bloom está en que las tasas de división aumenten progresivamente, un crescendo de principio a final como el bolero de Ravel. Las proliferaciones ocurren en regiones donde los nutrientes son elevados en alguna época del año y la física del océano consigue romper el equilibrio entre el crecimiento y las pérdidas del fitoplancton.

¿Les afectará el cambio climático? , porque sus efectos se harán notar en la física que gobierna los blooms, especialmente en latitudes altas. La magnitud de las consecuencias es incierta y depende de las hipótesis que usemos para explicar los blooms. Pero ya que hablamos de cambio climático permítanme una reflexión…

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Nadie mejor que Wyoming y Sabatés para ilustrar la reflexión. Fuente: Luismiguelfuentes

Hace unos días encontré en el parabrisas del coche el panfleto de un grupo de «estudios bíblicos» (sea lo que sea), en el que hablaban de 7 señales que anuncian el fin del mundo. SOS La Tierra, decía.

Entre las habituales (los pecados de la sociedad, etc), me llamaron la atención las dos últimas.

 

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Cuál es el problema?

 

 

 

La ciencia afortunadamente progresa en beneficio de la sociedad. El único problema es un mal uso o que los beneficios no alcancen a millones de personas (las que tienen menos recursos y más los necesitan).

Pero no deja de sorprender que siga levantando tanta desconfianza y voces de apocalipsis medieval en el siglo XXI. A menudo es falta de información o bulos que corren como la pólvora. Es la única explicación para que existan partidarios de la existencia de la Tierra plana (The Flat Earth Society), por no hablar del creacionismo, el terror a los transgénicos (ojo a la «amenaza» CRISPR), y paro que me pierdo !!

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Habría que estudiar lo que hace el fitoplancton en las esquinas. Autor: Orlando Ferguson (1893). Fuente: Flat Earth Society.

Dicho esto, no son muy distintos los negacionistas del cambio climático que, por intereses económicos o puro desdén, ignoran las pruebas de cómo la actividad humana está alterando y modificará (si no lo remediamos), el clima y el aspecto de nuestro planeta, extinguiendo a su paso numerosas especies incapaces de adaptarse.

No es por casualidad que la revista Nature haya lanzado en 2011 su edición Nature Climate Change que recoge específicamente los estudios relacionados.

Por ejemplo «Climate-mediated dance of the plankton» (Behrenfeld, 2014), que discute los factores que regulan la distribución y abundancia del fitoplancton, y la importancia de entender cómo se forman los blooms para mejorar nuestras predicciones en relación al cambio climático.

Para empezar, si algo define al plancton es la interacción entre niveles tróficos y la tendencia al equilibrio de predadores y presas. Éste es uno de los motivos, aparte de la física del océano, para que la biomasa del fitoplancton no sea proporcional a sus tasas de crecimiento.

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En «Mi Tierra» (1993) hay más boleros que en todos los océanos del mundo.

Según la región del océano, presas y predadores danzan más o menos a la par. En océano abierto bailan apretaditos, como al son de un bolero. Las condiciones ambientales y de crecimiento (capa de mezcla, luz, nutrientes) son muy estables en los giros oligotróficos. La biomasa del fitoplancton es baja pero no porque sus tasas de división sean menores sino por el control que ejerce un ecosistema en equilibrio.

El cambio climático tendería a favorecer estas condiciones de estabilidad en el océano abierto y podría ser la razón de su aparente expansión (un 15% ente 1998-2006), según imágenes del SeaWIFS (Polovina y col. 2008).

En las zonas donde prolifera el fitoplancton predadores y presas bailan más sueltos, al ritmo de un rock n’ roll. El forzamiento físico desplaza del equilibrio al ecosistema planctónico provocando aceleraciones y deceleraciones en las tasas de división en la capa de mezcla, cuya profundidad varía enormemente entre el máximo de invierno y el mínimo de verano.

En contra de la teoría clásica de Sverdrup sobre la profundidad crítica de la capa de mezcla, los satélites y datos in situ nos han chivado lo siguiente: durante el invierno en las regiones subárticas la biomasa del fitoplancton comienza a aumentar mucho antes de la estratificación de primavera. Esta observación sugiere que el calentamiento global y una mayor estabilidad en la capa de mezcla podría suponer, paradojas del destino, una menor productividad del fitoplancton en latitudes altas. Las peores predicciones estiman un descenso de hasta un 40% en el Atlántico subártico de aquí a finales de siglo.

Todos los días sale el sol comp

Emiliania huxleyi. Una de las fotos más famosas y bonitas de este blog. Autor: Sergio Seoane.

Otra de las calamidades anunciadas por culpa del cambio climático es la acidificación del océano (del 8,1 actual se podrían restar 0.3-0.4 puntos a final de siglo), y sus efectos perjudiciales sobre los organismos con cubiertas calcáreas como los arrecifes, foraminíferos o cocolitofóridos (responsables de proliferaciones como el caso de Emiliania huxleyi).

Pero al menos en el caso de los cocolitofóridos podría tratarse de todo lo contrario. La serie de datos del Continuous Plankton Recorder en el Atlántico Norte ha revelado un aumento del 2 al 20% en la presencia de cocolitofóridos entre 1960-2010, con aumentos regionales de ∼10 veces en su abundancia (Rivero-Calle y col. 2015).

Esta observación coincide con el hecho de que en los cocolitofóridos la fotosíntesis es particularmente sensible a la limitación por CO2 y los experimentos en cultivos indican que los niveles altos de CO2 disuelto suelen estimular su crecimiento.

Respecto a la acidificación y los daños en sus estructuras calcáreas, existe una gran variedad de respuestas en el laboratorio. El mensaje es optimista y sugiere que la capacidad de adaptación en poblaciones naturales es enorme gracias al «banco genético» que éstas atesoran. Y esta riqueza genética permitirá que los fenotipos mejor adaptados (p. ej. con cubiertas más gruesas) puedan hacer frente a los aumentos de CO2 durante el s. XXI, y más allá…

Los efectos del cambio climático sobre la bomba biológica de CO2 son difíciles de predecir. Los océanos son el principal sumidero de dicho gas en nuestro planeta y el reto presente (y futuro) es monitorizar sus parámetros físicos y biológicos a tiempo casi real y escala global. Todo esto será más sencillo gracias a satélites de nueva generación como el Sentinel-3A. Lanzado por la ESA el pasado 16 de febrero, tendrá la misión de cartografiar la superficie de nuestro planeta transmitiendo datos cada 3 horas todos los días del año (los satélites, a diferencia de los científicos, no cogen vacaciones).

Aquí le pueden ver cruzando el cielo de Rusia y la aurora boreal…

Los datos obtenidos por el Sentinel-3A se utilizarán principalmente en el Copernicus Marine Environment Monitoring Service (Servicio de vigilancia de entornos marinos de Copérnico) y se espera que facilite información fundamental para la monitorización de océanos y costas, la predicción meteorológica y oceánica, las variaciones del nivel del mar, la topografía de la superficie marítima, etc…La base de muchos estudios futuros sobre la evolución de los océanos y el fitoplancton en nuestra redonda y recalentada Tierra.

Referencias:

-Behrenfeld MJ. Climate-mediated dance of the plankton. Nature Climate Change DOI: 10.1038/NCLIMATE2349 (2014).
-Polovina JJ y col. Ocean’s least productivity waters expanding. Geophys Res Lett 35, L03618 (2008).
-Rivero-Calle S y col. Multidecadal increase in North Atlantic coccolithophores and the potential role of rising CO2. Science Express 10.1126/science.aaa8026 (Nov 2015).
-Rost B y col. Carbon acquisition of bloom-forming marine phytoplankton. Limnol Oceanogr 48:55-67 (2003).
-Web CO2 SCIENCE: Ocean Acidification (Effects on Marine Plants: Phytoplankton — Coccolithophores) — Summary.

 

Cambio climático y fitoplancton: una mirada al pasado

Las plantas terrestres representan el 99% de la biomasa vegetal y el invisible fitoplancton suma apenas el 1% en un momento dado. Pero no se dejen engañar por este dato.

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Si no les convence Ricky Martin de la importancia del fitoplancton quién lo va a conseguir. Fuente: guioteca.com

Cuando paseamos por un bosque nadie nos tiene que convencer de la importancia de los árboles (que si el aire es fresco, que si da gusto respirar entre ellos…). Pero las microalgas no funcionan como los bosques. Ya lo dijo Ricky Martin: el fitoplancton «Vive la vida loca» y sus ciclos no tienen nada que ver con el perezoso ritmo de vida de un árbol.

La biomasa entera del fitoplancton se renueva en apenas una semana, y multiplicado por la superficie del océano hace posible que estos pequeños seres produzcan tanto ó más oxígeno que todos los bosques del planeta !!

Cuando vemos diatomeas como estas deberíamos agradecerles el oxígeno que nos regalan igual que si fueran árboles. Autor: F. Rodríguez

Y otro tanto podríamos decir de la importancia de las microalgas y los océanos a la hora de absorber dióxido de carbono. Por todo ello nos deben preocupar, y mucho, los efectos del cambio climático en sus poblaciones.

La emisión de gases invernadero comenzó con la revolución industrial y no ha cesado de aumentar a lo largo de los s.XX y XXI. Les gustaría saber sus efectos sobre el fitoplancton?

Pues acudamos a nuestros bisabuelos y tatarabuelos oceanógrafos que hicieron trabajos magníficos con instrumentos (a veces) simples.

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El vapor «National» a su salida de Kiel el 14 de julio de 1889. Autor: Richard Eschke. Fuente: Wikimedia commons

En 1889 partió de Kiel la «Plankton-Expedition», la 1ª expedicion oceanográfica centrada en el plancton organizada por la Fundación Alexander von Humboldt.

Fueron casi cuatro meses de navegación entre el océano Ártico y la isla de Ascensión en el Atlántico sur, a bordo del «National».

Sus resultados permitieron estimar la abundancia y composición del plancton en el Atlántico, con el inesperado descubrimiento de que las aguas del Ártico eran mucho más productivas que el océano tropical.

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Victor Hensen (1835-1924) dirigió la Plankton Expedition. Biólogo marino, introdujo por primera vez el término «plancton«. Fuente: Wikipedia

Victor Hensen y sus colegas estimaron la productividad con la escala Forel-Ule (FU). Se trata de un método colorimétrico que asigna un valor al color del mar (entre 1 y 21), en función de su parecido con soluciones químicas que varían desde el azul claro al castaño-amarillento.

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La escala Forel-Ule (FU). Fuente: Teacher at Sea

El azul corresponde a regiones poco productivas y a medida que subimos en la escala FU, la cantidad de clorofila y la abundancia de fitoplancton es mayor.

 

Con esta técnica levantaron un bello mapa de color del Atlántico, revelando el mar oligotrófico de los Sargazos, el afloramiento norafricano y la señal del río Congo.

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Mapa de color del Atlántico basado en la escala FU, en el que aparece también el trayecto seguido por el National (1889). Fuente: Fig. 1 Wernand y col (2013).

La escala FU siguió utilizándose durante el siglo XX en numerosas expediciones oceanográficas, acumulando una ingente cantidad de datos antes de la llegada de los satélites y sus estimaciones de clorofila. Ése es su gran valor, una serie temporal de más de un siglo, justo al inicio de la revolución industrial.

La escala FU no es ningún juego de niños. Es posible usar sus valores para estimar concentraciones de clorofilas tal y como demostraron Wernand y col. (2013), «traduciendo» a clorofila más de 200.000 observaciones de FU desde la Plankton Expedition hasta el año 2000.

