Prisioneros del hambre en el Estrecho de Magallanes

(Imagen de portada: grafiti en Puerto Natales, Chile)

Tomé Hernández continúa su declaración ante el Virrey del Perú.

Desembarcó junto a Cavendish y los suyos en Ciudad San Felipe (así la cita Tomé en 1620, aunque en todos los documentos y mapas posteriores su nombre es Ciudad Rey Don Felipe). Tres años después de su fundación seguía rodeada de una empalizada ahora inútil. Solo se escuchaban el rumor de las lengas agitadas por el viento y el crujir de la madera en las edificaciones que sirvieron de iglesia, monasterio franciscano, ayuntamiento, y en medio de la nada una horca balanceándose en el aire.

Bosque de Nothofagus cerca del lago Grey. Las lengas pertenecen a la especie N. pumilio. Los Nothofagus se encuentran en Australia, Nueva Zelanda, Chile, Argentina, Nueva Guinea, Nueva Caledonia y fósiles en la Antártida, prueba de la deriva de los continentes y de la conexión que un día existió entre esas tierras del hemisferio sur. Autor: F. Rodríguez

Se encaminaron a las viviendas. El hedor que llegaba del interior les anunció el macabro final de los últimos habitantes, tiesos y vestidos en sus casas, esperando un auxilio que no llegó.

Estuvieron allí cuatro días, abasteciéndose de agua y leña, deshaciendo las construcciones y recuperando piezas de artillería, 4 de bronce y 2 de hierro, procedentes de la Santa María de Castro, el navío de Sarmiento de Gamboa.

Luego emprendieron rumbo al oeste. Salieron del Estrecho de Magallanes y hacia el norte intentando arribar a Valparaíso dieron finalmente con otro puerto, el de Quintero. Allí Tomé Hernández salvó su pellejo en medio de una trifulca digna de película entre sus rescatadores y soldados españoles.

El episodio fue así: mientras se aprovisionaban de ganado y agua aparecieron tres españoles á caballo con sus lanzas y adargas armados. El bueno de Cavendish envió al listo de Tomé a hablar con ellos y cuando les explicó lo ocurrido se ofrecieron a entregarle lo que necesitasen. No les dijo que viajaba con ingleses, claro, pero ocultos entre las sombras un grupo de ellos se preparaba para lanzarse sobre los soldados. Tomé les vio a tiempo, ya les dije que debía ser listo.

Avisó disimuladamente a los españoles y estos huyeron de la encerrona. Al regresar le contó a Cavendish que todo very well y que antes de marcharse se habían ofrecido a traer provisiones. Cavendish le dejó hacer y Tomé escapó finalmente con los soldados mientras estos atacaban a los ingleses. Durante la lucha Cavendish y sus hombres se hicieron a la mar (me alegré cuando lo leí), aunque en tierra murieron 12 y otros 9 fueron hechos prisioneros (6 ejecutados con el sistema de moda: la horca). Tomé se fue a Santiago y de allí a Perú. Y así acabó aquel viaje al Estrecho.

Bueno, no del todo. Verán…

Tres años después, otro barco inglés, el Delight, cruzó Puerto del Hambre y descubrió a un hombre que se lió a tiros con ellos hasta que se acercaron lo suficiente. Luego entró en razón (o se le acabó la munición, quien sabe) y les relató que había sobrevivido en una casa que él mismo construyó. Aquel desconocido no tuvo la suerte de Tomé: llegando a Europa el Delight se hundió (cerca de Cherburgo) y no sobrevivió para contarnos su historia.

¿Por qué fracasó Sarmiento de Gamboa en poblar el estrecho?

Salvando las distancias, su desastre me recuerda un poco la expedición de Scott al Polo Sur, sólo que aquí perecieron casi 400 personas (hombres, mujeres y niños), sin medios para afrontar la vida en Magallanes. Sus ropas no servían para combatir el frío y las intensas nevadas. Las tierras que intentaron cultivar con trigo, cebada y habas no produjeron nada comestible, los animales que llevaron consigo, como cabras y perros, murieron o se los tuvieron que comer…homicidios, canibalismo, una pesadilla.

Jefe mulato con otros dos aónikenk, hacia 1910. Fuente: Biblioteca Nacional de Chile

En cambio, los indígenas que poblaban aquellas tierras desde hacía miles de años se las arreglaban muy bien en aquellas condiciones. Puerto del Hambre estaba en la frontera entre dos territorios indígenas. En la zona austral de Chile habitaron numerosos pueblos denominados genéricamente “tehuelches” o “patagones”, incluyendo etnias como los chonos, kawéskar, yámanas, selk’nam y aónikenk.

En su declaración, Tomé describe a los indígenas vestidos con pieles de animales, armados con flechas y arcos. Algunos eran blancos, otros morenos y no tenían barba. Se recogían el cabello en la cabeza y eran muy corpulentos. Siempre andaban a pie (el caballo aún no había llegado) y a la pregunta de qué comían respondió:

“…algunos Indios trahían pedazos de ballenas, y marisco de que comían, y que una Muger Española de las que truxo consigo Pedro Sarmiento vino á parar en poder de los Indios, de dos que cogieron caminando por tierra, y á lá otra la mataron, y que esta muger quedó viva entre ellos; la tuvieron tres meses, y al cabo de ellos la dieron libertad: y decían que no tenían Poblacion, y se sustentaban de unas raices y marisco, y lobos y ballenas, y que no tenian sembrados”. A la cuestión de qué marisco consumían, Tomé contestó: “Que había mexillones y lapas, y algunos erizos de la mar, con que se sustentaban”.

Es interesante comprobar que los colonos españoles también subsistían a base de marisco.

Cholgas (Aulacomya ater, Linneo 1758) recogidas en la zona norte de la región de Magallanes. Autor: Pablo Salgado.

Ellos les llamaban “mexillones” aunque probablemente se estaban alimentando sobre todo de cholgas (Aulacomya ater), de mayor tamaño que los mejillones europeos del género Mytilus, (como se puede ver claramente en la imagen de la derecha), abundantes en la región.

Los relatos de Sarmiento de Gamboa y del propio Tomé manifiestan que los mejillones les resultaban difíciles de comer porque a menudo contenían perlas y era como meterse guijarros en la boca. Al principio las apartaban e iban guardando pero cuando cundió el desánimo en Rey Don Felipe se desentendieron de ellas.

El pasado mes de octubre recorrí la carretera que bordea el Estrecho de Magallanes desde Punta Arenas hasta el Parque del Estrecho, inaugurado en 2015 en Punta Santa Ana. Dicho Parque es una visita obligatoria para conocer de primera mano la historia humana y natural del Estrecho de Magallanes. Allí se encuentran Bahía Mansa, Puerto del Hambre y Fuerte Bulnes, el asentamiento fundado en 1843 por los tripulantes chilotes de la goleta Ancud que tomaron posesión del Estrecho por parte de Chile.

Pues bien, a un lado de dicha carretera, muy cerca del Parque del Estrecho, se encuentra esta señal…

Autor: F. Rodríguez

En esta zona lleva años prohibida la explotación del marisco debido a las proliferaciones de Alexandrium catenella, productor de toxinas paralizantes (saxitoxinas). La primera cita de A. catenella en Chile data de 1972 y pertenece precisamente a la región de Magallanes: una proliferación en Bahía Bell con abundancias máximas de 600 céls/mL debido a la cual ocurrió esto:

El 22 de octubre de 1972, la Gobernación Marítima de Punta Arenas informó la muerte de tres pescadores mientras se dedicaban a la extracción de cholgas (Aulacomya ater) en Bahía Bell, Isla Clarence […]. El deceso se produjo en un lapso de 2 a 5 horas, después de haber ingerido cholgas frescas a bordo de la embarcación “Adrian” de propiedad de la empresa pesquera “Punta Arenas Ltda”.

Guzmán & Campodonico (1975)

El responsable de la intoxicación en 1972: Alexandrium catenella. Fuente: Guzmán & Campodonico (1978).

Los síntomas de intoxicación por saxitoxinas pueden durar varios días e incluyen debilidad muscular, entumecimiento, hormigueo, picazón, pérdida de sensibilidad táctil, ceguera temporal, sensación de liviandad (como si flotara uno en el aire). En casos extremos, tras 2-24 horas, la parálisis muscular se extiende y agrava provocando dificultades respiratorias severas y muerte.

Desde entonces y hasta el día de hoy las floraciones algales nocivas (FAN), principalmente A. catenella, han ido a más en la región de Magallanes, tanto en la frecuencia de sus episodios como en la extensión geográfica y duración de los mismos. Su análisis (Guzmán y col. 2002) indica que suelen coincidir con el término de un fenómeno de “La Niña” y el inicio de un “El Niño” intenso, en condiciones de calma, alta insolación y estabilidad en la columna de agua.

Y ahora se preguntarán ustedes…¿desde cuándo ocurren estas proliferaciones? ¿pudo el marisco intoxicar a los hombres de Sarmiento de Gamboa?

En un trabajo de 2002 de Guzmán y col. del IFOP (Instituto de Fomento Pesquero), titulado “Alexandrium catenella y veneno paralizante de los mariscos en Chile”, hay un párrafo sobre esto:

Monumento a Hernando de Magallanes, el descubridor del Estrecho, en la plaza de Punta Arenas. La estatua del indio patagón lleva asociada la tradición de besarle el pie (no vean cómo brilla!) para volver a Punta Arenas (dicho y hecho en mi caso!). Autor: F. Rodríguez

“Tras la fundación de Punta Arenas, a mediados del s.XIX, los antecedentes disponibles no muestran que Magallanes presentara la impronta reiterada de este tipo de fenómeno. Los grupos nativos canoeros que poblaron este territorio por un lapso de 6500 años y cuya dieta incluía en forma importante el consumo de mariscos, no han dejado evidencias del eventual impacto de floraciones nocivas asociadas al veneno paralizante.”

Antes, Guzmán y Campodonico (1978) mencionaban lo siguiente:

“las averiguaciones realizadas por los autores en ese entonces, basándose en los hechos históricos recopilados por el Instituto de la Patagonia, así como también en comunicaciones verbales de personas que han dedicado gran parte de su vida a las faenas de pesca u otras actividades en los canales patagónicos y fueguinos, no permitieron detectar indicios fehacientes de otras Mareas Rojas asociadas a VPM [Veneno Paralítico de los Mariscos] en esta región […] Por otra parte no existe ninguna tradición entre los contados sobrevivientes de indígenas canoeros que antaño poblaron la región, que permita sospechar de la existencia de estos fenómenos tóxicos en el pasado y que a su vez se habría traducido en una educación refleja frente a este tipo de problemas“.

Así pues, dichos autores consideran que no hay pruebas, más bien todo lo contrario, para sospechar que el consumo de marisco en Magallanes fuese considerado peligroso por los indígenas. Las proliferaciones tóxicas serían un fenómeno reciente y las evidencias más antiguas datan de finales del s.XIX: p.ej. en 1894 fallecieron 9 yámanas en isla Navarino (Tierra del Fuego) por consumo de bivalvos y en 1896 se intoxicaron también 4 yámanas en Ushuaia mostrando síntomas de intoxicación por veneno paralizante.

El Estrecho de Magallanes desde Fuerte Bulnes. Autor: Pablo Salgado.

Ahora bien, Espinoza & Espinoza publicaron en 2010 “La increíble empresa de Sarmiento de Gamboa y su triste fin: Posibles causas de la tragedia en el Estrecho de Magallanes en el siglo XVI“. En dicho artículo de la Revista Médica de Chile se enumeran las posibles causas de muerte de los colonos.

La desnutrición se considera como la más importante a partir de los documentos históricos y estudios de arqueólogos y biólogos argentinos sobre osamentas de adultos de Nombre de Jesús, que señalaron en todos los casos signos de osteopenia (indicadora de desnutrición).

Entre las demás causas citan muertes por ajusticiamientos, homicidios y otros hechos violentos, hipotermia y por último intoxicaciones alimentarias por ciertos frutos y quizás por el marisco. Lo razonan así:

“En Chile, el fenómeno de marea roja está ampliamente extendido y el primer registro de una FAN data de 1827; más, es perfectamente posible que en Magallanes hubiese estas floraciones en etapas previas, como la época del asentamiento de los colonos a los que nos hemos referido. Siendo fenómenos periódicos, es probable que los individuos originarios conociesen de su existencia y que, por tanto, afectara especialmente a los colonizadores. La teoría planteada puede explicar la muerte de tantos de ellos y el hallazgo de osamentas sin enterrar; los sobrevivientes pudieron intuir una suerte de intoxicación por la rápida aparición de síntomas como naúseas, mareos, dificultad para movilizarse, hablar y respirar, hasta llegar a la muerte.”

El buque oceanográfico “Sarmiento de Gamboa” (CSIC) tiene base en Vigo donde fue botado en 2006. Autora: Marta Umbert. Fuente: oce.icm.csic.es

La teoría de la intoxicación por veneno paralizante resulta tentadora y más repasando el relato de cómo descubrieron los cadáveres de los colonos y las repetidas veces que se menciona lo de comer marisco para subsistir. Pero es indemostrable, al menos por el momento.

Me quedo para terminar con esta frase en el prólogo del libro Cegoñas no fondo da ría: “La verdadera historia es la del siglo XIX. Todo lo anterior es ciencia ficción, y la del XX y XXI, periodismo (Luís Obelleiro)”. [Trad. del gallego]

Agradecimientos:

A Marcela Contreras por el artículo de Espinoza & Espinoza con el cual descubrí estos hechos históricos y por la revisión de esta entrada; a Pablo Salgado por la bibliografía, imágenes y también la revisión de la versión final; a Gemita Pizarro por invitarme al curso en el IFOP de Punta Arenas en octubre, gracias al cual pude visitar la región de Magallanes y aprender más de su historia. Dedico esta entrada a los participantes de dicho curso y en general a todo el personal del IFOP en Punta Arenas por su cálida acogida durante mi estancia.

Referencias:

-Espinoza JP & Espinoza R. La increíble empresa de Sarmiento de Gamboa y su triste fin: Posibles causas de la tragedia en el Estrecho de Magallanes en el siglo XVI. Revista Médica de Chile 138: 1456-1460 (2010).
-Guzmán L. & Campodonico I. Marea roja en la región de Magallanes. Publicaciones del Instituto de la Patagonia. Serie Monografías. Punta Arenas (Chile), nº9, 44 pp. (1975).
-Guzmán L. & Campodonico I. Mareas rojas en Chile. Interciencia 3:144-151 (1978).
-Guzmán L., Pacheco H., Pizarro G. & Alarcón C. Alexandrium catenella y veneno paralizante de los mariscos en Chile. En: Sar EA, ME Ferrario & B Reguera (eds). Floraciones algales nocivas en el cono sur americano. Instituto Español de Oceanografía. 235-255 pp. (2002).
-Spate O.H.K. The Spanish Lake. The Pacific since Magellan, vol.1.  Autralian National University Press, Canberra. 371 pp. (2004).

Puerto del Hambre

Descenso a los sótanos del Ministerio del Tiempo. Fuente: Cliffhangertv

Bajemos a los sótanos del Ministerio del Tiempo. Nos dirigimos a una puerta abierta al 21 de marzo de 1620. Adelante, pasen y vean…

En una sala del Palacio Virreinal, en la Ciudad de los Reyes (Lima), hay tres figuras solemnes como en un cuadro de Velázquez: el Virrey del Perú -Francisco de Borja y Aragón-, el Escribano mayor de Minas -García de Tamayo-, y un tercer personaje -Tomé Hernández-, de 62 años, residente en la ciudad. El auténtico protagonista.

Escuchamos a Tomé jurando ante Dios Nuestro Señor y una señal de la Cruz, con semblante tranquilo, nadie le acusa de nada. Sólo se le pide una declaración detallada y contestar a una serie de cuestiones sobre sucesos acaecidos casi 40 años atrás.

Por aquel entonces Tomé era un joven soldado enrolado en la Nao “la Galeaza”, que salió de Sanlúcar de Barrameda en 1581 rumbo al Estrecho de Magallanes. El suyo no es un relato cualquiera. Tomé es un testigo excepcional: el único superviviente de la fallida expedición para poblar el Estrecho de Magallanes.

La memoria de Tomé es prodigiosa, recuerda como si fuese ayer una terrible experiencia que debió marcarle de por vida. Carraspea un par de ocasiones y bajo la atenta mirada del Virrey inicia su discurso.

Fuente: pinterest (guardado desde sio.midco.net)

Sarmiento de Gamboa había cruzado desde el oeste el Estrecho de Magallanes en 1579-80, y de regreso a España, comunicó sus descubrimientos al rey Felipe II y su convencimiento de poder asegurar el dominio del Estrecho, el principal paso natural entre el Atlántico y el Pacífico.

Para ello proponía construir en el extremo este, más angosto, dos fortalezas que podrían mantenerse por sí solas.

La idea (y no me extraña) no convencía al valido del rey, el Duque de Alba, pero en el Consejo de Indias había voces contrarias que empujaron al monarca a confiar en Sarmiento.

Así, de Sanlúcar partieron 23 navíos en 1581 bajo el mando de un capitán general que no fue Sarmiento de Gamboa sino Diego Flórez Valdés, decisión que luego se reveló como poco acertada. Vean sino las palabras que le dedica la historia…

“Anduvo siempre trabajada [la escuadra] por el desorden, la mala dirección, la negligencia del general, en términos que no pueden expresarse con pocas palabras”

(Fernández Duro, 1896)

En efecto, las cosas se torcieron desde el principio. Se perdieron 7 naves en una tormenta nada más salir y la escuadra tuvo que regresar a Cádiz. Una vez repuestos, tomaron rumbo a Cabo Verde, Río de Janeiro y Santa Catarina (hoy Brasil). En el camino sufrieron numerosas vicisitudes y Diego Flórez se volvió a España después de un primer intento fallido de alcanzar el Estrecho.

Al final, únicamente dos Naos y tres fragatas comandadas por Diego de la Ribera y Sarmiento de Gamboa se adentraron al temible Estrecho. Nada más llegar tomaron tierra en su extremo este y Diego de la Ribera se dio también la vuelta, dejando a Sarmiento con una sola fragata y 380 hombres.

Según cuenta Tomé, Sarmiento de Gamboa fundó allí un primer enclave, Nombre de Jesús, y ordenó al barco internarse en el Estrecho hasta Punta Santa Ana. Dejó a 300 hombres en la primera población y emprendió camino por tierra con 80 hombres para explorar el terreno y reunirse luego con el barco.

Tardaron 15 días en alcanzarlo y los sufrimientos fueron terribles por los ataques mortales con flechas de los indios y el inclemente clima de la región.

Aquel día nevó, pero Sarmiento fundó y ordenó construir allí el segundo enclave en marzo de 1584: San Felipe. El clima inhóspito, el hambre y la desesperanza llevaron en menos de un mes a una conspiración para asesinar a Sarmiento de Gamboa. Éste, por precaución, ya no dormía siquiera en tierra, sino a bordo del barco.

Pero los conspiradores fueron descubiertos (entre ellos un cura) y ajusticiados antes de realizar sus planes: rodaron cabezas, no digo más (la del cura no rodó, privilegios del clero).

Un mes después Sarmiento de Gamboa levaba anclas para salir del Estrecho con el objetivo de conseguir provisiones del exterior y volver a Magallanes lo antes posible. Pero Sarmiento nunca regresó y no porque no quisiese. Su historia fue otra que no describiré aquí para no desviarnos del relato de Tomé Hernández, porque ahora comienza lo más duro.

Réplica de la Nao Victoria, con la que el portugués Fernando de Magallanes descubrió en 1520 el Estrecho que lleva su nombre. Lugar: Museo Nao Victoria (Punta Arenas, Chile). Autor: F. Rodríguez

La primera población, Nombre de Jesús, ocupaba un lugar desolado y desprotegido por lo que dos meses después los supervivientes se dirigieron por tierra hacia el segundo enclave, San Felipe. Así lo denomina al menos Tomé en su declaración de 1620.

Pasaron muchos meses y en vista de que Sarmiento de Gamboa no regresaba con los ansiados víveres el ahora capitán, Andrés de Viedma, envió 200 soldados a la primera población en busca desesperada de auxilio desde el exterior. Su instrucción era que fuesen mariscando por el camino para sobrevivir…

Continuó deslizándose el tiempo como una maldición, lenta e inexorable, para los hombres y mujeres de San Felipe, sin noticias de los soldados que habían partido ni de nadie en aquellos parajes desconocidos para los que no estaban preparados.

Ante aquella situación improvisaron en San Felipe dos barcas a las que subieron 50 hombres (incluyendo 5 mujeres) para hacerse a la mar. Equivocaron el rumbo y se internaron aún más en el Estrecho. Una de las barcas zozobró contra unas rocas pero arribaron todos juntos a una nueva tierra, igualmente inhóspita. En la barca restante subieron Viedma y 20 hombres rumbo a San Felipe, dejando a los otros 30 en aquel enclave. Entre ellos estaba Tomé Hernández.

Se repartieron en grupos de 3-4 personas y subsistieron mariscando durante el invierno, pero en aquellas condiciones fueron enfermando y muriendo. Cuando en verano regresaron a por ellos sólo encontraron 15 hombres y 3 mujeres. Ya de vuelta en San Felipe decidieron alcanzar por tierra la primera población.

En el camino descubrieron numerosos cadáveres: los restos de los soldados que había enviado Viedma muchos meses atrás a Nombre de Jesús.

Fuente: Flickr.com

Un buen día avistaron 3 navíos y de ellos se separó un batel remando hacia la costa para reconocer el terreno. Tomé Hernández y dos soldados solicitaron a Viedma seguir al batel para averiguar quienes eran y sus intenciones. Uno de aquellos soldados era de Pontevedra y el otro extremeño, como Tomé.

Por fin establecieron contacto con el batel, que se acercó a tierra a parlamentar con ellos. Eran ingleses pero les respondieron en español. Se ofrecieron a llevarles hasta sus barcos, pero los españoles desconfiaban que luego les tirasen al mar. No tenían otra alternativa, Tomé subió al batel y después de relatarles lo ocurrido les pidió que recogiesen a sus compañeros y al resto de supervivientes.

Los ingleses aceptaron y le ordenaron que enviase a los soldados en busca de Viedma y los demás. Pero mientras esto sucedía, las condiciones climáticas mejoraron y optaron por echarse a la mar sin esperar al resto de los españoles. Tomé Hernández subió al navío del capitán, un joven de 27 años llamado Thomas Cavendish (o Candish), y gracias a ello sobrevivió…!!

Puerto del Hambre es la ensenada del medio, tapada parcialmente por los árboles. Imagen tomada desde el Centro de Interpretación del Parque del Estrecho en Punta Santa Ana, a 52 km de Punta Arenas. Autor: F. Rodríguez

Navegaron hasta alcanzar San Felipe. Imagínense, ya era enero de 1587 y lo que allí descubrieron dejó tan espeluznados a los ingleses que bautizaron al lugar como Port Famine (Puerto del Hambre).

En este instante el anciano Tomé Hernández hace una pausa. Le tiemblan las manos por la edad y la emoción al recordar aquellos días.

¿Conseguirá terminar su relato?  les aseguro que sí y que también hablaremos de una especie tóxica de dinoflagelados…

Pero esto será en la próxima entrada. Ahora cerremos la puerta del tiempo y volvamos a 2017 por unos días.

Referencias:

-Fernández Duro, C. Pedro Sarmiento de Gamboa, el navegante. Informes I. Boletín de la Real Academia de la Historia, XXVIII, cuaderno IV, pp.274-287. Abril 1896.
-Viage al Estrecho de Magallanes por el capitán Pedro Sarmiento de Gambóa en los años 1579 y 1580 y noticia de la expedición que despues hizo para poblarle. Imprenta Real de la Gazeta, Madrid, 1768.

 

 

 

 

 

 

Luis

La algarabía un recuerdo
La canción unió las almas
Ahora solo los dos
Mi nostalgia y la guitarra

(Luis Lubián, 2011)

Esta entrada surge a partir de un mensaje de Laura Aldabaldetreku (CIFP Kardala LHII, de Mutriku):

“Te escribo porque ayer supe que Luis Lubián falleció el 6 de octubre. Supongo que lo conocías…Desde la escuela de Mutriku tuvimos una bonita relación con él; lo conocimos porque era el responsable de la colección de microalgas del ICMAN y ha sido nuestro encantador proveedor durante años.

Luis Lubián, arriba, tercero desde la izquierda, en su visita al Kardala LHII de Mutriku (2011). Fuente: L. Aldabaldetreku.

Después lo invitamos a Mutriku a participar en unas jornadas de acuicultura que organizábamos y tuvimos la suerte de conocerlo en persona, escucharlo como profesional, charlar con él alrededor de una buena mesa y compartir también unos gin-tonics.

En septiembre me puse nuevamente en contacto con él, el verano pasa factura a mis cepas, y me dijo que se había jubilado […] Me puso en contacto con Ignacio Moreno, el nuevo responsable de la colección, y yo, después de consultar con mis compañeros, le invité a venir en primavera a Mutriku.

Hace un par de días Ignacio Moreno me escribió […] y le pregunté por Luis…Me escribió diciéndome que falleció el 6 de octubre y que pensó que nos habríamos enterado.

Pues no sabíamos nada! Y ayer me puse a mirar en internet y tampoco vi gran cosa, tan solo una mención en el facebook del banco español de algas. Así que, después de todo esto, lo que quiero es pedirte si podrías dedicar una de tus entradas a la memoria de Luis María Lubián Chaichío, profesor, investigador y sobre todo una buena persona con un gran corazón.”

Desde 1974 se cultiva en el Instituto de Investigaciones Pesqueras de Cádiz, un organismo aislado de la Bahía de Cádiz (cepa B-3) que inicialmente se consideró perteneciente al género Nannochloris. Después de estudiar comparativamente su morfología, ultraestructura y composición de pigmentos, respecto a
N. oculata y N. salina en las mismas condiciones de cultivo, y una vez comprobada su pertenencia a la clase Eustigmatophyceae (LUBIÁN, 1982; LUBIÁN & ESTABLIER, 1982), ahora se propone su designación como Nannochloropsis gaditana sp. nov.

(Lubián, 1982)

A través de Reyes Sánchez, de la Universidad de Cádiz, pude contactar precisamente con Ignacio Moreno (el responsable de la colección de microalgas del ICMAN-CSIC que mencionaba Laura en su mensaje), y que también compartió sus recuerdos sobre Luis:

El personal del ICMAN-CSIC, protestando contra los recortes en la investigación, en 2013. Luis Lubián (tercero por la derecha). Fuente: ObjetivoCádiz

“Anécdotas te puedo contar un montón […] Un ejemplo. Yo hice la tesis con él entre 1993 y 1997, y al otro becario de tesis con el que compartía laboratorio ([…] alias “el Checo”) y a mí nos tenía prohibido ponernos a aislar cepas de microalgas, para que no nos distrajéramos de nuestras tesis. Pero es que nos divertía mucho hacerlo, y cuando aislábamos una llegábamos con la cepa en un tubito y le decíamos “Mira, Luis, este cocolitofórido se ha aislado él solito”… y nos decía “¡¡Y una mierda!! ¿Qué os tengo dicho de aislar algas?

Otro. “El Checo” estaba próximo a casarse y no se manejaba con el vals que abría el baile de su boda, así que nos dedicamos a ensayarlo él y yo una tarde por los pasillos del Instituto… y nos pilló. “¿Qué he hecho yo para merecer a estos becarios?”, decía.

Otro más: una (actualmente) titular de universidad, que en aquellos tiempos hacía la tesina con él, en una discusión científica sobre unos datos lo llamó “papá” sin querer. Luis suspiró y dijo “por una parte esto me indica que nunca habrá un acercamiento sexual entre nosotros, pero de cualquier forma me enternece que me coloques en el lugar de tu padre, incluso me agrada, fíjate tú”.

Luis Lubián. Fuente: I. Moreno

Era un tío muy polifacético. Tocaba muy bien la guitarra (si fuiste de campaña con él lo habrás oído), jugaba muy bien al tenis… con todo lo relacionado con el deporte era muy competitivo. Un día estábamos en el laboratorio haciendo un concurso de quién le daba más veces al contador de células en un minuto. También nos pilló, pero en lugar de enfadarse cogió uno, nos dijo que le diéramos al crono… y nos ganó de calle.

Cada vez que yo iba a un congreso y decía que trabajaba con él, me encontraba un comentario muy frecuente, de gente de cualquier lado: “es un tipo del que te puedes fiar”. Pensando en si se referían a la fiabilidad de sus datos o a la de su comportamiento ético, me parece que se referían a los dos. Su competitividad quedaba fuera del ámbito de la ciencia (que no su competencia), porque prefería siempre colaborar, disfrutaba con ello y era muy generoso con sus datos y su conocimiento. Odiaba a la gente que se comportaba de manera “sucia”.

Tenía muchos reflejos a la hora de hacer bromas. Un día, dando un máster, le apareció una diapositiva de unos tanques enormes al revés, con el cielo para abajo y el suelo para arriba (fíjate de qué tiempos te hablo, que aún había diapositivas), y dijo “a veces los cultivos de algas son tan densos que le puedes dar la vuelta a los tanques y no se cae el agua de dentro”, y siguió tan pancho.

Era muy agradable tenerlo de jefe, era un padrazo. Y hasta donde yo sé, nunca, nadie, jamás, se aburrió a su lado. Y de microalgas sabía tela.”

El tamaño y la forma de las algas estudiadas son susceptibles de variación con las condiciones de cultivo y a lo largo de su crecimiento. No obstante, las células de N. gaditana, cuando la población algal está en fase de crecimiento activo, presentan una forma elipsoidal de 3,5-4 x 2,5-3 micras y en estas circunstancias pueden distinguirse de las de N. oculata y N. salina. Las restantes características morfológicas son similares en las tres algas. Son inmóviles, desprovistas de flagelos y poseen un cromatóforo sencillo parietal de color verde pálido que ocupa gran parte de la célula.

(Lubián, 1982)

En la campaña de Malaspina de 2011, Luis, yo mismo y otras compañeras de travesía en el Hespérides.

Coincidí con Luis en una ocasión, durante una campaña oceanográfica en verano de 2011 a bordo del Hespérides en el proyecto Malaspina: un mes completo entre Honolulu y Cartagena de Indias. Compartía cada día el laboratorio con Paloma Carrillo y él, muestreando cada quien para citometría, oxígeno y pigmentos entre otras cosas.

La citometría era asunto de Luis y por las tardes, mientras leía mis muestras de fluorescencia en el laboratorio bajo cubierta, volvía a coincidir con él y sus análisis en el citómetro. Siempre he conservado un grato recuerdo de Luis por su carácter afable y su buen humor, dispuesto a charlar sobre lo que se terciase para entretener los ratos muertos en el barco.

Durante las charlas colectivas en el salón del Hespérides no solo se hablaba sobre ciencia o se hacía una puesta en común del trabajo cotidiano. También sonaba la canción del día a cargo de Rafel Simó, el jefe de campaña más musical que haya conocido…y Luis también demostró sus aptitudes musicales en varias ocasiones. La foto de la portada y el texto son el broche final que compartió con nosotros después de aquella campaña tan especial.

Apenas le conocí, pero tengo la suerte de conocer a una investigadora, Cristina Sobrino (Universidad de Vigo), que hizo la tesis con Luis y que se ofreció para dibujarme un retrato más cercano de su personalidad y su trabajo:

“Efectivamente yo conocía muy bien a Luis, su pérdida ha sido un mazazo y le echaré mucho de menos. No sé muy bien por dónde empezar, hay miles de anécdotas y cosas importantes que destacar sobre él. Quizá para aquellos que no le conozcan, destacar que fue pionero trabajando en ecofisiología de microalgas y en la utilización de las microalgas como recurso natural para la acuicultura y la biotecnología en España.

Ilustración de Nannochloropsis gaditana (Lubián, 1982).

Entre sus grandes hazañas científicas está el aislamiento de las marismas de Cádiz de la famosa Nannochloropsis gaditana, que ahora es una de las especies más cultivadas del mundo, y que nos ha servido de rata de laboratorio prácticamente a todos los que hicimos la tesis con él.

Cuando yo le conocí todavía nos escribíamos por correo postal. Yo estaba en Tenerife haciendo la tesina con Julio Afonso Carrillo y le mostré mi interés por trabajar con microalgas. Pedimos una beca del País Vasco que no fue financiada y al año me volvió a llamar para pedir una beca predoc del CSIC que sí que salió adelante.

Recuerdo como si fuera ayer cuando me estaba esperando en la estación del tren y me dio un paseo por “Cai” en su Citroen Zx gris enseñándome las maravillas de la ciudad. Trabajé con él durante 4 años y siempre hemos mantenido contacto desde entonces, tanto personal como profesional. De hecho ahora tenemos un paper que reenviar y ojalá que estuviera aquí para poder seguir hablando con él del tema.

Cristina Sobrino y Luis Lubián en el ICMAN a finales de los 90′, y como no, Nannochloropsis gaditana. Fuente: C. Sobrino.

Curiosamente en la etapa “madura” de su vida profesional decidió dar el salto al medio natural y meterse en el mundillo de la oceanografía biológica con el citómetro y el HPLC. Creo que ese salto cambió su carácter y su persona, y le hizo enormemente feliz. Se embarcaba en todo lo que podía.

Yo tuve la suerte de embarcarme en una de esas primeras campañas de océano abierto con él. Fue ni más ni menos que una campaña antártica en el Hespérides, la campaña Ciemar en 1999.

Para mí fue un padre científico con todas las letras; no era un tío raro, era simplemente una persona normal, te reías con él, tenía mala leche como cualquier padre y creo que estaba orgulloso de haber sacado a algunos de sus polluelos adelante. Decía que no quería coger a más gente en el laboratorio porque luego le daba pena ver que no había salida para ellos. En fin, te puedo contar mil cosas más, pero casi mejor con un café, porque si no me pongo a contar anécdotas y no paro.”

Al igual que el resto de las Eustigmatophyceae, N. gaditana presenta clorofila a, β-caroteno, violaxantina como carotenoide mayoritario y vaucheriaxantina (LUBIÁN & ESTABLIER, 1982). Estos pigmentos, junto a otros carotenoides secundarios entre los que se encuentran la cantaxantina y cetocarotenoides del tipo de la astaxantina, también son comunes a N. oculata y N. salina. La diferencia fundamental entre ellas concierne a la presencia constante de α-caroteno en N. gaditana, mientras que las otras dos especies carecen de este pigmento. Los cultivos de estos organismos tienen color verde durante la fase exponencial de crecimiento, pero conforme envejecen se vuelve amarillentos y llegan a ser de color naranja-rojo.

(Lubián, 1982)

En la campaña Ciemar a la Antártida (1999). Fuente: C. Sobrino.

Qué mejor para terminar una entrada que tomar ese café que mencionaba Cristina, así que unos días después quedamos en la cafetería de la Facultad de Ciencias del Mar en Vigo para charlar sobre Luis y sus recuerdos del ICMAN. También me dejó varios de sus trabajos, muchos de ellos con Nannochloropsis gaditana como sujeto de estudio. La mayoría estaban escritos en castellano y es que una de las espinitas que tenía clavada Luis era precisamente el inglés y las puertas que podría haberle abierto a una mayor internacionalización de sus estudios.

La charla con Cristina y su sonrisa al recordar a Luis es lo que más me gustaría destacar, porque si bien es triste saber que no volverás a ver a esa persona, la huella que deja es tan importante que perdura para siempre.

Sobre su legado científico no me extenderé, sé de buena tinta que se publicarán pronto varios artículos en recuerdo a Luis Lubián que a buen seguro entrarán a fondo en la cuestión. Colgaré aquí mismo los enlaces en cuanto estén publicados. Mi intención era otra, un retrato más personal a través de quienes le conocían bien, abierto a todo aquel que quiera dejar sus comentarios al final de esta entrada.

Fuente: AgenciaSINC

Sólo añadiré sobre “el alga de Luis” que…

Nannochloropsis gaditana se utiliza habitualmente en acuicultura como alimento para rotíferos, peces y moluscos por su adecuado perfil nutricional. Acumula grandes cantidades de ácidos grasos poliinsaturados (“PUFAs” como el EPA 20:5 omega-3) y carotenoides como la zeaxantina y astaxantina, que la convierten en un organismo de gran interés en biotecnología, nutrición y salud humana, biocombustibles, etc.

Su genoma está secuenciado. Es ∼100 veces más pequeño que el nuestro (∼28 millones de pares de bases), pero posee 30 cromosomas (7 más que el hombre) y 10.646 genes que codifican proteínas, por unos 19.000-20.000 en el genoma humano.

Autora: P. Carrillo (Leg6 expedición Malaspina, 2011).

Y esto no queda aquí. Sus aplicaciones han saltado del laboratorio a la gastronomía gracias a Ángel León, El “Chef del Mar”, quien la incluye en sus recetas del restaurante “Aponiente” en Cádiz, muy cerquita de donde la aisló Luis por primera vez…

Referencias:

-Lubián, L. M. Nannochloropsis gaditana sp. nov., una nueva Eustigmatophyceae marina. Lazaroa, 4: 287-293 (1982)
Nannochloropsis Genome Portal: http://www.nannochloropsis.org/

 

El lago de los osos (II)

Les recuerdo: Kamchatka, tierra de volcanes. El lago Kurile: un paraíso para cientos de osos pardos que se regalan un festín en verano mientras desovan los salmones rojos.

Kamchatka, un territorio clave en el Risk. Fuente: MissCaulfield.

Y nos quedaba pendiente contestar a lo siguiente: ¿por qué no sirve la fertilización artificial para aumentar los salmones del lago Kurile?

Hoy desvelaremos el misterio.

El Kurile tiene aguas oligotróficas, así que la estrategia de las autoridades rusas para aumentar los salmones parecía infalible: recrear con fertilizaciones artificiales los efectos positivos de una fertilización natural, como la de 1981 de origen volcánico.

Dicha acción debería provocar en buena lógica un efecto tsunami desde la base del ecosistema (fitoplancton), hasta los niveles más altos de la cadena trófica, digamos los salmones.

Un incremento de la productividad primaria estimularía el crecimiento del zooplancton, alimento a su vez de las crías de salmones. Esto aumentaría su supervivencia, los reclutamientos anuales y la cantidad de salmones rojos que retornarían al lago Kurile.

Fertilizar el Kurile fue algo muy loco, pero en aquella época “Locomía” también nos parecía normal. Fuente: Locomiaoficial.com

Muy pocos apoyarían hoy en día un experimento como este, pero en los 80′ todo era posible: hombreras, abanicos gigantes ¿por qué no fertilizar un lago en el confín del mundo para reventarlo de salmones?

Pero el Kurile no es una piscifactoría donde los parámetros biológicos y ambientales estén controlados. La naturaleza es compleja e introducir cambios en un ecosistema así resulta impredecible, por no decir de cierto riesgo…

Veremos lo que sucedió tal y como lo resumió L.V. Milovskaya en su informe de 2002 del KamchatNIRO (Instituto de investigación sobre pesquerías y oceanografía de Kamchatka).

Las fertilizaciones de fósforo tuvieron el efecto deseado en los 80′ y aumentaron los salmones, no así en los 90′ cuando los niveles de dicho elemento siguieron subiendo en el lago. Buena parte de ello se debió al clima, en concreto al aumento gradual de la temperatura del aire entre 1980-2000. Esto provocó que los inviernos, cada vez más suaves, redujeran (o impidieran) la congelación del lago a partir de los 90′.

La consecuencia fue que sin esa capa de hielo, aislante del viento invernal, la superficie del lago se enfrió progresivamente y el calentamiento del verano no alcanzó a contrarrestar dichos efectos.

El lago Kurile con el volcán Ilyinsky al fondo. Autor: D. Budkov. Fuente: 56thparallel.com

El lago se fertilizó en 5 ocasiones (1981, 1982, 1985, 1987 y 1989) con cantidades de fósforo que variaron entre 3.1 y 19.1 Tm en cada caso. Para poner esos números en contexto, son cantidades iguales o inferiores a las que aportan las carcasas de los salmones cada año.

Ello provocó, lógicamente, un aumento en los niveles de fósforo, acumulado a lo largo del tiempo porque el Kurile necesita 17 años para renovar completamente sus aguas.

En los años 80′ aumentaron los salmones gracias a las fertilizaciones. Y las carcasas de los salmones en aquellos años locos reforzaron la fertilización por fósforo, el principal nutriente limitante para el crecimiento del fitoplancton en el Kurile. Pero el incremento de los salmones sólo se mantuvo mientras la temperatura del lago no comenzó a disminuir en los 90′.

Aulacoseira subarctica, la “reina” del Kurile. Fuente: Lepskaya y col. (2010).

La especie dominante del fitoplancton, la diatomea Aulacoseira subarctica, aumentó gradualmente su biomasa entre 1980-2008, favorecida por el descenso de temperatura del lago en la década de los 90′.

De hecho, en las últimas décadas Aulacoseira ha triplicado su abundancia media en el Kurile.

Pero hablamos de un lago profundo (316 m) con una capa eufótica de 12-25 m (donde es posible la fotosíntesis). Ello contribuye a explicar por qué el incremento de fósforo no ha disparado el crecimiento del fitoplancton. El Kurile es un lago oscuro donde Aulacoseira las pasa canutas para crecer y sus densidades máximas no son para tirar cohetes (<4.ooo céls./mL entre 1980-2008).

El copépodo Cyclops scutifer se alimenta de Aulacoseira y es presa a su vez de las crías de salmones del Kurile. Fuente: cfb.unh.edu

Además, y muy importante, los débiles incrementos en la productividad no repercutieron en el sentido deseado de aumentar el alimento de los salmones. Más bien todo lo contrario.

Cambiaron los organismos dominantes en el zooplancton: el alimento de las crías de salmones (copépodos y pequeños crustáceos como Daphnia), cayeron en picado debido al mayor consumo y a que el descenso en la temperatura redujo su crecimiento.

Al mismo tiempo aumentaron los rotíferos, estimulados por una mayor presencia del bacterioplancton y materia orgánica, a la que contribuyó el incremento de A. subarctica.

Pero los rotíferos no son presas adecuadas para los salmones…

Arriba: entradas de fósforo al Kurile (Tm) sumando las carcasas de salmones y fertilizaciones artificiales. Abajo: Biomasa de salmones desovando en el Kurile (Tm). Fuente: Milovskaya (2002).

En consecuencia, a pesar de que en los años 80′ el retorno de salmones batió récords (con máximos en 1990), en la década siguiente, aunque el fósforo siguió aumentando en el lago (por el reciclado de carcasas de salmones y un clima más lluvioso), el retorno de salmones al Kurile cayó a valores mínimos óptimos para el ecosistema (∼1.5 millones Tm).

En conclusión, las condiciones únicas del Kurile amortiguaron el estímulo de las fertilizaciones sobre el retorno de los salmones. Ir más allá no sólo sería inútil sino que podría llevar a consecuencias indeseadas.

Si en el futuro continúa aumentando el fósforo y con él Aulacoseira, las diatomeas podrían enfrentarse a una nueva limitación por silicatos.

En esas condiciones otros organismos como las cianobacterias, potencialmente tóxicas, podrían ser las nuevas ganadoras en una cadena trófica cada vez más alterada…

Autor: F. Rodríguez.

Nada más por hoy. Me despido con una imagen aérea de otra región del mundo donde volcanes, lagos y salmones son también protagonistas.

¿Adivinan de cuál se trata?

Referencias:

-Lepskaya EV y col. Aulacoseira subarctica in Kurilskoye Lake, Kamchatka: a deep, oligotrophic lake and important Pacific salmon nursery. Diat. Res. 25:323-335 (2010).
-Milovskaya LV y col. Ecological functioning of Lake Kuril relative to sockeye salmon production. N. Pac. Anadr. Fish Comm. Bull. No.1: 434-442 (1998).
-Milovskaya LV. The influence of climate changes and sockeye escapement on state of ecosystem in the Kuril Lake (South Kamchatka). (NPAFC Doc. 648) Kamchatka Recearch Institute of Fisheries and Oceanography (KamchatNIRO),
Petropavlovsk- Kamchatsky, 683602, Russia. 17 pp. (2002).

