Las diatomeas surferas

Imagen de portada: Playa América (Pontevedra). Autor: F. Rodríguez

¡Hola a todas y todos! para empezar querría anunciaros que esta será la última entrada durante un tiempo. No dejo el blog, es una pausa indefinida. Mientras, solo escribiré nuevos posts en ocasiones especiales.

El logo de Fitopasión (Autora: Blanca Álvarez, IEO Vigo).

Han sido diez años con entradas cada 2-3 semanas hasta un total de 249. Un montón de historias y muchas más por contar. Pero ha llegado el momento de parar un poco…

La experiencia ha sido muy positiva. Después de tanto tiempo todo lo que rodea al blog forma parte «de la familia».

Espero que para vosotras y vosotros también. Que os haya sembrado la espinita de la curiosidad y dejado algún recuerdo especial. Y si no, siempre podéis volver a redescubrir el blog porque aquí seguirá.

Las visitas han crecido cada año con reseñas en diversos medios de comunicación. Los países con más visitantes son -por este orden- España, Ecuador, México, Argentina y Chile (85% entre 2016-2021). Y entre 2020-2021 el blog recibió más de 410.000 visitas.

Muchas gracias a todas y todos por seguirlo durante estos años.

He aprendido mucho escribiéndolo y vuestros comentarios me han animado a dedicarle tiempo a todas las entradas (las peino mucho siempre antes de dejar que salgan a la calle).

Continuaré divulgando en mi cuenta de twitter (@Lilestak) al ritmo que pueda y que me apetezca. En ella publicaré minihilos de texto, imágenes y vídeos sobre fitoplancton con el hashtag #Fitopasión. Os animo a seguirme allí.

Y después de esta despedida temporal vamos con la entrada de hoy.

Hablaré de divulgación y ciencia ciudadana con el ejemplo de Attheya armata: diatomea surfera y vieja conocida de este blog.

Una de las señas de identidad de Fitopasión son las referencias bibliográficas. Lo mínimo en cualquier texto fiable de divulgación es incluir las fuentes originales para I) hacer justicia a los autores, II) que cualquiera contraste lo que dices y III) demostrar que no te inventas lo que escribes.

Que un artículo científico cite fuentes de internet es cada vez más común. Y en el caso de Fitopasión estoy orgulloso de contar con una entrada en las referencias de Odebrecht y col. (2014) & Carballeira y col. (2018), en concreto la tercera que publiqué allá por 2011: Attheya: el alga que toma el sol en la playa.

Extracto de las referencias de Odebrecht y col. (2014).

Aquel post otoñal de Fitopasión fue la primera cita de diatomeas en zonas de rompiente en la Península Ibérica (2ª cita para España después de Canarias: Ojeda y O’Shanahan, 2005).

¿Alucinante, verdad? ¡ni yo mismo lo sabía! y ello da buena idea de las investigaciones pendientes y sorpresas que nos reserva el mar a la vuelta de la esquina. También de la importancia de la ciencia ciudadana

Cualquiera con un móvil a mano y curiosidad sobre la naturaleza puede enviar sus observaciones a aplicaciones y webs que fomentan la participación de la sociedad en proyectos de investigación. Tu observación puede ser novedosa e interesante para la comunidad científica, no lo dudes.

Ejemplo de ello son las webs de proyectos sobre biodiversidad marina como DIVERSIMAR (CN-IEO, CSIC) basuras marinas (CLEANATLANTIC o Marine LitterWatch de la Agencia Europea de Medioambiente) o mareas rojas PHENOMER (Ifremer) en Bretaña (Francia).

El caso que más nos atañe en este blog es PHENOMER. Su líder, Raffaele Siano (investigador de Ifremer), publicó en 2020 un artículo resumiendo la actividad entre 2013-15.

Fíjense. En esos 3 años muestrearon 74 avisos de mareas rojas en Bretaña (y de ellos 45 pasaron inadvertidos para la red de control de fitoplancton nocivo).

Las notificaciones ciudadanas contribuyeron a estudiar la extensión geográfica y duración de blooms de Noctiluca scintillans y Lepidodinium chlorophorum.

Además, un episodio de mortalidad en bivalvos coincidió con una marea marrón dominada por rafidofíceas (Heterosigma akashiwo y Pseudochattonella verruculosa), las cuales suponen un nuevo riesgo en la región.

Tal es el valor que puede aportar la ciencia ciudadana si proporcionamos los medios necesarios desde los centros de investigación.

En Galicia no tenemos un proyecto sobre mareas rojas como PHENOMER.

Pero sería muy interesante una iniciativa similar ya que son episodios comunes con impacto socioeconómico y medioambiental tanto positivo (por la biomasa para niveles tróficos superiores o la bioluminiscencia que producen algunas), como negativo (por las posibles toxinas, efectos nocivos y riesgos para la salud pública).

A, B, C) Proliferaciones de Noctiluca scintillans. D, E, F) Lepidodinium chlorophorum. Autor: Siano y col. (2020). Fuente: ScienceDirect.

En la entrada de hoy comentaré un tipo de proliferaciones diferentes a las mareas rojas porque solo tiñen la arena y la espuma de las olas: las diatomeas surferas.

En Fitopasión hemos hablado sobre proliferaciones y mareas rojas de todos los colores. Estas suelen suceder entre primavera y otoño en la columna de agua (o si son especies bentónicas sobre macroalgas y sedimentos). Pero el caso de las diatomeas surferas es diferente.

Sus blooms no parecen seguir un patrón estacional y se observan durante todo el año. Necesitan que el oleaje produzca suficiente espuma para adherirse y desplazarse con ella tiñendo la arena y las olas de color marrón. Por esa razón otoño e invierno son épocas favorables para su crecimiento.

Nos centraremos en una especie surfera que conozco por experiencia directa: Attheya armata.

El trabajo de Odebrecht y col. (2014) se titulaba «Surf zone diatoms: A review of the drivers, patterns and role in sandy beaches food chains». En él describían la distribución geográfica de estas diatomeas, y en Europa citaban su presencia en medio marino en Francia (Bahía de Audierne, en Bretaña) y España (Galicia (Fitopasión) y Canarias (Ojeda y O’Shanahan, 2005)).

Carballeira y col. (2018), además de una revisión sobre Attheya armata, incluyeron muestreos en Galicia con el título tan atractivo de: Attheya armata along the European Atlantic coast – The turn of the screw on the causes of “surf diatom”.

La mayoría de registros de diatomeas surferas (incluyendo géneros como Anaulus, Asterionellopsis, Aulacodiscus, Odontella, etc.) se localizan en el hemisferio sur (América, África y Oceanía). Carballeira y col. incluyen un listado exhaustivo de la distribución europea de Attheya armata destacando que es una especie autóctona descrita en Inglaterra en 1860 y con amplia distribución (Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica y España).

Dado que habitan en una franja estrecha (la zona de rompiente) las células de Attheya no suelen aparecer en el monitoreo de fitoplancton costero que usa muestras de la columna de agua. Por ello los registros de A. armata son a menudo aislados, discontinuos y aparecen nuevas observaciones en zonas ya estudiadas para el plancton marino.

No obstante, en la bahía bretona de Audierne sí sabemos que su presencia es semicontínua a lo largo del año y en este caso hay registros históricos que apuntan a una expansión reciente en el sur de Francia.

Lo de diatomeas surferas no es solo para llamar vuestra atención sino que como véis en inglés se les conoce como «surf zone diatoms«. En el diccionario Oxford el sustantivo «surf» quiere decir «oleaje, olas, espuma». Así que técnicamente son las diatomeas de las olas, de la espuma. Y de ahí a decir que surfean no es inventarse nada…

En realidad combinan lo de surfear con un modo de vida epipsámico. Esta palabreja quiere decir «que crecen adheridas sobre los granos de arena o en la playa«. Las diatomeas epipsámicas como Attheya armata o Anaulus suben a la superficie de la arena al inicio del día y desaparecen antes de anochecer. El mucílago que producen y su aspecto les permite adherirse a las partículas de arena y burbujas, flotando así en el agua con la espuma de las olas.