Su conclusión fue que a nivel global no existe una tendencia en la clorofila entre 1889 y 2000 aunque a escala regional detectaron, p.ej., descensos en el Índico y aumentos en el Mediterráneo.

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Lo inventó Angelo Secchi en 1865. Fuente: BBC.com

Pero no cantemos victoria que ahora viene el disco de Secchi, uno de los instrumentos más antiguos y simples en oceanografía.

Se trata de un disco blanco de 30 cm de diámetro que se sumerge hasta donde alcanza la vista para estimar la transparencia del agua. Pues bien, existen medidas con disco de Secchi desde 1899 y también sirven para estimar los valores de clorofila.

Fueron Boyce y col (2010) quienes publicaron en Nature las conclusiones de esta serie temporal a nivel global desde 1899 a 2008, en la que incluyeron además medidas in situ de clorofila (espectrofotometría y fluorescencia).

Qué concluyeron esta vez? un descenso global del fitoplancton en 8 de las 10 regiones oceánicas en las que dividieron sus cálculos. Estimaron que la biomasa media desciende ∼1% por año (40% en promedio desde los años 50′) y que todo apunta a que existe una relación inversa con el aumento de la temperatura media de los océanos. El descenso del fitoplancton es más pronunciado en latitudes bajas respecto a las zonas polares y el Índico es la única región donde observaron tendencias positivas generales.

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Proliferación de fitoplancton en el mar de Bering. Imagen de color natural obtenida el 4-IX-2014 mediante el sensor MODIS. Fuente: NASA

Y qué nos dicen los satélites? Las mediciones de clorofila disponibles desde 1979 arrojan una gran variabilidad interanual y decadal que no permite extraer tendencias claras a largo plazo. Desde hace años los satélites permiten estudiar, grosso modo, la composición del fitoplancton aprovechando las distintas longitudes de onda que absorben y reflejan los pigmentos de grupos como las diatomeas, cianobacterias, cocolitofóridos y algas verdes. En realidad estos grupos «ópticos» incluyen a muchos otros pero con sus limitaciones y errores se trata de una aproximación útil.

Rousseaux y col (2015) analizaron una serie temporal (1998-2012) obtenida con sensores SeaWiFS y MODIS, procesada mediante un modelo matemático en 3D del océano (NASA Ocean Biogeochemical Model (NOBM)). Y observaron que en el hemisferio norte existen descensos en todos los grupos de fitoplancton en algunas de las regiones estudiadas, pero el único que mostró un descenso global fueron las diatomeas, especialmente en el Pacífico. Por el contrario, en el hemisferio sur no encontraron descensos significativos.

Los autores del trabajo relacionan sus resultados con un descenso en la profundidad de la capa de mezcla superficial y la consiguiente reducción de nutrientes. La diferencia entre el hemisferio norte y sur la achacan al mayor calentamiento relativo del primero.

A día de hoy me atrevo a decir que los efectos del cambio climático sobre el fitoplancton son impredecibles. Los factores que controlan el crecimiento y acumulación de sus poblaciones son un puzzle con millones de piezas del que apenas tenemos unos miles. Teorías muchas, pero más de un siglo de oceanografía y aún no entendemos del todo cómo se forman y mantienen sus proliferaciones. Hablaremos de ello en la próxima entrada…

Referencias:

-Boyce DG y col. Global phytoplankton decline over the past century. Nature 466 (29 July 2010). doi:10.1038/nature09268.
-Rousseaux CS & Gregg WW. Recent decadal trends in global phytoplankton composition. Global Biogeochem. Cycles Global Biogeochem. Cycles, 29, doi:10.1002/2015GB005139 (2015).
-Wernand MR y col. Trends in Ocean Colour and Chlorophyll Concentration from 1889 to 2000, Worldwide. Plos ONE 8(6): e63766. doi:10.1371/journal.pone.0063766 (2013).

Músicas del mar

La imagen que abre la entrada de hoy pertenece al Argonne National Laboratory (EEUU).

Peter Larsen, biólogo del Argonne, estaba abrumado por la cantidad de datos en una serie temporal de oceanografía y microorganismos en la estación L4 (Canal de La Mancha). Bien lo sé porque en el año 2000 publiqué un trabajo con datos similares de esa misma estación, pero no tuve la imaginación de Peter. Tantas vueltas le dio a la manera de visualizar sus datos y extraer un patrón de ellos que se planteó cómo sonaría una melodía basada en la abundancia de grupos microbianos !!

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Pelagibacter ubique, una de las Rickettsiales más abundantes en la estación L4. Fuente: Scientific American

Larsen juntó los datos de bacterias, fitoplancton y otros microorganismos y surgió la «música».

Far and Wide es una melodía basada en la abundancia de bacterias del orden Ricketssiales.

La primera nota depende de la abundancia relativa en cada muestreo y las cinco siguientes indican la tendencia de los datos (suben, bajan, se mantienen…). En los muestreos donde las Rickettsiales eran el grupo más abundante suenan unos platillos !!

Les dejo con el exitazo que bailan las bacterias en las discotecas submarinas…

Ahora otro ejemplo de por qué los científicos tenemos fama de raritos.

Se trata del villancico «Jingle Bells» pasado por el filtro de la fotosíntesis. Es algo que cantaría el mismísimo Sheldon Cooper si fuera biólogo. Para que resulte divertido hay que estar familiarizado con el funcionamiento de la fotosíntesis: la cadena de transporte electrónico, los fotosistemas, etc. Es lo último con lo que yo imaginaba que se podría hacer una canción pero todo es posible para su autor: Elliott Kimmel.

Red and blue, red and blue, wavelengths are the best…genial !! Jingle Bells Photosynthesis

Vamos con los profesionales.

Jorge Drexler. Sí, el compositor uruguayo que no pudo cantar «Al otro lado del río«, la canción con la que ganó el Oscar en 2004. Tuvo que salir en su lugar Mr. Antonio Banderas para darle el toque de glamour a la gala, tan imprescindible como superficial e injusto (el acto en sí, no el bueno de Antonio). Pues Drexler tiene una canción maravillosa titulada Noctiluca. Él mismo nos habla de las Noctilucas y conduce la canción acompañado de su hijo que toca un «microscópico» limonaire. Para no perdérselo.

