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Arte y biología marina

Hoy les contaré tres historias sobre arte, diseño creativo y biología. El mundo marino y en particular las algas (o alguna propiedad como la bioluminiscencia) juegan un papel esencial en cada una de ellas.

1. Preparaciones ornamentales de diatomeas


Preparación con frústulas de diatomeas, escalas de alas de mariposa y otros insectos. Autor: H. Dalton (s. XIX). Fuente: A cabinet of curiosities

La era victoriana, asociada al reinado de Victoria I de Inglaterra (1837-1901), fue una época de hegemonía mundial del Reino Unido por el impulso de su economía, industria e imperio colonial.

Durante dicho período, la expansión de las clases medias y el interés por las ciencias naturales estimuló la creación de sociedades y clubes donde los microscopios y las preparaciones de muestras eran algo habitual.

Y no sólo por su valor educativo sino como mero entretenimiento…

Preparación de diatomeas. Autor: Osamu Oku. Fuente: The Mainichi

Fue así como surgió una demanda comercial de preparaciones de insectos, fósiles, botánica, cristales y (cómo no!!) organismos marinos: foraminíferos, radiolarios, espículas de esponjas y diatomeas.

Preparación de diatomeas. Autor: Stefano Barone. Fuente: Diatomshop

Después de eliminar la materia orgánica de las diatomeas con tratamientos químicos, sus frústulas de silíce lucen como cristales con un sinfín de formas.

Este arte victoriano con diseños basados en diatomeas sigue vivo en nuestros días gracias a artistas de lo microscópico como Klaus Kemp, Osamu Oku y Stefano Barone, entre otros.

Colocar las diatomeas en el lugar preciso parece tarea de orfebres o relojeros. Como curiosidad, Osamu Oku aprovecha las pestañas que le caen (al lavarse la cara por ejemplo), como herramientas para desplazar las frústulas y elaborar sus diseños.

En España la mejor colección (una de las más extensas del mundo), es la de Ernesto Caballero y Bellido, datada entre 1891-1927 y conservada en el MNCN de Madrid. En este vídeo podemos ver cómo trabaja Klaus Kemp, considerado erróneamente el último exponente de este arte en la web de la Smithsonian.

2. La biología en la música de Björk


Björk en la inauguración de los XXVIII Juegos Olímpicos de Verano (Atenas, 2004). Fuente: Athens-Greece

Otra artista que introduce la biología en su obra, esta vez musical, es la cantante Björk.

En su discografía aparecen referencias continuas a la naturaleza (inspirada especialmente por su Islandia natal).

No es casualidad que a raíz de su disco “Biophilia” (2011), protagonizase junto a David Attenborough el documental “When Björk Met Attenborough“, rodado en parte en el Museo de Historia Natural en Londres.

Las influencias orgánicas en la música de Björk destacan en muchos de sus videoclips (como “Jóga” o “Virus“), a menudo obras de arte de un poderoso lenguaje visual y simbolismo, con realizadores de cine como Michel Gondry, Lars von Trier o Spike Jonze.

En el videoclip de “Oceania“, Björk canta en el fondo del mar rodeada por los únicos efectos de bioluminiscencia que he podido encontrar en el mundo del pop (así como de medusas y seres imaginarios). La propia Björk actuó con este tema durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Atenas.

3. Diseños textiles y ciencias marinas


La última historia tiene a dos protagonistas con sede en Escocia y Alemania: Crùbag y Blond & Bieber.

Diseño de Crùbag inspirado en biología marina. Autor: G. Martínez. Fuente: BBC News

CRÙBAG es el estudio de diseño de Jessica Giannotti, quien aprovecha su formación en ciencias marinas para crear motivos originales en complementos de moda y decoración.

Su sede es un antiguo laboratorio del SAMS (Scottish Association for Marine Science) en Oban. Parte de los beneficios con la venta de los diseños se dedican a nuevos proyectos de investigación.

Descubrí a Crùbag en la reciente Conferencia Internacional de Fitoplancton Tóxico (ICHA) de Brasil, donde presentaron parte de sus colecciones.

Entre ellas poseen, por ejemplo, la Flora Collection inspirada en la investigación sobre algas nocivas y la Murray Collection que conmemora los 130 años del SAMS y el legado de uno de sus científicos más destacados, el oceanógrafo Sir John Murray (1841-1914), que participó en la famosa expedición HMS Challenger (1872-76).

BLOND & BIEBER es el estudio de diseño de Johanna Glomb y Rasa Weber, con sede en Berlín.

Uno de sus proyectos es Algaemy en el que exploran las posibilidades artísticas y creativas de las microalgas, mediante una impresora textil y un proceso artesanal en el que usan pigmentos de fitoplancton.

Con ambas diseñadoras y el siguiente vídeo donde muestran la sorprendente elaboración de sus diseños me despido por hoy.

Referencias:

Le Plancton. Traducción al francés del libro “Zukan Plancton” (Sociedad Japonesa de Plancton, 2011). Ediciones de la Station Biologique de Roscoff. 135 pp. (2014).

 

El low-cost de la fotosíntesis

Hoy les hablaré de un descubrimiento reciente que desafía el concepto de la clorofila como único pigmento realmente importante para capturar luz en el océano. Lo más de lo más.

Lo publicaron Béjà y col. (2000) en Science: bacterias marinas no fotosintéticas capaces de obtener energía del Sol mediante rodopsinas. Es decir: fotótrofas sin fotosíntesis. La metagenómica (estudio del material genético ambiental) nos regaló este hallazgo que sus descubridores denominaron proteorodopsinas.

Hoy sabemos que esta clase de fototrofía está generalizada entre las bacterias marinas (>40%). También se han descubierto rodopsinas con funciones diversas en algas, hongos e incluso virus.

Las rodopsinas comparten una química común con el sentido de la vista: el retinal….  

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Los fotones de la luz excitan al 11-cis-retinal y se transforma en todo-trans retinal (en la imagen). Su unión con la opsina se vuelve inestable y esto genera finalmente un impulso nervioso que el cerebro interpreta como señales visuales. Fuente: www.ch.ic.ac.uk

…o vitamina A aldehído, es la molécula clave en la visión, el cromóforo responsable de captar la energía de la luz en los 3 tipos de ojos que existen: moluscos, artrópodos y vertebrados.

La vitamina A la obtenemos de los alimentos, nuestro cuerpo no puede sintetizarla. Sus precursores son carotenos (como el β-caroteno en las zanahorias).

El retinal se une a proteínas integrales de membrana (opsinas) para formar las rodopsinas, con una banda ancha de absorción en el espectro de luz visible. En los ojos las rodopsinas y moléculas similares actúan como pigmentos visuales en bastones y conos, con modificaciones que las hacen sensibles, p.ej., al azul, verde y rojo.

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Bombas iónicas de rodopsinas (Fuente: Béjà & Lanyi 2014). Las flechas de color indican la longitud de onda a la que son más sensibles y a su lado el tipo de iones (hidrógeno, sodio, cloruro).

Pero hay rodopsinas que cumplen otro rol: bombas iónicas o canales de cationes que producen energía mediante un gradiente generado por la fotoactivación del retinal. Desde 1971, y en décadas posteriores del s. XX, se fueron descubriendo estas rodopsinas en microorganismos amantes de la sal (halófilos del reino Archaea), con funciones fotosensoriales o para obtener energía gracias a la luz o a los iones cloruro/sodio abundantes en su ambiente.

La parte proteica es distinta y su origen evolutivo también, pero el retinal sigue presente. En la imagen de la derecha vemos representado un diminuto retinal justo en el medio de la parte proteica en la membrana celular (las salchichas rojas o moradas).

Las xantorodopsinas (XR) se descubrieron en 2005 en Salinibacter ruber, una bacteria halófila. Se trata de otra vuelta de tuerca: una antena captadora de luz con un carotenoide (salinixantina) que transfiere energía al retinal y permite ampliar la absorción de fotones a más longitudes de onda.

Algunos dinoflagelados tienen un tipo de XR…luego se lo cuento.

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Salinibacter ruber. La barra horizontal mide 0.5 micras. Fuente: Oren (2013)

 

Salinibacter ruber se descubrió en 2002 y lo fascinante de este extremófilo es su capacidad para crecer en altas concentraciones de distintas sales, no sólo NaCl, sino también cloruro de magnesio y sulfatos de magnesio y sodio !!

Estas sales son muy interesantes en astrobiología de cara a la detección de vida microbiana en otros planetas. Y es que la misión Galileo a Júpiter reveló que el océano oculto bajo la superficie helada de Europa posee grandes cantidades de sulfato de magnesio (Discovery Newsletter: 19-X-2015)

En las rodopsinas el gradiente de protones se consigue con menos florituras, tan sencillo que yo diría que es la alternativa low-cost a la lujosa maquinaria fotosintética.

En la fotosíntesis el gradiente de protones se produce por los electrones que arrancan los fotones a la clorofila (o bacterioclorofila) y que permiten disociar el agua en oxígeno y protones (H+). Éstos se concentran dentro de los tilacoides en los cloroplastos y el gradiente creado proporciona la fuerza motriz para fabricar ATP, la fuente de energía celular.

En las bombas de rodopsinas, ya sean aniónicas (Cl-) o catiónicas (Na+/H+), se genera un gradiente electroquímico entre el interior y el exterior de la membrana celular. La fotoactivación del retinal permite capturar energía lumínica para mover protones al exterior de la célula (o iones cloruro al interior), en contra del potencial de membrana. La célula se carga como una batería y dicha energía permite fabricar ATPPunto y pelota.

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Chlamydomonas reinhardtii. La escala horizontal son 5 micras. Fuente: www.protisten.de

Y ahora se preguntarán ¿qué hay de las algas? 

En flagelados verdes como Chlamydomonas se descubrió por primera vez la función de las rodopsinas en algas eucariotas: son responsables de la fototaxis y la orientación del movimiento ante cambios bruscos de luz. Esto mismo se demostró luego en otros flagelados como las criptofíceas Guillardia y Cryptomonas.

Los genes que codifican para proteorodopsinas se han encontrado también en diatomeas, dinoflagelados y haptofíceas, pero todavía desconocemos sus funciones. Piensen que todo esto apenas se conoce desde la última década.

En el caso de diatomeas como Pseudo-nitzschia granii la expresión de estos genes aumenta con la limitación por Fe, una situación muy común en el océano abierto y que afecta a la fotosíntesis. Por éste y otros motivos Marchetti y col. (2015) sugieren que las bombas de rodopsinas podrían ser útiles para obtener energía cuando la fotosíntesis se encuentra “entre la espada y la pared” por la escasez de Fe.

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Pyrocystis lunula. Autor: K. Wenderoth. Fuente: online-media.uni-marburg.de

En dinoflagelados, como siempre, todo es complejo e interesante.

En estudios de transcriptómica (expresión de genes) se han encontrado homólogos de bombas (de protones) de rodopsinas en especies heterótrofas como Oxhyrris marina y fotosintéticas como Polarella antartica, Pyrocystis lunula, Alexandrium catenella, Prorocentrum donghaiense Karlodinium veneficum.

Genéticamente son próximas a las XR, aunque no poseen carotenoides como en el caso de Salinibacter. Sus máximos de absorción están entre el verde y el azul.

Los datos disponibles a partir de algunos estudios en cultivos y muestras naturales indican que su función sería favorecer la supervivencia y el crecimiento en situaciones limitantes, tanto de nutrientes como de luz. Y la expresión de los genes relacionados con las rodopsinas parece estar regulada en Prorocentrum por el ciclo diurno de luz/oscuridad, el espectro y la intensidad de luz…

¿Fascinating, verdad?

Agradecimientos: a Lourdes Velo Suárez por enviarme el artículo “The global ocean microbiome“, la inspiración de esta entrada.

Referencias:

-Béjà O, et al. Bacterial rhodopsin: Evidence for a new type of phototrophy in the sea. Science 289(5486):1902–1906 (2000).
-Béjà O. & Lanyi J.K. PNAS 111: 6538–6539 (2014).
-Balashov S.P. y col. Xanthorhodopsin: the Retinal Protein Proton Pump of Salinibacter ruber with a Light-harvesting Carotenoid Antenna. Science 23 (5743):2061-64 (2009).
-Marchetti A. y col. Marine diatom proteorhodopsins and their potential role in coping with low iron availability. ISME Journal 9:2745-48 (2015).
-Moran M.A. The global ocean microbiome. Science 350 (6266) DOI: 10.1126/science.aac8455 (2015).
-Oren A. Salinibacter: an extremely halophilic bacterium with archaeal properties. FEMS Microbiol Lett. 342(1):1-9. doi: 10.1111/1574-6968.12094 (2013).
-Shi X. y col. Rhodopsin gene expression regulated by the light dark cycle, light spectrum and light intensity in the dinoflagellate Prorocentrum. Front. Microbiol. http://dx.doi.org/10.3389/fmicb.2015.00555 (2015).
-Sineshchekov O.A. & Govorunova E. Photosensory Functions of Channelrhodopsins in Native Algal Cells. Photochem. Photobiol. 85:556-563 (2009).
-Web: University of Connecticut (Phytoplankton Molecular Ecology).

 

400 palabras

La visita promedio a este blog dura 2 minutos y en ése tiempo se pueden leer cómodamente 400 palabras. Pongan el cronómetro en marcha que aquí empieza la historia de hoy:

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Detalle de la frústula de Arachnoidiscus. Autor: Jan Michels. Fuente: ZEN-NEURAL Net

Las partículas de sílice mesoporosas (Ø poro: 2-50 nm) son la piedra angular de la nanomedicina: permiten el transporte eficaz de fármacos al interior del cuerpo gracias a su biocompatibilidad, resistencia y estabilidad térmica. Pero su síntesis artificial es difícil y costosa además de emplear compuestos tóxicos.

Una alternativa prometedora son las frústulas de diatomeas, estructuras silíceas 3D con alta porosidad, área superficial y estabilidad mecánica.

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Galeria Vittorio Emmanuele II (Milan). Fuente: Milano Life.

El hecho de que sea necesario aplicar fuerzas enormes para romperlas se debe a la defensa que ofrecen contra los predadores. La resistencia y ligereza de sus formas las convierte en fuente de inspiración para soluciones biomiméticas en ingeniería civil y diseño industrial.

En un capítulo de Evolution of Lightweight Structures (Kooistra & Pohl, 2015), encontré ejemplos preciosos de diseños arquitectónicos que son (funcional y estructuralmente) copias a escala gigante de diatomeas, como la cúpula central de la Galería Vittorio Emmanuele y Arachnoidiscus.

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Thalassiosira pseudonana y Escherichia coli. Autor: Deerinck T. & Karas B. Fuente: Algae Industry Magazine

La ingeniería genética en diatomeas es ya una realidad. En 2015 científicos del JCVI (J. Craig Venter Institute) publicaron en Nature Communications un método para introducir ADN en Phaeodactylum tricornutum y Thalassiosira pseudonana mediante Escherichia coli. Esto abre, entre otras, la posibilidad de manipular genéticamente a las diatomeas con fines biotecnológicos.

Y entre dichos fines, cómo no! se encuentran las investigaciones en nanomedicina.

Mismo año y misma revista: científicos australianos (Delalat y col.) publican el uso de diatomeas (Thalassiosira pseudonana) modificadas genéticamente para que incorporen GB1 en sus frústulas.

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Verde (frústulas de T. pseudonana), amarillo (liposomas+fármaco), púrpura (linfocitos B), rojo (células cancerosas del neuroblastoma). Fuente: Fig. 1 Delalat y col. (2015).

GB1 es un dominio de unión de la proteína G: el pegamento para ligar anticuerpos IgG (inmunoglobulina G, la más abundante de nuestro cuerpo) que reconocerán después a las células tumorales (en este caso, neuroblastoma humano SH-SY5Y).

Antes de ligarles los anticuerpos las células de Thalassiosira fueron lisadas. Sobre sus restos, las frústulas vacías, incorporaron un fármaco hidrófobo en gotitas microscópicas de grasa (liposomas) unidas electrostáticamente.

Delalat y col. demostraron que las frústulas funcionalizadas eran capaces de acceder y matar selectivamente células tumorales in vitro y en ratones sin daños aparentes en los tejidos. Y al incubarlas con linfocitos B y T se adherían específicamente a los primeros, responsables de la respuesta inmunitaria humoral y de la producción de anticuerpos.

Un primer paso en la aplicación de las frústulas de diatomeas como soporte para nanoterapias contra el cáncer y otras enfermedades…

Nota: esta entrada se publicó el 11 de abril en Naukas 

Referencias:

-Delalat B. et al. Targeted drug delivery using genetically engineered diatom biosilica. Nature Communications 6:8791 | DOI: 10.1038/ncomms9791 (2015).
-Hamm C.E. et al. Architecture and material properties of diatom shells provide effective mechanical protection. Nature 421:841-843 (2003)
-Karas B.J. et al. Designer diatom episomes delivered by bacterial conjugation. Nature Communications 6:6925 | DOI: 10.1038/ncomms7925 (2015).
-Kooistra, W.H.C.F. & Pohl, G. Diatom Frustule Morphology and its Biomimetic Applications in Architecture and Industrial Design. In: Evolution of Lightweight structures. Analyses and Technical Applications. Springer, 206 pp. (2015).

 

 

Los misterios de Carús Falcón

“Una de las creaciones más prodigiosas de la Naturaleza, de las que más sublimes encantos encierran para el contemplador del Universo y más elevan el espíritu a las serenas y etéreas esferas del Infinito, es, sin duda, la de esos misteriosos seres diminutos, largos siglos ignorados de la humanidad, y aun hoy totalmente inadvertidos para la inmensa mayoría de las gentes…”

Así comenzaba “Los misterios de la Naturaleza, investigaciones sobre el micro-plankton de la Ría de Arosa” (1903), del Dr. Roque Carús Falcón, médico y naturalista de Vilagarcía de Arousa. Disfruté tanto leyéndolo que quise recuperar sus palabras y convertirlas en protagonistas de hoy.

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El Dr. Carús Falcón (1852-1910). Fuente: Patrimonio Vilagarcía. Para conocer su biografía: Album da Ciencia.

Incluye la primera descripción de dinoflagelados en la península ibérica y tiene un gran mérito ya que surgió de su propia iniciativa, con escasos medios pero mucha ilusión. Esta fue su declaración de intenciones al final del prólogo: “nuestro noble y desinteresado deseo de contribuir con el insignificante grano de arena de nuestro pobre esfuerzo al levantamiento de la tan abatida y escarnecida cultura patria […] se trata de meras especulaciones y lucubraciones científicas que no persiguen ningún fin utilitario práctico inmediato, pues que es hablar de…la mar!”

Las narraciones de la Plankton Expedition en 1889 impresionaron a Carús y le decidieron a muestrear la ría. En su relato quedan claros su amor por la región y el fastidio porque “la incuria de nuestros gobernantes no ha dotado esta ría, de excelentes condiciones para el caso, de estaciones y laboratorios biológicos á igual de los del golfo de Nápoles, de Plymouth, Marsella, Saint-Vaast y experimental de zoología y botánica de Santander”.