Un mar de Noctilucas en la ría de Vigo

De pronto, al mirar el mar, vi que el mar brillaba con un millar de Noctilucas

[Noctiluca. Jorge Drexler, 2010]

Las protagonistas de hoy, “cazadas” en la Ría de Vigo. Autor: Jorge Hernández (Proyecto REMEDIOS).

La segunda parte de “El lago de los osos” tendrá que esperar porque estos días ha ocurrido algo especial.

Los muestreos semanales de mis colegas de la Universidade de Vigo y el IEO, en el proyecto REMEDIOS (RolE of Mixing on phytoplankton bloom initiation, maintEnance and DIssipatiOn in the galician ríaS), ya habían observado que eran abundantes en las últimas fechas.

Y el 20 de septiembre me envió un mensaje Jorge Hernández (IEO de Vigo), sobre una proliferación masiva de Noctiluca en las islas Cíes. El aviso le llegó de Álvaro Roura (IIM-CSIC), que buceaba en la zona.

El propio Álvaro me lo describía así ayer:

Aquella mañana había niebla y el mar estaba en calma. En la boca norte de la Ría de Vigo, a 1 km de Cabo Home, la superficie del agua estaba cubierta de grumos dispersos y espuma que recordaban a los acúmulos de polen. Al principio pensó que podría ser zooplancton de gran tamaño: apendicularias “cargadas” de fitoplancton. Pero mientras buceaba tocó uno de aquellos grumos y se disgregó en multitud de bolitas. Recogió una muestra y en el laboratorio confirmó que eran Noctilucas.

La extensión de los grumos era bastante grande: llegaban hasta Cíes en un transecto lineal y alcanzaban hasta 12 metros de profundidad. Los observaron durante todo el tiempo, desde las 11 hasta las 3 de la tarde.

La marea roja de Noctiluca vista hacia el norte, desde el IEO de Vigo. Las islas Cíes al fondo. Autor: F. Rodríguez

Al día siguiente, coincidiendo con la pleamar de la tarde, la marea roja de Noctiluca scintillans se concentró a lo largo de la costa de Canido, al pie del IEO de Vigo.

Las manchas de tono anaranjado cambiaban su contorno a lo largo de frentes estrechos o parches más anchos, según el viento y la marea las arrastraban hacia las rocas o alejaban hacia el interior de la ría.

Otra imagen desde la misma perspectiva de la marea roja de Noctiluca. Autor: F. Rodríguez

Cuando llegué al IEO eran alrededor de las 18:00 hrs. El día era soleado con brisa débil y la temperatura agradable (18-19ºC). El mar estaba como un plato a unos 17ºC.

En esta época es habitual que aparezcan mareas rojas de Noctiluca en nuestras costas, pero no recuerdo nada igual en los últimos años (tampoco hay registros fiables sobre la frecuencia e intensidad de estos fenómenos).

El acceso al mar desde el laboratorio es fácil. Al sur tenemos una cala arenosa con muchas rocas, al lado del edificio de cultivos marinos.

La marea roja de Noctiluca vista hacia el sur, al lado del edificio de la planta de cultivos del IEO. Autor: F. Rodríguez

Y hacia el norte frente al edificio principal se extiende una zona más aislada y agreste a la que se llega por un sendero costero.

Justo allí estaban las manchas más intensas pero es una zona nudista y me pareció indiscreto bajar allí a muestrear. Así que me dirigí a la cala sur, donde también había manchas aunque menos espectaculares.

Si hubiese sido una marea roja de Mesodinium seguro que habría ido al norte !!

Sigamos. Bajé a la orilla sur y encontré en la cala a dos buceadores. Uno de ellos, todavía en el agua, comentaba que le daba asco el aspecto del mar y que estaba así por todas partes. Debió pensar que había algún vertido, pero al verme llegar con el equipamiento CEG de muestreo (Cubo, Embudo y Garrafa) me preguntó si era biólogo y estuvimos conversando sobre el origen de las manchas.

Su compañero, que estaba de pie en las rocas, comentó que le picaba un poco la cara. Sobre esto les aclaré de entrada que Noctiluca no es tóxica. Esto es importante saberlo porque las mareas rojas se suelen asociar con toxinas o contaminación pero en Galicia apenas existen registros de fitoplancton tóxico coloreando el mar. Y sobre los picores en la piel les dije que Noctiluca puede acumular y liberar al agua grandes cantidades de amonio que pueden provocar esos síntomas en algunas personas.

Así se ven las Noctilucas a simple vista. Autor: F. Rodríguez

La marea estaba bajando y las manchas de Noctiluca se esfumaban rápidamente por lo que no alcancé a muestrear en medio de ellas como pretendía.

Aún así el agua seguía con aspecto turbio y oleaginoso. Cogí unos 4 litros con la ayuda de un cubo y subí la muestra al laboratorio.

Dejé las Noctilucas en su nueva casa: un balón de vidrio en la cámara incubadora a 15-16ºC. En este vídeo verán el aspecto que tenían a simple vista.

Esa noche regresé al laboratorio para ver la bioluminiscencia, con la intención de conseguir alguna foto o un vídeo que compartir con ustedes. Pero no fue posible.

Aunque a simple vista se observan perfectamente los chispazos verde-azulados de las Noctilucas, su intensidad total era débil porque la muestra no estaba demasiado concentrada. Con un equipo profesional y una muestra coloreada habría sido posible. Pero no desesperen que veremos la ardora en Cíes !!

Mientras observaba la bioluminiscencia de las Noctilucas con el vigilante de nuestro centro, me comentó que en algunas rondas nocturnas ha observado la ardora o “ardentía” del mar bajo la proa de los barcos que faenan delante del IEO, y que da la impresión de un foco encendido hacia el mar. El mismo fenómeno se puede ver en la estela que dejan los barcos, ronsel en gallego, y que sirvió de título para una biografía sobre la investigadora ferrolana Angeles Alvariño (Un ronsel de ardora, Lela Edicións, 2016).

Pues bien, todo esto lo podrán ver en el siguiente vídeo. Me llegó al móvil unos días después. Es una secuencia grabada cerca de Cíes por la empresa náutica Sailway durante la proliferación de Noctiluca (Faro de Vigo, 28-IX-2017)

Entre el pasado fin de semana y hasta el día de hoy me han enviado nuevas fotos de Noctiluca varios conocidos y seguidoras del blog como Susana Darriba (INTECMAR), Manuel E. Garci y Pepe Castro (IIM-CSIC) que compartiré en esta galería de imágenes a medida que vayan llegando (pinchen sobre ellas para verlas en formato grande). También las compartiremos en mareasvermellasgalicia.com

Marea roja de Noctiluca vista desde el monte do Facho (Costa de la Vela), entre la Ría de Vigo y Pontevedra. Autora: Susana Darriba

Marea roja de Noctiluca en la Ría de Vigo, a bordo del Mytilus (IIM-CSIC). Autor: Manuel E. Garci

Marea roja de Noctiluca en Marina Dávila Sport (Bouzas, Vigo). Autor: Pepe Castro

Marea roja de Noctiluca en Marina Dávila Sport (Bouzas, Vigo). Autor: Manuel E. Garci

Marea roja de Noctiluca en Marina Dávila Sport (Bouzas, Vigo). Autor: Manuel E. Garci

En este blog hemos hablado varias veces de Noctiluca scintillans. Les animo a revisar entradas antiguas pero les recordaré que estamos ante un dinoflagelado heterótrofo, atípico por su enorme tamaño (hasta 2 mm), observable a simple vista. Las de la muestra del IEO eran más pequeñas: no llegaban a 1 milímetro, la mayoría medían entre 500-800 micras.

Qué maravilla! una captura de pantalla de las Noctilucas de Cíes, vistas en una lupa con campo oscuro. Autor: Álvaro Roura.

La bioluminiscencia en dinoflagelados es producida por la reacción química de un sustrato (luciferina) con la enzima luciferasa; en algunas especies como Noctiluca interviene también otro mecanismo que involucra a una proteína unida a la luciferina (Valiadi & Iglesias-Rodríguez 2013).

La bioluminiscencia tiene lugar en unos orgánulos esféricos (centellones) y las chispas de luz las desencadenan impulsos eléctricos en la membrana celular, inducidos a su vez por la agitación mecánica (cambios bruscos de temperatura, unas gotitas de agua oxigenada, etc).

Los impulsos eléctricos provocan una disminución del pH en los centellones, que activa la luciferasa y libera la luciferina, la cual sufre una oxidación en la que se producen fotones azulados en Noctiluca (λ∼475 nm).

Noctiluca es un depredador voraz que por sus características forma parte del microzooplancton, compitiendo por los mismos recursos que, por ejemplo, los copépodos.

Noctiluca scintillans después de ingerir al dinoflagelado Lingulodinium polyedrum que le ofrecimos como presa en el laboratorio. Autor: Jorge Hernández

Su flotabilidad le permite ascender a la superficie regulando su posición en la columna de agua mediante cambios en las concentraciones de iones de una gran vacuola intracelular. Su capacidad de movimiento es mínima, a merced de los vientos y las corrientes.

Las proliferaciones de Noctiluca son comunes en muchas regiones del mundo, especialmente en zonas de afloramiento (como las rías gallegas) donde encuentra grandes cantidades de alimento en forma de proliferaciones de fitoplancton.

Las concentraciones típicas de Noctilucas en una marea roja suelen andar entre 100 y 1000 células/mL. Su color varía entre tonos arcillosos, anaranjados, rosados, hasta las Noctilucas verdes propias de aguas tropicales en el sureste de Asia, por ejemplo. La temperatura a la que suceden los blooms es muy variable en cada parte del mundo y se trata de una especie eurihalina que soporta un amplio rango de salinidades (de 10 a 37).

Para resumir, en los blooms de Noctiluca confluyen dos factores: bióticos (presas abundantes) y abióticos (temperatura idónea y condiciones de calma en el mar).

Ballena azul (Balaenoptera musculus) cerca de Ons. Autor: Bottlenose Dolphin Research Institute. Fuente: Faro de Vigo

N. scintillans puede crecer con poco alimento pero los aumentos bruscos de sus poblaciones suelen suceder tras los blooms de fitoplancton.

Quizás este incremento estacional en el plancton haya tenido algo que ver con los avistamientos de dos ballenas azules: la primera hace dos semanas en la Ría de Muros y la segunda en la semana de las Noctilucas, a 11 millas al NO de las Islas Ons (Ría de Pontevedra; Faro de Vigo, 22-IX-2017).

Diatomeas y dinoflagelados son presas habituales de Noctiluca, pero esta ingiere una enorme variedad de alimentos incluyendo bacterias, detritus, protozoos, copépodos, huevos de copépodos y peces.

Por citar un ejemplo, los análisis de 1100 Noctilucas en la costa de Buenos Aires (Sato y col. 2010) descubrieron en su interior proporciones casi iguales de ciliados (tintínidos), huevos de copépodos y diatomeas.

Marea roja de Noctiluca en el Golfo de Vizcaya (2001) a bordo del B/O Thalassa, durante la campaña PELASSES01 (IFREMER). Autora: María Sánchez.

Noctiluca atrapa a sus presas activa o pasivamente, interceptándolas en la columna de agua o colonizando agregados de partículas en suspensión. También puede excretar mucus para atrapar el alimento.

Su impacto en las comunidades de zooplancton puede ser considerable…

En un estudio en la costa del Cantábrico central, se calculó que fue capaz de consumir hasta el 73 % del total de huevos del copépodo Acartia clausi (Quevedo y col. 1999).

Si hablamos de su ciclo de vida, las células vegetativas de Noctiluca son diploides y se reproducen asexualmente (por fisión binaria) o sexualmente mediante gametogénesis.

Las células gametogénicas son una auténtica fábrica de zoosporas: pueden llegar a producir hasta 1024 en menos de 24 hrs. Y la fusión de 2 de ellas da lugar a una nueva célula vegetativa adulta (trofonte).

Los gametos recuerdan a los típicos dinoflagelados mientras que el trofonte, como ya han visto, parece cualquier cosa menos un dinoflagelado.

Ciclo de vida de Noctiluca scintillans. Fuente: Fukuda & Endoh (2006)

 

Su comportamiento y ciclo de vida permiten a Noctiluca adaptarse a ambientes cambiantes y ser competitiva a pesar de que se trata de un organismo oportunista de crecimiento rápido.

Su papel en el ecosistema es doble: por un lado ejerce un control sobre el fitoplancton/zooplancton durante el desarrollo de sus proliferaciones; pero al decaer sus poblaciones liberan su contenido celular aportando nutrientes (amonio y fosfatos) que pueden estimular el crecimiento de bacterioplancton y fitoplancton.

Noctiluca no tiene muchos predadores naturales, en la literatura científica apenas se mencionan algunos copépodos de gran tamaño, larvas de peces y escifomedusas.

Noctiluca scintillans y Strombidium hongkongense. A) Noctilucas con el ciliado alrededor. B) y C) ampliaciones del ciliado. Fuente: Tesis doctoral S. Zhang (2016).

Sin embargo, mientras revisaba bibliografía para esta entrada, encontré una tesis publicada por Shuwen Zhang en Hong Kong (2016) donde describe a un sorprendente predador de Noctiluca: el ciliado Strombidium honkongense (citado como Strombidium spen la publicación posterior de Zhang y col. 2017).

Este ciliado se mueve alrededor o sobre las células vegetativas y gametogénicas de Noctiluca, y se alimenta de los progametos de esta, llegando a arrasar las células gametogénicas a las que deja vacías de contenido como “células fantasma”.

Noctiluca no se alimenta de este ciliado a pesar de estar en el rango de tamaño de sus presas.

Pues bien, en el siguiente vídeo verán imágenes de una Noctiluca (de la muestra del IEO) con células del dinoflagelado Dinophysis caudata en su interior (añadidas como presas en el laboratorio), con tres ciliados que corretean sobre ella y que tienen toda la pinta del Strombidium que se alimenta de Noctiluca en los vídeos del artículo de Zhang y col. (2017)><(gracias Jorge por conseguirlos!).

En la tesis y la publicación de Zhang y col. (2017) se muestran secuencias genéticas similares al “Strombidium de las Noctilucas” en ciliados de diversas regiones del mundo donde estas suelen proliferar (Mar Rojo, Mediterráneo, etc).

Y todo apunta a que las de Vigo también sufren el acoso de estos pequeños cazadores !!

Agradecimientos: A todas y todos los que habéis colaborado en esta entrada muchísimas gracias por vuestros comentarios, información y las imágenes que me habéis enviado para su realización!

