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Divulgando antes de Navidad

El pasado 22 de noviembre se presentó en Vigo el documental “Mareas Rojas“, un proyecto de Bioimaxe en colaboración con Ardora Formación y Servicios, financiado por la FECYT. Fue Bioimaxe, a través de Jorge Hernández Urcera, quien nos contactó en el IEO para el asesoramiento científico de mareasvermellasgalicia.com

Las rías gallegas han sido objeto de muchos estudios especialmente en los últimos 40 años, pero los conceptos de marea roja, toxinas y algas tóxicas siguen siendo un tótum revolútum para el público general.

Así que esta iniciativa viene que ni pintada. Con un guión atractivo el documental repasa la historia de las mareas rojas y explica la diferencia entre éstas y las proliferaciones tóxicas. También los perjuicios que ocasionan las biotoxinas a los productores de mejillón, el programa de control de la Xunta de Galicia y los efectos del cambio climático sobre la evolución de los episodios tóxicos. Todo ello en apenas 20 minutos…

La web incluye, además de información sobre el proyecto, un apartado de alertas donde cualquiera que aviste una marea roja puede dar aviso de su localización y enviar fotos. Si tenemos suerte incluso podríamos conseguir muestras para identificar y cultivar los organismos responsables. La idea no es nueva: en Francia el IFREMER lanzó en 2013 el proyecto PHENOMER con ése mismo objetivo y el lema “Mieux connaître le phytoplancton grâce à vos observations“.

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Bloom de Noctiluca scintillans en Bretaña (julio 2004). Autor: Cedre. Fuente: IFREMER

En algún momento, después de las proyecciones en las próximas semanas, podrán ver “Mareas Rojas” en la web con los comentarios y primeros planos de: Covadonga Salgado (directora del INTECMAR, responsable del control de biotoxinas marinas en moluscos, Xunta de Galicia), Angeles Longa (directora I+D+i del Consejo Regulador de la D.O.P. Mejillón de Galicia), Xose Antón Álvarez Salgado (investigador científico, IIM-CSIC), Santiago Fraga y yo (IEO), que salimos todo sea dicho con las Islas Cíes al fondo.

Para mí lo más interesante es comprobar que además de algunas respuestas el documental siembra nuevas preguntas entre el público. En este blog encontrarán entradas relacionadas con ellas (he puesto enlaces sobre los enunciados de los siguientes ejemplos):

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En el Centro Comercial “A Laxe” (Vigo). Fuente: UVIGO

Siguiendo con la divulgación, los días 25 y 26 de noviembre celebramos las jornadas “Un mar de ciencia na rúa“, aunque para ser más exactos fue “en el centro comercial” por culpa del mal tiempo.

La iniciativa partió de la Universidad de Vigo, que celebra 25 años de la Facultad de Ciencias del Mar (en la que yo mismo estudié).

En estas jornadas participamos la UVIGO, el IIM-CSIC, la Asociación de Oceanógrafos de Galicia y el IEO.

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Un mar de ciencia y el “Black Friday”. Autor: F. Rodríguez

 

 

 

 

 

 

En la sección del IEO elaboramos 3 actividades ligadas al plancton y los peces. Mis compañeros y yo colocamos un poco de todo: zooplancton, invertebrados (erizos vivos), otolitos de peces y fitoplancton. En este último caso, describimos en qué consisten las mareas rojas y los episodios tóxicos, con cultivos vivos que se podían observar al microscopio.

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Un niño viendo la bioluminiscencia en la “cámara de la ardora”. Autor: F. Rodríguez

Como principal reclamo de nuestro puesto de “Mareas Vermellas“, mi compañera Isabel Bravo tuvo la idea de llevar cultivos de dinoflagelados aclimatados a un ciclo de luz:oscuridad invertido, de manera que el reloj interno de las células activase la bioluminiscencia durante el día.

Pero no basta con un ritmo circadiano al revés, también necesitan oscuridad.

Así que otra compañera, Pilar Rial, construyó “la cámara de la ardora“: una caja con una abertura en la introducíamos los cultivos vivos (Lingulodinium polyedrum, Protoceratium reticulatum y Tripos fusus) para que nuestros incrédulos visitantes pudieran contemplar la bioluminiscencia a través de dos pequeños agujeros.