And last but not least: Manta Ray.

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Antony Hegarty (2009). Fuente: Losanjealous

Tal es el título de la canción compuesta por J. Ralph y Antony Hegarty (el cantante de Antony & The Johnsons). El piano y la voz de Antony resaltan la magia de unas imágenes preciosas del plancton marino, incluyendo microalgas (salen unas diatomeas y dinoflagelados con una apariencia tridimensional que me dejó boquiabierto). Las imágenes pertenecen a Crónicas del Plancton (CNRS), y la canción forma parte de la BSO de «Racing Extinction» (2015), un documental que intenta concienciar sobre el desastre que supone la extinción de especies.

Miles de ellas han sobrevivido millones de años  y miles de ellas se irán por nuestra culpa sin que las veamos nunca, ni en un vídeo como éste. Para que no olvidemos la belleza de todos los seres vivos que nos rodean, una magnífica razón para agitar nuestra conciencia sobre el mundo…

Son las algas el biocombustible del futuro?

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Bill Gates. Fuente: Forbes.

Durante la Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático en París (2015), Bill Gates anunció la creación de una coalición de inversores para impulsar nuevas tecnologías que nos lleven a un futuro (casi) sin emisiones de gases «invernadero».

La lista de fundadores aparece en la web Breakthrough Energy Coallition, con Richard Branson (Virgin), Jeff Bezos (Amazon), Mark Zuckerberg (Facebook) y Meg Whitman (Hewlett-Packard) entre otros mecenas (George Soros o el príncipe saudí Alwaleed bin Talal).

Mr. Gates y sus colegas filántropos quieren financiar ideas nuevas y arriesgadas, pero ojo!, apoyadas por iniciativas públicas de ciencia. Tanto es así que sus inversiones irán a gobiernos «visionarios» comprometidos a incrementar su investigación dentro del consorcio Mission Innovation creado también en París. Son 20 países; busquen el suyo en la gráfica y enhorabuena si lo encuentran (el mío no está).

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En azul (y a la izquierda con nombre y banderita) están los países participantes en Mission Innovation, incluyendo a Suecia, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y EEUU.

Breakthrough Energy Coallition invertirá en sectores como la generación de electricidad, transporte, industria, agricultura y eficiencia de los sistemas de energía. Entre las tecnologías que más les interesan está la fotosíntesis artificial para obtener hidrógeno a partir del agua. También financiarán el desarrollo de sistemas de almacenamiento y transmisión de la energía.

Pero un artículo reciente de Biofuels Digest (30-XII-2015) se lamenta de que no les interesen los biocombustibles. Las biorrefinerías no gozan de entusiasmo por parte de las petroleras y apenas hay incentivos para proyectos a escala comercial.

En los últimos años ha cobrado mayor interés la investigación sobre biocombustibles a partir de algas, pero ¿es rentable a nivel comercial? ¿pueden servir para combatir el cambio climático? la respuesta es no y su posible impacto en el futuro será limitado. Para ilustrar el problema les propongo esta imagen.

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Bateas en la ría de Pontevedra. Autor: el mismo del blog.

Cultivar mejillón sale a cuenta. Engordan en el medio natural con alimento gratuito y abundante. No necesitan procesado, sólo una estancia en la depuradora, y las instalaciones ya ven como son. Bajo el agua puede haber unas 500 cuerdas y 10.000 mejillones en cada una. La parte negativa son las biotoxinas, pero a pesar de las pérdidas (a veces cuantiosas) y costes de explotación, el sector genera beneficios y puestos de trabajo importantes para la región en la que vivo.

Cultivar microalgas para biocombustibles es justo lo contrario. Costes elevados por culpa de instalaciones complejas para mantener en tierra lo que vive en el mar o en agua dulce. Las algas deben ser procesadas para extraer los compuestos de interés. El mercado no entiende de energías limpias sólo de rentabilidad y hoy por hoy los biocombustibles de algas no lo son. Por ello muchas empresas han mudado su interés a la nutracéutica («nutrición» + «farmacéutico») buscando una salida más rentable.

Aún así, el interés en obtener biocombustibles a partir de las algas sigue ahí…

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Realizado por estudiantes del Smithtown HS East (St. James, NY, EEUU). Fuente: Energy.gov

Las microalgas poseen altas tasas de crecimiento y convierten energía solar en energía química con una eficiencia 10-50 veces mayor que las plantas terrestres.

Acumulan grandes cantidades de lípidos y azúcares que pueden servir para la producción de biodiésel y bioetanol. Evitan el dilema de «comida o combustible» que plantean los cultivos terrestres (maíz, trigo, cebada, etc), además de ocupar menor superficie que éstos. Entre las especies más prometedoras destacan Botryococcus braunii, Chlorella protothecoides y Chlorella vulgaris.

Luego están los beneficios ambientales: bio-mitigación del CO2, por ejemplo. Podríamos cultivarlas con aguas residuales y aire contaminado rico en CO2 de actividades industriales.

El biodiésel es biodegradable y produce también menores emisiones de gases invernadero que los combustibles de origen fósil. Todo sea dicho de paso, el petróleo y el gas natural proceden en su mayoría del plancton (vegetal y animal).

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Botryococcus brauni. Fuente: http://protist.i.hosei.ac.jp/

La demanda energética mundial es enorme y los biocombustibles de algas tendrían un impacto ambiental positivo pero muy limitado.

La AIE (Agencia Internacional de la Energía) estima que el 1.3% de la energía consumida en el mundo procede de biocombustibles como el etanol, metanol y biodiésel. Para satisfacer el 1.5% de la demanda mundial tendríamos que producir 34.000 millones de litros !!! y conseguir la biomasa de algas necesaria consumiría ∼5 millones de toneladas de fosfatos y otras tantas de amonio. Una barbaridad.