Noctiluca scintillans. Autor: F. Rodríguez

Referencias:

-Fukuda Y. & Endoh H. New details from the complete life cycle of the red-tide dinoflagellate Noctiluca scintillans (Ehrenberg) McCartney. Eur. J. Protistol.
42:209-19 (2006)
-Quevedo M. y col. Evidence of heavy predation by Noctiluca scintillans on Acartia clausi (Copepoda) eggs off the central Cantabrian coast (NW Spain). Oceanol. Acta 22:127-31 (1998)
-Sato N.E. y col. Hábitos alimentarios de Noctiluca scintillans en aguas costeras de la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Lat. Am. J. Aquat. Res. 38:403-12 (2010)
-Valiadi M. & Iglesias-Rodríguez M.D. Diversity of the luciferin binding protein gene in bioluminescent dinoflagellates–insights from a new gene in Noctiluca scintillans and sequences from Gonyaulacoid genera. J. Euk. Microbiol. 61:134-45 (2013)
-Zhang S. Ecological Roles of Noctiluca scintillans in Marine Food Web –As a Predator, “Prey” and Nutrient Regenerator. Tesis doctoral, 215 pp. (2016)
-Zhang S. y col. A Cryptic Marine Ciliate Feeds on Progametes of Noctiluca scintillans. Protist 168:1-11 (2017)

 

 

El lago de los osos (I)

(Imagen de portada: Denis Budkov, 56thparallel.com)

Grizzly Man es un documental que narra la historia de un ecologista enamorado de los osos grizzlies, Timothy Treadwell. La película es dura y bellísima.

Dirigida por Werner Herzog en 2005. Fuente: Amazon

Su moraleja podría ser que los grizzlies (subespecie del oso pardo: Ursus arctos horribilis) deben conservar su hábitat natural y las personas la inteligencia para amarlos y respetarlos desde lejos.

Desgraciadamente Treadwell y su pareja no siguieron esta enseñanza.

Grizzly Man transcurre en Alaska. Allí los osos son más grandes y feroces que los rusos de Kamchatka (subespecie del oso pardo, Ursus arctos collaris).

Esta es una de las razones por las que el lago Kurile situado en dicha península atrae a tantos turistas: la posibilidad de acercarse a estos hermosos animales.

Este lago constituye el mayor área de desove de salmón en Asia (Oncorhynchus nerka: salmón rojo) y los osos pardos lo visitan todos los años, en verano, para darse un festín pescando salmones en la orilla.

Salmones rojos en el Kurile. Fuente: Sharingtheworldtogether

Deben de ser los osos más felices del mundo.

Los salmones llegan desde el mar de Ojotsk, al norte del Japón, remontan el río Ozernaya y desovan en el mismo lago en un 70%. El resto lo hacen en aguas fluviales.

La ingente cantidad de salmones a disposición de los osos y unos finos cables electrificados mantienen a salvo a los turistas que les observan y fotografian desde pocos metros.

El volcán Ilyinsky y el lago Kurile, con unos turistas entregados a los osos pardos. Fuente: Volcanoesland

Pero visto lo visto yo no me fiaría demasiado

El lago Kurile ocupa un cráter volcánico formado hace 8.000 años tras una erupción descomunal, 7-8 veces más violenta que la del Crakatoa en 1883 !!

La actividad volcánica en dicha región se explica porque Kamchatka está situada en el cinturón de fuego del Pacífico en el límite convergente (zona de subducción) de dos placas tectónicas, la Euroasiática y la del Pacífico.

El Kurile es un lago oligotrófico y profundo (316 m), aunque algunos años su productividad aumenta y se comporta como mesotrófico.

Los volcanes tienen mucho que ver con esto: fuego y agua explican la vida de este paisaje tan singular. En 1981 las cenizas de la erupción del Alaid, en las cercanas islas Kuriles, fertilizaron de forma natural el lago.

La erupción del Alaid (abril de 1981). Autor: A. Khrenov. Fuente: volcano.si.edu

Viendo el éxito del volcán, las autoridades rusas se lanzaron a fertilizar el lago artificialmente en 1981, 1982, 1985, 1987 y 1989, para aumentar el éxito reproductivo y la abundancia de salmones rojos.

Un ejemplo perfecto de manipulación a gran escala de un ecosistema.

En principio aquellas fertilizaciones tuvieron las consecuencias esperadas: aumento del fitoplancton y del zooplancton, con una mayor supervivencia de los salmones, que regresaron para desovar en mayor número durante años posteriores.

El aumento de salmones supuso a su vez una mayor entrada de nutrientes al lago a partir de las carcasas que dejaban sus cadáveres tras la época de puesta.

Para dar un ejemplo de su importancia, las fertilizaciones de la década de los 80′ aportaron entre 0.9-19 Tm/año de fósforo, frente a las 22 Tm/año estimadas a partir de los restos de los salmones.

El tiempo medio de residencia del agua en el Kurile es de 17.4 años, así que los incrementos de nutrientes tienen efectos prolongados en el tiempo. Sin embargo, a partir de 1990 el número de salmones que desovaron en el lago se redujo notablemente en comparación a la década anterior.

Aulacoseira subarctica. Autora: M. Potapova. Fuente: Diatoms of the United States

El motivo es que las interacciones en los ecosistemas son complejas y la intervención del gobierno ruso siguiendo la lógica de más nutrientes >> más productividad >> más salmones, ignoraba los desequilibrios que se iban a producir y el papel de diversos factores biológicos y ambientales.

¿Cómo y a quien afecta añadir nutrientes al lago Kurile

El grupo de fitoplancton dominante en el lago son las diatomeas y Aulacoseira subarctica la especie más abundante en una serie temporal entre 1980-2008 (Lepskaya y col. 2010).

Su dominio es tal que en un estudio de 2002 se describe al lago como un monocultivo de dicha especie (Milovskaya y col.).

A las Daphnias también se les conoce como “pulgas de agua”, y llegan a medir entre 0.2-1 mm. Autor: W. van Egmond. Fuente: cs.helsinki.fi

Mientras, en el zooplancton, las presas principales de las crías de salmones son el copépodo Cyclops scutifer y el cladócero Daphnia longiremis.

También hay rotíferos, aunque estos no son presas adecuadas para los salmones. Su abundancia está regulada a su vez por el bacterioplancton, favorecido por los aportes de materia orgánica de los salmones y el fitoplancton.

Pues bien, las fertilizaciones han tenido un efecto directo y positivo sobre el fitoplancton, en concreto Aulacoseira subarctica.

No obstante, las características únicas del ecosistema del lago Kurile y los cambios medioambientales en las últimas décadas han impedido que los efectos de la fertilización se sostuviesen a lo largo del tiempo y llegasen hasta los salmones.

Autor: Caters News Agency. Fuente: Mail online

La explicación no es sencilla pero intentaré exponerla lo más claro posible…en la próxima entrada !!

Referencias:

-Lepskaya EV y col. Aulacoseira subarctica in Kurilskoye Lake, Kamchatka: a deep, oligotrophic lake and important Pacific salmon nursery. Diat. Res. 25:323-335 (2010).
-Milovskaya LV y col. Ecological functioning of Lake Kuril relative to sockeye salmon production. N. Pac. Anadr. Fish Comm. Bull. No.1: 434-442 (1998).
-Milovskaya LV. The influence of climate changes and sockeye escapement on state of ecosystem in Kuril Lake (South Kamchatka). (NPAFC Doc. 648 ) 17p. (2002).

 

Sobre los errores en las proliferaciones de Canarias

(Imagen de portada: Jannoon028-Freepik.com)

Un buen título es importante. Por eso he cambiado el original (Mensaje en una botella) por este otro que hace referencia directa al tema de la entrada, sugerido por mi colega Esther Garcés del ICM-CSIC.

Divulgar ciencia, ya sea voluntariamente u obligados por las circunstancias, es algo que todos los investigadores hacemos en algún momento (Ciencia en Común). Soy entusiasta de ello y consumo bastante divulgación en los ratos de ocio, hecha por periodistas, maestros, científicos y aficionados que comparten su experiencia y conocimiento en medios públicos de comunicación.

Me gusta pensar que pertenezco a ese club que es la divulgación de todos y para todos. Por eso mismo sé muy bien lo difícil que resulta elaborar un texto sobre un tema de ciencia. No en vano solo escribo de microalgas (sí, también de cianobacterias) para no equivocarme demasiado. Dar un paso más allá me parece inútil, primero porque la divulgación es un aspecto más de mi trabajo y segundo porque no aportaría nada a lo que ya escriben los divulgadores de otros campos.

Dentro de mi campo de estudio apenas araño en la superficie de un tema tan vasto como el fitoplancton. Y no es que yo sea especialmente tonto (que también, pero ese es otro asunto) sino que esa palabra, fitoplancton, encierra un infinito campo de investigación que no dará tiempo a abarcar así explote el Sol y abrase los planetas en 2000 o 3000 millones de años (me gusta mucho la astronomía, hasta aquí mi divulgación del Sistema Solar).

Por ello, escuchar y leer todo lo que se ha vertido a los medios de comunicación este verano sobre las proliferaciones de Trichodesmium erythraeum en Canarias deja patidifuso a cualquiera que trabaje en un laboratorio y se dedique a la investigación, incluidos yo y mi gato (C.A.T. Sheldon). Sí, porque mi gato también es investigador. Una vez quiso investigar si podía pescar dentro del acuario tropical y saltó sobre la tapa de cristal, con el resultado de varios peces volando y otros tantos huesos rotos. 

Nunca máis: be water my friend es solo un eslogan

Entre los divulgadores que más sigo en España les confieso que admiro enormemente al periodista Antonio Martínez Ron, autor de Fogonazos entre muchísimas otras cosas más. Pues bien, en la “Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco”, Martínez Ron publicó Veinte consejos para interpretar resultados y publicaciones científicas, resumiendo y adaptando un artículo de Nature (esa prestigiosa revista…) con el título Policy: twenty tips for interpreting scientific claims (Sutherland y col. 2013).

No tiene desperdicio y viene muy a cuento de lo sucedido en Canarias, empezando por este extracto del original:

Los llamamientos a una mayor integración de la ciencia en la toma de decisiones políticas han sido un asunto recurrente durante décadas. Sin embargo, existen serios problemas en la aplicación de la ciencia a la política […]
Una sugerencia para mejorar las cosas es animar a más científicos a involucrarse en la política. Ello, aunque loable, no es realista […] Otra propuesta es ampliar el papel de los principales asesores científicos, aumentando su número, disponibilidad y participación en los procesos políticos. Ninguno de estos enfoques trata del problema central de la ignorancia científica entre muchos de los que votan en los parlamentos.
¿Podríamos enseñar ciencia a los políticos? Es una idea atractiva, pero ¿qué político ocupado tiene tiempo suficiente? En la práctica, los responsables políticos casi nunca leen documentos o libros científicos. La investigación que incumbe al tema del día […] es interpretada para ellos por asesores o abogados. Y rara vez, o nunca, existe un experimento controlado, con doble ciego, aleatorizado, replicado, bien diseñado y con suficiente número de muestras para extraer conclusiones inequívocas sobre dicho tema particular.
En este contexto, sugerimos que la prioridad inmediata es mejorar la comprensión de los responsables políticos de la naturaleza imperfecta de la ciencia. Las habilidades esenciales son poder interrogar inteligentemente a expertos y asesores, y entender la calidad, limitaciones y sesgos de la evidencia.
Nosotros lo denominamos habilidades científicas interpretativas. Estas habilidades son más accesibles que las necesarias para comprender la ciencia fundamental en sí misma, y ​​pueden formar parte del amplio conjunto de habilidades de la mayoría de los políticos.
Con este fin, sugerimos 20 conceptos que deben formar parte de la educación de los funcionarios, políticos, asesores políticos, periodistas, y de cualquier otra persona que tenga que interactuar con la ciencia o los científicos. Los políticos con un sano escepticismo de los defensores científicos podrían simplemente preferir armarse con este conjunto de conocimientos críticos. [Trad. del original]

Qué bien explicado. Los 20 consejos serían largos de enumerar y me voy a centrar solamente en tres de ellos tal como los resumía Martínez Ron:

7. Extrapolar más allá de los datos es arriesgado. Los patrones encontrados dentro de un determinado rango no tienen por qué funcionar fuera de él. Observar un fenómeno en un ámbito y asumir que se da en otros ámbitos es un error común.

16. Cuidado con las generalizaciones. Un ejemplo claro son las conclusiones que se sacan de un experimento en ratones respecto a lo que puede suceder en humanos.

17. Los sentimientos influyen en la percepción de riesgo. A pesar de los datos objetivos, la percepción del riesgo puede obedecer a factores psicológicos y sociales. En EEUU, por ejemplo, se sobrevalora el riesgo de vivir junto a una central nuclear y se subestima el de tener un arma en casa.

Trasladando todo esto al asunto de Trichodesmium en Canarias: cualquier persona puede buscar en la web información sobre cianobacterias y toxinas, descargar artículos científicos o pseudocientíficos y elaborar una historia. Con la orientación que cada uno desee a condición de extrapolar, generalizar y dejarnos llevar por los sentimientos.

Pero eso no es comunicar información científica. Cualquier mensaje que combine esas tres condiciones tan humanas podrá despertar mucha adhesión, pero no por ello dejará de ser falaz o cuando menos equivocado.

–Veamos los tres consejos aplicados al caso de Canarias–

Edo Bar-Zeev y Eyal Rahav, los científicos israelíes autores del trabajo sobre el bloom de Trichodesmium en Israel. Fuente: Diario de avisos

7. Extrapolar más allá de los datos es arriesgado.

En las noticias que relacionan tajantemente los vertidos urbanos con las proliferaciones de Trichodesmium se defiende la existencia de dicha asociación no con datos de Canarias, sino con un artículo en invierno en el Mediterráneo oriental (Rahav y col. 2017) del que ya hablé en una entrada anterior.

Extrapolar dichas evidencias directamente a Canarias es un ejemplo perfecto del riesgo sobre el que avisa este consejo. Basta leer la oportuna entrevista a dichos autores en Diario de Avisos (30-VIII-2017)

16. Cuidado con las generalizaciones.

Cierto, las microcistinas son toxinas muy potentes. Su presencia (y la de otras cianotoxinas) plantea un serio riesgo para la salud de personas y animales en fuentes de agua de uso agrícola y potable contaminadas por cianobacterias tóxicas. Es decir, proliferaciones en aguas continentales que enseguida relacionamos con la eutrofización (porque además en muchos casos es así). Pero Trichodesmium no es una cianobacteria de agua dulce.

Produce microcistinas y un informe interno del BEA que citaba algunos efectos de dichas toxinas (“una exposición continuada a esta cianobacteria puede promover el desarrollo de tumores primarios de hígado a medio-largo plazo”), ha servido para denunciar que existe un grave riesgo sanitario guardado en secreto.

Por este motivo se ha cargado también, injustamente, contra los autores de dicho informe realizado a partir de muestras recogidas en el mar de Las Calmas (El Hierro).