El resultado fue un éxito y Pilar ya está pensando en la versión 2.0. El mejor regalo fue como siempre comprobar el interés y la sorpresa que despiertan estas actividades y el agradecimiento de niños y adultos.

logo-footer-culturgal2Para terminar el año el 3 de diciembre estaré en otro sarao: “Ciencia á Feira” en el Culturgal (Feira de Industrias Culturais, Pontevedra), en el que participo junto a mis compañeros de Divulgacción además del CSIC (Misión Biolóxica de Galicia).culturgal2014

 

 

 

 

 

 

 

La canción del verano

La entrada de hoy es especial ya que la escribí para incluirla en el blog del centenario del IEO,
que aprovecho aquí para recomendarles. El tema era libre y mezclando historia, fitoplancton y Vigo
me salió rápidamente un nombre…

Ramón Margalef
en la campaña Sahara II (1971).
Autor: Santi Fraga.

Ramón Margalef fue un ecólogo y oceanógrafo cuyos méritos científicos alcanzaron una gran repercusión y reconocimiento a nivel mundial.
Su teoría de la información aplicada a la ecología y el estudio de la estructura y sucesión ecológica en el plancton son ejemplos de sus contribuciones más importantes.

En 2004 la Generalitat de Cataluña creó en su honor el premio “Ramón Margalef” de ecología, que el año pasado fue otorgado a la oceanógrafa estadounidense Sallie W. Chisholm.

El significado de esta personalidad de la ciencia del s.XX la resumió el diario “El País” en su necrológica de 2004 y también el ICM (CSIC, Barcelona), en una web dedicada a Margalef. Yo mismo confieso haber leído poco sobre él, pero me propuse enmendar el error…!! 

El ciliado Mesodinium
(600 X).
Campeón de “mareas rojas”
en Galicia
pero absolutamente INOCUO…!!

Y que mejor que empezar por un artículo suyo de 1956 titulado “Estructura y dinámica de la purga de mar en la Ría de Vigo”, donde describía la oceanografía y los organismos asociados a las mareas rojas en agosto y septiembre de 1955.

Margalef, al igual que Sobrino en 1918, encontró que el dinoflagelado Gonyaulax polyedra (Lingulodinium polyedra) era abundante, sí, pero no el único responsable de la marea roja: también señaló a otras especies como los dinoflagelados Gonyaulax diacantha, G. spinifera y el ciliado Mesodinium.

Margalef citaba que la coloración producida por los dinoflagelados variaba desde tonos “herrumbrosos”, “aceitunados” a otros más “sanguinolentos” en el caso de Lingulodinium.

Una marea roja, seguramente de Mesodinium rubrum.
Nigrán, agosto de 2007. (Autor: Santi Fraga).

Las manchas de color rojo más vivo eran producidas por el ciliado Mesodinium y Margalef las calificó como “degeneradas”. 

No piensen mal del pobre ciliado, es porque sus manchas las asociaba con la etapa final en la sucesión de especies…!!

A pesar del día nublado es posible ver la marea roja (una vez más, probablemente Mesodinium)
que apareció frente al centro oceanográfico de Vigo el pasado 22 de abril de 2014. Autor (el mismo del blog).


Las mareas rojas son en Galicia como la canción del verano:
llegan todos los años por la misma época y su éxito es breve…!!

Pues sepan ustedes que mientras Margalef y sus compañeros,
muestreaban las mareas rojas en aquel verano de 1955,
sonaba en todas partes esta bonita canción…

 

Sobre el examen de la coloración en el agua, Margalef mencionaba que “la superficie del agua parece tener propiedades diferentes sobre las manchas […] Se ve más lisa (¿tensión superficial menor?) y frecuentemente acumula espuma […] seguir las manchas desde una embarcación es como pretender cartografiar un conjunto de nubes atravesándolo en un avión […] En términos generales, puede decirse que sólo afectan a los 5 metros superficiales y, posiblemente, el límite inferior de la mayoría de las manchas coincide con la superficie de mayor discontinuidad térmica […] y que se halla entre los 2 y los 3 metros de profundidad.”

 

Los protagonistas de la sucesión ecológica del fitoplancton:
a la izquierda Protoperidinium (dinoflagelado)
y a la derecha Lauderia (diatomea).  La imagen pertenece a una muestra
de la ría de Pontevedra (Campaña DINVER, 2013)
y la realicé a bordo del buque oceanográfico Ramón Margalef (IEO).

En un trabajo anterior (“El fitoplancton de la ría de Vigo”), Margalef y col (1955) describían por primera vez la sucesión planctónica en las rías gallegas. Y se referían a ella como un proceso en 3 etapas que abarcaban alrededor de 3 meses.
En la primera etapa surgían las diatomeas de pequeño tamaño, después las diatomeas más grandes con algunos dinoflagelados, y la tercera etapa era el predominio de los dinoflagelados, que es además función de la temperatura y se manifiesta de forma más contundente en verano.