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El plano de la ría de Arousa de Carús Falcón. Autor: el capitán de fragata Fernández Flórez.

La prosa de Carús resulta novelesca e incluso divertida: describe todo lo que observaba (desde la fauna y flora, a los barcos y los paisajes de la ría), a veces con grandes dosis de imaginación.

El suyo fue un esfuerzo considerable: 165 páginas de texto más un plano de la ría de Arosa, una tabla estadística y 15 láminas con 297 figuras de plancton, crustáceos, moluscos, etc.

Éste es mi resumen…

Después de una breve descripción sobre el microplancton, Carús presenta las dos teorías que se disputaban la explicación sobre el origen y diversidad de las especies: “la teoría de la descendencia, fundada por el eminente botánico inglés Carlos Darwin, y la de las creaciones sucesivas”.

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Vilagarcía de Arousa, Carril y la Isla de Cortegada, desde el mirador del Monte Lobeira. Autor: F. Rodríguez

Confiesa admirar la de Darwin: “Nada más sugestivo, en verdad, para un joven naturalista filósofo apasionado por las concepciones brillantes y deslumbradoras del modernismo que la primera de dichas hipótesis”.

Y es que la segunda, aunque siga viva (esto sí que es cómico y no lo del estilo de Carús), sugiere que “las diversas especies de plantas y animales han sido creadas por omnipotencia sobrenatural ó divina, gradual y lentamente, a medida que la Tierra en sus fases sucesivas de evolución reunía condiciones adecuadas para su desarrollo, con centros simultáneos de creación en lugares remotos”. 

En el siguiente capítulo, “La morfología y biología marinas en el mundo de las plantas microscópicas” se encuentran los párrafos más impresionistas. Hablando de microalgas en el sedimento: “Multitud, cientos, miles, millones de pequeñísimas plantas diatomeas […] suben y bajan pivoteando, mantiénense horizontales y maniobran cual perfecto submarino […] que por el mucho volumen ascienden hasta las capas más superficiales, como queriendo abandonar el campo de combate, donde tal vez no falte la grotesca figura de algún inofensivo peridíneo [dinoflagelado] que trata de imponer miedo con sus afilados cuernos”.

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Ilustraciones de diatomeas en el trabajo de Carús Falcón. Reconocen alguna?. Autor: J. Thomas.

Luego, hablando sólo de las diatomeas: “Figurémonos una cajita de diáfano cristal de Bohemia, frústula, que puede adoptar todas las formas imaginables […] está dividida en dos mitades que se ajustan como las de una caja de cartón; que en el interior se encuentra una sustancia semilíquida […] de aspecto y composición análogos a la clara de huevo […] teñidas parcialmente de verde por la clorofila […] y otro principio colorante amarillo, diatomina.”

Y ahora lo mejor: “¿es posible que hayan sido creadas para recorrer el tubo intestinal de una sardina, delfín o ballena, por más que muchas veces salgan intactas de la pasajera, infecta y humillante morada, quitando á salvo su cuerpo y tal vez su existencia, pero no así su honor?”.

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Ilustraciones de peridináceas, tal como denomina en su trabajo a los dinoflagelados Carús Falcón. En la época se dibujaban “patas arriba”, con la epiteca hacia abajo. Les propongo el mismo acertijo de antes. Autor: J. Thomas.

De los dinoflagelados (Peridináceas): “se distinguen de las diatomeas por sus formas extravagantes, poco estéticas y feas, tienen de común con ellas su pequeñez y constitución histológica […] adáptanse mejor a las aguas frías, donde se encuentran con predominio cuantitativo […] agrupados en densas caravanas y discurriendo activos por el piélago […] en tanto que en las aguas cálidas […] disminuye el número de individuos, que propenden al aislamiento y pasividad […] cual si se sintiesen enervados por el excesivo calor tropical y quisieran economizar por el reposo el consumo de materia constitutiva…”.

Ahora llegamos al material de muestreo, que deja patente su voluntarismo y escasos medios: “En nuestro trabajo no hemos utilizado […] material tan costoso, por no permitirlo nuestro estado económico, ni exigirlo el rigor científico, tratándose de mares tan poco profundos […] Utilizamos como draga un pequeño caldero de bronce […] La red vertical, de gasa, cónica y con área de medio metro cuadrado, unida por su base mayor á un aro de madera, por la pequeña á un colector, un cilindro hueco de zinc lastrado con plomo […] Completan nuestro instrumental un pequeño torno de madera […] un pesa-sales, un termómetro […] varios frascos de cristal […] otros mayores, de casi un litro, de los que, en forma de barril, sirven de envase á las aceitunas en adobo […] algunos corchos sueltos ó cáscaras de huevo para medir aproximadamente, en los días de calma, la velocidad de las corrientes…”.

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No todo era microplancton, también había ilustraciones de crustáceos como éstas. Autor: J. Thomas.

Y luego, de regreso a tierra: “El material científico recolectado […] es llevado ahora al laboratorio ó gabinete donde ha de someterse al más escrupuloso examen y á los diversos métodos de preparación y conservación microscópicas […] y examinamos dicha gota en nuestro microscopio de bacteriología […] con aumentos entre 25 y 800 diámetros, pudiendo llegar a 1.600 con el objetivo de inmersión en la esencia de cedro”. No comentaré mucho los detalles de la preparación de las muestras, pero las trataba primero con alcohol al 3% y luego añadía una disolución concentrada de sublimado (“el cloral, clorhidratado de cocaína, cloroformo u otros anestésicos”), que lavaba con agua destilada “á fin de quitar el exceso de sublimado y del cloruro de sodio del agua del mar, pues de otro modo velarían la preparación microscópica con sus cristalizaciones”.

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La ría de Arousa, con la Illa de Arousa en el centro, vista desde el mirador del Monte Lobeira. Autor: F. Rodríguez

Respecto a la zona de los muestreos, es una oda a “la celebrada ría de Arosa […] la exuberancia paradisíaca de su campiña, rayana en los más hermosos vergeles del litoral mediterráneo; el hipnotismo, la fascinación misteriosa con que subyuga el ánimo, evocando los recuerdos de aquella poesía helénica y romana”. Y continúa luego “No tiene, es cierto, nuestro Lobeira, Castro Lupario, también cónico y de vertientes escarpadas y graníticas, la notable altura de 1.250 metros del Vesubio, que aquí no pasa de 300, ni el negro y fragoroso abismo de su cráter […] pero no por eso es menos digno de ser visitado por los veraneantes de estas playas…”.

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Cambados. Autor: F. Rodríguez

No tienen tampoco desperdicio las descripciones de los muestreos y las embarcaciones. Primero una pequeña batea, gamela (embarcación a remo de pequeño calado para trasladar personas a cortas distancias). Luego “un endeble y ligero esquife de remo y vela, triste despojo del trasatlántico francés Dom Pedro, naufragado […] con numerosas víctimas, en los peligrosos bajos de Corrubedo”. 

También se atrevió a una aventura en Cambados “En su ruinoso muelle, montón de escombros, fletamos una pequeña batea, medio anegada de agua, y, con nuestros bártulos de la pesca misteriosa, nos dirigimos al sitio de más calado de la rada…”. 

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Embarcación tradicional (dorna) en el puerto de Sto. Tomé (Cambados). Autor: F. Rodríguez

Casi se fueron a pique, pero eso sí, con dignidad hasta el final: “Estábamos a punto de naufragar, pues la gamela, tan impermeable al agua como una cesta, se había inundado de tal modo, que […] si bien el muchacho que nos acompañaba utilizó la palangana de nuestros artefactos para achicar el agua, no conseguía estancarla. En este crítico momento pasó rozando un galeón […] A él trasbordamos, logrando recoger con su rizón […] un poco de fango grisáceo…”

El último muestreo fue a lo grande: “realizamos esta agradable y última excursión marítima, fecunda para la ciencia por las especies y variedades nuevas registradas, á bordo del vapor Pasaje, buque de unas 50 toneladas y 9 millas de marcha que combinado con el ferrocarril hace dos viajes cuotidianos […] entre el puerto de Villagarcía y el de la Puebla del Caramiñal”. En aquella expedición pasaron “á barlovento del apuesto y bien cuidado cañonero español Vasco Núñez de Balboa”. Como dato curioso, años después aquel cañonero de la guerra de Cuba (junto al Hernán Cortés) realizó los primeros muestreos del IEO (Lo contábamos aquí).

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Torre de San Sadorniño (Cambados). Faro o atalaya (de origen fenicio o romano) que anunciaba la llegada de naves normandas. Las más famosas están en Catoira, que celebra una romería vikinga cada verano.

Carús hizo 8 muestreos entre 1899 y 1901: Vilagarcía, Vilaxoán, Rianxo, Carril, etc. En uno de ellos (Illa de Arousa, noviembre 1900) atravesaron “por entre la doble línea de buques de la imponente y soberbia escuadra; la más moderna; la mejor que cuenta la Gran Bretaña, por ser la que garantiza la defensa de sus extensas costas; la escuadra del Canal”. 

Todavía hoy a los de Vilagarcía se les sigue conociendo como los ingleses, y todo por aquellas visitas de la Royal Navy a la ría de Arousa entre 1874 y 1936.

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Pescando en la Ría de Arousa. Autor: F. Rodríguez

También cita Carús que muchos pueblos en la ría dependían de la industria de la pesca, en especial de la sardina, con fábricas de salazón y conservas.