Fórmula química de la microcistina-LR. Autor: Anton Lebedev. Fuente: 123RF

En mi opinión, el error en dicho documento (fechado el 23-24 junio) era hablar de exposición a “esta cianobacteria” en lugar de “microcistinas“, generalizando dichos efectos a Trichodesmium y dejando abierta la interpretación a que dichos síntomas se han registrado en humanos. Lo cual es falso.

No olvidemos tampoco que en aquel momento las proliferaciones eran apenas una anécdota: nadie imaginaba que iban a durar tanto tiempo ni alcanzar tales dimensiones físicas y mediáticas. Yo solo veo un error en un informe interno oficial, sin la información ni el contexto necesarios en una comunicación pública. A posteriori, cuando se ha consultado a los autores, estos han corregido y contextualizado la información de dicho informe (Diario de Avisos, 27-VIII-2017).

Un informe público oficial es otro asunto: debe contener elementos científicos presentados con reflexión y profundidad, con datos locales para que la información sea lo más veraz y completa posible. Aún es pronto y dicho informe no está disponible. Tal como ha explicado Javier Arístegui (ULPGC, director del SITMA) el debate sobre las proliferaciones de Trichodesmium debe ser científico (Canarias7: 31-VIII-2017). Dicho artículo menciona que el Gobierno ha encargado al propio Arístegui un informe científico con el que abrir ese debate basado en datos no en opiniones.

Mientras tanto, no existen estudios científicos que asocien las proliferaciones marinas de Trichodesmium con esos terribles síntomas en humanos. Al menos yo no los conozco y el libro Toxic Cyanobacteria in Water: A guide to their public health consequences, monitoring and management de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1999) que consulté, a propósito para esta entrada, tampoco los menciona. Tampoco en publicaciones posteriores como Guidelines for safe recreational water environments (OMS, 2003 y 2009).

Fuente: NHBS

En un libro reciente, Toxic and Harmful Microalgae of the World Ocean (UNESCO; Lassus y col. 2016) se resumen los efectos sobre personas y fauna marina expuestas a proliferaciones de Trichodesmium a lo largo del mundo, así como sus toxinas. En el caso de las personas menciona un misterioso síndrome en bañistas citado en Brasil en 1963: “la fiebre de Tamandaré” que Proença y col (2009) pusieron en duda sobre su naturaleza y relación con Trichodesmium. En Asia destaca un caso en Kuwait en 2000, con un bloom que ocasionó molestias tales como náuseas, fuertes olores, tos e irritación en los ojos. Y finalmente Oceanía (Australia) donde también se han registrado molestias en bañistas.

Las proliferaciones anuales de cianobacterias tóxicas que se desarrollan en verano en playas de Europa, concretamente en el Báltico en la región de Gdansk (Polonia) son un tema diferente a Trichodesmium del que ya hablamos en una entrada anterior. Suelen ocurrir cuando el agua supera los 20ºC y llegan a ocasionar prohibiciones de baño y cierres por precaución en playas afectadas por proliferaciones masivas (p.ej. Nodularia, Dolichospermum Aphanizomenon).

Las autoridades de cada país son responsables de decretar las limitaciones del baño o cierres de playas y aguas recreativas, así como de informar a la población sobre la existencia y naturaleza de dichas proliferaciones. Las aguas de baño se controlan regularmente y las decisiones de los gestores políticos, tanto en Polonia como en los demás países de la UE, deben seguir la Directiva Europea sobre las aguas de baño (2006/7/EC) que en su artículo 8 “Riesgos debidos a cianobacterias” dice lo siguiente:

1. Cuando el perfil de las aguas de baño indique propensión a la proliferación de cianobacterias, se llevará a cabo un control adecuado que permita la identificación oportuna de los riesgos para la salud.
2. Cuando se produzca proliferación de cianobacterias y se haya determinado o presumido la existencia de un riesgo para la salud, se adoptarán inmediatamente medidas de gestión adecuadas con el fin de prevenir la exposición a aquéllas, que incluirán la información al público.

La ingestión de grandes cantidades de agua (o continuada a lo largo del tiempo) o espuma de cianobacterias representan un riesgo en aguas continentales para personas y animales, pero no en el mar por razones obvias. En este caso, las limitaciones del baño o incluso cierres de playas en los casos más graves son las únicas medidas disponibles, dado que la mitigación de las proliferaciones en zonas costeras es algo todavía en fase de estudio, sin éxitos ni precedentes a gran escala.

Los datos disponibles sobre los efectos de microcistinas y otras cianotoxinas están descritos en los libros de la OMS antes citados y pertenecen a ensayos en animales (tal como aclaró Emilio Soler en referencia al informe interno del BEA) por vía oral y/o inyecciones directas. Dichos ensayos suelen usar ratones (también cerdos), en dosis elevadas y/o prolongadas en el tiempo, para estudiar toda clase de efectos y establecer p.ej. los niveles tolerables de cianotoxinas.

Cabe destacar que para muchas cianotoxinas no existen datos suficientes para dichos cálculos: solo encontré valores de “Ingesta Diaria Tolerable” (dosis diaria a lo largo de toda la vida sin efectos adversos en personas) para microcistinas-LR (las más tóxicas, de Microcystis aeruginosa).

Pero también se han realizado ensayos con cianobacterias tóxicas de agua dulce en humanos.

Pilotto y col (2004) estudiaron en un grupo de 114 voluntarios los efectos de la aplicación directa sobre la piel de parches con cultivos de cianobacterias, tóxicos y no tóxicos, de los géneros Microcystis y Cylindrospermopsis, entre otras. Al comienzo del artículo citan lo siguiente: “En relación a las actividades recreativas en agua contaminada con cianobacterias, el contacto dérmico es una importante vía de exposición. Sin embargo, la naturaleza de los informes sobre reacciones alérgicas y dermatológicas son esporádicos y bastante anecdóticos” [Trad. del original]

Los resultados de su trabajo mostraron que alrededor del 20% de las personas desarrollaban reacciones leves en la piel en contacto con las cianobacterias, resueltas sin tratamiento al cesar la exposición. Y el porcentaje bajaba al 15% si excluían a las personas que también reaccionaban a cianobacterias no tóxicas.

Emisario submarino. Fuente: aguasresiduales.info

17. Los sentimientos influyen en la percepción de riesgo. 

Las proliferaciones han afectado a las costas de varias islas occidentales y todo apunta a condiciones ambientales favorables durante el verano. Aún así, la posible (al menos no descartable todavía) influencia de los emisarios submarinos, junto al aspecto desagradable, el mal olor y la persistencia de los blooms de Trichodesmium, han provocado un sentimiento de indignación y la percepción de una relación directa entre proliferaciones y emisarios.

Esta percepción ha crecido además por la falta de reflejos de las autoridades a la hora de elaborar un comunicado oficial, publicado finalmente el 11 de agosto, mientras crecía la confusión, opiniones cruzadas y alarmas infundadas durante el verano. A pesar de todo, dada la novedad de este asunto en Canarias, por muchas explicaciones que hubiese habido creo que la polémica habría alcanzado dimensiones parecidas. Sin datos locales e informes científicos todo este debate entretiene el asunto del verano pero resulta estéril.

El tiempo y los datos darán y quitarán razones.

El debate debe ser científico y también político porque la responsabilidad de la gestión presente y futura de asuntos como este recae en las autoridades. La comparecencia pública del próximo jueves 7 en el Parlamento (Canariasahora, 4-IX-2017) forma parte de las necesarias explicaciones que hasta ahora sólo han llegado tarde y parcialmente a través de la prensa nacional e internacional y el comunicado oficial del pasado 11 de agosto.

Sobre el debate científico, me encantaría ver un espacio de televisión con un grupo de expertos discutiendo sobre las proliferaciones de Trichodesmium con el informe científico sobre la mesa, abierto a la participación del público. Tengo una pregunta para usted, versión ciencia !!

Adenda: aquí les dejo el enlace al informe científico Sobre la presencia de Trichodesmium spp.
en aguas de Canarias en el verano de 2017″, firmado el 2 de septiembre y elaborado por los investigadores A.G. Ramos, J. Arístegui y M. Benavides, publicado a posteriori de esta entrada.

Referencias:

-Guidelines for safe recreational water environments. Vol. 1 (2003) y addendum a Vol. 1 (2009). Disponibles en la web de la OMS
-Pilotto L. & col. Acute skin irritant effects of cyanobacteria (blue-green algae) in healthy volunteers. Aust. N. Z. J. Public Health 28:220-224 (2004)
-Sutherland WJ & col. Policy: Twenty tips for interpreting scientific claims. Nature 503:335-337 (2013).
-Toxic and harmful microalgae of the world ocean. Lassus P. & col. (Eds.). IOC-UNESCO. Manuals and guides. Vol.: 68. 523 p. (2016)
-Toxic cyanobacteria in water. A guide to their public health consequences, monitoring and management. Chorus I. & Bartram J. (Eds.). WHO, UNESCO, UNEP. 400 p. (1999). Disponible en la web de la OMS.

Cianobacterias en la Costa del Tesoro

La proliferación de Trichodesmium en Canarias me ha recordado otro incidente de enorme impacto mediático, social y político. Sucedió a mediados de 2016 al otro lado del Atlántico, en Florida (EEUU). En este caso fueron cianobacterias de agua dulce las que llegaron al mar. Ahora verán cómo, pero ya les adelanto que eran tóxicas y que se montó un buen lío !!

El lago Okeechobee es el mayor de Florida con 1890 km2 y su nombre significa “agua grande” en la lengua de la tribu hitchiti (gracias Wikipedia). Pronunciado en gallego (de la tribu gallega de Galicia) sería “Oh, quee lluevee“, muy apropiado como veremos.

Esquema de la entrada y salida del agua en el lago Okeechobee. Autor: Riley D. Champine, NG Staff. Fuente: USGS, USDA, NASA, U.S. Army Corps of Engineers, South Florida Water Management District

A pesar de su extensión la profundidad media del lago es de 2.7 metros. El Okeechobee está clasificado como cuerpo de agua potable de clase I. Sus afluentes son principalmente el río Kissimmee desde el norte y su desagüe natural era la región de los Everglades, hacia el sur.

Y digo era porque el lago posee un sistema de diques que lo circundan casi por completo para regular el nivel del agua, bloqueando su comunicación natural con los Everglades.

El sistema actual de diques (Herbert Hoover) se construyó reforzando otros anteriores para evitar catástrofes por lluvias e inundaciones a causa de tormentas y huracanes. No en vano uno de ellos costó en 1928 la vida de al menos 2500 habitantes en la región.

Durante la época de lluvias el nivel del lago puede subir peligrosamente y la única forma de regular su volumen es descargando millones de litros hacia las costas este y oeste, a través de canales a los ríos Caloosahatchee y St. Lucie. Si pinchan en la imagen verán a qué me refiero.

El Okeechobee está sometido a una gran presión antropogénica y eutrofización por vertidos de origen urbano y ganadero al norte, y agrícolas al sur (caña de azúcar). Si a esto le añadimos el estancamiento del agua y condiciones ambientales propicias a mediados de año (altas temperaturas + luz en un lago extenso y somero) tenemos la receta perfecta para la proliferación de cianobacterias.

Entre noviembre 2015 – mayo 2016 se registró una cantidad excepcional de lluvia, con el invierno más húmedo en las series históricas de muchas ciudades del sur de Florida. Esto hizo que el Cuerpo de Ingenieros de la Armada de EEUU se viera obligado a rebajar el nivel del lago desde finales de enero (varios meses antes de lo habitual) para salvaguardar los diques que protegen los terrenos vecinos del Okeechobee. Además, debido a la antigüedad de los diques, mantienen el nivel del agua por debajo de lo normal por precaución.

Microcystis aeruginosa. La barra indica 20 micras. Fuente: Rosen y col. (2017)

El 13 de mayo los ingenieros comunicaron la presencia de un bloom de “microalgas” que cubría 85 km2 en el Okeechobee. En junio, con el bloom “viento en popa a toda vela, las operaciones de regulación del agua provocaron la descarga de aguas verdosas (color guacamole) cargadas de cianobacterias en los estuarios y costas de Florida.

El 1 de julio se comenzó a reducir la descarga del lago pero para entonces el mal ya estaba hecho. En el lago, a finales de julio el bloom llegó a cubrir 1/3 de la superficie total (619 km2).

La proliferación estuvo dominada por Microcystis aeruginosa. Su presencia ya estaba documentada en el lago desde comienzos de los 80′ y suele ser habitual en los blooms de cianobacterias del Okeechobee.

Aspecto del bloom en el estuario del St. Lucie (Stuart, 11 julio). Autor: Joe Raedle (GETTY). Fuente: National Geographic

Junto a ella aparecían otras cianobacterias en menor proporción (hasta 26 especies) según un informe de Rosen y col. (2017) incluyendo a los géneros Dolichospermum, Nostoc y Pseudanabaena. Tanto Microcystis como los demás géneros son productores potenciales de diversas toxinas como las microcistinas, saxitoxinas, anatoxinas, etc.

Estas y otras cianotoxinas impiden los usos agrícolas y potables del agua en las reservas continentales donde proliferan, ya que pueden representar un serio peligro para la salud. Otro ejemplo de esto son los blooms de Microcystis en la región de Los Grandes Lagos.

Los vientos predominantes arrastraron las cianobacterias hacia el canal del este, transportándolas sobre todo al río St. Lucie y de ahí a la costa atlántica, conocida como Treasure Coast. La enorme masa de cianobacterias vertida al mar extendió el bloom varios kilómetros hacia el océano abierto.

Vistas del canal y estuario de St. Lucie afectados por el bloom de cianobacterias (24 junio). Autor: Eric Hasert (Treasure Coast Newspapers). Fuente: State of Florida Response to 2016 South Florida Algal Bloom.

En la costa el impacto socioeconómico fue enorme debido a las pérdidas del sector turístico por el aspecto y el olor del agua, así como la alarma sobre la salud de las personas y los ecosistemas marinos.

Pero no crean que era la primera vez: ya van 8 desde 2004, aunque la de 2016 ha sido la peor.

La coordinación y comunicación de la situación no funcionó como en ocasiones anteriores, desbordadas las autoridades por las dimensiones del problema.

Florida declaró el estado de emergencia en 4 condados registrando muertes de peces, marisco, de al menos un manatí y molestias en personas. Y en años anteriores también se observaron daños en la flora y fauna de los estuarios asociados a estas descargas de cianobacterias.

Central Marine (Stuart). Autor: Greg Lovett (The Palm Beach Post, 29 junio). Fuente: State of Florida Response to 2016 South Florida Algal Bloom.

Eso sí, el Departamento de Protección Medioambiental de Florida creó una página web para hacer pública la información en tiempo real sobre la evolución e impacto del bloom.

La web incluía datos de análisis bisemanales de las condiciones del agua, estado de las playas, análisis de toxinas (microcistinas, cilindrospermopsinas y anatoxina-a).

En este vídeo la CBS resumía el panorama, con imágenes impactantes incluyendo a un manatí, y la visión de la costra formada por las cianobacterias de agua dulce, putrefactas tras morir en el mar.

Pruebas para eliminar el bloom de cianobacterias en una “marina” del río St. Lucie (11 julio). Joe Raedle (GETTY). Fuente: National Geographic

Ante la gravedad de la situación se llevaron a cabo iniciativas no permitidas para mitigar el bloom. Desconozco cuáles en concreto, aunque en la web podemos encontrar imágenes como esta.

El riesgo de métodos tan “expeditivos” radica en el posible aerosol que puede provocar con el consiguiente riesgo sanitario para las personas. Antes de intentar nada es importante realizar pruebas a pequeña escala para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad.

Para regular este tipo de iniciativas y estudiar las mejores opciones se creó un comité oficial que recibiría y estudiaría propuestas para mitigar el bloom.

Y así fue: recibieron 52 proyectos incluyendo métodos mecánicos (bombas de succión, skimmers, barreras flotantes…), biológicos (biopolímeros, fertilizantes para promover crecimiento microbiano…), químicos (agentes floculantes, bactericidas…) o combinaciones de varios de ellos.

Los miembros del comité oficial se decantaron por métodos mecánicos, pero el bloom se dispersó antes de que pudiesen poner en marcha iniciativas piloto. No obstante, la idoneidad de dichos métodos sigue en estudio.

Los humedales de los Everglades son la salida natural del Okeechobee. También han sufrido una progresiva destrucción e impacto ambiental por la influencia de las actividades humanas. Fuente: FloridaEverglades

El problema es que no hay experiencia suficiente en el caso de una proliferación costera con estas dimensiones. Muchos de ellos están pensados para mitigar los efectos sobre volúmenes más pequeños en aguas continentales (estanques, lagos), o en el oceáno abierto donde los efectos directos sobre las poblaciones no suponen un quebradero de cabeza.

¿Cuál es la solución a todo este despropósito medioambiental?

Por un lado está claro que la solución fundamental reside en mejorar la calidad de las aguas del Okeechobee. Pero además no hay otra forma de regular el agua que no sea vertiéndola al mar. Aunque existen alternativas.

En 2014, después de una situación similar en el verano anterior, los votantes de Florida decidieron aprobar por un 75% una enmienda a la constitución del estado para dedicar 1/3 de los ingresos por transacciones inmobiliarias para comprar y recuperar tierras al sur del lago.

Protestas el 2 de julio de 2016 solicitando la compra de tierras para solucionar el problema del Okeechobee. La imagen la twiteó el propio Sheriff del Condado de Martin. Fuente: Twitter @MartinFLSheriff

El objetivo: construir en ellas un depósito de almacenamiento y filtrado de agua que podría ser vertida a los Everglades, recuperando en parte el curso natural del agua a través del continente.

Las quejas por parte de la sociedad vienen de que a pesar de la decisión popular no se han ejecutado dichos planes, y así lo dejaron patente en esta imagen 3500 personas cerca de Stuart, pidiendo que se compren las tierras de una vez.

No existe un único culpable de esta situación y a pesar del clamor popular parece casi imposible llegar a un acuerdo a corto plazo entre los sectores económicos implicados.

Como conclusión me quedo con una frase de Larry Brand, biólogo marino de la Universidad de Miami, en un artículo de National Geographic (26-VII-2016): No matter which way that water goes, it creates problems. It is a case of who screams the loudest.

Referencias:

-Rosen B.H. y col. Cyanobacteria of the 2016 Lake Okeechobee and Okeechobee Waterway Harmful Algal Bloom. Disponible en USGS
-Slimy Green Beaches May Be Florida’s New Normal. Disponible en: National Geographic
-State of Florida Response to 2016 South Florida Algal Bloom. Disponible en epa.gov
-Why toxic algae blooms like Florida’s are so dangerous to people and wildlife. Disponible en: The Conversation

 

Quiero ser tu microalga

“Dime qué culpa he tenido de oler mal y no ser guapa / solo tengo una célula y no me pusieron patas”  (Quiero ser tu microalga: Enrique Rodda, 2017)

“Every inch of space in your head / is filled up with the things that you read”  (Everything now: Arcade Fire, 2017)

Hace tiempo escribí una entrada sobre mareas rojas titulada “La canción del verano“, pero esta titulada “Quiero ser tu microalga” es el primer ejemplo real, del tinerfeño Enrique Rodda, divertidísima y que comparto a continuación.

Quién sabe lo que cantarán las murgas en los próximos carnavales de Tenerife…

Canciones aparte, el revuelo mediático por la proliferación de Trichodesmium en Canarias ha ido mucho más allá de lo que parecía una simple anécdota de verano.

En estas semanas las especulaciones y bulos sobre la naturaleza (¡es basura/mierda porque tiene color marrón!), causas (¡son los emisarios submarinos!) y consecuencias de las manchas (¡la hepatitis A es culpa de las microalgas!) han corrido como pólvora en las redes sociales y algunos medios de comunicación, con declaraciones cruzadas entre autoridades locales y el subdelegado del gobierno central. Las consecuencias socioeconómicas de esta ceremonia de la confusión las conoceremos a corto y medio plazo. Confío en que no sean graves para las islas.

“Sanidad tacha de “disparate” vincular el brote de hepatitis A con las microalgas” (La Opinión, 10-VIII-2017)

El argumento sobre la aparición de las microalgas no convence a los ecologistas” (SER Canarias, 9-VIII-2017)

“Hay una vinculación entre los vertidos y los microorganismos en las playas” (Diario de Avisos, 11-VIII-2017)

“Desmienten al subdelegado: no existe relación entre vertidos y microalgas”  (Diario de Avisos, 12-VIII-2017)

En medio del ruido mediático se han interpuesto voces de investigadores de la ULL, ULPGC y BEA, así como yo mismo en este blog, describiendo la naturaleza de las manchas (es una cianobacteria marina y sí, puede ser marrón y parecer mierda), explicando sus causas más probables (todo apunta a condiciones ambientales y el cambio climático), y sus consecuencias habituales (dermatitis por el amonio que liberan al agua).

“Así son las microalgas que invaden este verano la costa de Tenerife” (La Opinión, 30-VII-2017)

“Del fondo marino a la costa canaria” (El Día, 11-VIII-2017)

En ciencia no hay respuestas para todo ni certezas absolutas: el conocimiento está expuesto continuamente a debate y revisión por la comunidad científica. Es la única forma de progresar y lo demás corresponde al territorio inmutable de la fe.

Y para elaborar respuestas con base científica hacen falta estudios.

Después de escribir la entrada anterior mientras revisaba bibliografía descubrí un artículo recién publicado en Scientific Reports (Rahav y col. 2017), que relaciona vertidos urbanos con un bloom de Trichodesmium en Israel. Este artículo saltó también ahora a los medios de comunicación con titulares como:

“Científicos de Israel confirman que las microalgas se deben a “Aguas Residuales” (Canariasenred, 13-VIII-2017)

“Un estudio contradice al Gobierno: los vertidos fecales alimentan las microalgas” (La Opinión, 14-VIII-2017)

Vertido urbano y tricomas de Trichodesmium a resultas de la proliferación en Haifa. Fuente: Rahav y col. (2017)

Dicho estudio constituye toda una novedad por haber demostrado inequívocamente una relación entre ambos fenómenos y un ejemplo de lo que no hay disponible todavía en Canarias, por mucho que se quiera utilizar como “arma arrojadiza” en este caso.

Rahav y col. realizaron un muestreo antes, durante y después de un vertido urbano, analizando las condiciones oceanográficas y físico-químicas del agua, así como las poblaciones de bacterias y fitoplancton, confirmando la relación entre un vertido localizado e intenso en la costa de Haifa por deficiencias y/o sobrecarga del sistema de alcantarillado, con una proliferación de Trichodesmium erythraeum. El vertido tuvo lugar durante 5 días, en febrero 2015, con temperaturas en el agua de 18-19ºC.

De ahí a extrapolar que un estudio en invierno en el Mediterráneo Oriental es la prueba de que los blooms de verano en Canarias son por culpa de los emisarios hay mucho trecho, queridos lectores, porque necesitamos los datos de Canarias para confirmar que los motivos son los mismos en ambos casos. Esta al menos es mi humilde opinión.

Y vuelvo a insistir en que el conocimiento previo sobre las proliferaciones de Trichodesmium apunta como causa más probable en Canarias a las condiciones ambientales favorables durante el verano y al cambio climático como razón más profunda. Que sepamos los blooms en Canarias no han surgido localizados frente a un vertido urbano como en el estudio en Israel, sino que cubren una amplia extensión y han afectado tanto a las costas de la isla de Tenerife como a las de La Palma y Gran Canaria.

De hecho, si buscamos en la bibliografía, encontraremos aproximadamente 200 estudios científicos sobre blooms de Trichodesmium entre 1965 y 2017, con trabajos que podríamos titular así:

Científicos de India confirman que la eutrofización inhibe las proliferaciones de Trichodesmium(Martin y col. 2013)

Paisaje en la costa del estuario de Kochi, también conocido como “la reina del mar Arábigo”. Fuente: Tourism of India

Dicho estudio, realizado en el mayor estuario en el oeste de India, con problemas de eutrofización por culpa de vertidos urbanos, concluye que la desaparición de los blooms de Trichodesmium desde 1975 en la región (Kochi) se debe probablemente al aumento de los niveles de nutrientes.

En el mar Arábigo, donde se registran habitualmente extensas proliferaciones de Trichodesmium, un trabajo recién publicado (agosto de 2017; Jyothibabu y col.), relaciona las causas de 32 blooms en la región (más otros 27 en diversas partes del mundo), con la presencia de aguas cálidas subsuperficiales favorables para su crecimiento.

Mientras, en Brasil, las floraciones de Trichodesmium en regiones costeras suelen estar asociadas con periodos cálidos y posteriores a las lluvias. Como en febrero de 2014 cuando una extensa proliferación afectó a numerosas playas en una región tropical (en el Estado Bahía), obligando al cierre de varias de ellas con perjuicios para el turismo y la pesca (de J. Affe y col. 2016). Los análisis de nutrientes no revelaron nada anormal, mostraban concentraciones típicas de aguas oligotróficas.

Curiosamente, el primer registro de un bloom de Trichodesmium en Brasil pertenece a Charles Darwin, durante la travesía del Beagle (1831-1836), también en el estado de Bahía:

March 18th.—We sailed from Bahia. A few days afterwards, when not far distant from the Abrolhos Islets, my attention was called to a reddish-brown appearance in the sea. The whole surface of the water, as it appeared under a weak lens, seemed as if covered by chopped bits of hay, with their ends jagged. These are minute cylindrical confervae, in bundles or rafts of from twenty to sixty in each. Mr. Berkeley informs me that they are the same species (Trichodesmium erythraeum) with that found over large spaces in the Red Sea, and whence its name of Red Sea is derived.”

Volviendo a Canarias, nada es descartable del todo en este momento y pueden ser varias las causas que contribuyan en distinto grado. Hablamos de un fenómeno reciente en la región de Canarias, con un primer antecedente en 2004 (Ramos y col. 2005) como cité en la entrada anterior, cuyo registro parece haber sido cada vez más habitual desde 2010, aunque no tan intenso, tal como comentaba Nereida Rancel en la primera entrada sobre este asunto.

Sobre el metabolismo y la asimilación de nutrientes en Trichodesmium

A pesar de ser una cianobacteria fijadora de nitrógeno por supuesto que puede asimilar fuentes de nitrógeno disponibles en el agua (nitratos, amonio y aminoácidos). Y si los niveles de dichos nutrientes son suficientemente elevados pueden llevar a disminuir las tasas de fijación de N2 (Mulholland y col. 2002), dado que la fijación de N2 es una ventaja adaptativa que permite a Trichodesmium alcanzar elevadas productividades y desarrollar proliferaciones en aguas oligotróficas, costeras y oceánicas.

Sobre el metabolismo mixótrofo de Trichodesmium no se conoce mucho todavía pero este mismo año, también en Scientific Reports, se publicó un artículo mostrando su capacidad para asimilar materia orgánica disuelta en un estudio en el suroeste del Pacífico (Benavides y col. 2017).

El bloom de Trichodesmium en S.C. de La Palma. Autor: David Sanz. Fuente: Diariodeavisos

Cuando se realicen estudios en Canarias avanzaremos en determinar cuáles han sido las causas de la proliferación masiva de este verano (y otras que quizá ocurrirán en el futuro). Mientras tanto considero que lo mejor es ser prudentes y evitar mensajes alarmistas infundados que perjudiquen la imagen de Canarias de forma inopinada y gratuita.

Vivimos en la sociedad del “todo ahora”, 140 caracteres…pero ¿a quién beneficia esto?

Primero debe estar la salud de las personas y la protección del medioambiente.

Independientemente de que los estudios relacionen a Trichodesmium con los emisarios – en ninguna, poca o mucha medida -, nada justifica que no se redoblen desde ya los esfuerzos e inversiones en mejorar el control de las aguas costeras y los vertidos urbanos. No hace falta esperar a las conclusiones científicas para esto. Ni en Canarias ni en muchas otras zonas costeras de la península ibérica.

Nunca he descartado la posibilidad de que los famosos emisarios submarinos puedan jugar algún papel en las proliferaciones de Trichodesmium. Pero sí estoy absolutamente en contra de los mensajes alarmistas que dictaminan tajantemente, sin pruebas de ningún tipo, que esto es culpa de vertidos urbanos cuando en realidad nadie tiene datos in situ todavía.

Manchas de Trichodesmium en Canarias. Esta imagen encabeza un artículo titulado “Doctor en Ciencias del Mar: “Es innegable la relación entre las cianobacterias y las aguas residuales”. Fuente: Canariasenred

Lo fácil es echarle la culpa a los representantes de la sociedad (como si nosotros mismos no tuviésemos parte de responsabilidad como sociedad que somos), y a los emisarios submarinos, de un fenómeno que a simple vista parece mierda flotando en el agua.

Los trabajos científicos son caros, necesitan personal formado, tiempo, reflexión y conocimiento previos para interpretar los resultados y emitir conclusiones. Y estas, antes de ser publicadas, son revisadas y validadas por otros científicos que actúan como revisores o árbitros independientes de los artículos científicos.

Por suerte si algo no escasea en Canarias son científicos marinos de primer nivel y centros de investigación preparados para responder a estas cuestiones. Sólo hace falta disponer del apoyo y financiación necesarios para llevar a buen puerto dichos estudios.

