República Tortuga

Imagen de portada: escudo de armas del Territorio Británico del Océano Índico. Autor: Demidow. Fuente: Wikipedia

Toda superficie en contacto con el mar puede ser colonizada. Cuando es inerte se trata de incrustaciones («fouling» en inglés), pero si el sustrato es un ser vivo hablamos de epibiosis. Y de esto las tortugas saben mucho porque no sólo llevan su casa a cuestas sino todo un ecosistema…

El caparazón y piel de las tortugas son perfectos para el desarrollo de distintos epibiontes, tanto sésiles (quieto ahí!), como sedentarios (un pasito paquí, otro pallá), o móviles. ¿Y cuántos puede haber? pues fíjense que sólo en las tortugas bobas (Caretta caretta) se han encontrado más de 200 especies de epibiontes.

República Tortuga. Entre sus ciudadanos quietos destacan los cirrípedos (o percebes), considerados pioneros ya que facilitan la llegada de otros pobladores. Se adhieren tanto al caparazón como a los tejidos blandos y pueden formar colonias enormes sobre algunos ejemplares.

Junto a los percebes encontramos toda clase de crustáceos, moluscos, cnidarios, equinodermos, macroalgas (verdes, pardas, rojas), esponjas e incluso peces que aprovechan la República Tortuga para vivir de manera mutualista, comensalista o -más raramente- parásita.

Un ejemplo clásico son los cangrejos del género Planes que suelen vivir en parejas y escondidos en la zona de la cola (sí, refugiados en el culo de las tortugas), de donde salen para alimentarse de otros epibiontes. Las tortugas facilitan protección a sus colonizadores y reducen la competencia con otras especies. Y para ellas los epibiontes pueden ser una carga incómoda pero también les ofrecen camuflaje (visual, químico y eléctrico) y defensa frente a sus predadores.

Pero ya saben –y si no se lo recuerdo– que aquí solemos hablar del fitoplancton…

Las fases iniciales de colonización (previas a la llegada de macroorganismos) suelen incluir la absorción de macromoléculas sobre la superficie, colonización bacteriana y luego eucariotas unicelulares (protozoos, hongos y diatomeas).

Chelonicola costaricensis. Fuente: Majewska y col. (2015)

En ballenas y delfines se conoce desde hace tiempo la existencia de microalgas epibiontes y comunidades específicas. De ello hablamos «En la piel de las ballenas«.

Pero en lo que respecta a las tortugas marinas no se publicaron estudios detallados hasta ¡2015! Alucinante ¿verdad? Bueno, quizás no tanto, pero a mí no deja de sorprenderme…

Los estudios que revisé describen diatomeas epizoicas que cubren toda la superficie disponible del quelonio con densidades medias de 17000 células/mm2. Su diversidad suele ser baja y forman parte de un biofilm con materia orgánica de origen bacteriano -y de las propias diatomeas- que contribuye a la estabilidad física y supervivencia de las comunidades microbianas.

No debe ser fácil vivir sobre una tortuga. Las condiciones inestables y el reto adaptativo que suponen podrían explicar la baja diversidad de especies en los trabajos realizados hasta la fecha.

Desde 2015 se han descrito diatomeas de nuevos géneros y especies con nombres tan curiosos como Chelonicola costaricensis (Chelonicola porque «vive sobre tortugas», y costaricensis porque la aislaron de caparazones de tortugas oliváceas (Lepidochelys olivacea) durante su arribada para desovar en la playa del Ostional, en Costa Rica).

También se han identificado nuevos géneros como Poulinea y Medlinella, o nuevas especies de otros conocidos como Tursiocola (T. denysii, T. guyanensis y T. ying-yangii) o Tripterion (T. societatis), típicos de cetáceos (diatomeas «cetícolas»)…

…y otras como Achnantes, Nitzschia y Proschkinia (P. sulcata, P. lacrimula, etc.), común en biofilms marinos. También Labellicula (L. lecohuiana) cuya única especie conocida (L. subantarctica) se había encontrado sobre un acantilado.

De todas estas especies atrajo mi atención Tursiocola ying-yangii, llamada así porque la forma de sus areolas (agujeritos en la cubierta de sílice) recuerdan al símbolo del ying-yang.

Apenas se conoce el grado de especificidad y distribución biogeográfica de estas diatomeas por la reciente atención y escasos estudios acerca de ellas.

La Tortuga Roja (M. Dudok de Wit, 2016). Una historia muda e inolvidable. Fuente: cinemascomics

Su modo de vida epizoico podría ser obligado en algunos casos ya que su presencia en otras superficies parece accidental o relacionada con la actividad de sus huéspedes.

Sin embargo, hacen falta más estudios para conocer su grado de asociación: algunas parecen estar bien adaptadas y ser pioneras, mientras que otras diatomeas podrían adherirse después reflejando el hábitat donde se alimentan o reproducen las tortugas.

Todo esto de estudiar especies y comunidades de diatomeas epizoicas tiene un gran interés ecológico. No se trata sólo de elaborar listados taxonómicos y descubrir nuevas especies.

Las tortugas juveniles suelen vivir en zonas pelágicas (cerca de la superficie) y oceánicas; luego acostumbran escoger ambientes costeros y bentónicos. Así que según la edad, zona geográfica y el hábitat sus epibiontes evolucionarán de forma natural reflejando esos cambios vitales.

Por ello los estudios sobre fauna acompañante y epibiosis en tortugas pueden contribuir al conocimiento sobre su distribución geográfica, hábitat y migraciones, aportando datos complementarios a los marcajes, telemetría por satélite, análisis de isótopos, genética de poblaciones…

Eso sí. La sucesión natural de epibiontes puede también romperse cuando las tortugas se acicalan el caparazón ¡frotándose contra superficies sumergidas!

Referencias:

  • Báez J.C. y col. Preliminary check-list of the epizoic macroalgae growing on loggerhead turtles in the Western Mediterranean Sea. Marine Turtle Newsletter 98:1-6. (2002).
  • Frankovich T.A. y col. Tursiocola denysii sp. nov. (Bacillariophyta) from the neck skin of Loggerhead sea turtles (Caretta caretta). Phytotaxa 234:227–236 (2015).
  • Frick M.G y Pfaller J.B. Sea Turtle Epibiosis. The Biology of Sea Turtles Volume III. Chapter: 15. CRC Press Editors: J. Wyneken, K.J. Lohmann, J.A. Musick. pp. 399-426 (2013).
  • Majewska R. y col. Diatoms and Other Epibionts Associated with Olive Ridley (Lepidochelys olivacea) Sea Turtles from the Pacific Coast of Costa Rica. PLoS ONE 10(6):e0130351 (2015).
  • Majewska R. y col. Labellicula lecohuiana, a new epizoic diatom species living on green turtles in Costa Rica. Nova Hedwigia, Beiheft 146:23–31 (2017).
  • Majewska R. y col. Six new epibiotic Proschkinia (Bacillariophyta) species and new insights into the genus phylogeny. Eur. J. Phycol. 54:609–631 (2019).
  • Riaux-Gobin C. y col. New epizoic diatom (Bacillariophyta) species from sea turtles in the Eastern Caribbean and South Pacific. Diatom Res. 32:109-125 (2017).
  • Riaux-Gobin C. y col. Two new Tursiocola species (Bacillariophyta) epizoic on green turtles (Chelonia mydas) in French Guiana and Eastern Caribbean. Fottea, Olomouc 17:150–163 (2017).
(Visited 39 times, 1 visits today)
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *