Histeria con la Pfiesteria

Un magnífico documental
muy de actualidad a su pesar.

En “Bowling for Columbine” Michael Moore evoca la cultura del miedo en la prensa: noticias “apocalípticas” que llenan los titulares y que luego desaparecen sin más…

Una de esas noticias hablaba de las “abejas asesinas” que en el año 2000 iban a invadir los EEUU desde Surámerica.

La famosa “killer bee” (en Chile)
Autor: J.M. Podlech
Fuente: Wikimedia commons

Eran abejas europeas que escaparon en los años 50′ de un experimento en Brasil cuando las cruzaban con cepas africanas.

La abeja híbrida no es más venenosa, pero crecen más rápido que sus congéneres naturales y son más “sensibles” a cualquier amenaza. En la prensa norteamericana se les dio el apodo de “killer bees” como si fuesen “Gremlins” mojados pero, a diferencia de éstos, su ataque rabioso nunca llegó…

Moore también pudo hablar de un alga llamada Pfiesteria piscicida. Este dinoflagelado heterótrofo fue bautizado en el verano de 1997 como “the cell from hell”, “the coming plague” y “el SIDA de los peces”, entre otras lindezas. Su historia es la siguiente:

Pfiesteria shumwayae.
Fuente: Wikimedia commons

Un periodista norteamericano llamado Brad Bell oyó rumores de peces enfermos en una pequeña localidad llamada Shelltown, al sur de Maryland. Hasta allí se dirigía cuando recibe una llamada de un portavoz del depto. de recursos naturales de Maryland que le dice: “Brad, cuando te encargues de esta historia, no digas que es Pfiesteria, no queremos alarmar a la población“.

Esta frase fue como agitar un trapo rojo delante de un toro: Bell pensó que querían ocultar el tema y continuó su viaje al puerto pesquero de Shelltown.

Allí los pescadores le pusieron al tanto de lo ocurrido y Pfiesteria saltó a la “fama”…

Aquel verano de 1997 murieron miles de peces en estuarios de Chesapeake Bay, con graves daños económicos para la acuicultura. Hubo varios casos de personas afectadas por un síndrome consistente en pérdida de memoria, confusión, quemazón en la piel, dolor de cabeza, vómitos, etc. Y de ahí a la “histeria informativa” no quedaba nada.

Tilapia con úlceras
(supuestamente) por Pfiesteria
Autor: Vogelbein y col.
Fuente: Wikimedia commons

Enseguida se movilizaron recursos económicos para investigar “todo lo que usted siempre quiso saber” sobre Pfiesteria. Aunque sus efectos dañinos ya se habían descrito varios años antes en un acuario con tilapias, esta era la primera vez que “mataban” a gran escala.
Como pirañas, poco más ó menos…

Sin embargo, los resultados y fotos de peces con úlceras por Pfiesteria procedían siempre de acuarios y el medio natural, nunca de cultivos controlados en laboratorio.

El delirio con la Pfiesteria alcanzó su clímax con la publicación de un ciclo de vida con 24 fases diferentes, incluyendo formas ameboides…algo nunca visto en ningún dinoflagelado ni cualquier otro ser vivo de este planeta. Además, se supone que para completar este “agotador” ciclo de vida tenía que haber peces presentes y tratarse de cepas tóxicas.

No es un cuadro de Dalí, es el ciclo de vida  dePfiesteria piscicida
sugerido por Burkholder y colaboradores.
Fuente: Wikimedia commons

Afortunadamente, en 2002 se empezó a poner un poco de cordura en todo esto.

Litaker y colaboradores re-describieron el ciclo de vida de Pfiesteria utilizando un cultivo de laboratorio y nuevas herramientas de biología molecular. Y no encontraron ni rastro de las amebas ni de los quistes “marcianos”. En realidad Pfiesteria se ajustaba al ciclo típico de vida en muchos dinoflagelados.

Su trabajo fue contestado por el grupo de Burkholder, pero esas críticas fueron desmontadas una por una en una nueva réplica del grupo de Litaker.

Brevoortia tyrannus
(sábalo = Menhaden en inglés)
El hongo A. invadans infestando tejidos
del pobre sábalo.
Fuente: NOAA magazine
http://www.noaanews.noaa.gov/stories2006/s2609.htm

Y la puntilla vino en 2006 cuando se publicó que el hongo Aphanomyces invadans era el auténtico responsable de las úlceras observadas año tras año en peces, principalmente sábalos, en los estuarios de Carolina del Norte.

Pfiesteria también estaba allí, por eso se le echó la culpa durante tanto tiempo, pero no era muy abundante en realidad. Todo apunta a que los peces no morían por culpa del hongo, que solamente los debilita. Se calcula que en un 95% de casos el responsable de las muertes masivas de peces es la escasez de oxígeno en los estuarios…y en un 5% restante el dinoflagelado tóxico Karlodinium veneficum.

Si Pfiesteria fuese un “Gremlin” sería como éste,
no es malo mientras no se demuestre lo contrario…

La toxicidad de Pfiesteria ha sido puesta en duda durante mucho tiempo aunque en 2007 se describieron toxinas en un cultivo de Pfiesteria piscicida: compuestos orgánicos asociados con metales.

Pero a día de hoy, no hay evidencias de que Pfiesteria haya causado nunca lesiones ó la muerte a ningún pez, ni daño a persona alguna. Como el propio Litaker comentó en 2002: “las fases vitales de Pfiesterias tóxicas que no existen no pueden ser tóxicas…”.

Agradecimientos:
A Wayne Litaker por enviarme información incluyendo sus artículos y el documento titulado “Fish lesions and Pfiesteria“.

Referencias:
-Burkholder JM & Glasgow HB. Pfiesteria piscicida and other Pfiesteria-like dinoflagellates: behavior, impacts and environmental controls. Limnol & Oceanogr. 42: 1052-1075 (1997).
-Litaker W. y col. Life cycle of the heterotrophic dinoflagellate Pfiesteria piscicida (Dinophyceae). J. Phycol. 38: 442-463 (2002).
-Litaker W. y col. Reply to the comment on the life cycle and toxicity of Pfiesteria piscicida revisited. J. Phycol. 38:1268-1272 (2002).
-Moeller PD y col. Metal complexes and free radical toxins produced by Pfiesteria piscicida. Environ. Sci. Technol. 41:1166-1172 (2007).
-Chesapeake Quarterly Online (http://mdsg.umd.edu/CQ/V06N1/)
-Vandersea MW y col. Molecular assays for detecting Aphanomyces invadans in ulcerative mycotic fish lesions. Appl. Environ. Microbiol. 72: 1551-57 (2006).

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