Para que se hagan una idea: la producción mundial de fosfatos es de 60 millones de toneladas y 180 la de amonio. La industria química productora de fertilizantes consume grandes cantidades de energía y en EEUU la mayor fuente de emisiones de CO2 industrial procede de la producción de amonio. Así que desnudamos a un santo para vestir a otro…

Hay que desarrollar métodos sostenibles a largo plazo para la producción masiva de algas. Las aguas residuales son uno de ellos: no sirven para los cultivos terrestres ya que filtran al suelo provocando contaminación y eutrofización por su alta concentración de nutrientes. El problema es que son una fuente de bacterias y virus y no podemos controlar los nutrientes. El reciclado de nutrientes es imprescindible para reducir costos y aumentar la eficiencia en el cultivo intensivo de microalgas.

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Sistema abierto tipo «Raceway» (Chennai, India). Fuente: Aban

El tipo de instalaciones para cultivarlas es importante: ¿sistemas abiertos ó cerrados? los abiertos son los más utilizados. Consumen menos energía pero sufren mayor contaminación tanto biológica como por deposición de partículas que pueden reducir la producción, por no hablar del problema de la evaporación.

Los sistemas cerrados, tubos verticales con aireación, controlan mejor el crecimiento de los cultivos y la producción de biomasa pero pueden consumir hasta un 350% más de energía que los sistemas abiertos. Por eso se trabaja en nuevos diseños que rebajen esos costes. Aún así, la energía que consume la instalación procede de combustibles fósiles a no ser que la acoplemos a industrias cercanas para aprovechar las emisiones de gases, paneles solares, energía eólica ó biomasa terrestre…

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La mayor biorrefinería de Europa está en Porto Santo (Madeira, Portugal). La explotan una empresa española, Buggypower, en colaboración con Electricidade da Madeira. Fuente: Buggypower

Se vende la idea de que el cultivo de microalgas puede ser neutral en términos de carbono dado que su cultivo consume CO2. Los géneros Chlorella, Scenedesmus y Botryococcus braunii están entre los más prometedores para la bio-mitigación de emisiones de CO2.

Sin embargo, la baja concentración de este gas en el aire y su pobre transferencia en agua hacen necesario bombear aire para que llegue a las algas. Esto aumenta costos, el gasto de energía y la emisión de CO2. El uso de gases industriales es una opción, ya que pueden contener 400 veces más CO2 y serviría para purificar el aire a la vez que producimos biocombustible. However, la presencia de ácidos y la temperatura de dichos gases son un problema para las algas…

Pongamos que todo va bien y crecen como locas. Cuando alcanzan la fase estacionaria de crecimiento hay que separarlas del agua y recuperar la biomasa para continuar el proceso. El cosechado es costoso y todo un reto debido a su pequeño tamaño. La electro-coagulación (aplicar cargas eléctricas para agregar y sedimentar las partículas; se usa en tratamiento de aguas residuales) es uno de los más prometedores según el NAABB (National Alliance for Advanced Biofuels and Bioproducts, EEUU).

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Comparación de la superficie necesaria para cultivos terrestres y microalgas. Fuente: Energy.gov

A diferencia de las plantas terrestres, las algas hay que secarlas porque la presencia de agua inhibe varios procesos necesarios para la extracción de lípidos de los que obtenemos el biodiésel. Secarlas al sol es lo más sencillo pero no siempre es posible y otros métodos tienen el problema (otra vez) del consumo de energía. Eso sí, existen alternativas que permiten procesar las algas sin secarlas, con nombres tan extraños como la licuefacción hidrotermal.

Vale, ya tenemos el biodiésel. Aunque para mejorar la rentabilidad es necesario conseguir otros compuestos con valor añadido, como el bioetanol, a partir de la biomasa restante tras extraer los lípidos. Las microalgas ofrecen una ventaja frente a las plantas terrestres: al no poseer lignina ni hemicelulosa para soporte de sus estructuras se evitan procesados químicos y enzimáticos que simplifican la producción de bioetanol.

En realidad, muchas empresas han mudado sus intereses de los biocombustibles a la nutracéutica (o una combinación de ambos) bucando mayor rentabilidad. Las algas poseen compuestos con interés nutricional y farmacéutico como ácidos grasos poliinsaturados (EPA, PUFA, DHA), vitaminas, aminoácidos esenciales, minerales, pigmentos (ficobilinas, carotenoides, etc). Son los famosos alimentos funcionales, un negocio presente y futuro…

En resumen: la producción de biocombustibles de algas por sí sola no es viable a escala comercial debido a los costes energéticos en comparación a los cultivos terrestres.

Aparte de los avances tecnológicos, el desarrollo de algas modificadas genéticamente para crecer en presencia de contaminantes (tanto en el agua como en el aire) y con un mayor rendimiento de lípidos, es una de las claves para que la producción de biocombustibles sea rentable en el futuro y un beneficio tanto para el medioambiente como las personas.

Volviendo al principio, citando a Bill Gates y sus amigos de Breakthrough Energy Coallition: «Technology will help solve our energy issues».

Referencias:

-Biofuels Digest: Why Advanced Renewable Fuels Will Not Play A Significant Role In Meeting Climate Change Goals por Tim Sklar (30-XII-2015), Algae fuels, the Earth Room Problem, and Osmotic Shock Around the Clock por Jim Lane (26-VIII-2015), Where are we with algae biofuels? Parte I y II por Jim Lane (13 y 14-X-2014).
-Lam MK & Lee KT. Microalgae biofuels: A critical review of issues, problems and the way forward. Biotechnol. Adv. 30:673-690 (2012).

Un punto azul pálido

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Director: D. Guggenheim (2006).

En estas navidades más templadas en Vigo de lo habitual (Galifornia dicen en vez de Galicia), qué mejor que volver a ver «Una verdad incómoda«, casi una década después de su estreno.

Pónganle los peros que quieran al personaje, lo cierto es que Al Gore comunicó de modo fascinante y agitó conciencias en todo el mundo para luchar contra el cambio climático. El contexto era ideal: un año después del desastre del Katrina y sin la crisis económica acaparando la actualidad. Pese al cuento de la rana que no salta del bote si calentamos el agua poco a poco (no parece real aunque sí útil para llegar al espectador), su mensaje final era esperanzador.

«Una verdad incómoda» ganó 2 Oscar en 2007. Ése mismo año Al Gore y el IPCC (órgano internacional encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático), recibieron el Nobel de la Paz. Mientras, el futuro presidente español Mariano Rajoy desdeñaba el cambio climático citando a su primo meteorólogo (ABC:22-X-2007).

Gore mostraba gráficos de concentración de CO2 atmosférico que terminaban en 2005 en el umbral de 380 ppm y para representar el eje vertical ponía el máximo en 400 ppm. Hoy tendría que cambiar el eje; hemos superado ese valor (401,85 ppm; diciembre 2015) y la tasa de incremento se ha doblado en 40 años: entre 1965-1974 los niveles de CO2 aumentaron 10,56 ppm y en 2005-2014 han subido 21,06 ppm.

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Fotograma de «Una verdad incómoda» con Al Gore subido hasta los 600 ppm de CO2.

Gore montaba en un elevador para subir hasta el (posible) nivel del CO2 en 50 años: ∼600 ppm. Comprobé que escogió el peor de los casos, el de seguir emitiendo CO2 como si no hubiese un mañana. En dicho escenario (hoy llamado RCP8.5 (RCP es Representative Concentration Pathway, según el IPCC), es probable que a mediados de siglo el Polo Norte sea un océano libre de hielo en verano.

Desgraciadamente ése RCP8.5 se aproxima bastante a lo que podría suceder en las próximas décadas (si no lo remediamos). Verán…

El IPCC ha elaborado 4 escenarios de evolución del CO2 en el s.XXI, cuyos efectos en la temperatura del aire y el nivel del mar les mostraré durante esta entrada.

The Island President

Nasheed está hoy en día encarcelado en su país y no pudo acudir a la Cumbre del Clima en París.

Resulta lamentable que la mayoría de políticos no dediquen tiempo, siquiera en sus discursos, a la importancia de proteger el medio ambiente.

Corrijo, lo hacen si tienen el agua al cuello como Mohamed Nasheed en la Cumbre del Clima de Copenhage (2009), cuando era presidente del archipiélago de Maldivas (un país con 1,5 m de altitud media en riesgo de desaparecer por el aumento del nivel del mar). En el documental «The Island President» (2011) Nasheed sentencia: «If you allow a 2ºC rise in temperature you’re actually agreeing to kill us«. Ojo al dato: 2ºC de aumento…

Otro dato interesante. El océano acumula el 90% de la energía que estamos introduciendo en el sistema climático y sólo el 1% lo acumula la atmósfera. El calentamiento es mayor en la superficie del mar (aumento medio de 0,11ºC entre 0-75 metros, período 1971-2010), aunque la señal de dicho calentamiento se extiende hasta los 700 metros.

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Los 4 escenarios (RCP) de evolución del CO2 previstos por el IPCC. Fuente: Smithsonian.com

En Copenhage (2009), China y EEUU se unieron por primera vez al acuerdo político, sin compromisos vinculantes, para luchar contra el cambio climático. En la última Cumbre del Clima en París (diciembre 2015) se firmó un acuerdo para limitar el incremento de temperatura a 2ºC, e idealmente a 1,5ºC respecto a la época pre-industrial. Esa evolución del CO2 corresponde al mejor de los escenarios, RCP 2.6 (trazo verde en la gráfica siguiente).

Es un acuerdo «esperanzador» pero insuficiente. Depende de la voluntad política y de la movilización de recursos económicos (100.000 millones de dólares hasta 2020 para empezar) a países menos desarrollados.

Para cumplirlo hay otra condición: cambios drásticos inmediatos. Verán.

Sinceramente, se me cae un poco el optimismo al ver la siguiente gráfica del IPCC sobre la relación entre CO2 e incremento de temperatura para el año 2100. Fíjense que los 2ºC se alcanzan con valores de 480-530 ppm y al paso que vamos llegaremos ahí no en el 2100 sino a mitad de siglo !! Ojalá que no.

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Fuente: Climate Change 2014. Synthesis Report for Policymakers. IPCC.

Gore decía que estamos ante una cuestión moral y que la voluntad política es un recurso renovable.

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Estimación de aumento del nivel del mar según los 4 RCPs del IPCC. El nº21 indica los modelos usados para obtener la previsión final. Fuente: Climate Change 2014. Synthesis Report for Policymakers. IPCC.

Cada vez resulta más obvio que la civilización basada en el petróleo tiene fecha de caducidad. No se pueden seguir quemando combustibles fósiles a este ritmo sin alterar de forma grave el clima y el funcionamiento de la biosfera. Necesitamos energías limpias.

Y no lo digo yo, lo dice el grupo de expertos del IPCC en su 5º informe de 2014 con frases lapidarias sobre fondo rojo (qué más le pueden poner ya?) como las siguientes:

«La emisión continuada de gases de efecto invernadero producirá un mayor calentamiento y cambios duraderos en todos los componentes del sistema climático, aumentando la posibilidad de impactos severos, globales e irreversibles para las personas y los ecosistemas […] La influencia humana en el clima es clara y las emisiones antropogénicas recientes de gases invernadero son las mayores de la historia.»

«El calentamiento climático es inequívoco y muchos de los cambios observados desde los años 50′ no tienen precedente en décadas y milenios. La atmósfera y el océano se han calentado, la cobertura de nieve y hielo ha disminuido y el nivel del mar ha subido […] Sus efectos [de los gases invernadero] junto a otros factores humanos, han sido detectados a lo largo del sistema climático y son muy probablemente la principal causa del calentamiento observado desde mediados del s.XX.» 