 

Una pareja del dinoflagelado Ceratium furca.
Margalef cita a esta especie como la más abundante
en una marea roja en la ría de Vigo en 1953.

Las mareas rojas serían la culminación de la tercera etapa (dominio de dinoflagelados), siempre y cuando la estabilidad en la ría se mantuviera durante un período anormalmente largo (al menos quince días).

Y para referirse a ella, en lugar de la expresión “purga de mar“, Margalef comenta:
“…preferimos la denominación hematotalasia introducida por SOBRINO (1918), el primer autor español que escribió sensatamente sobre ella”.

El “Lampadena” fue utilizado en los trabajos en las rías
del IIM hasta el año 1997.

Los muestreos de estos trabajos de Margalef en la ría de Vigo (y otros muchos en décadas posteriores) se realizaron a bordo de una pequeña embarcación, “Lampadena”, que acababa de entrar en servicio en el Laboratorio de Vigo del Instituto de Investigaciones Pesqueras (hoy IIM-CSIC).

El “Cornide de Saavedra” fue el primer gran buque dedicado a la investigación marina, puesto en servicio en 1971 por la Subsecretaría de la Marina Mercante. La primera campaña de pesca que realizó el “Cornide” fue la Sahara I, con Carlos Bas como jefe de campaña.

El “Cornide de Saavedra” tal como era en 1971
Y la primera de oceanografía fue precisamente con Margalef, también en 1971, en el Sahara occidental (Sahara II). De hecho, existe un vídeo publicado en internet de 50 mins de duración en el que se pueden ver a todos los participantes de aquella campaña, incluyendo al propio Margalef y a nuestro compañero Santi Fraga del IEO de Vigo. La lista completa de participantes está en el informe que publicó Margalef en diciembre de 1971, donde dejó constancia además de lo mucho que costó conseguir un buque de estas características:
El Cornide de Saavedra en el puerto
de Santa Cruz de Tenerife (2006)

“España ocupa un lugar importante entre las potencias pesqueras y nos agrada hablar de pasadas hazañas navales; pero la afición actual de los españoles a las cosas de la mar es más retórica que real. En todo caso la investigación oceanográfica estaba muy mal servida en España, en lo que ha de verse un reflejo de escasa inquietud intelectual. Un pesquero transformado, del tiempo de la primera guerra mundial, el “Xauen”, mantenido en servicio por el Instituto Español de Oceanografía, fue por mucho tiempo casi el único exponente de la presencia científica de España en la mar […] Recuerdo que tuve que preparar diversos informes en el léxico abominable del español administrativo tratando de justificar que un barco era un instrumento de trabajo necesario para un instituto de investigación pesquera”.

Pero la espera mereció la pena !! –Esta fue la primera impresión de Margalef sobre el “Cornide”, a su llegada a Las Palmas el 9 de agosto de 1971– “No había visto el barco desde una fecha ya lejana […] Ahora no tenía mal aspecto. Los camarotes podían calificarse de lujosos, por lo menos mi camarote individual, privilegio del jefe de misión, lo que no quiere decir que los otros camarotes fueran peores […] los laboratorios en sí eran espaciosos y cómodos, como raramente se ven en los barcos. Además teníamos aire acondicionado […] Son ventajas que es difícil apreciar en todo lo que valen”.
Angeles Alvariño.
Fuente: http://emigracion.xunta.es/

Pasaron los años y aquel “Cornide” que tanto ilusionó a Margalef pasó en 1999 al IEO. Su calendario de campañas se interrumpió en 2013 y hoy en día permanece atracado en el puerto de Marín. Para sustituir al “Cornide” se botaron en 2011-12 dos buques casi idénticos, el “Ramón Margalef” y el “Angeles Alvariño”, éste último bautizado en homenaje a la oceanógrafa y zoóloga gallega del mismo nombre.

Alvariño comenzó su carrera en el IEO pero a mediados de los años 50′ se trasladó a EEUU donde realizó la mayor parte de sus estudios científicos, entre otros en el “Woods Hole Oceanographic Institution” y el “Scripps Oceanographic Institute”.

 

El “Margalef” en el puerto de Vigo, en 2013.
Autor: Patricio Díaz.





Y para terminar, una curiosa coincidencia: los buques recién estrenados, “Margalef” y “Alvariño”, poseen una eslora casi idéntica (46,7 m) a la de los cañoneros “Hernán Cortés” y “Vasco Núñez de Balboa” (47 m), que realizaron las primeras campañas del IEO hace casi 100 años…!!



Referencias:
-Margalef R. Una campaña oceanográfica del “Cornide de Saavedra” en la región de afloramiento del noroeste africano. Inv. Pesq. 35:1-39 (1971).
-Margalef R. Estructura y dinámica de la “purga de mar” en la ría de Vigo. Inv. Pesq 5:113-134 (1956).
-Margalef R, Durán M & Saiz F. El fitoplancton de la ría de Vigo de enero de 1953 a marzo de 1954. Inv. Pesq. 2:85-129 (1955).

 

El príncipe pescador

Continúo la historia con la réplica de Ramón Sobrino a Fernando de Buen:
“Nunca entró en los propósitos del que tan modesta Memoria ha escrito el faltar a la cortesía y consideraciones que siempre le ha merecido D. Odón de BUEN; pero […] debo recordar, con profundo desagrado, que tal vez no se hubiera producido disconformidad en nuestras sinceras opiniones, si dicho señor, recordando la invitación que espontáneamente nos había hecho de acompañarle en alguna de sus excursiones por estas Rías, la hubiese llevado a efecto”.

 

Fotograbado de la Ría de Pontevedra en agosto de 1917
en la que se ven zonas oscuras en la superficie por la marea roja
de Gonyaulax polyedra = Lingulodinium polyedrum.
Fuente: R. Sobrino (1918).

“Bien se ve que D. Odón de BUEN sospecha si las observaciones de 1916 habrían sido defectuosas, porque quizá haya pensado lo que pensaría todo el mundo, lo que pensé yo […] Si la purga del mar y la fosforescencia a ella aneja, fenómeno periódico e inconfundible, es producida en 1917 por Gonyaulax polyedra, la misma especie lo habrá producido y producirá los demás años, por aquel canon de la inducción: causas iguales, y en las mismas circunstancias, producen idénticos efectos“.

“No dudo que el Instituto Español de Oceanografía posea material de las pescas planktónicas realizadas durante el período de la Hematotalasia; yo también lo poseo, y él es el que me ha servido para poder afirmar terminantemente […] que la verdadera causa de […] la purga del mar y la fosforescencia que presentan las aguas coloreadas, son producidas por el Gonyaulax polyedra stein”.

Ramón Sobrino acertó sobre la marea roja de 1917, pero la de 1916 pudo ser Gonyaulax…ó no.
Lo del “canon de la inducción” lo formuló Isaac Newton en sus “Principia” como una regla de razonamiento filosófico para explicar fenómenos desconocidos en la naturaleza. Pero nadie puede asegurar a ciencia cierta qué alga produjo la marea roja de 1916 y no encontré ninguna cita posterior que confirme lo que había en las muestras del IEO de Odón de Buen. 

Y ahora vamos a las sardinas y su supuesta relación con las mareas rojas. Ramón Sobrino concluyó lo siguiente: “Entre la alimentación y presencia de la sardina en estos mares y la Hematotalasia parece ser que existe una íntima relación y que aquélla se halla subordinada á ésta”.

Alberto I de Mónaco.
Fuente: http//www.odondebuen.org
Como un dato en favor de esta presunta asociación Sobrino se remontó a 1886 cuando Alberto I de Mónaco visitó A Coruña interesado por la pesca de la sardina en Galicia. Aquí se lo cuento…

La pesca de la sardina en Francia (en especial en Bretaña) alcanzó gran importancia a mediados del s.XIX gracias a la revolución de las latas de conservas. La primera fábrica se instaló en Nantes en 1824 y 50 años después había más de 200 entre Bretaña y Vendée.
En aquella época surgieron también en la ría de Vigo las primeras conserveras, fundadas por empresarios catalanes como los Barreras, Alfageme y Massó, que sustituyeron a la salazón y a prensas de sardinas como ésta…

Prensas para sardinas en A Coruña, ilustradas a partir de una foto de Alberto I de Mónaco. Él mismo describe que las sardinas permanecían en salmuera 15 días, luego se lavaban 4 veces y eran llevadas a los barriles para prensarlas. Las prensas tenían una piedra de 20 kilos a un extremo y un disco de madera al otro que repartía uniformemente la presión a todo el barril. Después de varias horas el aceite escurría bajo el barril y se recogía para exportarlo a Inglaterra y Alemania. El aceite de sardina se empleaba en maquinaria y en España se había usado para la iluminación antes de la llegada del petróleo y el gas. Las sardinas prensadas se conservaban varios meses. Fuente: La pêche de la sardine sur les côtes d’Espagne (Alberto de Mónaco, 1887).