Menciona las embarcaciones típicas en los puertos de Arousa (dornas, gamelas, lanchas pincheiras del jeito (para la sardina), galeones,…), los productos que transportaban los vapores mercantes (huevos de gallina que se exportaban a Sevilla y Cádiz, tablones de pino al Mediterráneo para cajas de naranjas y pasas), e incluso comenta algún dicho popular:“…las escarpadas, plomizas y áridas cumbres de la cordillera del Barbanza, cuyo pico a Curota, cuando está cubierto por las nubes bajas, es según las predicciones, falibles, de los prácticos de estas riberas, indicio seguro de mal tiempo”.

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Pleurosigma sp. a 60X y 10X. Autor: F. Rodríguez

En sus descripciones del fitoplancton dominan las diatomeas. A ellas dedicó 6 láminas en unas ilustraciones que permiten reconocer muchos de los 37 géneros que cita en la tabla final: Navicula, Melosira, Pleurosigma, Amphiprora, Licmophora, etc.

De los dinoflagelados muestra apenas una docena de ilustraciones y dos géneros (Ceratium y Peridinium) aunque en el texto cita a las Noctilucas (que no se clasificaban como dinoflagelados).

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Autor: J. Thomas.

Pero tal y como me comentaba mi colega Yolanda Pazos (fiel seguidora del blog que me descubrió y envió el trabajo de Carús, gracias Yolanda !!), en la lámina 9ª hay un par de figuras sospechosas de ser Dinophysis, identificadas por Carús como foraminíferos.

De sus conclusiones escogí lo siguiente: “se ve de gráfica manera lo que es axiomático: que la Naturaleza se muestra variadísima y antojadiza en las misteriosas manifestaciones del mundo invisible […] y que es preciso investigar mucho é in situ para comprender esta parte en estremo [sic] interesante de las ciencias naturales.”

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Autor: F. Rodríguez

Totalmente de acuerdo Sr. Carús: usted empezó y más de un siglo después aquí seguimos, estudiando y admirando los microorganismos que tanto le emocionaron como jamás podría soñar.

Referencias:

-Carús Falcón, R. Los misterios de la Naturaleza. Investigaciones sobre el micro-plakton de la Ría de Arosa, La Coruña: Imp. Vda. de Ferrer e Hijo (1903).
-Gómez F. Historia de las investigaciones sobre dinoflagelados marinos en España. LLULL 29:307-329 (2008).

 

 

 

 

Alto al moco de roca

Un guiño a la pipa de Magritte…
La ilustración me recuerda a un sarcófago egipcio aunque la momia en su interior

sería obesa y con un cuello muuuuy largo… el faraón Gordinkamón??

Arriba vemos una perspectiva frontal del sarcófago y debajo una vista lateral.

Dibujos 8 y 9 (lámina 214) de Schmidt y col (1899)
FUente: Hathi Trust Digital Library.
Ambos dibujos pertenecen al Atlas der Diatomaceenkunde de 1899
y representan a la diatomea Didymosphenia geminata.

 

D. geminata (río Brusago, Italia). A la izquierda vista
con el microscopio óptico, y a la derecha electrónico de barrido.
Fuente: Fig. 1, Blanco y Ector (2008).

Nativa del hemisferio norte y descrita originalmente en las islas Feroe (al sureste de Islandia), se la consideraba típica de aguas oligotróficas (pobres en nutrientes), un alga de ambientes limpios como ríos y lagos alpinos circumboreales.

Su presencia era común en el s.XIX en Suecia, Finlandia y Escocia, donde tomaban sus proliferaciones masivas por un fenómeno natural. Y en los años 30′ un monje francés también describió su proliferación en el Tibet.

En la península ibérica las primeras citas datan de 1888 en el pirineo aragonés y en 1909 en Portugal. Margalef también la citó en Andorra y Baleares en la década de los 50′.

Proliferación de didymo en Englisman River
(Columbia Británica, 1993).
Fuente: Fig. 1. Bothwell y col. (2014).





D. geminata (popularmente “didymo”) pasó desapercibida hasta finales de los 80′ cuando sus proliferaciones se hicieron patentes en ríos de la Columbia Británica (costa del Pacífico, Canadá). No era invasora, en el s.XIX ya estaba presente en la región, pero nunca había crecido tan locamente.

En el Hemisferio Sur el didymo sí es invasor y se detectó por primera vez en 2004 en Nueva Zelanda, convirtiéndose en un grave problema socioeconómico: afecta al turismo y provoca la colmatación de estructuras en estaciones hidroeléctricas y tomas de agua. Las pérdidas económicas se han estimado en 57-285 millones de $NZ hasta el año 2012.

Y existen multas de hasta 5 años de cárcel y 100.000 $NZ (=77.000 $ EEUU) para quienes faciliten su propagación.

Fuente: SERNAPESCA
(Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, Chile)

Los perjuicios los ocasiona el mucílago de sus proliferaciones y de ahí su apodo del “moco de roca” (rock snot en inglés).

El moco no está formado por acúmulos de células sino por sustancias generadas por las diatomeas (mucopolisacáridos y proteínas), con una fina capa exterior de células.

Y cuando desaparecen las diatomeas su “legado viscoso” persiste varios meses por su resistencia a la biodegradación.

Fuente: SERNAPESCA

En los ríos más afectados el mucílago alcanza varios cm de espesor y 1-2 km de extensión, aunque hay citas de hasta 20 km !!. Este mucílago recubre rocas y plantas en el lecho fluvial dándole un aspecto desagradable, como si hubiera contaminación en el agua. Falso.

Retiene sedimentos y altera el hábitat bentónico del cual dependen numerosos organismos tanto macro- como microscópicos. Y estos cambios pueden tener consecuencias para el resto del ecosistema.

Por ejemplo, se cree que el moco del didymo podría reducir las áreas de frezado de los peces y su alimento. Al menos un estudio le culpa de la disminución en recursos piscícolas en EEUU e Islandia.
Pero lo cierto es que la mayoría de investigaciones descartan hasta la fecha que el didymo afecte en modo alguno a las poblaciones de salmones ó truchas…

Larva de quironómido. Fuente: Pixgood.com

Lo que sí hace es modificar las comunidades de macroinvertebrados favoreciendo ciertos grupos (quironómidos: larvas de moscas). Pero la biodiversidad no se ve afectada y además estas larvas son un buen alimento para los peces.

No se pueden descartar alteraciones ecológicas importantes que afecten al resto de la cadena trófica (incluyendo peces ó aves), pero no se conoce bien el efecto real que provoca en distintas zonas del mundo. En cuanto a la salud humana, los únicos efectos son irritaciones y conjuntivitis en bañistas.

La expansión geográfica del didymo durante los s.XX y XXI se achaca al hombre, en concreto al aumento del turismo y la globalización de actividades en ríos y lagos, como pesca a pie y deportes acuáticos.
El equipamiento personal y los materiales utilizados en estas actividades son vectores potenciales para el transporte del didymo. Y en menor medida, la propia fauna salvaje… 

Un estudio de 2007 predijo el riesgo de su extensión a Surámerica y Australia. Y el vaticinio se cumplió en 2010 con su aparición en Chile (región de Los Lagos) y en Argentina (Chubut) en 2011.

Fuente: Spaulding & Elwell (2007)
App Alto al didymo.
Fuente: apps.gob.cl
Como prueba de la preocupación que despierta el didymo en la actualidad, el Gobierno de Chile ha puesto en marcha una aplicación para móviles con el fin de 1) enseñar a identificar el moco de roca, 2) explicar las medidas para prevenir su propagación, 3) informar de las zonas donde se ha detectado y 4) enviar fotos georreferenciadas para que Sernapesca confirme o descarte la denuncia sobre el didymo.

 

Pero no basta con introducirla… 
¿Cuáles son los motivos de que prolifere ahora?
 
la pregunta cobra mayor sentido en aquellas zonas
donde era una especie nativa y no causaba ningún daño:
una mutación genética? el cambio climático? 
la contaminación de los ríos? la radiación UV?

Se examinaron muchas hipótesis pero la causa directa pasó desapercibida. Porque uno espera que las algas proliferen generalmente por la eutrofización: un aumento de nutrientes.
Pero al contrario de lo habitual las proliferaciones de didymo ocurren casi siempre en aguas pobres en nutrientes. 

El email de Stoermer. Fuente: Fig. 8, Bothwell y col. (2014)

Cuando el didymo proliferó en los años 80′ en Canadá, se formó un grupo de estudio ad hoc para esclarecer los motivos.
En 1994 consultaron por email al ficólogo E.F. Stoermer (1934-2012). Y éste les contestó algo inaudito pero que luego ha demostrado tener más razón que un santo:
“[…] Probably means that your water quality is getting better […]”.

Río Ara (Bujaruelo).
Autor: Felix Ruiz Serrano.
Fuente: fotonatura.org

Las evidencias actuales indican que, salvo excepciones como en Polonia, el didymo prolifera en aguas limpias en las que existen bajos contenidos de fósforo. Si aumenta este nutriente D. geminata se divide más rápido durante un breve espacio de tiempo, pero luego desaparecen las colonias y el moco. De hecho se ha comprobado que D. geminata era una diatomea común en la región de los Grandes Lagos, pero la eutrofización ha restringido sus poblaciones actuales al lago Superior.

Otra cosa es cómo explicar el declive en las concentraciones de nutrientes de los cauces fluviales que favorecen la proliferación del didymo. Una de las hipótesis está relacionada con el cambio climático a través de un mayor deshielo y crecimiento de la flora terrestre que reduciría a su vez el aporte de fósforo a los ríos.