Sus proliferaciones no se deben a contaminación de origen humano. No es necesaria la influencia antropogénica (exceso de nutrientes) para estimular su crecimiento. Las playas donde surgen suelen estar expuestas al oleaje para que se forme suficiente espuma, con una pendiente suave y amplia zona de rompiente. A menudo, no siempre, hay influencia de agua dulce o acuíferos costeros.

El pasado 29 de diciembre, paseando por el arenal de Panxón (zona este de playa América) volví a observar manchas de Attheya armata en la superficie de la arena. Aquí tenéis varias fotos…

Mancha de Attheya armata en Panxón (playa América, Pontevedra), 29-XII-2021. Autor: F. Rodríguez
Mancha de Attheya armata en Panxón (playa América, Pontevedra), 29-XII-2021. Autor: F. Rodríguez
Mancha de Attheya armata en Panxón (playa América, Pontevedra), 29-XII-2021. Autor: F. Rodríguez

Surgen todos los años pero no hay registros locales sistemáticos –ni trabajos en la zona– así que es imposible saber su estacionalidad, abundancia y variación interanual. Aquí tenéis a las responsables a diferentes aumentos bajo el microscopio. Las fotografié y grabé unos días después ya en cultivo en nuestro laboratorio del IEO de Vigo.

Agregados de Attheya armata aislada de Panxón, a 100 aumentos. Autor: F. Rodríguez

Como podéis comprobar sus células poseen prolongaciones que parecen espinas. Se denominan «setas» y son proyecciones de sus valvas que las unen para formar cadenas, mantener su flotabilidad y enredarse entre ellas para formar agregados que a simple vista parecen grumos. Son típicas de géneros similares como Chaetoceros.

Attheya armata aislada de Panxón, a 400 aumentos. Autor: F. Rodríguez

La información más completa sobre Attheya en Galicia está en Carballeira y col. (2018). En dicho trabajo indican que su presencia es efímera (días) en playas de la ría de Ares-Betanzos, sobre todo en otoño e invierno. También estudiaron su firma isotópica para contestar a la siguiente pregunta: ¿cuál es el origen de los nutrientes que usa para crecer? ¿marino o continental?

Respuesta: Attheya usa nutrientes de origen marino pero distintos a los del plancton en la columna de agua. Los valores promedio de A. armata para isótopos δ13C y δ15N fueron similares a otros de referencia para macroalgas y microalgas bentónicas, alejados del plancton marino. La conclusión fue que las poblaciones de Attheya explotan principalmente nutrientes en la interfase agua-sedimento de origen marino, no fuentes antropogénicas o aguas continentales filtradas en el subsuelo.

A diferencia de Galicia, donde pasan desapercibidas, el aspecto y extensión de proliferaciones de Attheya en Canarias ha llegado a preocupar a bañistas en playas de Gran Canaria. Por su color se han relacionado –allí y en otros lugares– con contaminación, vertidos fecales, etc.

La verdad es que forman grumos marrones sospechosos en la arena y espuma de las olas. Aquí tenéis un vídeo grabado a 250 aumentos para que veáis que pinta tienen.

El mensaje final es que estamos ante un fenómeno natural a pesar de ese aspecto un tanto dudoso. Y en el caso de Attheya armata no se trata siquiera de una especie invasora sino de una diatomea indígena de costas atlánticas europeas. Y con esto termino por hoy.

Me voy con un vídeo en la playa. Y una canción que habla de encontrar un Nuevo Mundo. ¡Os deseo lo mejor para el año que comienza!

Referencias:

  • Carballeira R. y col. Attheya armata along the European Atlantic coast – The turn of the screw on the causes of “surf diatom”. Est Coast Shelf Sci 204:114-129 (2018).
  • Odebrecht C. y col. Surf zone diatoms: A review of the drivers, patterns and role in sandy beaches food chains. Est Coast Shelf Sci 150:24-35 (2014).
  • Ojeda A. y O’Shanaghan L. Discoloraciones por acumulaciones de la diatomea bentónica epipsámica Attheya armatus (Centrales, Bacillariophyta) en playas de arena del S y SW de Gran Canaria (Canarias, España). Vieraea, 33:51-58.
  • Siano R. y col. Citizen participation in monitoring phytoplankton seawater discolorations. Mar Pol 117:103039 (2020).
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