El problema en Francia era el desequilibrio en las capturas: periodos de abundancia y escasez que produjeron las “crisis de las sardinas”, sacudiendo a la industria conservera y a la economía de la región. La situación alcanzó tintes sensacionalistas (como en la crisis de 1902-1913) cuando la prensa parisina describió así la situación en Bretaña: “j’ai aperçu, autour d’une table, un homme, une femme et deux enfants qui, gloutonnement dévoraient du varech, des herbes gluantes où quelques maigres coquillages s’attachaient”. (Alrededor de una mesa vi a un hombre, una mujer y dos niños que devoraban glotonamente “varech”, algas viscosas con unas cuantas conchas pegadas).

Entre 1880 y 1887 la pesca fue especialmente pobre y como consecuencia se instalaron nuevas fábricas en Portugal y España donde las sardinas eran menos caprichosas.

L’Hirondelle“, el yate en el que Alberto I de Mónaco
llegó al puerto de A Coruña en agosto de 1886
para  estudiar la pesca de la  sardina en Galicia.
Fuente: http://www.arehn.asso.fr

Durante esta crisis el príncipe Alberto I de Mónaco escribió: “…hace diez-quince años que la disminución progresiva de la sardina en dichas costas [Francia occidental] hace temer su desaparición […] Preocupado por esta cuestión […] en 1886 durante mi campaña científica en “L’Hirondelle“, hice escala en La Coruña, el centro más activo de la pesca de sardina en España. Pensaba conseguir alguna información, ejemplos útiles ó al menos material de estudio lo más abundante posible, para su entrega a manos competentes”.

Alberto, el príncipe, cuenta que el 19 de agosto de 1886 la noche era oscura, navegaban cerca de la costa de Coruña y observaron “nubes” de fosforescencia en el mar. A la mañana siguiente había en los muelles una actividad frenética y una flotilla de barcos a la entrada del puerto les relató lo sucedido:
la noche anterior había llegado un banco de sardinas provocando las luces misteriosas (bioluminiscencia) que habían vislumbrado desde el barco. Habían asistido, sin saberlo, a la captura de aquel “maná viviente”…

Una sardina buscando dinoflagelados…
Fuente: Wikimedia commons. Autor: Citron/CC-BY-SA-3.0

Benigno Maristany les ofreció la oportunidad de conseguir vísceras y sardinas enteras de aquella pesca. G. Pouchet y J. de Guerne las analizaron y en 1887 (a la vez que el príncipe), publicaron:
“El interés principal de las vísceras procedentes de A Coruña reside en la abundancia extraordinaria de peridíneas que las llenan. Pertenecen a dos tipos principales: Peridinium divergens Ehr. y P. polyedricum Pouchet (= Protoperidinium divergens y Lingulodinium polyedrum).”

 

Protoperidinium divergens.
Fuente: R. Sobrino (1918).

Calcularon un número mínimo de 20 millones de dinoflagelados en el intestino de cada sardina. Su conclusión (incluyendo datos del laboratorio de Concarneau), fue que según las circunstancias las sardinas tenían una alimentación variada (copépodos, huevos de pequeños crustáceos, diatomeas, etc…).
Pero Ramón Sobrino se fijó en los dinoflagelados. Y relacionando las ventas de sardina en verano, vientos y mareas rojas, comentó:
“Y aunque los datos suministrados no sean los precisos para sentar la consecuencia terminante de que con la presencia de la Hematotalasia aumenta la de la sardina […] Dice un refrán gallego, que por San Xoan á sardiña molla o pan, es decir, que empieza a tener grasa […] hacia la festividad de dicho Santo (24 de Junio), en cuya época es cuando con más frecuencia se presenta el fenómeno [mareas rojas] en las aguas de las Rías, pero principalmente fuera de ellas, que es donde también hoy más abunda la sardina”.

No voy a hablar sobre la biología de las sardinas, mis colegas del IEO podrían comentar con propiedad sobre este tema. Prefiero terminar con la réplica de Fernando de Buen (al César lo que es del César):
“No hay como pretende el Sr. Sobrino, una subordinación, sino una coincidencia vital”.