«Todos los escenarios [RCPs] contemplan un aumento de temperatura superficial durante el s.XXI […] El océano seguirá calentándose y acidificándose y subirá el nivel medio del mar». (Trad. del original).

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La Tierra es el punto azul pálido a mitad del haz de la derecha. Fuente: NASA.

Si esto no hace reaccionar a nadie, qué o quién lo va a conseguir? La segunda parte de «Una verdad incómoda«? Bienvenida sea.

Les decía que su mensaje final era esperanzador.

Gore recordaba la imagen de La Tierra que tomó en 1990 la sonda espacial Voyager 1 al girar su cámara más allá de Plutón a petición de Carl Sagan.

«A Pale Blue Dot» es una imagen cautivadora y la reflexión de Sagan sobre ella terminaba así: «To me, it underscores our responsibility to deal more kindly with one another and to preserve and cherish the pale blue dot, the only home we’ve ever known».

Todo esto me da pie a la próxima entrada: las microalgas como fuente de energía.

Referencias:

-Climate Change 2014: Synthesis Report. Summary for Policymakers. 32 pp. Disponible en la Web del IPCC.
-Convención Marco sobre el Cambio Climático: Aprobación del Acuerdo de París. Naciones Unidas. Disponible en la Web de la ONU.

Feliz Navidad Mr. Lawrence

4171087582_2e375e7d42_o.jpgPsycho!!!!!!«Every so often someone manages to remove another stone from the wall through which we all want to see, and the crowds tend to flock around the new peep hole». [A veces alguien quita una piedra del muro por el cual todos ansiamos mirar y nos abalanzamos sobre el nuevo agujero].

Estas fueron las palabras de Bessel Kok hacia Lawrence Blinks y Robert Emerson por sus descubrimientos sobre la fotosíntesis. Las pronunció en Warrenton (VA, EEUU) durante un congreso, en 1963.

Me centraré en Blinks, quien dedicó una larga y brillante carrera al estudio fisiológico de las algas, en particular la fotosíntesis. Con él aprendimos que la fotosíntesis no es ciega a los colores y todo ello gracias al «Efecto Blinks». Pero si queremos entender qué es el «Efecto Blinks» (nada que ver con un desodorante) antes hay que explicar un par de cosillas sobre la fotosíntesis…

Blinks

Lawrence Blinks (1900-1989), fue miembro de la National Academy of Sciences y director de la Stanford’s Hopkins Marine Station durante 21 años. Fuente: Thorhaug & Berlyn (2009).

Gracias a ella los vegetales aprovechan la energía solar para fabricar sustancias orgánicas, base de la vida en nuestro planeta. Entender en qué consiste la fotosíntesis puede provocar un mes de jaqueca, pero lo intentaré resumir de forma sencilla y harto divertida.

La fotosíntesis permite sintetizar compuestos orgánicos (azúcares) a partir de moléculas simples: consume CO2 + agua y libera oxígeno.

La «fotosíntesis artificial» no está conseguida a escala industrial, aunque desarrollar la tecnología necesaria en este sentido supondrá (estoy seguro) acceder a una fuente de energía renovable en forma de hidrógeno o metanol.

Ian McEwan usó la fotosíntesis artificial como telón de fondo para los enredos del protagonista de su novela «Solar», el físico Michael Beard, un desastre con patas que dirige un instituto de energías renovables.

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Solar (2010)

A lo que íbamos. La fotosíntesis: piensen en una bici «mágica» que se mueve gracias a la luz. Los «pedales» serían las antenas fotosintéticas, las «ruedas» los fotosistemas I y II y la «cadena de transmisión» la cadena de transporte de electrones.

Las antenas fotosintéticas son pigmentos+proteínas que capturan fotones de luz visible para cada fotosistema. Los fotones que capta la antena del fotosistema II viajan a un centro de reacción (en última instancia una molécula de clorofila a) que posee 4 iones Manganeso a los que consiguen arrancar hasta 4 electrones. Éstos pasan a su vez a la cadena de transporte de electrones que transmite la excitación al fotosistema I.

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Las partes del cloroplasto. Autor: Ollin. Fuente: Wikimedia commons.

Los electrones perdidos por los iones Manganeso se recuperan mediante la oxidación del agua, que libera oxígeno e hidrógeno. Oxidarse es perder electrones, no lo olviden nunca queridos(as)…

Así que el fotosistema II es responsable del oxígeno que produce la fotosíntesis. Mientras, el hidrógeno del agua se acumula dentro de unas estructuras en forma de saco, los tilacoides, y acidifica su medio interno (lumen).

El gradiente de hidrógeno (diferencia de pH) respecto al medio externo de los tilacoides (estroma) es la fuerza motriz que genera energía para fabricar ATP, mientras que los electrones que llegan al fotosistema I permiten sintetizar NADPH. Ambas moléculas concentran la energía química que se emplea en la mal llamada «fase oscura» de la fotosíntesis (ésa que sólo ocurre durante el día!!) donde se producen moléculas simples como el gliceraldehído-3-fosfato durante el ciclo de Calvin, inicio de la síntesis de azúcares como la glucosa y demás moléculas orgánicas en los vegetales.

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Autor: Fuente: Wikimedia commons.

Todo esto les causará chispazos (de placer o dolor) en su memoria de estudiantes. Si prefieren ver un vídeo, aprovechando que estamos en internet, les recomiendo este enlace (en inglés, of course). Pero por favor vuelvan otra vez que aún queda lo mejor.

Nuestro hombre de hoy, Lawrence Blinks, es y será recordado principalmente por dos asuntos: el electrodo de oxígeno «Haxo-Blinks» y sí !! tachán-chaaaaán!!!!: el «Efecto Blinks».