En España de momento sólo existe una cita de proliferación de didymo en un río de origen glaciar (el Ara) en 2006, en la vertiente sur de los Pirineos.

Nada más por hoy. Muchísimas gracias por seguir el blog y desearles una feliz entrada en el 2015 !!


Y como colofón, si aún les queda curiosidad, les dejo este magnífico vídeo (Gobierno de Neuquén, Argentina) donde nos cuentan más cosas sobre el didymo y de cómo evitar su propagación…!!

Referencias:
-Beamud G y col. First record of the invasive algae Didymosphenia geminata in the lake Nahuel Huapi: Argentina, Patagonia. Rev. Chil. Hist. Nat. 86:493-496 (2013).
-Blanco S & Ector L. Didymosphenia geminata (Bacillariophyta, Gomphonemataceae) una amenaza para nuestros ríos. Cuadernos de Biodiversidad 26: 3-6 (2008).
-Bothwell ML y col. The Didymo story: the role of low dissolved phosphorus in the formation of Didymosphenia geminata blooms. Diat. Res. 29: 229-236 (2014).
-Spaulding S & Elwell L. Increase in nuisance blooms and geographic expansion of the freshwater diatom Didymosphenia geminata. Recommendations for response. US Geological Survey Open File Report 1425, 38 pp (2007).
-Página web: Alto al didymo (Sernapesca): http://didymo.sernapesca.cl/

 

Como el viento

SINTEF (Foundation for Scientific and Industrial Research) es una organización privada de investigación fundada en 1950, con sede central en Trondheim, Noruega. Trabaja en estrecha relación con la Universidad de Ciencia y Tecnología (NTNU) de Trondheim y la Universidad de Oslo.

El éxito de organizaciones como SINTEF cuya actividad junto a instituciones públicas puede aportar beneficios a la sociedad provoca envidia sana…!!

En los veranos de 2002 y 2003 SINTEF
hizo dos pruebas de afloramiento artificial en el fiordo de Sogne.

 

Arnafjord, en el fiordo de Sogne  Aquí probaron la cortina de burbujas.
Fuente: www.visitnorway.com

La primera prueba fue en 2002: “la cortina de burbujas”.

Su diseño consistía en tres tuberías agujereadas y situadas en paralelo a 40 metros de profundidad.

Las burbujas, generadas con un compresor de aire, levantaron una fuerte turbulencia aunque sin mezclar toda la columna de agua: sólo entre 40 y 10 m. de profundidad.

El diseño de la cortina de burbujas. Fuente: Fig. 2 de McClimans y col (2010).

Les recuerdo que la hipótesis detrás del afloramiento artificial es que las diatomeas, con mayores tasas de crecimiento y escasa movilidad son favorecidas por el aumento de nutrientes y la turbulencia en la columna de agua respecto a los dinoflagelados, incluyendo aquellos tóxicos (malos malísimos !!) como Dinophysis.

Efecto en los nutrientes y el fitoplancton
del afloramiento artificial (cortina de burbujas).
Fuente: Figs. 4 y 6 de Handa y col (2013).

Los resultados biológicos del experimento (Handa y col. 2013) contradijeron en parte la hipótesis inicial:
aumentó la biomasa del fitoplancton (40%), pero el crecimiento de las diatomeas fue insignificante respecto al de los dinoflagelados…!!

Y todo ello a pesar de la turbulencia y el aumento de nutrientes como silicatos, que vemos a la izquierda, y que usan específicamente las diatomeas.

Aún hay más: la biomasa no fue significativamente mayor que la de una estación de “control” cercana, donde sí ocurrió una proliferación de diatomeas de forma natural !!!

Ceratium tripos de la Ría de Pontevedra,.
Esto no es como el marisco,
en Noruega son iguales…!!

Lo positivo es que solo crecieron dinoflagelados no tóxicos del género Ceratium (C. furca y C. tripos). Algo parecido sucedió en uno de los ensayos del IMR (Aure y col 2007) que vimos en la entrada anterior…
así que a Ceratium parecen gustarle mucho estos afloramientos artificiales !!

Dinophysis acuminata
(Ría de Pontevedra)

Pero al cesar “el burbujeo” se cumplió la teoría:
los dinoflagelados dominaron aún más y se produjo un aumento en las poblaciones del género tóxico Dinophysis. Eso sí, las concentraciones estuvieron por debajo de las observadas en la estación de control.

Al menos no hubo sobresaturación de nitrógeno: uno de los posibles efectos negativos de las burbujas que podría dañar a cultivos de peces en jaulas.

 

La segunda prueba fue la descarga de agua menos densa en profundidad
para provocar su ascenso hacia la superficie…
Generador de la planta hidroeléctrica de Jostedal. Autor: Per Berntsen.
Esta foto forma parte de un proyecto fotográfico del mismo autor,
exhibido en la Galería Riis de Oslo en 2008. Fuente: Generator 4

El experimento se hizo en 2003 en Gaupnefjord aprovechando una canalización de la planta hidroeléctrica de Jostedal a 40 m. de profundidad.

Para mejorar la mezcla del agua dulce y su intrusión hacia superficie, se instaló una placa difusora en la salida de agua. En este caso la mezcla llegó hasta los 5-9 metros de profundidad.

Y el diseño del “invento” lo vemos en la figura siguiente…

El diseño de la placa difusora es del SINTEF. Fuente: Fig. 7 McClimans y col (2010)

Sus autores calculan que esta solución es más eficaz y barata que las burbujas. Si fuera tan fantástica ya debería ser del dominio público, pero los efectos biológicos del primer experimento tardaron 11 años en publicarse y de éste no pude encontrar absolutamente nada…!!

¿Y qué tal si probamos el afloramiento artificial en las rías gallegas
para reducir el impacto de las proliferaciones tóxicas?
La Voz de Galicia: 19-IX-2014.

Los cierres en la extracción de marisco principalmente por las toxinas de Dinophysis son un problema que trae de cabeza a la industria acuícola.
Los cierres prolongados y súbitos que ocasionan estas proliferaciones han levantado voces tanto hacia el programa de seguimiento de fitoplancton y biotoxinas de la Xunta de Galicia, como hacia los investigadores para que desarrollen (desarrollemos) nuevas herramientas de predicción y mitigación de los episodios tóxicos.

La teoría del afloramiento artificial es tentadora pero ya ven ustedes que los resultados son impredecibles en un sistema natural. También fueron escépticos los miembros del panel sobre “Ocean Fertilization” de la IOC-UNESCO en 2010: “[…] it seems more likely that artificial upwelling will become a tool to study marine ecosystem responses to nutrient perturbations and changes in mixing regimes […]”.

Las rías son muy distintas a los fiordos, y en especial a las zonas internas con fuerte estratificación en verano, profundas y resguardadas, donde se ha ensayado el afloramiento artificial.

La ría de Vigo, vista desde el monte Galiñeiro.

Las rías no necesitan fertilización, contamos con una naturaleza generosa al respecto y una larga época de afloramiento entre abril y septiembre. Se trata de cuencas poco profundas y muy dinámicas en las que el agua se renueva completamente en pocos días, y donde el viento juega un papel primordial (casi en tiempo real) sobre la circulación del agua. Por ello las condiciones oceanográficas, aunque siguen patrones estacionales establecidos, pueden cambiar de un día para otro, como el viento…

Ya lo cantó DePedro:
“Como el viento”
Fuente: notedetengas

El afloramiento artificial que produjéramos, con burbujas ó agua dulce, no tendría las características de un afloramiento natural de aguas frías ricas en nutrientes. Sería otra cosa: aumentar la turbulencia en los primeros 10-20 metros buscando “molestar” a los dinoflagelados y favorecer a las diatomeas. La renovación natural del agua junto a nuestro afloramiento provocaría no sabemos muy bien qué y los cambios en la comunidad de fitoplancton se alargarían poco más que el propio experimento.

Como investigador me pica la curiosidad, pero tengo la sensación de que sería igual de inútil que las presas de arena que hacíamos de niños en la playa para frenar el avance del mar.

El ensayo no causaría daños ambientales, aunque sería partidario de la opción “jacuzzi” porque introducir agua dulce en profundidad me parece agresivo. Y antes de lanzarse al medio natural habría que hacer ensayos a pequeña escala y estudiar los posibles efectos usando modelos, etc…

Después de planificar los medios materiales, el personal necesario, elegir un lugar y no infringir ninguna ley ¿habría dueños de bateas dispuestos a que les burbujeen alrededor y ver los efectos en sus mejillones?
En el año 2008 ya hubo una primera reunión en Galicia, una toma de contacto con investigadores noruegos, pero no se pasó de ahí dada la patente complejidad e incertidumbre sobre el tema.

El quid de la cuestión es si alguien cree que merece la pena embarcarse en esto sabiendo que existe la altísima probabilidad de que sea un experimento con gaseosa (nunca mejor dicho), una inversión a fondo perdido.

Tendría que ser dinero público y los costes en nuestro caso no los asumiría una empresa como SINTEF ni el plan nacional de I+D+I.

Unicamente un consorcio europeo del famoso programa Horizonte 2020


Referencias:
-McClimans y col. Controlled artificial upwelling in a fjord to stimulate non-toxic algae.
Aq. Eng. 42: 140-147 (2010).
-Handa A. y col. Artificial upwelling to stimulate growth of non-toxic algae in a habitat for mussel farming. Aq. Res. 45:1798-1809 (2013).
-La Ría de Vigo: una aproximación integral al ecosistema marino de la Ría de Vigo. González-Garcés A. y col (Eds). 414 pp. (2008).
-Ocean fertilization: a scientific summary for policy makers. IOC-UNESCO 20 pp (2010). http://unesdoc.unesco.org/images/0019/001906/190674e.pdf

Los primeros americanos

Puntas talladas características de la cultura Clovis.
Autor: Bill Whittaker. Fuente: Wikimedia commons.