Referencias:

-Benavides M. y col. Dissolved organic matter uptake by Trichodesmium in the Southwest Pacific. Scientific Reports 7:41315 | DOI: 10.1038/srep41315 (2017)
-Darwin C. A naturalist’s voyage round the world (1860). Disponible en: gutenberg.org
-de J. Affe M. y col. Floración de Trichodesmium erythraeum en la región costera tropical de Brasil. Revista de Biología Marina y Oceanografía 51: 175-179 (2016)
-Jyothibabu R. y col. Trichodesmium blooms and warm-core ocean surface features in the Arabian Sea and the Bay of Bengal. Mar. Poll. Bull. 121: 201-215 (2017)
-Martin G.D. y col. Impact of eutrophication on the occurrence of Trichodesmium in the Cochin
backwaters, the largest estuary along the west coast of India. Environ. Monit. Assess. 185: 1237-1253 (2013)
-Mulholland M. y col. Nutrient Controls on Nitrogen Uptake and Metabolism by Natural Populations and Cultures of Trichodesmium (Cyanobacteria). J. Phycol. 37:1001 – 1009 (2002)
-Rahav E & Bar-Zeev E. Sewage outburst triggers Trichodesmium bloom and enhance N2 fixation rates. Scientific Reports 7:4367 | DOI:10.1038/s41598-017-04622-8 (2017)
-Ramos AG y col. Bloom of the marine diazotrophic cyanobacterium Trichodesmium erythraeum in the Northwest African Upwelling. MEPS 301:303-305 (2005)

Más respuestas sobre Trichodesmium

Mi opinión personal, señor Aronnax, es la de que hay que ver en esta denominación de mar Rojo una traducción de la palabra hebrea “Edom”, y si los antiguos le dieron tal nombre fue a causa de la coloración particular de sus aguas.
-Hasta ahora, sin embargo, no he visto más que agua límpida, sin coloración alguna.
-Así es, pero al avanzar hacia el fondo del golfo verá usted el fenómeno. Yo recuerdo haber visto la bahía de Tor completamente roja, como un lago de sangre.
-Y ese color ¿lo atribuye usted a la presencia de un alga microscópica?
-Sí. Es una materia mucilaginosa, de color púrpura, producida por esas algas filamentosas llamadas Tricodesmias, tan diminutas que cuarenta mil de ellas apenas ocupan el espacio de un milímetro cuadrado. Tal vez pueda verlas cuando lleguemos a Tor.
-No es ésta, pues, la primera vez que recorre el mar Rojo a bordo del Nautilus.
-No.

(Julio Verne, “20.000 Leguas de viaje submarino”)

 

Después de la entrada anterior no quería abandonar el asunto de la marea roja de Trichodesmium erythraeum en Canarias sin escribir sobre su ecología y aclarar que sus proliferaciones no suponen un peligro para las personas ni para la fauna marina. Ahora entraré a los detalles…

1) La ecología de T. erythraeum

Trichodesmium es un género de cianobacterias fijadoras de nitrógeno (diazótrofas), es decir, asimilan dicho elemento de la atmósfera (N2) al igual que hacen, p. ej., las bacterias simbiontes del género Rhizobium en las raíces de plantas leguminosas.

Se trata de uno de los principales fijadores de nitrógeno en el mar, con un papel destacado en los ciclos biogeoquímicos de los océanos por los nutrientes que liberan durante y al final de sus proliferaciones. Fijar nitrógeno atmosférico supone una ventaja competitiva para Trichodesmium en aguas oligotróficas (pobres en nutrientes) sobre la gran mayoría de organismos fotosintéticos que sólo asimilan nitrógeno disuelto en agua (p.ej. a partir de nitratos, amonio o urea).

La fijación de nitrógeno es posible gracias a una enzima nitrogenasa y dado que el oxígeno la inactiva, la fotosíntesis (productora de oxígeno) y la fijación de N2 deben estar separadas física (en células especializadas) y/o temporalmente (fotosíntesis diurna y fijación de N2 nocturna).

(a) Colonias de Trichodesmium, (b) La zona con los diazocitos, fijadores de nitrógeno, señalada por el paréntesis blanco (c) Tricomas de Trichodesmium: las zonas claras son aquellas que han consumido más reservas de carbono (d) Inmunolocalización de la proteína NifH asociada con la expresión de la enzima nitrogenasa, marcando los diazocitos (e) La zona homogénea entre las flechas indica también los diazocitos. Fuente: Fig. 2 de Bergman y col. (2013)

El caso de Trichodesmium es especial porque fija N2 durante el día en unas células denominadas diazocitos. La diferenciación temporal es sutil en este caso: sus tasas de fotosíntesis se reducen hacia el mediodía, mientras que aumentan las de fijación de nitrógeno. Así, Trichodesmium dispone de una fuente inagotable de nitrógeno y las limitaciones de nutrientes para su crecimiento vienen más bien del fósforo y el hierro.

El fósforo es escaso en la superficie del océano abierto, pero las colonias de Trichodesmium pueden migrar en la columna de agua gracias a vacuolas de gas que llegan a soportar presiones como las que reinan a 100-200 m de profundidad. En superficie las colonias asimilan (y acumulan) carbono y nitrógeno. Con dicho “lastre” de material de reserva se hunden y capturan el fósforo más abundante en profundidad.

A medida que su metabolismo consume las reservas acumuladas, las colonias de T. erythraeum se vuelven más ligeras y ascienden de nuevo a la superficie continuando así el ciclo de asimilación de nutrientes, fotosíntesis y fijación de nitrógeno.

T. erythraeum contiene grandes cantidades de hierro y se le supone muy eficiente a la hora de capturar dicho elemento, imprescindible además para la fijación de nitrógeno.

Pero el hierro es un elemento muy escaso en el océano que limita también la fotosíntesis. De ahí los famosos (aunque fallidos) experimentos de fertilización con hierro que pretendían aumentar la productividad del mar y contrarrestar de paso el calentamiento global (Ice Age I y II).

En los océanos ocurren fertilizaciones naturales de óxidos de hierro gracias al polvo del desierto depositado por la acción del viento. El efecto de la arena del Sáhara en Canarias se considera uno de los factores que contribuyen a las proliferaciones de Trichodesmium, tal como nos explicaba Nereida Rancel en la entrada anterior. Pero sus efectos se hacen notar en otras zonas mucho más remotas, al otro lado del Atlántico: en el Golfo de México. Pinchen si no en la siguiente animación de la NASA y alucinen cómo alcanzan dicha región las partículas de polvo del Sáhara.

La animación muestra el grosor de las partículas de aerosol entre 4-11 de julio 2016, destacando la capa de aire del Sahara que contiene el polvo del desierto (en naranja/marrón). Autor: NASA/GSFC. Fuente: The Weather Channel

Los aportes significativos de hierro en dicha región durante el verano, procedentes del polvo del Sáhara contribuirían a explicar los “blooms kilométricos” de Trichodesmium registrados en las costas de Florida desde los últimos 50 años. el polvo en suspensión también origina amaneceres y atardeceres brumosos en la región…

Asimismo, en el golfo de México ocurren cada año blooms de Karenia brevis, un dinoflagelado tóxico endémico en dicha zona del mundo. Sus proliferaciones tóxicas suelen teñir el mar y causan graves perjuicios para la fauna marina, actividades pesqueras y turísticas. Se conocen desde hace más de 60 años y suelen coincidir con proliferaciones de ¿imaginan quien? Sí, Trichodesmium erythraeum.

Karenia brevis: imagen al microscopio electrónico (Fuente: myfwc)
 y óptico (40X. Autor: F. Rodríguez)

De hecho varios estudios recientes argumentan que dicha coincidencia no es casual y establecen una estrecha relación entre ambos organismos.

Esta teoría fue propuesta por Walsh & Steidinger (2001) en un trabajo cuyo título parece una novela de intriga: Saharan dust and Florida red
tides: the cyanophyte connection“. 

Según dichos autores el nitrógeno atmosférico fijado por T. erythraeum sería liberado en el agua como amonio y nitrógeno orgánico disuelto (aminoácidos), aportando una nueva fuente de nutrientes para bacterias y microalgas, estimulando las proliferaciones de K. brevis en la región.

¿Y cómo de importantes son esas cantidades de nutrientes? Pues considerables. En un estudio reciente  (Lenes y col. 2010) usaron datos de blooms de T. erythraeum entre 1960-2008, estimando que los nutrientes aportados por sus colonias al ecosistema marino equivaldrían al 100% del nitrógeno y fósforo necesarios para desarrollar los blooms de K. brevis.

2) Las mareas rojas de T. erythraeum no son peligrosas.

Como hemos visto, en las costas de Florida las mareas rojas de Trichodesmium son un fenómeno habitual que sucede todos los años. Dado su aspecto los marineros anglosajones las conocían como “sea sawdust” (serrín marino). No están asociadas con la contaminación ni vertidos de origen humano, se trata de fenómenos naturales en la región. Llegan a ser visibles desde el espacio dado que se extienden a lo largo de varios kilómetros, y no se consideran nocivas porque nunca han originado efectos perjudiciales sobre la salud de las personas ni la vida marina.

Por este motivo Trichodesmium tampoco aparece en la lista de especies de microalgas y cianobacterias nocivas de la UNESCO que pueden consultar aquí.

No obstante, es cierto que los trabajos en cultivos y muestras naturales de varias especies de Trichodesmium (incluyendo T. erythraeum), demuestran que suelen producir toxinas. El perfil es variable según los estudios pero suele incluir microcistinas, al igual que muchas otras cianobacterias de agua dulce. Esto no supone un riesgo para la salud ni la fauna marina porque dichas toxinas no ocasionan daños por contacto directo con la piel. Las intoxicaciones por microcistinas y otras toxinas de cianobacterias sí son un riesgo para la salud cuando proliferan en aguas continentales usadas para la ganadería o el consumo de agua potable.

Las precauciones que debemos tomar con mareas rojas de cianobacterias como Trichodesmium surgen de que pueden ocasionar (en algunos casos) dermatitis, picores o escozor debido a niveles elevados de amonio en agua. Pero esto tampoco es exclusivo de Trichodesmium y puede suceder también con otras mareas rojas como p.ej. las de Noctiluca scintillans, un dinoflagelado heterótrofo no tóxico.

Clorofila detectada con el OrbView-2 SeaWIFS (1 agosto 2004), mostrando la corriente advectiva arrastrando las poblaciones de T. erythraeum desde la zona de afloramiento costero hacia las Islas Canarias. Fuente: Fig. 1C de Ramos y col. (2005)

En la región de Canarias no había registros de proliferaciones masivas de T. erythraeum hasta que en agosto de 2004 se observó mediante imágenes de satélite una proliferación en la costa noroccidental de África (Ramos y col. 2005). Alcanzó varias islas del archipiélago y los análisis de toxinas de dichos autores indicaron sólo la presencia de niveles bajos de microcistinas (0.1-1 μg/g peso seco).

Les citaré otro ejemplo con datos de toxinas. A lo largo de las costas de Brasil se registran habitualmente mareas rojas de Trichodesmium, asociadas con la corriente costera del Brasil que llegan a alcanzar 100 km de longitud.

A pesar de su extensión y frecuencia nunca se han registrado efectos negativos sobre la salud pública, excepto en un caso aislado de 1963 en la costa de Pernambuco (Satô y col. 1966). En un estudio reciente (Proença y col. 2009) analizaron las toxinas en muestras naturales de 2007 durante proliferaciones de T. erythraeum en las costas del Estado de Bahía, encontrando niveles bajos de análogos de saxitoxinas y microcistinas (9-300 μg/g peso seco), que creen podrían proceder, al menos en parte, de otras especies tóxicas presentes en el agua.

Dichos valores son mucho más elevados que los medidos en T. erythraeum en Canarias pero Proença y col. (2009) concluyeron que las proliferaciones de T. erythraeum no entrañaban riesgo alguno para la salud, por los motivos que explicábamos antes. La agencia medioambiental del Estado de Sao Paulo desaconseja habitualmente el baño en playas afectadas por mareas rojas de Trichodesmium, para evitar casos de dermatitis o exposición al aerosol marino de otras proliferaciones potencialmente tóxicas que puedan ocurrir asociadas a Trichodesmium.

En Canarias las medidas de precaución por parte de las autoridades locales han ido en el mismo sentido: la recomendación era no bañarse pero no han existido prohibiciones de acceso o baño en ninguna playa (El Día, 29-VII-2017), a diferencia de lo que ha sucedido en playas del Mediterráneo afectadas por proliferaciones de Ostreopsis, un dinoflagelado potencialmente tóxico que sí puede ocasionar molestias respiratorias por exposición al aerosol marino (enlace).

Costa de Punta del Hidalgo, al norte de la Isla de Tenerife. Autor: F. Rodríguez

La nota curiosa sobre Trichodesmium erythraeum proviene de estudios en regiones tropicales, donde varios autores sugieren que algunas de sus toxinas podrían estar relacionadas con la ciguatera o síntomas similares (Kerbrat y col. 2011), incluyendo a otras cianobacterias cercanas genéticamente como Hydrocoleum lyngbyaceum (Laurent y col. 2008).

Se trata sólo de una teoría basada sobre todo en estudios bioquímicos en cianobacterias y peces, pero podría plantear nuevas hipótesis de investigación en un tema como la ciguatera que preocupa en la actualidad en las Islas Canarias.

La conclusión es: como normal general ante una marea roja mientras no se identifique al organismo responsable, la precaución y desconfianza instintivas ante las manchas en el agua son siempre buenas consejeras y debemos evitar el contacto directo en la medida de lo posible hasta que ésta se disperse…

Referencias:

-Bergman B. y col. Trichodesmium–a widespread marine cyanobacterium with unusual nitrogen fixation properties. FEMS Microbiol Rev 37:286–302 (2013)
-Kerbrat AS y col. First Evidence of Palytoxin and 42-Hydroxy-palytoxin in the Marine Cyanobacterium Trichodesmium. Mar. Drugs 9:543-560 (2011)
-Laurent D. y col. Are cyanobacteria involved in Ciguatera Fish Poisoning-like outbreaks in New Caledonia? Harmful Algae 7:827–838 (2008)
-Lenes JM & Heil CA. A historical analysis of the potential nutrient supply from the N2 fixing
marine cyanobacterium Trichodesmium spp. to Karenia brevis blooms in the eastern Gulf of Mexico. J. Plankton Res. 32:1421-1431 (2010)
-Proença LAO y col. Screening the toxicity and toxin content of blooms of the cyanobacterium Trichodesmium erythraeum (Ehrenberg) in northeast Brazil. J Venom Anim Toxins incl Trop Dis. 15:204-215 (2009)
-Ramos AG y col. Bloom of the marine diazotrophic cyanobacterium Trichodesmium erythraeum in the Northwest African Upwelling. MEPS 301:303-305 (2005)
-Satô S. y col. On the mechanism of red tide of Trichodesmium in Recife north eastern Brazil, with some considerations of the relation to the human disease Tamandaré Fever. Trabhs Inst Oceanogr (Univ Recife) 5:7-49 (1966)
-Walsh, J. J. and Steidinger, K. A. Saharan dust and Florida red tides: the cyanophyte connection. J Geophys Res Oceans 106:11597-11612 (2001)
-Web: MOTE Marine Laboratory & Aquarium