 

Referencias:

-Sobrino R. La purga del mar ó Hematotalasia. Mem. R. Soc. Esp. Hist. Nat. 10: 407-458 (1918).
-Sobrino R. Réplica a la nota y observaciones de D.F. de Buen a la Memoria “la purga del mar o Hematotalasia”. Bol. R. Soc. Esp. 18: 348-356 (1918)
-Fichou J-C. La crise sardinière de 1902-1913 au coeur des affrontements religieux en Bretagne. Annales Bretagne Pays de l’Ouest. 116-4 (2009).
-Prince Albert I. La pêche de la sardine sur les côtes d’Espagne. Revue Scientifique 17:513-519 (1887).
-Pouchet G & de Guerne J. Sur la nourriture de la sardine. C. r. hebd. seanc. Acad. Sci., Paris, 104:712-715 (1887).

 

Discutiendo de mareas rojas y sardinas

¿Qué les sugiere este cuadro?
El original está en paradero desconocido. La foto la publicó Ramón Sobrino Buhigas en 1918
al final de su artículo “La purga del mar ó Hematotalasia”.

Lo pintó Carlos Sobrino Buhigas y representa una marea roja en la ría de Pontevedra a comienzos del s.XX. El cuadro lo realizó a partir de apuntes del natural. El pintor Carlos tenía un hermano, Ramón, naturalista y profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Santiago, entre otros cargos.

En la entrada de hoy resumiré la polémica entre Odón de Buen (director del IEO) y Ramón Sobrino Buhigas a raíz de una serie de artículos sobre las mareas rojas en Galicia publicados entre 1916-18.
Todo ello adornado con unas cuantas sardinas y relatos de pescadores…

La historia comenzó en 1916 cuando Odón de Buen describe una marea roja
durante la 1ª campaña oceanográfica en las rías gallegas…
Mural en Zuera (Zaragoza) en honor a Odón de Buen,
primer director del Instituto Español de Oceanografía. Fuente: Wikipedia.
“Durante este verano hemos tenido ocasión de estudiar la masa rojiza que, en días determinados, invade las rías bajas, coloreando de ocre el agua en grandes extensiones […] El fenómeno es interesantísimo, llama hace años la atención […] El agua rojiza aparece como llena de un polvillo ténue; como si tuviera en suspensión mineral pulverizado […] Los pescadores dicen que el mar purga y relacionan esa masa coloreada con las emigraciones y aún con la procreación de la sardina.”
Radiolarios en sedimentos
de Pto. Caldera (Chile).
Fuente: Zapata & Olivares (2005)
http://www.scielo.cl

Unas líneas después nos ofrece la explicación:
“De primera intención se podía creer que se trataba de una alga microscópica semejante a la que colorea las aguas del Mar Rojo o a la que ha sido observada en otras zonas del Atlántico; el microscopio ha revelado que el autor de ese color ocráceo es un protorganismo del grupo de los radiolarios, diminutos animales de mares templados […] En días cálidos su producción es enorme en mar libre, y las mareas y las corrientes los llevan a las rías, penetran […] y se van acumulando en la parte interior, donde mueren; se pudre su materia orgánica y comunica la putrefacción a gran número de otros seres del plankton, que van mezclados con los radiolarios […] Tan intensas masas de radiolarios no han sido, hasta ahora, denunciadas en los mares de Europa”.

Ramón Sobrino Buhigas
Fuente: biografiaehistoria.com

La réplica a éste y otros artículos de Odón de Buen llegó en 1918 por parte de Ramón Sobrino, con su artículo “La purga del mar ó Hematotalasia”. Comenzaba así:

“Suelen decir los marineros y demás gente del mar que éste se halla c’oa purga ou purgando, cuando se presenta en ellas un curioso fenómeno […] que consiste en la coloración, más ó menos rojiza ó sanguinolenta que súbitamente presentan sus aguas […] creen algunos marineros que este singular fenómeno marino es una necesidad que siente el mar de limpiarse, para producir ó engendrar después en su seno sus inagotables riquezas…”

Menciona Ramón un artículo suyo de 1916 en el que achacaba el color rojizo en las rías a la microalga Phaeocystis pouchetii, con las primeras palabras hacia Odón:
“A raíz de la publicación de este artículo, del que tuvo conocimiento el doctor de Buen (Odón), publicó dicho señor algunos otros sobre los mismos asuntos y dió alguna conferencia”.

Ramón (que tenía 30 años en 1918) confiesa que el artículo de Odón le animó a volver sobre el asunto y examinar el agua con un “buen Leitz” (Leitz Camera, abreviado como “Leica”) para convencerse de si los responsables de las mareas rojas eran algas ó radiolarios. Así que se acercó al puerto de Marín en 1917 para recoger muestras de una marea roja y en su microscopio apareció el dinoflagelado Gonyaulax polyedra (hoy Lingulodinium polyedrum). Ni rastro de Phaeocystis ó de los radiolarios.