Los primeros humanos que pisaron América eran hombres modernos:
homo sapiens como usted y como yo. Pero…
¿de dónde procedían?
¿cuándo llegaron?
¿y qué ruta/s siguieron?

Pues se calcula que cruzaron hace unos 16.000 años el paso de Bering emergido en la última glaciación.
Y sabemos que procedían de Siberia gracias a los análisis genéticos de huesos humanos. Durante décadas se aceptó que la cultura “Clovis” era representativa de los primeros americanos, cuyos restos de unos 11.000 años de antigüedad se descubrieron en Nuevo México (EEUU), en los años 20′.

Pero esta teoría saltó por los aires tras el descubrimiento en los años 70′ de herramientas y huesos de mastodonte en Suramérica (Monte Verde, Chile), con más de 12.000 años de antigüedad (y me quedo con la cifra más conservadora). La trascendencia de este hallazgo despertó dudas sobre su antigüedad, hoy en día aceptada por la comunidad científica. Las excavaciones las inició un grupo de trabajo dirigido por Tom Dillehay en 1977 a quien podemos ver en persona explicándonos la importancia del sitio de Monte Verde.

En Monte Verde no se han encontrado directamente restos humanos sino de los asentamientos:
suelos de cabañas, huellas humanas, herramientas, huesos de animales…y algas. Sí, macroalgas.
Dillehay y col (2008) publicaron en Science el descubrimiento de algas marinas y estuarinas en Monte Verde, afirmando que las algas formaban parte de la dieta y remedios medicinales de aquella comunidad.
Durvillaea antarctica. Costa sur de Chile  a la altura de Osorno
(al norte del sitio de Monte Verde). Autor: Patricio Díaz.

Entre otras encontraron Durvillaea antarctica (cochayuyo), Gracilaria sp (pelillo), Porphyra sp. (luche), Macrocystis pyrifera (huiro) y Sargassum sp. Estas y otras especies que hallaron pertenecen a distintos ambientes (zonas rocosas, arenosas, lagunas) y épocas del año. En este vídeo pueden ver un bosque de kelp (algas pardas del género Lessonia) en la costa sur de Chile, al norte de Monte Verde.

Luche y Cochayuyo en el mercado de Angelmó
(Puerto Montt, Chile). Autora: Marisadechile
Fuente: Panoramio

También observaron fragmentos de algas adheridos a herramientas de piedra, por lo que creen que las transformaban para su uso posterior. Otras estaban quemadas lo cual sugiere que fueron cocinadas o secadas para su conservación…y algunas estaban masticadas.

Dillehay y col. (2008) afirman que los usos de estas mismas algas forman parte de la cultura tradicional de la región. Por ejemplo, el  cochayuyo (Durvillaea antarctica) y luche (Porphyra) son típicas de los mercados locales donde se venden en seco para su posterior preparación. Y de hecho, acudir a estas algas puede resultar muy útil como verán a continuación…

Diario el Pingüino (Punta Arenas, Chile, 3-8-2014)

El pasado 27 de julio naufragó una lancha con tres pescadores mientras faenaban erizos, a 30 horas de navegación de Punta Arenas (costa sur de Chile).
Uno de los pescadores falleció pero sus compañeros consiguieron alcanzar la orilla a pesar de la tormenta. Permanecieron aislados con tiempo frío y húmedo durante 5 días. Y cuando al fin les rescataron confesaron haber sobrevivido a base de algas y agua de mar…!!

Los restos de Monte Verde no confirman si aquellos pioneros llegaron por la costa o el interior, pero sí que residían allí de forma permanente, en contra de la idea común de cazadores-recolectores nómadas. Y también que conocían y explotaban los recursos costeros, alejados unos 90 km en aquella época, bien ellos mismos o través de contactos con comunidades costeras.

 

La costa sur de Chile, al norte de Monte Verde (a la altura de Osorno). Autor: Patricio Díaz.

 

Monte Verde lanzó la carrera por descubrir culturas antiguas (“pre-Clovis”) en todo el continente, y en la actualidad se conocen y estudian varios sitios arqueológicos de este tipo en Centroamérica, Suramérica y Norteamérica (web CSFA).
Esqueleto del Megatherium americanum.
Museo de Historia Natural de Paris.
Fuente: Bienvenue chez Emilie

Por ejemplo, en los años 80′ se descubrió el sitio de Pilauco (Osorno, Chile), cuya antigüedad es similar a la de Monte Verde. Las excavaciones sistemáticas comenzaron en 2007 y posee una gran diversidad de restos de la megafauna que coexistió con el hombre al final de la edad del hielo.

La megafauna eran mamíferos enormes de más de una tonelada como los gonfoterios (parecidos a los elefantes modernos pero con 4 colmillos), gigantescos perezosos (megaterios), armadillos, mastodontes, etc.

Gomphoterium angustidens.
Copyright: WillemSvdMerwe. Fuente: Deviantart.

Se cree que el cambio climático al final de la edad de hielo fue responsable de su extinción, porque ésta sucedió a gran escala en todo el continente.

Aunque se sospecha que la coincidencia con la llegada del hombre pudo ser un motivo más para acelerar el adiós de estos gigantes !!

Se sabe que Pilauco era un humedal, y las diatomeas fósiles (sus cubiertas de sílice) sirven para reconstruir el tipo de ambiente que existía hace 12.500 años.

Diatomeas fósiles de Pilauco.
Arriba (izda: Eunotia sp., dcha: Navicula sp).
Abajo (izda: Diploneis sp., dcha: diatomea central).
Fuente: Mario Pino (2008). ver Referencias.

La variación en la profundidad del agua se puede estimar según el tipo de especies dominantes: diatomeas bentónicas (en aguas someras, sobre fango o rocas) o planctónicas (en aguas más profundas).

Encontraron alternancia de ambas, pero con dominio de diatomeas bentónicas (Navicula, Pinnularia, etc), así que hace 12.500 años Pilauco era un humedal con vegetación, poca energía y muy poca profundidad:
una zona pantanosa.

En lo que respecta al origen de los primeros americanos existe una importante contradicción:

La genética dice que los paleoamericanos (primeros americanos) procedían de Siberia y que se detuvieron en la región de Beringia un largo tiempo, suficiente para diversificarse en 4 grupos genéticos (haplogrupos mitocondriales A, B, C, D…y hay números para subgrupos como el D2, más reciente, de los inuits de Canadá). Esos grupos A-D son “beringios”, fundadores de América y ancestrales para la mayoría de nativos modernos americanos.La contradicción está en que los paleoamericanos (o beringios) tenían rasgos craneales diferentes a los nativos modernos mientras que ambos poseen “rasgos genéticos” comunes. Las diferencias físicas sugieren que los nativos modernos pudieron llegar en una segunda migración que sustituyó a los paleoamericanos, pero la genética sugiere lo contrario. El problema es que disponemos de muy pocos restos humanos para despejar esta incógnita. El único cráneo bien conservado (9.000 años; Wizard’s Beach, EEUU) pertenece al haplogrupo C (beringio) pero tiene aspecto moderno. Los restos óseos o coprolitos (o sea, cacas fósiles) de los paleoamericanos son muy escasos y sólo se han encontrado en Norteamérica. Hasta ahora: les presento a Naia…

El cráneo de Naia. Autor: Paul Nicklen (Fuente: National Geographic).

Se acaba de publicar en Science (Chatters y col. 2014) el descubrimiento en Hoyo Negro (una cavidad inundada en un cenote de México), del esqueleto de una mujer de 15-16 años de edad, bautizada como “Naia“, que debió caer y morir en la cueva cuando ésta no contenía agua. Su esqueleto, de 13.000-12.000 años de antigüedad estaba muy bien conservado y su cráneo de tipo paleoamericano, intacto (tanto es así que J.C. Chatters ha anunciado que será posible reconstruir su rostro a partir de la calavera).

El análisis genético de Naia ha demostrado que pertenecía al haplogrupo D1, uno de los “beringios” ancestrales de los americanos modernos. Así que este descubrimiento demuestra que el cambio físico de los paleoamericanos fue el resultado de un proceso evolutivo y no de la llegada de distintas poblaciones…

Si quieren ver un vídeo de National Geographic donde los propios autores comentan su descubrimiento, pulsen aquí. En él habla J.C. Chatters, que ha soliviantado a sus propios colegas con unas declaraciones en el highlight de Science sobre su artículo. Les cuento y con esto ya termino…Cuando se publica un descubrimiento tan importante como éste, la revista pide una nota o highlight a un especialista. Y el highlight escrito por M. Balter (2014) reproduce unas declaraciones de Chatters que han provocado la publicación inmediata de 2 réplicas en Science: la primera a cargo de co-autores de su propio trabajo (Kennet y col 2014) y la segunda de otros antropólogos igualmente ofendidos (Grayson y col. 2014): en total 21 firmantes…!!

En Hoyo Negro han descubierto restos de animales,
entre ellos de un tigre diente de sable, que eran cazados
por el hombre y se extinguieron hace unos 12.000 años.
Autor: Sergio de la Rosa. Fuente: Deviantart

Lo que comentaba Chatters es que la forma del cráneo de los paleoamericanos correspondería a la forma “salvaje”, mientras que los nativos modernos serían una forma más “domesticada”. Del original:
“[early Native Americans] with their large skulls and more forward-projecting faces as a human ‘wild type’ distinct from modern Native Americans with rounder and flatter faces that reflect a more ‘domestic’ form.”