Pero antes de continuar, unos minutos musicales dedicados a Mr. Lawrence Blinks, y qué mejor que esto…

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Porphyra nereocystis. El alga roja que estudiaron Haxo & Blinks en un famoso trabajo de 1950. Fuente: Introduction to Rhodophyta.

A Blinks le interesaban especialmente las algas rojas porque planteaban un desafío especial. Poseen ficoeritrina, un pigmento que refleja la luz roja y es responsable del color típico de esas algas.

Absorbe luz a longitudes de onda intermedias (color verde) donde otros pigmentos (clorofilas y carotenoides) son muy torpes.

Cuando comenzó su trabajo nadie sabía si la ficoeritrina era activa en la fotosíntesis, todo el protagonismo era para las clorofilas. Y Mr. Lawrence tenía muchas algas rojas cerca de su laboratorio en Pacific Grove (California).

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Clorofilas y carotenoides absorben en longitudes de onda bajas o altas, mientras que la ficoeritrina y ficocianina aprovechan las intermedias. Fuente: Wageningenur.

En los años 30′ todo era casero y éste fue otro mérito añadido de científicos como Blinks: ellos mismos desarrollaban los instrumentos que necesitaban (o perfeccionaban diseños anteriores) para realizar las ideas y experimentos que bullían en su cabeza.

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Diagrama del electrodo de platino para medir producción de oxígeno de Haxo & Blinks. Fuente: Fig. 1, Haxo & Blinks (1950).

El electrodo de oxígeno de «Haxo-Blinks» (Blinks & Skow, 1938; Haxo & Blinks 1950) era una técnica sensible y precisa para determinar la tasa de fotosíntesis tanto en algas como suspensiones de cloroplastos, a partir de la producción de oxígeno.

Con él, Blinks y sus colaboradores se lanzaron a estudiar algas verdes, pardas y rojas, a las que iluminaban con luces de todos los colores para comprobar cómo absorbían la luz (espectros de absorción) y cuantificar la fotosíntesis (espectros de acción).

Para ello emplearon otro ingenioso diseño: un monocromador que emitía haces de luz de sólo 10 nm de ancho de banda, que iban moviendo desde 400 a 700 nm para cubrir el espectro de luz visible. Realizar un espectro completo les llevaba de 3 a 6 horas, pero los resultados finales fueron sorprendentes y revolucionarios.

GRAFICA ESPECTROS

Espectros de absorción y acción de Ulva y Porphyra. Fuente: Haxo & Blinks (1950).

Así que en 1946 Blinks se encerró a trabajar junto a un joven estudiante (Francis Haxo), en un laboratorio oscuro de Pacific Grove del que [«apenas salían para escuchar a las focas en la costa y oler las sardinas de las fábricas de conservas de Cannery Row»; (Haxo, 2008)].

Cuando Blinks publicó los resultados de aquel trabajo en un congreso en Chicago (1949), la prensa publicó titulares como «California Scientists Challenge Role Of Chlorophyll» [Científicos de California desafían el papel de la clorofila].

No sólo habían descubierto que la ficoeritrina sí era activa en la fotosíntesis, sino que aparentemente la mitad de la clorofila no lo era. En la gráfica superior está el alga verde Ulva. El espectro de absorción (puntos blancos) y de acción (negros) son parecidos. Significa que todo lo que absorbe activa a su vez la producción de oxígeno en fotosíntesis. Debajo está el alga roja Porphyra: los puntos negros sólo se acercan al espectro de acción en la parte media del espectro, donde absorbe la ficoeritrina. En los extremos, donde absorben las clorofilas, la producción de oxígeno es muy baja.

La explicación es que la antena fotosintética principal de las algas rojas son los ficobilisomas, con pigmentos como la ficoeritrina. Los ficobilisomas solo se encuentran en las cianobacterias y en algunos eucariotas: algas rojas y glaucofíceas. Y a diferencia de éstas, las algas pardas y verdes no poseen ficobilisomas por lo que sus espectros de absorción y acción no tienen nada que ver. Volviendo al símil de la bici: los «pedales» de las algas rojas captan luz mediante la ficoeritrina mientras que en las demás son las clorofilas y carotenoides.

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Fuente: lookfordiagnosis.com

El «efecto Blinks». Mr. Lawrence siguió tirando del hilo y descubrió otro curioso fenómeno en Porphyra: si iluminaba con luz roja (675 nm) y luego verde (560 nm) se producía un incremento en la fotosíntesis mientras que si lo hacía al revés (del verde al rojo) la producción de oxígeno disminuía. Lo explicó por cambios en la respiración. Las algas también respiran, son eucariotas y tienen mitocondrias como nosotros, pero ésa no era la razón…

En realidad, el «efecto Blinks» fue la primera evidencia de que existían dos reacciones (fotosistemas I y II) en la fotosíntesis.

Él no lo podía saber, pero los ficobilisomas son la antena del fotosistema II. La ficoeritrina absorbe luz verde pero no roja: activa el fotosistema II, que produce oxígeno y transfiere electrones al fotosistema I. Sin embargo, el efecto de la luz roja es otro porque sólo la absorben las clorofilas: la luz roja activa las reacciones del fotosistema I que no producen oxígeno, sólo poder reductor.

El «efecto Blinks» sirvió de inspiración para que Robert Emerson demostrase en 1957 la existencia de 2 reacciones fotosintéticas en el alga verde Chlorella con el «efecto Emerson», lo cual llevó a caracterizar finalmente los fotosistemas I y II. Pero ésa es otra historia y por hoy ya es suficiente…

Desde aquí les deseo a todas y todos Feliz Navidad !!

Referencias:

-Haxo FT & Blinks LR. Photosynthetic action spectra of marine algae. J. Gen. Physiol. 33:389-422 (1950).
-Thorhaug A & Berlyn G. A tribute to Lawrence Rogers Blinks (1900-1989): light and algae. Photosynth. Res. 100:129-141 (2009).