Ilustraciones originales del artículo de R. Sobrino (1918). A) Microfotografía (80x) de Lingulodinium polyedrum. B) Disposición de las placas en vista superior e inferior de la célula. C) Vista lateral (el autor la representa a 1000x), a la izquierda con el contenido celular y los flagelos intactos, y a la derecha el ejemplo de una célula vacía.

Ramón admite su error en 1916 pero añade: “Y si disculpable es en mí no haber señalado con mayor precisión la verdadera causa de la Hematotalasia, por el aislamiento científico á que forzosamente […] á más de cumplir nuestra misión docente en centros de enseñanza dotados de escaso material […] careciendo también de las obras necesarias siquiera para orientarse, no lo es y nos parece inconcebible que el Sr. de Buen (D. Odón), Director del Instituto Español de Oceanografía y de la Estación ó Laboratorio de Biología Marítima de Porto-Pi (Palma de Mallorca) […] haya clasificado al protoorganismo que produce el fenómeno de la coloración de las aguas en las rías y costas de Galicia como un Radiolario, bien fácil de distinguir de otros seres morfológicamente parecidos para un profano.”

¿Qué sucedió después…? 
Pues que en 1918 llegó la réplica. Y no fue Odón de Buen sino su hijo (Fernando), quien respondió a Ramón Sobrino con el artículo “Sobre la coloración roja del agua en las Rías bajas y la biología de la sardina”. (No les conté aún lo de las sardinas…).

Fernando de Buen en el laboratorio
de la Sociedad Oceanográfica de Gipuzkoa (1915).
Era principalmente ictiólogo y ejerció como jefe
de Biología en el Instituto Español de Oceanografía.

F. de Buen: “[…] llegaron a nuestras manos ayer un trabajo del Sr. Sobrino Buhigas, acerca de la coloración roja observada en las Rías de Galicia y sobre la biología de la sardina, en el que aparecen muchas inexactitudes científicas que son disculpables por los pocos medios que usó en su investigación y el desconocimiento de la inmensa bibliografía […] lo que no es disculpable, es que, olvidándose de la acostumbrada cortesía científica, pretenda enmendar las afirmaciones de D. Odón de Buen, mi padre […] su trabajo, el del Dr. Sobrino, responde […] a capturas planktónicas efectuadas durante el mes de Agosto del pasado año (1917). Y que, por tanto, no puede saber lo ocurrido el año anterior […]”

Acerca de esto, Sobrino (1918) había escrito:

D. Odón de Buen dice <<… Por cierto que este año (1917) no eran los seres dominantes los radiolarios, o fueron defectuosas las observaciones del año anterior. Un estudio detenido, fácil ahora que disponemos de abundante material y datos numerosos, resolverá este interesante problema.>>

F. de Buen insiste y asegura (aunque su padre ya parecía menos convencido, para eso están los hijos…) haber visto numerosos radiolarios y escasos dinoflagelados en 1916, y lo remata así:
“Entérese el Sr. Sobrino de las cuestiones que estudia antes de rotundamente negar las observaciones basadas en sinnúmero de datos y no caerá como en la presente ocasión en tan sensibles errores.”

Lingulodinium polyedrum.
El primer responsable conocido
de una marea roja en Galicia.
Autor: Coturnix.
Fuente: academic.reed.edu

Luego, contestando a la parte relacionada con la biología de la sardina, cita unas líneas de R. Sobrino:
“…no infrecuente verla (se refiere a la sardina el señor Sobrino) en grandes cantidades y extensiones, clavada de cabeza en el lodo como uno o dos tercios de su longitud, moviendo lentamente la cola y muy apiñada como campos de plata agitados por leves ondas”.

A lo que responde F. de Buen: “En verdad, sería un caso interesante el de que una especie como la sardina adoptara una posición que la imposibilitaría respirar…”
Y terminaba así su réplica F. de Buen: “Resumiremos el trabajo del Sr. Sobrino […] sintiendo que trascienda al extranjero y puedan afirmar una vez más que los trabajos publicados en España sobre la sardina no tienen base científica alguna […]”

Ya se imaginarán que esto no iba a quedar así. En 1918 llegó la “contra-réplica” de Ramón Sobrino.
Sus conclusiones sobre la marea roja fueron sobresalientes, pero también defendió la existencia de una relación entre las mareas rojas y las sardinas basándose en evidencias cogidas un poco “por los pelos”. Por hoy es suficiente…El desenlace de esta historia llegará en la próxima entrada !


Agradecimientos: a Santi Fraga por facilitarme los artículos sobre esta polémica en papel, y a Uxía de la biblioteca del IEO de Vigo por la copia en color del artículo de Ramón Sobrino.