Ocho de los co-autores de Chatters y col. rechazan totalmente en su carta estas declaraciones, pero reproduzco el final de la segunda carta, de Grayson y col. (2014), porque me ha gustado especialmente:
“Estamos profundamente ofendidos por la comparación implícita de Chatters de los primeros americanos con ancestros salvajes de animales actuales domesticados. Nos desalienta saber que hay todavía quienes creen que la morfología del cráneo tiene implicaciones de un supuesto “estado salvaje”. Afirmando esto degradan a las propias gentes que intentan comprender.” Del original: “We are deeply offended Chatters’ implicit comparison of early Americans to the wild ancestors of today’s domesticated animals. We are disheartened to learn that there are those who continue to believe that cranial morphology carries implications of a presumed “wild” state. By so doing, they demean the very people they attempt to understand.”
La respuesta de J.C. Chatters (en Science) ha sido: “Domestication is not a foreign concept in discussions of human evolution. Literature on human self-domestication includes, among others […]. It is important to remember that, as Darwin effectively demonstrated more than 140 years ago in his “Descent of Man“, humans are subject to the same evolutionary processes as other species.”
Pues nada, aquí les deja un “wild type” gallego hasta la siguiente entrada…
 
 
Nota: Los yacimientos de Monte Verde y Pilauco serán visitados por la XII International Conference of Archaeozoology (San Rafael, Argentina) y el IV Simposio de Paleontología (Valdivia Chile), el 11 de octubre de este año.
Agradecimientos: a Patricio Díaz por darme la idea para esta entrada a partir del trabajo de Dillehay, así como el material gráfico y muchos comentarios muy útiles.
Referencias: –Balter M. Bones from a watery “Black Hole” confirm first american origins. Science 344:680-681 (2014) –Chatters JC y col. Late Pleistocene human skeleton and mtDNA link paleoamericans and modern native americans. Science 344:750-754 (2014) –Dillehay T. y col. Monte Verde: seaweed, food, medicine and the peopling of South America. Science 320: 784-785 (2008) –Kennett D y col. Early Americans: misstated results & Grayson DK y col. Early Americans: respecting ancestors. Science 345:390 (2014) –Pino M. Pilauco: un sitio complejo del Pleistoceno tardío. Univ. Austral de Chile, 174 p. (2008)

El sentido de la vida, el universo y todo lo demás…

“La Guía del Autoestopista Galáctico”.
Delirante novela de 1979.
En ella encontrarán a “Pensamiento profundo”

Cuando le hicieron esa pregunta al supercomputador “Pensamiento profundo” éste se lo pensó 7 millones de años y su atolondrada respuesta fue “42”.

¿Qué diría “Pensamiento profundo” sobre el origen y evolución de las algasNi flowers
Pero a nosotros la “preguntita” también nos desborda.

Empecemos por el principio (lo que todos sabemos) que las algas pueden ser verdes, rojas y pardas. Y ahora vayamos a su encuentro…a la ría de Vigo, por ejemplo.

Un “prado” de algas en marea baja (Sta. Cristina de Cobres, Ría de Vigo)
Las algas verdes y rojas son “primarias”, descendientes directas del primer eucariota
que capturó una cianobacteria y la convirtió en su “querido” cloroplasto endosimbionte.

Primarias son también las plantas con raíz y la mayoría del fitoplancton verde.

 
Codium 
(Monte Lourido, Nigrán)
Enteromorpha
(Playa Madorra, Nigrán)

 

 

Mesostigma viride, un alga verde
“primitiva” relacionada con los antepasados de plantas terrestres.
Fuente: página web miRNEST 2.0
Las algas rojas son el grupo más diverso de macroalgas
pero en el fitoplancton son muy rarunas.

 

Corallina officinalis, un alga roja calcárea. (Monte Lourido, Nigrán)

 

Y por último nos quedan las pardas que en realidad son algas secundarias rojas:

descienden de un eucariota que “robó” los cloroplastos a un alga roja primaria.
Hasta aquí la respuesta simple.

 

Fucus vesiculosus (Monte Lourido, Nigrán)

El fitoplancton secundario es muy diverso e importante en la ecología marina: diatomeas, dinoflagelados, cocolitofóridos y un larguísimo etcétera de pequeños flagelados…


Atención: pregunta
¿Existen algas secundarias verdes?

Habelas hainas, pero pocas y solo en el plancton: euglenofíceas, cloroaracniofíceas…y hay un dinoflagelado (Lepidodinium) que también tiene cloroplastos verdes.

La mayoría de algas secundarias han “abrazado” los cloroplastos rojos y para explicar este intrigante suceso, Grbzyek y col. publicaron en 2003 su teoría del “plástido portátil” (portable plastid). En ella sugieren que los plástidos rojos se extendieron en las algas secundarias porque conservaron más información genética. Dicha teoría se apoya en que los rojos primarios conservan hasta el doble de genes que los plástidos verdes (aprox. 200 vs 100), facilitando su funcionamiento en otra célula.

Chaetoceros lauderi es una diatomea, un ejemplo de algas secundarias
con cloroplastos rojos. Más ilustraciones al final de esta entrada…!!
Autor: Gerardo Fernández Carrera.

El ADN del antecesor de los cloroplastos fue eliminado en gran medida ó transferido al núcleo del huésped en la endosimbiosis. Y los cloroplastos secundarios han perdido todavía más genes, especialmente en los dinoflagelados.

Se trata de un proceso continuo y siempre en la misma dirección: el cloroplasto es como un “ovillo” desenredado que cede información genética al núcleo.

Si la integración genética es incompleta la asociación con el cloroplasto es temporal. El huésped necesita ingerir nuevos plástidos para reemplazar a los que se van degradando. Es lo que ocurre con algunos dinoflagelados (Dinophysis)
e invertebrados (recuerdan a Elysia chlorotica?) que poseen cloroplastos sin el “set completo” de genes “fotosintéticos”.

En un escalón intermedio están las algas secundarias que conservan aún
el núcleo primario (nucleomorfo) además del cloroplasto.

En 2003, cuando Grbzyek y col. publicaron su trabajo, se habían secuenciado 10 cloroplastos.
El primer genoma completo de un alga se publicó en 2004…cuatro años después del humano !!
Hoy en día son casi 400 genomas plastidales (“plastomas” mejor dicho) y más de 100 genomas de algas (completos) según el National Center for Biotechnology Information (NCBI, EEUU).

Y esta nueva información ha servido para elaborar otras teorías 
sobre el éxito de los cloroplastos rojos…



Phaeodactylum tricornutum
Fuente: Web de la CCMP,
ahora NCMA https://ncma.bigelow.org/

En 2004 y 2008 el estudio del genoma de dos diatomeas (Thalassiosira pseudonana y Phaeodactylum) mostró que en sus núcleos había más genes de origen “verde” que “rojo”.
Sí, han leído bien…

Esto supondría que a pesar de tener cloroplastos rojos las diatomeas en el pasado habrían sido algas verdes !!! Y la pregunta es…Las demás algas “pardas” ¿también fueron verdes?

Pues eso parece. Porque a pesar de la transmisión horizontal de genes (que merece una entrada aparte) todo apunta a que muchos de los genes verdes son huellas de un cloroplasto “perdido”: se conservan en gran parte en todas las algas rojas secundarias analizadas…

Y el éxito de los cloroplastos rojos no estaría tanto en una mayor información genética, ya que la mayoría de genes transmitidos en la endosimbiosis proceden del núcleo (no del cloroplasto) primario.

 

Dinophysis sale de compras muy a menudo…

Según Larkum y col (2007) y su teoría de “la bolsa de la compra” (the shopping bag), la mezcla de herencia genética verde y roja dotaría a las algas secundarias rojas de un “vigor híbrido” que les permitiría colonizar una mayor diversidad de hábitats y ambientes.

Esta teoría plantea la idea de “polisimbiosis” en oposición a la visión simple de una endosimbiosis primaria, secundarias, etc.

Les cuento….

Lo que habría hecho el fitoplancton es “comprar en muchas tiendas y meterlo todo en una misma bolsa“. Los genomas de las algas modernas poseen información genética de distintos orígenes, independientes de su cloroplasto actual: “compras de genes” a lo largo de la evolución (no endosimbiosis duraderas) que hacen del núcleo una “quimera” de distintos antecesores + el endosimbionte moderno… 

Conclusión: reconstruir el árbol evolutivo de las algas no es fácil. Hay que remontarse mucho tiempo atrás y la “promiscuidad genética” unida a la evolución desdibujan “los contornos del paisaje”…
ó puede que no existan especies representativas de los ancestros pasados. Así que…“42”.

De lo que no hay duda es de que el fitoplancton secundario ha tenido gran éxito ecológico.

Y las diatomeas son el mejor ejemplo: cercanas genéticamente a las macroalgas pardas, disfrutan de una “edad de oro” en abundancia y diversidad…de los trópicos a los polos, en la costa y más allá…!!

Con ellas les dejo, ilustradas por nuestro compañero Gerardo Fernández Carrera
(¡¡gracias!!) 
a partir de muestras de la ría de Vigo…

 

 

Pleurosigma sp. Autor de las ilustraciones: Gerardo Fernández Carrera









Referencias:
-Dorrell RG y Smith AG. Do red and green make brown? perspectives on plastid acquisitions within Chromalveolates. Euk. Cell 10(7): 856-868 (2011).
-Grzebyk D. y col.  The mesozoic radiation of eukaryiotic algae: the portable plastid hypothesis. J. Phycol. 39:259-267 (2003).
-Larkum A.W.D. y col. Shopping for plastids. Trends Plant Sci. 12(5): 189-195 (2007).

 

Enterrados vivos

Una experta en hibernación:
la marmota.

Muchos seres vivos pasan por periodos de dormancia a lo largo del año para sobrevivir a épocas con poco alimento ó bajas temperaturas…como las marmotas, que hibernan desde antes del invierno hasta la primavera.

Esto supone una ventaja adaptativa y se ha relacionado en mamíferos con su capacidad para sobrevivir al impacto del meteorito de Chicxulub que acabó con los dinosaurios y el 75% de la vida hace 65 millones de años.

En las microalgas también existen células en estado de vida “suspendida”. En particular en los dinoflagelados y diatomeas, que alteran su forma y reducen su actividad para convertirse en “bellas durmientes” en el fondo del mar.
Arriba: células vegetativas de la diatomea Chaetoceros radians. Abajo, las esporas
de resistencia de la misma especie. Disponible en http://micro.sakura.ne.jp/bod/marine.htm

En el caso de las diatomeas forman esporas de resistencia que pueden ser parecidas ó distintas a las células “normales”. Esas esporas acumulan reservas de energía antes de hundirse en el sedimento, a la espera de que las condiciones ambientales cambien (más luz, nutrientes, temperatura…) y poder retomar su vida.

Los dinoflagelados por su parte, tienen formas de resistencia también llamadas “quistes”, que pueden ser de varios tipos.Los quistes temporales son formas de transición en respuesta a estrés ambiental y su duración es breve. Por ejemplo, al aislarlos en el laboratorio, muchos dinoflagelados tecados forman este tipo de quistes en los que la célula se libera de sus placas de celulosa y se convierte en una forma cocoide inmóvil.

Pyrocystis. Autor: F. Rodríguez

Los quistes vegetativos, aunque inmóviles, son activos metabólicamente. En algunos dinoflagelados incluso son la forma más habitual en su ciclo de vida, como por ejemplo en Symbiodinium (dinoflagelados simbiontes que viven en los corales), ó en el hermoso género de vida libre Pyrocystis.

En cambio, los quistes de reposo se forman tras la fusión sexual de dos células y pueden permanecer latentes durante años y décadas. Si nadie perturba su “sueño”, los quistes seguirán enterrados vivos en el sedimento, y esto sucede en las zonas costeras de casi todo el planeta. Luego, al despertar de forma simultánea estos quistes pueden servir como la “mecha” que dispare una proliferación de dinoflagelados, aparentemente desde “la nada”.

 

Quiste “Spiniferites” típico del
género de dinoflagelados Gonyaulax.
Imagen: Graham Williams.

Aunque también pueden seguir enterrados para siempre jamás. Dado que su cubierta celular es muy resistente el registro fósil conserva numerosos quistes de dinoflagelados desde hace 200 millones de años.

Hasta hace poco se pensaba que el límite de tiempo que resisten “viables” los quistes era como mucho de unos 50 años. Pero en 2011, Lundholm y colaboradores publicaron un trabajo en el que germinaron quistes de dinoflagelados con un siglo de antigüedad !!

En la revista Nature Communications, podemos consultar gratis los primeros resultados en 2011 y observar un quiste centenario y la célula germinada del dinoflagelado Pentapharsodinium dalei. http://www.nature.com/ncomms/journal/v2/n5/full/ncomms1314.html

Muestrearon en Suecia, en el fiordo Koljö, indicado en esta imagen de Google Maps. Los quistes permanecieron intactos durante un siglo, condenados en el fondo porque en el fiordo Koljö no hay apenas “bichos” que remuevan y devuelvan los quistes a la superficie.

La falta de oxígeno también fue importante para la conservación de los quistes en el sedimento…pero una vez en el laboratorio, las condiciones adecuadas de luz, nutrientes y temperatura despertaron a los quistes y dieron lugar a células completamente normales.

Ejemplos de quistes en dinoflagelados, aislados en Galicia (Autora: Isabel Bravo). A) Protoperidinium conicum. B) Protoperidinium sp. C) Alexandrium minutum. D) Protoperidinium oblongum.
E) Alexandrium tamarense.

El impacto del meteorito de Chicxulub tuvo la potencia de mil millones de bombas atómicas como la de Hiroshima y se piensa que los incendios que provocó en todo el planeta oscurecieron el sol hasta 9 meses, sin una luz normal al menos hasta una década después.

Los efectos fueron devastadores sobre el clima y la circulación de los océanos. El descenso de temperaturas y la falta de luz y alimentos provocó la extinción masiva de la vida…

En el mar la vida planctónica también se extinguió en su mayor parte…

Excepto para las diatomeas y dinoflagelados cuyas esporas y quistes descansaron en el fondo ajenas a todo, soñando con aquella canción de REM…

It’s the end of the world as we know it (and I feel fine…)…

 

 

Referencias:

A classification of living and fossil dinoflagellates. Fensome RA, Taylor FJR, Norris G, Sarjeant WAS, Wharton DI, Williams GL. Micropaleontology Special Publication Number 7, American Museum of Natural History. (1993).
-Lundholm N, Ribeiro S, Andersen TJ, Koch T, Godhe A, Ekelund F & Ellegaard M. Buried alive – germination of up to a century-old marine protist resting stages. Phycologia 50(6): 629-640. (2011).

Los pájaros de Hitchcock

Cuando se habla de algas productoras de toxinas primero se piensa en los dinoflagelados, pero no siempre es así. Hay otros “sospechosos habituales” entre el fitoplancton, y tal como veremos esta vez la culpa fue de las diatomeas…

Diatomeas aisladas de las rías de Vigo y Pontevedra. Ninguna de estas especies es tóxica…excepto la cadena de cuatro pequeñas células alargadas (en el medio, arriba), que es Pseudonitzschia.

Las diatomeas fabrican cubiertas de sílice que encajan entre si para proteger las células. Si las vemos de forma lateral, como el Coscinodiscus de la imagen de la derecha, comprobamos que son “cajitas” microscópicas…

Las diatomeas son microalgas muy abundantes sobre todo en zonas costeras, donde proliferan en primavera y otoño para mayor “regocijo” y “empacho” del resto de habitantes marinos.

Desde el diminuto microplancton animal hasta los moluscos, aves marinas y finalmente nosotros, todos dependemos de las microalgas, ¡¡y en gran medida de las diatomeas!! para tener pescado y marisco que llevarnos a la boca…

Pero cuando proliferan diatomeas tóxicas entonces tenemos un problema. En concreto se trata de las especies del género Pseudonitzschia que producen una potente neurotoxina, ácido domoico, también llamado “ácido zombie”.

No hace falta describir en detalle las consecuencias de los daños neurológicos agrupados bajo el nombre de “síndrome amnésico”…los podemos comprobar en este “zombie” del siguiente video, un león marino…
El pobre animal se ha intoxicado por la acumulación de toxinas en el ecosistema marino: desde las diatomeas Pseudonitzschia han llegado al pescado que forma parte de su dieta. Lo mismo sucede con otra fauna marina, como las aves, por ejemplo.

Y aquí tenemos a la verdadera responsable de la intoxicación por domoico…

Pseudonitzschia australis,
aislada en la ría de Pontevedra,
microscopía electrónica de barrido.

El género Pseudonitzschia incluye más de 20 especies, y solo algunas de ellas producen el ácido domoico. En Galicia, la especie tóxica es Pseudonitzschia australis, la misma que vemos en la imagen de la izquierda.

La toxina se descubrió en 1989, después de una intoxicación de fauna marina, muchos intoxicados y 4 personas muertas por comer marisco contaminado en Canadá…no es una broma pues.

Desde entonces, el estudio del género Pseudonitzschia ha ocupado mucho tiempo y dinero en investigación y redes de control de biotoxinas marinas para intentar evitar cualquier riesgo de intoxicación…

Pues bien, en agosto de 1961 miles de aves marinas (según la prensa local), en concreto pardelas sombrías (Puffinus griseus) se desplomaron sobre las casas en la costa de Monterey Bay (California).

Pardela sombría (©Andrew Crossland)
orientalbirdimages.org

Algunas de ellas morían regurgitando anchoas…vamos, todo un “espectáculo” desconcertante para los residentes y veraneantes. Pero uno de aquellos turistas llamado Alfred Hitchcock tomó buena nota del extraño fenómeno y convirtió aquellas pardelas “suicidas” en los negros cuervos “asesinos” de su inquietante e histórica película de “Los pájaros“.

 

Santa Cruz Sentinel (18 agosto 1961)
relatando la “invasión” de las aves.
Fuente: Bargu et al 2012.

No fue hasta ahora, 50 años después, en el primer nº de 2012 de la revista “Nature Geoscience” cuando se ha desvelado científicamente el enigma de las aves que caían del cielo. La Dra. Bargu y sus colaboradores analizaron muestras del zooplancton conservadas en formol y del estómago de aves, peces y tortugas en aquellas fechas…

…y concluyeron que todos habían ingerido grandes cantidades de especies tóxicas de Pseudonitzschia, directamente ó a través del krill, calamares y anchoas en el caso de las pobres pardelas y el resto de la fauna marina…

Así que las Pseudonitzschia tóxicas (y no los pájaros), fueron las auténticas “malas” de la película…!!

Referencias:

-Bargu S, Silver MW, Ohman MD, Benítez-Nelson CR, Garrison DL. Nature Geoscience 5:2-3 (2012).