Referencias:
-de Buen F. Sobre la coloración roja del agua en las Rías bajas y la biología de la sardina. Bol. R. Soc. Esp. Hist. Nat. 18:327-331 (1918).
-de Buen, O. Trabajos españoles de oceanografía: campaña del Hernán Cortés este verano. Boletín de Pescas 3: 2-9. Septiembre 1916.
-Sobrino R. La purga del mar ó hematotalasia. Mem. R. Soc. Esp. Hist. Nat. 10: 407-458 (1918).

 

Dinophysis: la marea roja invisible

Dinophysis acuminata.

Autor: F. Rodríguez

Tal como decía en una entrada anterior, las algas tóxicas reciben el apelativo popular de “mareas rojas” aunque en muchas ocasiones no producen color en el mar. Este es el caso de Dinophysis, un dinoflagelado que causa toxicidad de tipo diarreico en humanos por ingestión de moluscos filtradores como mejillones y vieiras.

Dinophysis no alcanza abundancias elevadas en comparación a otras especies del fitoplancton, por eso nunca produce coloración en el agua. Pero la producción de toxinas diarreicas en Dinophysis es elevada y bastan pocas células (apenas 100-1000 células por litro) para ocasionar el cierre de la explotación del marisco en polígonos de bateas e incluso rías enteras.

Dinophysis tripos
El desarrollo de las poblaciones de Dinophysis tiene lugar entre los meses de primavera y otoño. La especie más habitual y responsable de episodios tóxicos en las rías gallegas es Dinophysis acuminata, aunque se han detectado episodios de toxicidad debidos a esta especie en la práctica totalidad de las costas europeas.

Otras especies comunes en las costas gallegas, aunque con poblaciones menos importantes son, entre otras, D. acuta y D. caudata. No obstante, en otoño de 2009 se produjo un evento inusual, la detección de abundancias importantes (4.200 céls/litro) de Dinophysis tripos en las rías baixas, una especie más común de mares tropicales y subtropicales y de la cual solamente se observan unos pocos ejemplares, y no todos los años…

Mesodinium

Así que intentamos establecer cultivos de D. tripos en el laboratorio para estudiar este organismo y determinar su toxicidad. Para ello, seguimos el sistema de Myung Gil Park y colaboradores en la Universidad de Chonnam (Corea del Sur), quienes consiguieron cultivar Dinophysis (acuminata) por primera vez en 2006. Estos investigadores desvelaron la presa que necesita Dinophysis para desarrollar su ciclo de vida: ni más ni menos que el protagonista de nuestra entrada anterior, el ciliado Mesodinium rubrum.

Dinophysis necesita los cloroplastos de las algas criptoficeas para poder mantener su actividad fotosintética, pero los adquiere a través del ciliado que a su vez se alimenta directamente de dichas criptoficeas. Dinophysis perfora la pared celular de Mesodinium mediante un pedúnculo a través del cual “aspira” el contenido de éste e incorpora sus cloroplastos.
Así pues, nosotros usamos el mismo sistema que Park y colaboradores:
suministrar Mesodinium a D. tripos para establecer cultivos de esta especie.
En el enlace http://www.youtube.com/watch?v=yGcPqi8VuFo podemos ver a D. tripos con su presa.
La fluorescencia que emiten ciertos pigmentos de las criptoficeas es de color anaranjado bajo el filtro apropiado de un microscopio de epifluorescencia, tal como se ve en la imagen de la derecha de una célula de Dinophysis tripos.
Las células de Dinophysis tienen aspecto variable y dentro de una misma especie se pueden observar distintos tamaños en función del estado fisiológico del cultivo. Las células pequeñas aparecen en momentos de estrés ambiental, aunque también se considera que cumplen la función de células sexuales o gametos durante el ciclo de vida.
En nuestro trabajo determinamos que a pesar de no haber causado toxicidad en las rías gallegas en 2009, los cultivos de Dinophysis tripos (y sus células muestreadas en el mar) sintetizan en efecto un tipo de toxina diarreica (pectenotoxina-2, PTX2).
La explicación a esta contradicción está en que dicha toxina puede ser rápidamente degradada en los moluscos a otros compuestos que no tienen efectos sobre los ratones en el ensayo de toxicidad.
Dinophysis tripos no ha vuelto a aparecer en las rías en los años 2010 y 2011. Su presencia en 2009 fue una situación excepcional, ya que sus poblaciones llegaron incluso a las costas de Noruega por primera vez.